LOS MINISTERIOS Y EL DISCIPULADO EN LA IGLESIA NORMAL -II-PARTE (LIBRO)

Mario E. Fumero

UN PROFUNDO ANÁLISIS DE LAS ESTRUCTURAS BIBLICAS, Y DEL DISCIPULADO COMO META EN EL CRECIMIENTO NORMAL DE LA IGLESIA SEGÚN EL LIBRO DE LOS HECHOS Y LA REALIDAD DENUESTROS TIEMPOS.

PUBLICADO EN EL 1998 POR PRODUCCIONES PENIEL, TEGUCIGALPA. HONDURAS

 (ESTA ES LA SEGUNDA PARTE DEL LIBRO EL CUAL DIVIDIMOS POR SU VOLUMEN EN TRES PARTE)

 CAPÍTULO -7-

EL ORDEN  DE AUTORIDAD

Hemos demostrado en la primera parte que la iglesia debe tener un gobierno “TEOCRÁTICO basado en una paternidad espiritual o discipulado. Hemos delineado algunos aspectos de éste y en este capítulo quiero presentarles el orden y la función del gobierno apostólico dentro de la iglesia local. Nos ceñiremos al libro de los Hechos y Epístolas Apostólicas. La iglesia primitiva no tenía los medios de comunicación, imprenta, recursos visuales etc. para hacer su trabajo o propaganda, como los tenemos hoy en día y en los cuales nos apoyamos tanto, creándose una dependencia que a veces sustituye la relación personal por la información tecnológica. La comunión se trata de sustituir por el estudio metódico de libros de texto que nos llevan a una deshumanización de los métodos bíblicos de enseñanza y evangelismo, apareciendo tendencias masificadoras, por lo que perdemos calidad de vida, creándose un esfuerzo evangelístico superficial, ya que esperamos que los cassettes, impresos, cursillos o seminarios hagan la obra que nosotros deberíamos hacer por medio de un discipulado directo y personal. Muchas veces los programas evangelísticos llevan más a la manipulación psicológica y persuasiva, que a la confrontación del hombre con su pecado.            Es absurdo imaginarse a los apóstoles entregando folletos o Biblias a los inconversos o convertidos, para que “crezcan y estudien por su cuenta[1]. El elemento personal, de tú a tú, de amor y unidad en el discipular, era la norma común para una relación que formaba las vidas de los nuevos convertidos[2]. Las casas y reuniones familiares eran el modelo para ejecutar el discipulado, básico en la iglesia naciente. Nosotros hemos perdido el concepto de “relación personal” por las influencias modernas de comunicación y la rapidez en que queremos hacer las cosas, debilitándose valores fundamentales como es la comunión y el compartir las necesidades unos con otros. Estudiaremos  detenidamente la forma de vivir juntos y unánimes a través del DISCIPULADO, el cual da origen a nacimiento de los ministerios y produce una iglesia normal.

BASES DEL DISCIPULADO EN LA FORMACIÓN DE LA IGLESIA

En el A.T. la idea del discipulado era real y existente a través de la estructura de tribus, patriarcas y en la organización de grupos pequeños establecidos por Moisés. Fue Jetro quien le dio esta idea a Moisés, para poder gobernar y juzgar al pueblo en su peregrinar en el desierto[3]. En la época en que Jesús nació, la costumbre del discipulado era común entre los judíos. Juan el Bautista tenía “discípulos” (Lc 7:18, 11:1)[4]. Los fariseos y saduceos también los tenían. Sobre este asunto escribe el pastor Albino Meléndez en su folleto “Discipulado” lo siguiente: “En el judaísmo, si un hebreo quería llegar a ser un (RABBI) maestro, lo primero que tenía que hacer era escoger a un maestro, y convertirse en su (TALMID) discípulo. El talmidin (discípulos) se colocaba a nivel de esclavo de su PABBI, el cual no podía tener más de tres Talmidin. La función del Talmidin era aprender el contenido de la ley y su interpretación, oyendo y discutiendo con su PABBI. Toda la enseñanza era oral, transmitida por el PABBI a su Talmidin. La historia hebrea conoce famosos Pabbis, tales como Hillel, Shamai y Gamaliel, éste último fue el maestro del apóstol Pablo[5].

Dentro de la cultura griega, filósofos como Sócrates, Platón, Homero, etc. usaban el término “discípulo” para referirse a aquéllos que aprendían de ellos y seguían sus enseñanzas, formando así escuelas. El término “DISCÍPULO”, que se escribe en griego MAZETÉS, indicaba que la persona se hacía parte de un MAESTRO o sociedad para servirle, conocerle y seguirle, reverenciándolo. Es más, los maestros no escribían sus enseñanzas, sino que, por regla general, eran sus discípulos los que lo hacían. Se cree que todos los escritos de Homero y las fábulas de Esopo fueron escritos por sus discípulos[6]. El hecho de que un maestro tuviese discípulos, no era sólo una costumbre judía o griega, también los pueblos orientales tenían sus maestros y seguidores, llamados discípulos, como Confucio en la China o Buda en la India.

El DISCÍPULO “MAZETÉS” es una persona tomada por un maestro para ser formado. El término que se usa en griego para indicar al maestro es “DIDÁSKALOS”. Este concepto se hereda del A.T. donde el término Hebreo era “RABBI. A la acción de enseñar se le dice “DIDASKALÍA“, estableciéndose no solamente el concepto de maestro al que da una lección, sino de una autoridad a la hora de enseñar. Al respecto escribe el Dr. Meléndez :”En el N.T., el término MAZETÉS se usa solamente en los evangelios y el libro de los Hechos. En los días de Jesús era común ser discípulo de algún maestro o líder. Juan el Bautista tenía sus discípulos, los fariseos tenían los suyos y algunos se llamaban discípulos de Moisés. El discípulo del N.T. aprendía no sólo teoría, sino un estilo de comportamiento, el cual había que adoptar; por eso, ser discípulo no era asistir a la sinagoga o escuela, sino participar de la vida y destino de su maestro. Jesús, el PABBI que enseñaba con autoridad, tenía sus discípulos y, de entre todos, escogió a doce para formar una comunidad de vida, y participar con ellos de su intimidad diaria. Quería que sus discípulos aprendieran de El mismo su misión y destino” [7].         

Partiendo de este concepto, podemos entender el sentido etimológico de “SER UN DISCÍPULO“. La iglesia comenzó a formarse con los doce primeros discípulos de Jesús. Después de tres años de enseñanzas, disciplina, órdenes, contraórdenes, reprensiones y convivencia, terminó la “formación del carácter en sus vidas” y los envió para que “como El hizo con ellos, ellos lo hicieran con otros“, dándoles la gran comisión: “ID Y HACED DISCÍPULOS enseñándoles que GUARDEN TODAS LAS COSAS QUE OS HE MANDADO” Mateo 28:19-21. En sí, HACED DISCÍPULOS, es formar cristianos que giren alrededor de  las demandas de Cristo como SEÑOR, sometiéndose a su reinado total e incondicional. Los doce fueron el inicio de una reproducción de discípulos. La relación era semejante a la de una célula[8], pues el sentido biológico da la idea espiritual de reproducción, y esto fue lo que Jesús pensó y formó.

 Actualmente se ha puesto de moda la multiplicación de la iglesia por esfuerzos tecnocráticos, basados en métodos desposeídos de una relación fraternal, como es el discipulado. Christian  A. Schwarz expone que;“el fallo mayor del sistema  tecnocrático es que carece totalmente de automatismo de crecimiento.  Ninguna máquina -ni siquiera los robots más perfectos-  se pueden reproducir. Lo que hemos denominado como el principio <por-sí-mismo>, y que se puede observar en todos los procesos de crecimiento orgánico”[9]. Recordemos que la iglesia siempre se compara con un cuerpo vivo, y como todo ser vivo está sujeta a cambios y adaptación según sea su crecimiento, nada es estático.  El trato personal y de relación íntima, produciría en los discípulos la imagen de su maestro “JESÚS“. Los discípulos hicieron discípulos, y mediante esta ley de crecimiento y transmisión, fue formándose el cuerpo de Cristo, que es la Iglesia. Es como cuando el espermatozoide se une al óvulo, ambos empiezan a formar una vida, que después crece para multiplicarse de la misma manera. Esto ilustra la unidad de Cristo y el discípulo, la misma produce vida, para dar vida[10].  Todos los padres de la Iglesia presentaron la formación de vidas mediante una relación de ejemplo como el elemento más importante en todo el quehacer de la Iglesia, así lo enseñó por ejemplo Hermes[11], el cual escribió; “El Señor tiene que estar en el corazón del cristiano, no solamente en sus labios[12] por lo que exalto el testimonio personal como básico para la formación de vidas. En el discipulado se trata de formar la imagen de Cristo, tomando como modelo el ejemplo sus enseñanzas. La imposición de la “Palabra de Dios”, a través de la relación y el testimonio del maestro, son los medios para revelar lo que se enseña. Pablo dice: Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo (1ª Corintios. 11:1).

Se necesita un patrón que sirva de modelo para poder recibir y aceptar las demandas y exigencias del maestro. En la formación del discipulado se establece una relación de ubicación. Se va formando un cuerpo de “unidades en particular”, estableciendo así una identificación íntima entre los hermanos. ¿Cómo es imposible que los tres mil convertidos en el día de Pentecostés, pudieran comer y estar todos juntos? Sencillo, cada cual llevó un grupo a su casa y allí se les formó, y compartieron el pan (Hechos 2:41-46). Sabemos que no había en Jerusalén -salvo el Templo judío- un local tan grande como para dar cabida a 3,000 personas juntas y comiendo de una sola vez. Además, no había medios visuales, equipo de sonido, ni impresos para una enseñanza masiva. No existía rápida locomoción para movilizar tanta gente de un sitio a otro, y menos dentro de un sistema de persecución, como el que experimentaron los cristianos de esa época. Tampoco tenían seminarios o cursillos de capacitación de líderes. Esto se lograba median-te la relación, de ello escribe David W. Bercot: “Un hombre aprendía lo necesario para servir como anciano en la escuela de la vida. Recibía su preparación de los ancianos con más experiencia. Aprendió como andar con Dios y postorear en la iglesia por observar e imitar su ejemplo[13] y así lo enseñó Lactacio[14]. Los primeros cristianos establecieron un procedimiento de formación y transmisión de acuerdo a la situación histórica, usándose los hogares para establecer “pequeñas comunidades de discípulos“, como actualmente se practica en algunos países cuando se implantan grupos de crecimiento, o lo que en Cuba se llama “casa-cultos”, y estos los mantiene unidos entre sí por el amor e igualdad, algo que produce solidaridad. Así nace la primera forma de estructura de la iglesia primitiva: La relación íntima de MAESTRO-DISCÍPULO  a través de las casas, en donde se formó la iglesia (Hechos 5:42).                 

LOS MINISTERIOS DENTRO DEL CUERPO

 Al tomar Jesús discípulos, los apóstoles constituye-ron la célula base o inicial. Este modelo reprodujo la misma operación, para hacer otros discípulos. Se inicia el proceso de multiplicación. En el aposento alto habían 120, (recuerden que además de los doce, existían otros, pues en la gran comisión Jesús envió a 70), y aunque la obra de Jesús se concentró intensivamente en los 12, es posible que éstos ayudasen a otros. También habían mujeres (Hechos 1:14). Recordemos que en Lucas 10 aparecen 70 discípulos.

Una vez que la multiplicación era inmensa, más de 5.000, los apóstoles, agobiados por gobernar un cuerpo que crecía rápidamente y se extendía a otras regiones, empezaron a establecer “ANCIANOS” en las iglesias locales (Hch 14:23)[15]. Jesús llama a Pablo, y lo convierte en pionero del evangelio entre los pueblos gentiles (Hch 13). En esta etapa es cuando encontramos el surgimiento del gobierno local, apareciendo la figura de los diáconos y ancianos, tanto en Jerusalén como en Antioquía. Este no fue el patrón dejado por Cristo, sino el producto de la necesidad específica del momento. Según el cuerpo iba creciendo, en número y problemas, los apóstoles tomaban decisiones de acuerdo a las circunstancias. Es bueno aclarar que toda estructura es circunstancial, y debe ser establecida bajo la dirección del Espíritu Santo para resolver problemas determinados, y no podemos dogmatizarla a nivel doctrinal.

            LOS ANCIANOS: Establecer  ancianos era la forma de descansar el gobierno local en manos de los que formaban el consejo de esa comunidad. Los apóstoles (los doce) fueron los primeros ancianos… los primeros pastores… los primeros maestros…los primeros evangelistas…los primeros discípulos. Al crecer el cuerpo, se establecen más ministerios o ancianos (Hch. 14:23). Este concepto de “ANCIANOS EN LAS IGLESIAS” emanaba de las enseñanzas dadas en el A.T. Moisés estableció ANCIANOS sobre el pueblo para que gobernaran por tribus o familias. La idea del anciano gobernando dista de muchos siglos atrás. Nació con el sistema patriarcal, siendo Abraham el primer patriarca. Encontramos en  Éxodo 3:16 que durante la esclavitud en Egipto, los judíos tenían “ancianos“, los cuales tenían la misión de mantener viva la fe en las promesas divinas (Núm. 11:16), y juzgar los problemas existentes en cada tribu o familia[16]. El término ANCIANO en el N.T. no significa solamente vejez física, como era en el A.T., sino madurez y crecimiento espiritual. Denota antigüedad en algo, gran experiencia y la posición de ubicación y autoridad dentro del cuerpo, por ser uno de “los más antiguos en la iglesia” y cuya autoridad es reconocida por toda la comunidad. Si un joven es viejo en la congregación (en su conversión) y un anciano se convierte mañana, por lógica el joven es un anciano “en el Señor”, y no en la carne.  Los apóstoles eran ancianos (1ª Pedro. 5:1), y el término “MINISTERIOS tiene el mismo significado. Es por ello que se considera a los ancianos, o ministerios, como la autoridad espiritual en la congregación. Los apóstoles eran la autoridad máxima sobre los ancianos de la iglesia local,  éstos, a su vez, eran también ancianos por ubicación. Debemos matizar la similitud y diferencias que hay entre:

 ANCIANO

Tiene que ver con el crecimiento de la obra dentro de una localidad o región en donde produce obreros y los supervisa.

   MINISTERIOS        PRESBÍTEROS[17] 

Se refiere a su función dentro de los diferentes ministerios existentes en la iglesia.
Se refiere a su madurez dentro de la iglesia y no tiene que ver con la edad física, sino espiritual.

 

 Los ancianos de la iglesia local eran la autoridad sobre esa comunidad, inclusive para los diáconos (Hechos. 15:4, 15:23, 20:17). Los tres términos dicen lo mismo, pero matizan áreas de acción.  Pablo amplía el sentido de los ancianos, o ministerios locales, al determinar las diferentes funciones que ejercían, por lo que determina la labor específica de cada anciano para la edificación del cuerpo. No es bíblico, ni correcto, suponer que un gobierno local esté en las manos de “un solo pastor o ministerio“, porque “el poder absoluto corrompe totalmente”. Jesús jamás envió a un discípulo solo a predicar. Su política era mandarlos de dos en dos -el principio de dos- y ellos lo aprendieron bien, pues cuando Jesús, supuestamente estaba muerto, iban dos discípulos por el camino de Emaus (Lucas 24:13). Cuando se habla de los ancianos en una localidad, se usa el plural para indicar la diversidad de ministerios dentro del cuerpo. Si miramos el ejemplo de Antioquía, encontramos que en ella habían “PROFETAS Y MAESTROS” (notemos el plural), entre los cuales estaban Pablo y Bernabé (Hechos. 13:1) y ésta era una comunidad específica. El patrón bíblico establece que en “una iglesia local deben existir varios ANCIANOS O MINISTERIOS, que unidos en posición de ubicación y función, gobiernen el cuerpo de Cristo“. Es importante entender que en el pluralismo de ministerios hay diversidad de funciones.

LOS MINISTERIOS ESPECIALES Y LOS GENERALES

Hablamos anteriormente de los ministerios generales y los especiales, pero retomaremos el tema, para profundizarlo. La iglesia se compone de una unidad particular, o  de células, formando un cuerpo. Todos los miembros tienen una forma de función, lo cual se llama DISCIPULADO y el mismo nos lleva hacia LA FORMACIÓN, EL CRECIMIENTO Y LA MULTIPLICACIÓN como cristianos. Es normal que al unirse dos vidas en matrimonio, se proliferen los hijos, formándose de esta manera los descendientes, que a su vez formarán nuevos hogares. Esta es la meta del cristiano; crecer en Cristo y transmitir esta vida a otros, haciendo discípulos -proceso biótico-. Dentro de este esquema de conducta se producen losMINISTERIOS GENERALES y los MINISTERIOS ESPECIALES.

            LOS MINISTERIOS GENERALES: Desde el punto de vista global, todos los cristianos tenemos que reproducirnos. Cada uno tiene que ejecutar el ministerio general, que es la transmisión de lo que recibimos. Estos ministerios generales, en el cual todos estamos envueltos, son dirigidos por los ministerios especiales, escogidos por Dios para entrenarnos y perfeccionarnos, a fin de multiplicarnos. Es responsabilidad de todos el evangelizar y reproducirnos, como parte básica de la vida cristiana, “Dad por gracia, lo que de gracia recibiste” (Mateo 10:8).

     LOS MINISTERIOS ESPECIALES: Son los que gobiernan la iglesia, para edificarla y perfeccionarla. En Efesios 4:11-12, Pablo establece que “CRISTO CONSTITUYÓ A UNOS APÓSTOLES, A OTROS PROFETAS, A OTROS EVANGELISTAS, A OTROS PASTORES Y MAETROS…” para llevar a cabo una función especial, que consiste en “PERFECCIONAR A -LOS SANTOS- PARA LA OBRA DEL MINISTERIO (general)“. Estos “santos” son los creyentes que forman la comunidad. El quehacer de los ministerios especiales -o ancianos-, es entrenar a los discípulos para cumplir con la gran comisión. En 1ª de Corintios 12:28 se expone la función de todos los hermanos dentro de la congregación, y mezcla los ministerios generales con los que administran lo material, que son los diáconos, y los que ejercen el ministerio especial, que son los ancianos. Aquí podemos ver que se establece un orden ascendente, o de ubicación por autoridad. Se dice que: en la iglesia, Dios puso: Primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros”. Después sigue con los que tienen dones o funciones dentro del cuerpo. El hecho de colocar números, indica una posición funcional. Cada ministerio, sea especial o general, tiene una posición específica dentro del cuerpo, de acuerdo al don dado por el Señor para el gobierno local. Pero no confundamos el orden de función, con un orden jerárquico o de exaltación humana. Tampoco debemos confundir los dones naturales (talentos) con los dones espirituales (del Espíritu 1 Cor 12:7-11)  y los ministeriales, los cuales son dado por Jesús (Efe  4:7,11) para la edificación de la iglesia. En una congregación debe haber varios ministerios, determinados primeramente por el crecimiento, y después por las necesidades específicas de cada lugar. En la iglesia puede haber varios pastores y maestros. Lo raro en la Biblia es encontrar una iglesia local gobernada por “un solo líder, anciano o ministerio”. En ninguna cita bíblica se menciona tal situación[18]. Los ministerios especiales aparecen al crecer el cuerpo. Entre los ministerios generales, Dios escoge y bendice a aquellos que serán los ministerios especiales. Como la formación sigue un orden de crecimiento por célula (natural),  por lógica tiene que haber una célula base o primera. Es de ahí, de los primeros discípulos, donde comienza la obra de Dios, apareciendo los ministerios que hagan falta para el gobierno local, adquiriendo este grupo, de forma lenta pero normal, la formación de una familia llamada “la comunidad de los santos”. Nadie puede ser padre si primero no es hijo, y nadie puede ser abuelo si no fue padre. Estas son las layes naturales del crecimiento, y lo mismo debe ocurrir en la vida de la iglesia.   Si la iglesia es un cuerpo vivo que se sostiene a sí misma,  debe contar con todos los dones y ministerios bíblicos expuestos en la Palabra. Sí tiene todos estos elementos la podremos catalogar como una iglesia normal. 

CONCLUSIÓN

¿Entendemos qué es ser discípulo y cómo funciona el crecimiento natural dentro de este principio? ¿Somos conscientes de como aparecen los ministerios especiales dentro del cuerpo? ¿Entendemos el principio de Iglesia como cuerpo vivo, que crece y evoluciona de forma constante? ¿Podemos afirmar que en una iglesia normal se generan todos los dones y ministerios necesarios para sí misma y para el crecimiento misionero de la obra? Si estamos de acuerdo con todo lo anterior, nos preparamos  a continuación para definir en los próximos capítulos la función de esos ministerios y cómo deben ejercer la autoridad espiritual dentro de este esquema.

CAPÍTULO -8-

LA FUNCIÓN DE LOS MINISTERIOS

Los ministerios son la autoridad local en la Palabra, puestos para enseñar, gobernar y disciplinar. Son los encargados de guiar, doctrinar, vigilar y cuidar al rebaño de todo viento de doctrina o sutileza diabólica, y mantener en acción el proceso de crecimiento, multiplicación y función de los discípulos. Hay varios ministerios con diversas funciones, los cuales vamos a estudiar siguiendo la escala de abajo a arriba, o sea, empezando por el primer peldaño de los ministerios. Recordemos que todo es “un proceso funcional”, incluso la posición de cada anciano. Nadie podrá alcanzar un ministerio más amplio si primero no ha ejercido uno menor, esto es de lógica[19]. El principio está en usar lo que Dios nos va dando, el Señor añadirá más, hasta ponernos en las partes más altas dentro del cuerpo, no porque lo deseo, sino porque he crecido, y los frutos evidencian este crecimiento.

Existe una lógica en la posición de los ministerios: Según el cuerpo crece hacia abajo (multiplicación de discípulos), los demás crecen hacia arriba de forma lenta y normal, ubicándonos en otros niveles en los cuales ejercemos diferentes funciones, después de haber pasado por las anteriores. Repito una vez más, lógico que para ser abuelo, hay que primero ser padre, ya que todo es un proceso de crecimiento.

            A) MAESTROS Y PASTORES 

            El primer nivel del crecimiento dentro del ministerio está en aquellos que ejercen la enseñanza o el pastorado, o aprenden al lado de un pastor.  Se comienza siendo maestro de un discipulado, comprometiéndose en el crecimiento del mismo. Después comienza a enseñar o dirigir con la Palabra a varios grupos de células, nacidas de su mismo discipulado o trabajo. Lo primero que empezamos a hacer es transmitir lo que aprendimos. Dios levanta entre los maestros generales (hacedores de discípulos) algunos para que sean maestros del cuerpo. Estos son ministerios para enseñar la Palabra a la comunidad. Para ser pastor se requiere ser primero maestro, tener discípulos, e incluso haber funcionado como diácono o ayudante. El pastor sé hacer al lado de otro pastor, al igual que un buen mecánico se hace al lado de un maestro mecánico. Entre los requisitos dados por San Pablo para los ministerios, se demanda que; “no debe ser un neófito (1 Timoteo 3:6). La posición en el cuerpo se alcanza por un aprendizaje, acompañado de un servicio y entrega y no por privilegios personales. Un pastor es aquel que enseña y cuida del rebaño, fundamentando su autoridad más en sus méritos, que en la imposición o elección. Este también ejerce la facultad de maestro, aunque no siempre funcione como tal. Pablo menciona a los pastores y maestros como una misma cosa[20], o como algo en común. Tanto los maestros como los pastores, guían y cuidan a la grey en la doctrina, dirigiendo al rebaño hacia pastos verdes y metas claras.   

 MAESTROS: No son los que alcanzan un título de pedagogía, o se limitan a usar una pizarra para dar un curso de dispensaciones, doctrina, homilética, o cualquier otra enseñanza. Es aquel que va dándole al cuerpo las pautas y orientaciones necesarias, según la necesidad específica de cada momento. Es uno que guía a las ovejas hacia la perfección y el crecimiento. Complementa la labor pastoral velando por la doctrina, junto con todo el consejo de ancianos. Supervisará las funciones de los maestros de discipulados, observando la forma en que transmiten las enseñanzas que reciben de arriba.

PASTOR: Cuida, protege y vigila al rebaño. No es comadrona, ni pare, ni cría a los bebés o nuevos convertidos, como pasa hoy. No es para pasarles la mano a los hermanos tristes, o  visitar a todos los que desean una visita rutinaria. Es el que cuida al rebaño de errores, filosofías o trampas diabólicas. Supervisa la vida de las células, de las familias y del servicio a los demás. Orienta y disciplina a aquellos que pecan. Cuida la unidad y busca que cada uno haga la función que le corresponde. Es el que representa el consejo de ancianos y el que debe afrontar la problemática de la iglesia. Puede haber tantos pastores como necesidad haya en el rebaño, pues es el crecimiento el que dicta los parámetros  que rigen este ministerio, aunque siempre en las iglesias apostólicas existía pluralismo ministerial[21]. Un pastor, en el sentido literal, cuidaba un hato que se compone de aproximadamente cien ovejas, aunque puede haber excepciones,[22] no podemos hacer de esto un dogma. Creo que según crezca el cuerpo, así  crecerá el número de los ministerios, debiendo haber tantos pastores y maestros como número de ovejas hayan. En una congregación deben de haber pastores y maestros. Estos dos ministerios están relacionados con el rebaño y se identifican con las necesidades espirituales de la iglesia, cosa que no pasa con los otros, como el de profeta, el cual complementa los ministerios locales, dando dirección a los pastores y maestros.

            B) EVANGELISTAS.

Es uno de los ministerios más explotados, distorsionados y cómodos. La función de este ministerio sigue el patrón clásico del estilo moderno que al mismo se le ha dado, siendo todo lo contrario a la realidad revelada en la Palabra. Tal es la distorsión que se tiene del mismo que en algunos lugares se les llama, de forma irónica: “EVANGELISTOS“, porque su trabajo es evangelizar a los evangelizados, colectar ofrendas, y mantener el monopolio de los dones del Espíritu Santo, tratando incluso de dirigir la vida de la iglesia por “control remoto”, usando para ello la radio y televisión. Son los tele-evangelistas los que más escándalos están causando a la iglesia en los países predominantemente evangélicos. Muchos de estos crean espectáculos, propaganda y títulos extravagantes como “el evangelista internacional”,  “El gran siervo de Dios ungido”[23] etc.., restándole a su auto-propaganda mucho de humildad y sencillez. ¿Qué es un evangelista para nosotros? Uno que  coge su Biblia, una maleta y le dice al pastor: “Dios me llamó, me voy a predicar”, y se independizan. Consigue una tarjeta que diga “EVANGELISTA INTERNACIONAL“, crea su organización, y a veces se auto ordena,  comenzando a ir de iglesia en iglesia dando campañas a los evangelizados. Otros buscan lo colosal, reúnen a las iglesias en un lugar público, se hacen una auto-propaganda, y alardean de los dones que poseen. Colocan sus hazañas y nombres en primera página, y empiezan a predicarle a una audiencia compuesta en un 90% de convertidos. Hacen un llamamiento (a veces, psicológico) para los pecadores y enfermos, al cual pasan muchísimos hermanos, y después dicen: “-.se convirtieron 800 almas,-”  y casi todos eran los mismos hermanos de las iglesias, que fueron a buscar oración por las enfermedades.  Este tipo de conceptos es una degeneración bíblica, que ha dado origen a todo un estilo de trabajo que muchas veces carece de los elementos bíblicos verdaderos. Un evangelista, dentro del contexto bíblico, es uno que lleva el evangelio a lugares donde aún no existe. Es un ministerio que sale de una iglesia local, enviado y sujeto a la misma, va a un lugar en donde no hay evangelio, para proclamar la Palabra. Comienza una nueva obra, y establece una iglesia. Un evangelista es un MISIONERO.  Un ejemplo lo tenemos en Felipe, que era diácono en Jerusalén (Hecho. 8:4-14). Fue a Samaria a predicar. No llevó consigo a una congregación para que le ayudase a cantar, ni tampoco se hizo auto-propaganda. Una vez que ganó vidas, los discipuló, bautizó, y comenzó a formarse la congregación. Es entonces cuando aparecen los apóstoles para confirmar la obra, y darle el fundamento a la iglesia local. Otro ejemplo de EVANGELISTAS está en Pablo y Bernabé. Fueron enviados a llevar el evangelio a lugares lejanos, donde establecieron congregaciones con ancianos. El evangelista es un misionero, porque el vocablo “misionero” se refiere a uno que sale a ejecutar una misión, llevar el evangelio, las “Buenas Nuevas” a lejanas tierras. Es enviado por la iglesia, para volver a ésta “trayendo las gavillas” (Salmo 126:6). Por lo tanto, debería tener una experiencia como ministerio local antes de salir.

Los evangelistas, antes de ser enviados, se deben potenciar en otros ministerios o funciones importantes dentro de su propia iglesia, pues esta responsabilidad requiere gran experiencia y madurez. (Ejemplo: Pablo y Bernabé eran maestros en Antioquía. Felipe diácono en Jerusalén.) No podemos enviar a un neófito -por mucho tiempo que lleve en la iglesia- a llevar el evangelio a lugares difíciles, y a organizar, con los frutos de su evangelización, discípulos e iglesias. Considero que el nivel del ministerio de evangelista es superior al de maestro, pues un evangelista, al salir y llevar el evangelio, tiene, no sólo que predicar y ganar almas, sino que fundamentarlas y organizarlas en el principio apostólico, ejerciendo también funciones como maestro y pastor, quedando por un tiempo largo en el lugar donde fue a evangelizar[24]. Una vez terminada la obra, la deja establecida y funcionando por sí misma, y vuelve a su punto de origen para informar de la labor realizada, y después quedará supervisando la misma. Ahora entrará a una etapa, ya no solo de evangelista, sino de apostolado o supervisor de las obras que él mismo estableció y en donde estableció ancianos. Los ministerios no son estáticos, sino evolutivos, ya que todo en el cuerpo está siempre en crecimiento y cambio. No cabe el estancamiento estructural en las funciones. Debemos ambicionar, no solo ser pastores, sino crecer en otras funciones ministeriales.

            C) PROFETAS

Los profetas del A.T. eran siervos escogidos por Dios para hablarles a los líderes que andaban mal, o advertir algún juicio que vendría cuando el pueblo se apartaba de la voluntad de Dios. Eran los voceros de Jehová cuando la situación  lo requería. Vivían en oración y ayuno. Buscaban revelación de lo alto para su pueblo, por lo que eran “ATALAYAS O VIGÍAS”. Siempre prevenían al pueblo sobre el peligro de la desobediencia a los mandatos divinos. Estos profetas iban primero a los reyes o sacerdotes para darles los mensajes de Jehová, con el fin de que ellos los comunicaran al pueblo, para que obraran de acuerdo a la revelación de Dios. Samuel al dejar de ser Juez, se convirtió en profeta de Dios; le dio al rey Saúl las advertencias de juicio cuando desobedeció la Palabra del Señor (Ver 1 Samuel Cap. 15). Vemos después como el profeta Natán amonesta a David por su pecado, trayéndole palabra de juicio de parte de Dios por haber tomado la mujer de Urías (2 Samuel cap. 12).Cuando Jesús le reveló a la mujer samaritana que tenía 5 maridos, y el que ahora tenía no era su marido, la mujer gritó:He aquí un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho (Juan 4:29).  El profeta ve más allá, penetra en la oscuridad del pecado y revela las cosas ocultas que Dios le muestra. Discierne los secretos por revelación. Las dos características básicas de un profeta son:

  •  Primero: No trata con la multitud, sino con los líderes. Dedica su tiempo en buscar luz y revelación de Dios para orientar a los dirigentes del pueblo.
  • Segundo: Es un ministerio de intercesión y aviso, así como un consejero para los que gobiernan.

En la iglesia primitiva había profetas,  no como en el A.T. que revelaban lo oculto de Dios y traían mensajes de juicio y condenación, sino para revelar el propósito del Espíritu para con su pueblo. El estilo de profetas Antiguo Testamentarios ya no existe, pues Cristo se reveló como el Profeta de profetas, mostrando todo lo que Dios deseaba para su pueblo. Así que los profetas de hoy día parten de esta revelación básica, a la cual no se le añade  nada nuevo. Hay revelación en torno a la Palabra y la vida de la iglesia, pero se necesita iluminación para entenderla, principalmente cuando sean cosas ocultas a la vida de la iglesia y que deben ser sacadas a la luz por el Espíritu, sea por medio del don de revelación, discernimiento, profecía o ciencia, y siempre en relación a la Palabra. Toda visión, revelación o sueño debe ajustarse al fundamento de las Escrituras.

El papel del profeta en nuestros tiempos es de revelación y orientación a los ministerios que gobiernan en la problemática de la iglesia. No tiene que ver nada con el don de profecía, ni sigue el estilo profético del A.T. respecto a traer solo juicio y revelaciones nuevas. Recordemos que los profetas están separados para tratar con Dios, mientras los pastores, maestros y evangelistas tratan con el pueblo, con la multitud de discípulos. Dentro de cualquier congregación hay problemas y los pastores muchas veces no pueden ser  objetivos, porque viven dentro de los mismos, y no se puede ser parte y juez en un asunto. Es ahí cuando entra en escena el  ministerio de profeta. Los pastores o maestros están absorbidos por muchos conflictos y necesitan recibir pautas y mensajes frescos con contenido bíblico, para guiar al pueblo en medio de las tormentas y ataques diabólicos. La función del ministerio de profeta (no de profecía) es parecido al del A.T., pues éstos estaban para dar un mensaje a los reyes y ancianos que guiaban al pueblo de Israel para afrontar situaciones difíciles. Los profetas son ahora los consejeros de los pastores y maestros en la problemática de la iglesia y orientan a los ministerios en relación a las necesidades específicas que, en ciertos momentos, tiene el pueblo de Dios. La diferencia entre el ministerio de profeta en el A.T. y el N.T. radica en que los primeros tenían la revelación directa de Dios, sin usar la Palabra, pues ellos eran la PALABRA  VIVA, mientras que el ministerio de profeta en la iglesia parte de la PALABRA REVELADA, bajo la dirección del Espíritu Santo. Dan consejo y dirección, tomando la “Palabra revelada”, sin poder añadir una revelación superior a la revelación bíblica existente[25]. Es triste ver cómo han surgido ministerios que se han proclamado a sí mismos “los profetas de Dios” y han llevado al pueblo a herejías terribles. Como muestra de ello podríamos citar a muchos, pero haré referencia tan solo a William Mariom Branham (1909-1965) que llegó a ser un gran evangelista y predicador, pero  terminó afirmando que era el séptimo ángel de Apocalipsis, y trajo nuevas revelaciones a las iglesias, como la doctrina muy difundida de los “sólo Jesús”[26]. Para simplificar la función de los profetas en estos tiempos, podemos afirmar que estos son consejeros y la cobertura que ayudan a otros ministerios que tratan con la mayoría. Un pastor o maestro no tiene mucho tiempo de buscar luz de Dios, pues está rodeado de una multitud con problemas y dificultades. Está tan metido dentro de la masa que a veces no ve los errores porque, le falta visión profunda. El profeta, que vive fuera de esta masa, recibe y percibe fácilmente las necesidades y los errores que tengan los otros ministerios o la iglesia y los corrige a través de sus advertencias y enseñanzas, dando luz a los ancianos que ejercen la función de gobernar. Además, siguiendo el orden de crecimiento del cuerpo, cuando un pastor produce pastores, se desplaza a una posición de supervisión y dirección sobre estos pastores que él mismo produjo, y se convierte en profeta, pues da orientación. Así que un profeta debe haber sido pastor primero, y después haber producido pastores. El profeta es superior en posición al maestro o pastor. ¡Cuánta falta hace hoy día esta clase de ministerio! para dar cobertura a tantos pastores huérfanos de consejo. Si hubieran profetas que ayudasen a advertir los peligros del diablo, y sus tramas en la iglesia, cuántos errores introducidos sutilmente hubiéramos corregido antes de afrontar divisiones por cosas que son ilógicas.  

El profeta protege a la iglesia de la división, las doctrinas falsas, los pecados ocultos y los errores y abusos de autoridad cometido por pastores o maestros, pueden detener la introducción de énfasis raros dentro de la congregación. Es un ministerio para los ministerios. Pero no olvidemos que “para ser profeta se necesita haber experimentado los otros ministerios”, ya que éstos son producto del crecimiento. Debemos tener cuidado con esos “profetas  iluminados”, que se convierten en los únicos elegidos y poseedores absolutos de la verdad de Dios, sin haber desarrollado nunca los otros ministerios. En tal caso se ha desvirtuado el sentido, y busca suposición e iluminación para ejercer hegemonía espiritual sobre las iglesias. Este peligro siempre está latente en la vida del cuerpo, y para evitarlo se debe aceptar el pluralismo ministerial  y ceñirnos a la Palabra,  respetando el libre albedrío de las personas.

D) APÓSTOLES.

El ministerio de profeta, como el de apóstol, no existe hoy  día, cuando aparecen, lo hace para abusar de la autoridad, o se convierten en “jerarquía institucional”, razón por lo cual existe una tremenda apatía y prejuicio contra ellos[27]. Algunos han hecho del ministerio apostólico un “título” de reconocimiento humano. Actualmente se estilan otros tipos de ministerio, como el de licenciado, ordenado,  obrero a prueba, etc. Pero pese a ello, debemos considerar la realidad del apostolado como una función y no como una posición. La cumbre más alta, y la aspiración más grande en el ministerio, es el llegar a ser apóstol. Uno se hace apóstol, no porque quiere o puede, sino porque ha crecido en todos los demás ministerios, dejando iglesias establecidas. No es un título, sino el producto de un fruto ministerial. Hay muchos que afirman que no puede haber apóstoles en nuestros tiempos, porque sólo fueron doce, y fuera de ellos no hay, ni habrá más. En relación a la autoridad del canon bíblico, solo hubo doce apóstoles, que son el fundamento de la iglesia y de nuestra fe. Sin embargo, considero que el apostolado es una posición en el cuerpo, que nació y se fundó con los doce, los cuales pusieron el fundamento, pero que no se les llama solamente a ellos apóstoles, sino que con ellos se inicia el APOSTOLADO, pues la palabra apóstol significa “LOS ENVIADOS“. La Biblia registra que, además de los doce, Dios levantó a otros. Tenemos el caso de Pablo y Bernabé, enviados como evangelistas o misioneros, y después se les menciona en Hechos 14:4 como apóstoles. Pablo menciona a Tito como colaborador en su apostolado (2ª Corintios 8:23). La misma referencia hace a Epafrodito, (Filipenses 2:25) usando un término relativo a posición dentro del apostolado, pues dice claramente “colaboradores y compañero de milicia“. Se menciona a Jacobo, el hermano del Señor, como apóstol (Gálatas 12:19), y al escribirles a los romanos, Pablo menciona a Andrónico y a Junias como parientes y compañeros de prisión por Cristo, a los cuales considera estima-dos “entre los apóstoles” (Romano 16:7). En su primera epístola a los Tesalonicenses, en el capítulo 1:1, Pablo, en la introducción, coloca a Silvano y a Timoteo a su propio nivel, como apóstoles. Así que el apostolado era una función, no una cuestión de privilegios. La función de apóstol es la más elevada dentro de los ministerios del cuerpo de Cristo. No es saber o querer ser alguien, sino dar frutos, establecer obras y poner en ellas el fundamento de la doctrina de los doce apóstoles. El apóstol era aquel que ejercía influencia sobre las iglesias que él mismo había establecido en diferentes localidades. Nadie podrá ser apóstol si primero no dio fruto como discípulo y luego en los otros ministerios. Un ejemplo lo tenemos en Pablo; primero fue discípulo en Damasco con Ananías, más tarde fue a Antioquía, junto a Bernabé. Ambos eran “maestros” dentro de la iglesia local. Después se les envía como evangelistas-misioneros, ellos establecen obras y ponen ancianos. En los viajes posteriores visitan las obras para “CONFIRMARLAS EN LA FE[28]. Supervisan así los frutos de su trabajo, por lo cual se constituyen en APÓSTOLES. Sobre las iglesias locales están los apóstoles o supervisores, para cuidarlas y mantenerlas unidas en la doctrina del Señor, interviniendo sólo cuando se lo piden o ven la necesidad, formando parte del consejo local. (No están en el sentido de autoridad “sobre” sino “en” unidad espiritual con los ministerios locales.) El sello del apostolado (o las credenciales del apóstol) es dejar iglesias establecidas, y fundamentarlas en la verdad bíblica (1ª Corintios 9:2).El problema que había en Corinto era que, por ser esta una ciudad cosmopolita y marítima, -la más importante en Grecia en esta época,- pasaban por ella varios apóstoles, entre los cuales se menciona a Pablo, Apolo, y Cefas (que es Pedro). Cada cual hizo discípulos, por lo que se formaron varias células, o grupos, con diferentes maestros o padres espirituales. Esto produjo contiendas, ya que cada grupo se creía superior y exaltaba a sus líderes, por lo que Pablo les escribe duramente, exponiendo el principio de la unidad (1ª Corintios 1:12-17). El patrón que relacionaba y unía a una iglesia con otra era el apóstol. Cada uno de los que estable-cían iglesias, después las cuidaban, velando por ellas, siendo la autoridad sobre las mismas por derecho de “paternidad[29] .      

San Pablo edificó cinco iglesias en cinco ciudades. Él las cuidaba y supervisaba, ayudándolas cuando se lo requerían. Cada una tenía su propio gobierno. El apóstol sólo velaba por la doctrina y por la fe de los “discípulos”, que como hijos, reconocían la paternidad espiritual que le vinculaba al apóstol[30]. Cuando aparecían problemas, los ministerios locales acudían a aquel del cual eran discípulos, al apóstol o profeta. Él les contestaba, dando pautas para que supieran cómo actuar. Así nacieron las epístolas o cartas a Timoteo, Tito, Filemón, que no eran otra cosa sino consejos prácticos a discípulos, que a su vez, eran parte de los ministerios locales. En 1ª de Corintios, capítulo 5, vemos a Pablo orientando a los ministerios locales en un problema serio, el caso de un hermano que había fornicado con la mujer de su padre[31]. En conclusión, podremos decir que el ministerio apostólico es aquel, que después de haber establecido iglesias, y ejercido los ministerios anteriores, se convierte en un “ministerio itinerante”, nutriendo y ayudando a las obras que él mismo estableció, siendo un supervisor con derechos espirituales para dar dirección. No es asunto de un nombramiento humano o de saber mucho, sino el dar fruto bajo la ubicación y función normal del cuerpo.

De acuerdo a lo estudiado, podemos establecer esta escala de crecimiento dentro de los ministerios:  

                                               

APÓSTOLES                     

                       EVANGELISTAS 

                                                 PROFETAS 

                                                                   PASTORES

                                                                                  MAESTROS

   Estos ministerios son para la edificación de la iglesia. De ellas salen los evangelistas y apóstoles para extender las estacas del Reino de Dios en la tierra. Recordemos que tanto APÓSTOL como el EVANGELISTA, no son ministerios locales en función permanente, sino “ I T I N E R A N T E S ”  ;  se mueven para confirmar o fundar iglesias. Así que hay MINISTERIOS LOCALES; pastores, maestros, profetas y MINISTERIOS EXTRA LOCALES (O ITINERANTES); los de evangelista y apóstol. Este es el orden bíblico de gobierno local en la iglesia.

CONCLUSIÓN.

El crecimiento y la madurez dentro de la iglesia producen los “ministerios” de acuerdo a la necesidad específica de cada congregación. Los ministerios no son autocráticos, ni jerárquicos, sino que se gobiernan bajo  las normas de las Escrituras y de los ancianos. “En la multitud de consejeros está la sabiduría o seguridad” (Proverbios 11:14).  Una iglesia no puede ser gobernada por un solo hombre. Cristo gobierna a través de la diversidad de ministerios y dones. Otra verdad es que los ministerios no se crean, ni se imponen, se hacen y se forman de acuerdo al crecimiento, y son dados por el mismo Señor a través del Espíritu Santo, operando entre los miembros. Los frutos indican dónde están éstos. Debemos saber quiénes son ministerios. Ellos nacen dentro del cuerpo como algo natural y lógico, ya que sus raíces son profundas, y no son traídas de fuera. Una iglesia normal tiene que producir “DONES Y MINISTERIOS” dentro de sí misma como parte de la vida de Cristo. Lo contrario haría a la iglesia cualquier cosa, menos “cuerpo del Señor”.  Dios nos ayude a ubicarnos y funcionar de acuerdo al plan divino del libro de los Hechos. 

                                    AMÉN.

CAPÍTULO -9-

LA ADMINISTRACIÓN DE LA IGLESIA

Hemos visto el papel de los ministerios o ancianos en la iglesia y como ellos son la autoridad en la PALABRA dentro del gobierno local. Vamos ver a los que tienen a su cargo la administración de lo material, práctico o social; a los que llamamos DIÁCONOS (diakonos).                           

EL SURGIMIENTO DEL DIÁCONO

La palabra DIÁCONOS tiene su raíz en el griego “DIAKONIA“. El significado etimológico de la palabra es “servir o remediar cualquier necesidad material“. Esta ex-presión encierra el concepto literal de “ser siervo” de los demás y Jesús uso esta expresión en Marcos 10:43[32]. Se emplea en muchos pasajes del Nuevo Testamento. Se les nombró para que fueran los administradores y veladores por las necesidades materiales o sociales de la iglesia. El diaconado no existió hasta el momento en que el número de los discípulos creció, y la afluencia de bienes y necesidades agobió a la comunidad. Cristo no tuvo diáconos, pues en un grupo tan pequeño (los doce) los problemas eran de fácil solución[33]. Varios días después de la ascensión de Jesús, ocurre el derramamiento en el día de Pentecostés, pero hasta este momento no hubo diaconado. Es en el capítulo 6 de los Hechos cuando surge la necesidad de poner “administradores”. La iglesia era gobernada sólo por los apóstoles. La multiplicación y el adoctrinamiento de la multitud eran ejecutadas por los discípulos, pero como el número de cristianos era tan grande, y además, no eran todos judíos sino también griegos o gentiles, aparecieron problemas de murmuración. Por regla general los gentiles carecían de la disciplina que poseían los israelitas, los cuales por su trasfondo cultural poseían mucho orden, e incluso a veces eran muy legalistas, razón por lo cual se establecen normas que regulan el comportamiento de los gentiles y judíos en la comunidad. Así que la problemática de la ayuda a los necesitados se hizo compleja. Los apóstoles tenían que dividirse tanto que descuidaban el aspecto espiritual, para “servir las mesas” y “atender problemas sociales y familiares” en la comunidad. Por otro lado, la entrega de muchos bienes por los convertidos de mejor posición agravó la problemática, y comenzó a haber murmuración entre judíos y griegos respecto a la ayuda para las viudas y los necesitados. Esta comunidad de bienes, la primera conocida en la historia, confrontó su primer dilema: La mala administración en la iglesia, los chismes, los abusos, etc. Viendo los apóstoles la problemática, entendieron que su misión era mayor que la de administrar bienes mate-riales. Esto podría afectarles en su integridad y autoridad. Por las murmuraciones podían ser acusados de hacer preferencias o tomar dinero para sí mismos,  y debían, “cubrirse sus espaldas” de posibles escándalos. Los apóstoles reconsideraron su misión, descubriendo que podrían descuidar la oración y la Palabra si seguían manejando lo material. Por eso tomaron una decisión  (Hechos 6:2 bis): No es justo que nosotros dejemos la Palabra de Dios y la oración para servir las mesas“.

Y propusieron el nombrar a “siete varones“, que reunieran los tres requisitos siguientes:

  •  Buen testimonio,
  •  llenos del Espíritu
  •  y de sabiduría.

Para que tomasen a su cargo la administración y la asistencia social.

Existen situaciones específicas, en ciertas épocas o lugares, a las cuales los ministerios tenían que ajustarse, siguiendo las pautas que el Espíritu pondría, ya que sobre las mismas no se había dejado un patrón previo. Eran problemas prácticos en los cuales tenían que buscar la iluminación Divina y obtener soluciones apropiadas para cada caso. No podemos hacer una estructura preventiva, si primero no aparece un problema y lo afrontamos, pues hay problemas imprevisibles[34].                    

Nace, por lo tanto, la “DIAKONIA”. Más tarde, el apóstol Pablo aconseja a Timoteo establecer diaconados en las congregaciones, enumerando sus requisitos, que según 1ª Timoteo 3:8-13 son:

  • A) Honestos; puesto que van a administrar los bienes del  Señor (8). Deben ser íntegros, que cumplan lo que digan. Que sepan gobernar sus propios bienes  y sean responsables en lo que hacen.
  • B) Sin doblez; firmes en sus decisiones. Que no sean volubles o inconstantes en lo que hacen, cambiante de opiniones. Con carácter y madurez para establecer criterios en el área encomendada.
  • C) Que no sean dados al vino; que sean sobrios y que no sean esclavos de vicios o costumbres mundanas.
  • D) Que sean piadosos y rectos, con limpia conciencia (9).
  • E) Que sean aprobados por los ministerios y se sometan a prueba un tiempo, para ver si reúnen los requisitos. Deben saber proceder con los demás (10).
  • F) Puede haber mujeres diaconisas. Ellas deben ser honestas, no estar en chismes[35] o líos ajenos (11). Deben ser fieles esposas y que sepan tener sus hogares en orden.
  • G) Que sea un fiel esposo y mantenga en orden su familia (12); Este requisito es fundamental para tener buen testimonio de los de afuera (7).

 FUNCIONES DEL DIÁCONO DENTRO DE LA IGLESIA.

La Biblia no explica cuál era la función específica de cada diácono, ya que ésta dependía de la necesidad o problema del lugar. Por esta razón, no se habla mucho de la parte estructural o administrativa. No podemos determinar las pautas que seguían respecto a la forma en que recogían las ofrendas, diezmos, primicias, y cómo la distribuían. Algunos textos parecen arrojar luz sobre el hecho de que: “Cada primer día de la semana traían a la reunión de la iglesia lo que Dios había puesto en sus corazones para la ayuda de la obra (1ª Corintios 16:1-4). Sabemos que esas ofrendas y bienes se usaban para; ayudar a las viudas, los huérfanos, hermanos necesitados, los que sirven a la iglesia, etc.“, pero no tenemos datos de las pautas administrativas internas, tanto para recibir como para ayudar. Por lógica suponemos que cada diácono realizará una función específica dentro de la problemática local. Dios es un Dios de orden. Así lo vemos en la creación, en la organización del pueblo hebreo en el desierto, en la función de la iglesia con diferentes ministerios, en la forma en que su Espíritu imparte dones, etc. Si la iglesia como cuerpo supone un orden, cada diácono debía tener una función específica dentro de la panorámica administrativa, de lo contrario se duplicarían esfuerzos, se crearían problemas de relación, o se cometerían errores en acción.

Los ministerios no deben intervenir en la recolección de ofrendas o diezmos, así como en la solución de problemas materiales. Los ministerios recibían de la iglesia lo necesario para su trabajo espiritual (1ª Corintios 9:13-16, Gálatas 6:6) y trazaban las directrices de conducta para los diáconos, que sujetos a éstos, seguían las normas prefijadas por los ancianos. Pablo reclama que, a veces, no recibía ayuda de los hermanos, y con sus manos trabajó para no ser gravoso, por lo que no es deshonesto que el ministro trabaje secularmente[36], principalmente cuando la comunidad carece de recursos para ayudarle. Los ministros deben abstenerse de intervenir en asuntos económicos por varias razones; cuando un “ministerio” recibe directamente dinero de la gente, y lo usa como él de-sea, muchos pueden pensar mal de él, y pierde credibilidad y autoridad, creándose “mal testimonio de los de fuera”, cosa que le afectaría el testimonio de la iglesia (1ª Ti. 3:7). Además, de esta forma puede ser sobornado y manipulado para consentir pecados en hermanos aduladores[37], o dar privilegios a personas que no cualifican moralmente, (tráfico de influencia). Todo lo que es del Señor debe traerse al altar.Los diáconos encargados procederán de acuerdo al orden establecido. El papel de los ministerios, dentro del aspecto económico y social de la iglesia, es supervisar y orientar a los diáconos en su función, fuera de ahí deben mantenerse lejos de este asunto. Existe el riesgo de que el ministro pueda ser engañado por Satanás, a través del “dinero”, por lo cual Pablo  advierte el peligro que éste puede causar en el siervo de Dios. Hemos dicho en otro estudio que las tres armas preferidas del diablo para destruir a los ministerios son las tres “F” de “FATAL”: FORTUNA,  FAMA  y  FALDAS (Sexo).

He conocido obreros que sin darse cuenta han puesto sus ojos en el dinero, despertándose las ambiciones y cayendo en fracasos, algunos incluso están presos (1ª Ti. 6:8-10). Otros han sido arrastrados por el espíritu de soberbia, y han buscado el poder y la grandeza. Algunos han sido arrastrados por la concupiscencia de la carne, la cual es la causante de un 40% de los fracasos que ocurren en el ministerio.Dentro de las congregaciones existe una inmensidad de necesidades que deben ser atendidas, por lo que deberíamos encargárselas a los diáconos, dando a cada cual una labor específica. Éstos pueden buscar a otras personas que les ayuden a realizar esas labores, que aunque pequeñas, dignifican al cuerpo. El servir a los demás, el ayudar a los enfermos, el socorrer a las viudas, el administrar los bienes, etc., son parte del amor de Cristo entre los discípulos. Tanto los DIÁCONOS, como los que AYUDAN, son ministerios generales que colaboran con los ministerios especiales, pues todos los miembros trabajan en conjunto para realizar, en armonía, las órdenes que vienen de arriba (1ª Corintios 12:28, Filipenses 1:1).En la función de la “DIAKONIA” tenemos una gama de trabajos que bien clasificados y distribuidos, ayudarán a una mejor meta en el orden de la iglesia. Debemos combinar la idea apostólica y la necesidad específica de nosotros. Actualmente podemos tener siete diáconos (no porque considere importante el simbolismo del siete, sino porque la necesidad creó siete ubicaciones), ya que hay siete áreas de trabajo que cubrir en la vida de la comunidad.Una de esas áreas puede ser las finanzas. Hay un diácono tesorero; el cual lleva la contabilidad y registra las ofrendas y diezmos. La labor del tesorero se ajusta a un sistema administrativo, acorde con las exigencias legales vigentes en cada país y misión. Se lleva un registro de entradas y salidas, a través de órdenes de pagos y cheques, supervisados por los ministerios, en base a un presupuesto. El pastor, a su vez, recibe una cantidad que llamamos “caja chica” o “fondo discrecional”, con la cual ayuda a resolver cualquier problema menor de necesidad que surja dentro de la comunidad. Los demás gastos se programan según el trabajo. Tanto en relación a los discípulos, como al gobierno civil, debemos  estar listos a dar fe del dinero que para el Señor se recibe dentro de la congregación, por medio de informes económicos. Con las entradas de la comunidad se resuelven las necesidades de los ministerios, mantenimiento de las instalaciones, ayuda a los necesitados, programas de asistencia social, enfermos, equipo de trabajo, proyectos misioneros, etc. Nuestro presupuesto no debe omitir la importancia de las necesidades de los ministerios, la obra misionera y la necesidad social de nuestra comunidad, porque según la Biblia esto era lo más importante en el quehacer de la Iglesia primitiva.

Otra ubicación, dentro del diaconado, puede ser el diácono de visitación. Este se encarga, según las órdenes dadas por los maestros de células, de investigar las necesidades de los hermanos enfermos, para ver de qué forma se les socorre. La ayuda puede ser, desde llamar a los ministerios para que oren por el enfermo (Santiago 5:14) a ayudarle materialmente en alguna necesidad que tenga. Además, visitará a los nuevos contactos, hospitales y otros que deseen recibir la Palabra, o tienen problemas, usando para esta labor a otros miembros de la comunidad. En mi trabajo hemos pensado que la evangelización debe hacerse fuera del edificio, (llamado erróneamente iglesia, ya que la iglesia somos nosotros), y para ello establecimos un diácono de extensión. Llamamos extensión a toda actividad de evangelización que realicemos fuera del local, o de la reunión general de edificación (culto dominical).Este diácono, con sus ayudantes, prepara y proyecta las actividades de predicación y evangelización en las calles, plazas, y lugares públicos, a donde se moverá la congregación para proclamar el evangelio. Toda actividad fuera del “cascarón” (templo) será programada por este diácono con la ayuda de los ministerios. Últimamente hemos sentido la necesidad de “enviar obreros” a zonas en donde se necesita el evangelio, para lo cual nombramos a un diácono de misiones. Este se encarga de motivar a los hermanos a tener visión misionera, y recabar, tanto de la tesorería general, como de otros fondos y ofrendas, los recursos que permitan enviar obreros y suplir sus necesidades materiales en las nuevas obras que se establezcan. El enviar misioneros debe ser la meta prioritaria de una iglesia local, ya que por años hemos necesitado que “nos envíen de lejanas tierras misioneros, pero ahora nos toca hacer lo mismo, pues hemos crecido mucho para tener que seguir siendo parásitos cristianos”. Este diácono se encargará del programa de sostén misionero para nuevas iglesias, en otras provincias o países. Debemos imitar y ambicionar tener el sistema bíblico de la iglesia de Antioquía, que envió obreros a lejanas tierras. El reto ahora es, “extender el reino donde no haya evangelio, en nuestra región o nación, y hasta los confines de este mundo”.

Respecto al mantenimiento de los edificios, atención a los niños y cultos, vimos la necesidad de situar a un diácono para organizar estos menesteres. Las familias tienen bebés que debemos atender aparte, para que sus padres puedan adorar a Dios libremente. Tenemos instalaciones,  necesitan limpieza y cuidado. Hay que velar por atender los visitantes (inconversos) en los cultos evangelísticos  -cosa que no debería de ser-, y aún a hermanos que no guardan el orden debido, etc. Para creamos un  diácono de orden que ha venido a solucionar estos problemas. El tener un grupo de personas que acomodan y atienden las necesidades de los congregados es de vital importancia. Les llamamos “ujieres”, pero el nombre que le pongamos es lo de menos, lo importante es la función que prestan en el orden y aseo de las actividades. Tenemos que llevar actas de bautismos, matrimonios y resoluciones ministeriales, en relación a la función de los ministerios, disciplina, y acuerdos de los diáconos con los ancianos, así como los asuntos oficiales de la iglesia, para lo cual nombramos a un diácono en secretaría.

 Otra necesidad de nuestra época está en el uso de literatura e impresos, para la enseñanza de los discipulados y la evangelización. Es algo que la iglesia primitiva no tenía y, aunque es una bendición, puede también crear dependencia al papel escrito y no al maestro o la vida. También puede circular material “no apto para nuevos convertidos” por lo que debemos fiscalizar y controlar el material que se use. Para esta área nombramos a un diácono de literatura, el cual controla, vigila y distribuye el material impreso. Lo importante no es el estudiar muchos temas rápido, sino que se viva un tema antes de pasar a otro, por lo que este diácono vigila el fin que se le da a la literatura, clasificándola en LECHE y VIANDA. Para este fin deberá haber un anciano o ministerio encargado de la enseñanza que le ayudará y supervisará. También  deberá controlar los libros cristianos que se pueden vender o leer, pues aunque toda literatura cristiana puede ser buena, no toda es edificante. Cuando existan grupos que tengan capacidades musicales, deberá haber un diácono de alabanza, que lleve la música y la adoración, cuidando los equipos que se usan para tal fin. La música es importante en el complemento del culto y según haya necesidad, se crearán nuevas funciones de servicio o diaconados.   No debemos dogmatizar sus funciones, pues en el futuro, las perspectivas pueden variar. Las labores de estos diáconos en “servir” a la comunidad no se limitan a esa responsabilidad solamente, pues cada uno de ellos puede ser un maestro que vela y ayuda a sus discípulos en los problemas menores. Todos, de una forma u otra, tenemos que ser diáconos en el sentido de la palabra “servir“. No sabemos si en el futuro, los diáconos existentes aumentarán, disminuirán, se cambiarán etc., pero una cosa  sí tenemos clara; cada uno, ubicado en cierta posición, realiza una función bajo la coordinación de los ministerios, y así iremos hacia la meta propuesta  que es la perfección.

LA ELECCIÓN DE LOS DIÁCONOS Y SU AUTORIDAD EN EL CUERPO.

Los diáconos son nombrados por los ministerios y aprobados por los discípulos (asamblea). Puede dársele a la asamblea una lista para que elijan a los más capaces, cosa que no está muy clara en el contexto bíblico. Por otro lado, se puede elegir a los diáconos por parte de los ministerios, y someterlos a prueba, de acuerdo a la Palabra (1ª Timoteo 3:10). No hay un método claro de elección en la Biblia, y aunque es cierto que los apóstoles le pidieron a la multitud que “escogiera a siete varones”, éstos trazaron pautas, y no hubo mucha discusión, pues había “un mismo sentir en todos los que habían creído”. Los diáconos deben ser seleccionados entre los discípulos por los ministerios, viendo los frutos y capacidades que tengan, de acuerdo a la función que vayan a desempeñar. Se deben dar también oportunidades a otros hermanos, así que sería bueno, cada cierto tiempo, efectuar cambios, evitando crear “monopolios en el diaconado” haciendo estos puestos “vitalicios”, para que así otros puedan ejercer la función del “servicio“, y compartir la carga en el gobierno de la iglesia. Cuando un hermano fue un buen diácono, y se le quiere quitar para dar oportunidad a otros, ¿cómo hacemos? Como tenemos que crecer, es posible que éste pase a otra posición superior de función, como ser “ayudante” de los ministerios, dedicarse a predicar, o discipular, o ser separado por un llamamiento para convertirse en un “ministerio“, como ocurrió con Felipe, que siendo diácono en Jerusalén, por causa de la persecución, se convierte en “evangelista” en Samaria (Hechos 6:5; 8:4-5). Volviendo al orden de 1ª Corintios 12:28, vemos en la escala de los ministerios generales lo siguiente:                               

 

MILAGROS                                                                                                                           

               SANAN

                        AYUDAN                      

                                   ADMINISTRAN (Diáconos)   

                                              HABLAN EN “LENGUA” (Discípulos)

Este orden, de abajo a arriba, establece niveles de función en la iglesia, pero no necesariamente tenemos que ser diáconos toda la vida, ya que existen metas superiores en el Señor. Lógicamente, si el cuerpo crece hacia arriba, las responsabilidades de los viejos aumentan con el crecimiento, por lo que hay cambios dentro de la posición de cada discípulo en su quehacer. Pero ¿Cómo se hará esto? ¿Quién lo hará? Creo que estas preguntas no tienen una respuesta bíblica, todo depende del orden y la estructura del gobierno local. Además las necesidades determinarán esos cambios.

Un “diácono” no es uno que lo hace todo, que cuida la puerta o recoge la ofrenda, etc., como se cree vulgarmente. Tampoco el diácono tiene “autoridad espiritual”, o están sobre los ministerios. Ellos no pueden disciplinar, ni ejercer presión sobre los pastores. El gobierno espiritual de la iglesia está en los “ministerios” a través de la Palabra, y por medio de la dirección del Espíritu. Sin embargo, los ministerios pueden llamar a uno o varios diáconos para que den sus opiniones o sentir sobre algún asunto de tipo espiritual. Existen casos en que los diáconos tienen el poder económico, por lo que manejan al pastor como a un “EMPLEADO“. Si no se ajusta a sus exigencias, o cuando no les gusta su forma de ser, porque es muy recto, entonces se reúnen y lo despachan, buscándose a otro pastor que se deje manipular. Dentro de muchas estructuras, los diáconos se han convertido en los que más mandan en el gobierno de la iglesia, y los ministerios están sojuzgados por éstos, (aunque por regla general, en estas iglesias no existe un consejo de anciano con autoridad espiritual y congregacional) pues al controlar los diáconos lo material, dominan la situación. Si el pastor no hace lo que queremos, “le cortamos la ayuda, y se tiene que marchar o morir de hambre”. Es imposible, por lógica, que aquellos que fueron nombrados por los “ministerios”, sean superiores a éstos. El que pone tiene más autoridad que el que es puesto. Imagínese que los apóstoles hubieran puesto diáconos para que ayudasen en el servicio, y ellos pudieran dedicarse más a lo espiritual, y que éstos se reúnan y les digan a los apóstoles: “Miren Uds., déjense de cosas, y no ordenen tanto. Si siguen predicando tan fuerte, les quitamos la ayuda, y nos buscamos a otros apóstoles”. Nunca los hijos podrán gobernar a sus padres, de lo contrario se produce “rebeldía“, y va contra el orden natural y moral. Los diáconos tienen que estar sujetos al consejo de ancianos.  El hecho de que en algunas congregaciones exista “un solo ministerio”, hace a los diáconos poderosos[38], porque éstos, que son varios, tienen más fuerza en la estructura, por su posición en el control del poder económico, y porque la mayoría lo respalda a través del sistema democrático. Es un peligro que un solo hombre ostente todo el poder de la iglesia, y en tal caso, tiene lógica el que los diáconos puedan ser unos “síndicos” que tengan el poder, para evitar los abusos de autoridad de un “pastor absoluto”, pero esto tampoco es bíblico.Se necesita un nuevo enfoque de la diversidad de ministerios, la sujeción de los miembros a sus núcleos o células, la sumisión apostólica a la Palabra, y el orden bíblico. Si estos principios se dan, tanto los diáconos, como los ministerios y los discípulos, se ayudarán mutuamente para lograr el fin supremo como enseña Efesios 4:16[39]. Que Cristo reine en medio nuestro para que podamos alcanzar las metas propuestas dentro del marco que nos toca vivir en el presente siglo de rebeldía e insujeción.

CONCLUSIÓN

Dejamos establecido que los diáconos complementan la labor de los ancianos. Son nombrados por estos y aprobados por la congregación. Deben administrar las áreas materiales y prácticas de la comunidad. Los ministerios se deben dedicar a la enseñanza y edificación del cuerpo, y no deben meter sus manos en asuntos de finanzas, y se debe reconocer la autoridad de ellos sobre los diáconos.

 CAPÍTULO -10-

EL PROBLEMA DE LA AUTORIDAD

Una vez definidos los ministerios y el diaconado, surge la necesidad de buscar un equilibrio en la estructura del gobierno local, para que no haya exceso de autoridad. Los hechos revelan lo susceptible que es el ser humano a abusar de los derechos, bendiciones, y dones de Dios para sí mismo, dando origen a actuar como iluminado, caudillo o profeta, lo que produce herejías, sectas y abusos de autoridad en la vida de la iglesia. Una de las áreas más complejas del gobierno eclesiástico es la definición del principio de autoridad. A través de la historia hemos visto como ésta ha degenerado, en actitudes dictatoriales, jerarquizantes y enajenadoras, la relación entre hermanos, e incluso de la vida social de muchas naciones, que son sojuzgadas por ciertas religiones que están vinculadas al poder político existente.  ¿Cuál es el principio que debe gobernar la vida cristiana dentro del esquema de la autoridad bíblica? ¿Sobre qué bases funcionó la autoridad apostólica, y por qué hoy día ésta se ha perdido? ¿A qué se debe que muchos hermanos son dañados espiritualmente por los principios de autoridad que reciben en algunas iglesias? ¿Cómo debemos definir una autoridad correcta dentro del principio de la Palabra? Estas y otras muchas preguntas son las que vamos a  tratar de contestar.

LA TRISTE EXPERIENCIA DEL ABUSO DE AUTORIDAD

Durante mi ministerio en España me  sentí atraído por este tema, ya que dentro del entorno en el cual vivía, encontré un mal principio de autoridad, el cual ha causado tremendo daño a las vidas de muchos hermanos que se han frustrado al prevalecer una autoridad caciquista, imperativa o hegemónica, mientras que otros pasan de ella, al haber sufrido los traumas del abuso de autoridad que tiene sus raíces en un autoritarismo paternal, lo que les dejan predispuestos a rechazar toda autoridad, forjándose en ellos una conducta anarquista en sus relaciones espirituales y sociales.  No podemos negar que en España floreció el anarquismo[40], el machismo y el misticismo[41]; males culturales que hemos heredado a través de los años, y han dejado huellas en el comportamiento social. Estas tierras tuvieron mucha influencia árabe, y han vivido una historia saturada de todo tipo de abuso de poder, al igual que los países latino-americanos, influidos por la cultura española. Al iniciar este tema, tomé una serie de enseñanzas dadas en Honduras en la década del 70, y las amplié con otras lecciones que tratan de frenar el posible abuso de autoridad dentro de un esquema de discipulado, ya que el principio de acoyuntamiento y sujeción puede originar, como todo, una manipulación de las personas cuando es usado por líderes inescrupulosos y autoritarios. La sujeción y el sometimiento a las autoridades son armas de doble filo.

La mayoría de los teólogos coinciden en el hecho de que la autoridad bíblica nace de una “monarquía absoluta” y afirman: “Por lo tanto, la ética bíblica es una ética de autoridad[42]. No podemos negar que sin autoridad no hay ni orden ni temor. Cuando estos elementos se pierden, seremos presa de un total anarquismo, como cuando un cuerpo físico entra en una convulsión incontrolable por un derrame cerebral. Tomar una vida para formarla es una acción muy compleja; existe un límite que debemos definir bien entre lo que es AUTORIDAD y MANIPULACIÓN. Hay una frontera, difícil de definir, entre el principio de DAR DIRECCIÓN y el ANULAR EL YO. He visto cómo hermanos, llenos de talentos, han sido destruidos por personas que, usurpando el lugar de Dios, han llegando a determinar a dónde les llama el Señor, qué ministerio tienen, y con quien se deben casar, sin dejarles probar en sí mismos la voluntad del Señor. Hay muchos que llamándose “apóstoles”, toman el dominio de las vidas, para determinarles acciones que violan el derecho del libre albedrío[43]. Hay un límite para todo, la autoridad debe definirse y estar sujeta al principio del cual emana. Un policía tiene autoridad, pero la constitución y las leyes vigentes limitan su uso para frenar el abuso, que se denomina “violación de los derechos humanos”. También en la iglesia hay un límite en la aplicación de esta autoridad. Existen áreas en las cuales nadie, excepto Dios, tiene derecho a intervenir, y de lo cual debemos de estar conscientes.

ORIGEN DE LA AUTORIDAD

Toda autoridad emana de Dios, el cual es la autoridad suprema: “Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten. Y él -Cristo- es la cabeza del cuerpo que es la iglesia…” Colosenses 1:17-18.Es por ello que definimos la existencia de una autoridad natural, que se origina en la creación de todas las cosas, de acuerdo a un orden, dando lugar a leyes naturales, físicas, biológicas etc. La otra autoridad tiene su origen en la Palabra. Ella tiene las normas que regulan las relaciones y prioridades entre los seres humanos en su relación con Dios y con sus semejantes. De la Palabra nace la ley moral, civil, penal, de higiene etc. Al analizar las diferentes formas en que se desarrolla esta autoridad en la historia de la humanidad, tenemos que establecer otras clasificaciones, para poder evaluar las diferentes manifestaciones de autoridad existente en nuestras culturas, social o religiosa. Estas serán:

1)   AUTORIDAD NATURAL

Nace como producto de una relación personal que conlleva cuidado, protección, afinidad, dedicación, entrega. Dentro de esta dimensión aparece la “autoridad de paternidad”, naciendo el AMOR “FILÉ“, expresión griega que indica el amor como producto de una relación familiar, de donde se origina la palabra “FILIAL“, usada para distinguir los vínculos de parentesco, o relación, dentro de una familia. El discipulado descansa en este elemento, de donde nace en sí la autoridad apostólica. Pablo, al defender su ministerio alega que;aunque tengáis diez mil ayos en Cristo…yo os engendré…   1 Corintios 4:15. Un gran porcentaje de la autoridad ministerial se debe apoyar en este principio.

2)   AUTORIDAD DELEGADA

   Es aquella que emana de otra autoridad, que a su vez recibió la autoridad de un ser superior, o primero. Es la que se transmite a través de un gobierno reconocido y aceptado, que encomienda a alguien una función definida para realizar una labor.  Es cuando Dios escoge a un individuo, como por ejemplo Moisés, y le entrega una misión para la cual le capacita, dándole una autoridad definida. El principio de la autoridad delegada radica en que, el que la recibe, debe de estar bajo autoridad del que le eligió, y el que la transmite, debe también estar en este mismo orden. La autoridad delegada establece funciones y pautas dentro de este marco de responsabilidad, razón por lo cual podemos afirmar que TODO AQUEL QUE TIENE UNA RESPONSABILIDAD, TAMBIÉN RECIBE UNA AUTORIDAD. Ejemplos significativos de la autoridad delegada la tenemos en: Los profetas, en la autoridad militar, y en cierto aspecto en la autoridad ministerial, aunque ésta se debe complementar con la paternidad, pues el dar ejemplo y crecimiento con amor es básico, y el Señor seleccionará y separará a las personas que reúnan estos requisitos bíblicos. Para que el Señor delegue autoridad espiritual, la iglesia debe reconocer la autoridad natural, la cual se hace patente por los frutos y ejemplos, delegándoseles a los ministerios funciones, según la madurez y crecimiento. Así que una y otra se complementan, para producir el correcto sentido de AUTORIDAD ESPIRITUAL.

3)   AUTORIDAD ELECTA

  Cuando se pierde la autoridad natural y se distorsiona la autoridad delegada, se hace necesario la elección para mantener la paz social y ejercer el control en la vivencia de la comunidad. Para lograr esto se crea un marco legal, por medios democráticos, y se nombran líderes, que reciben de la mayoría el poder para desempeñar una autoridad que ha sido definida previamente por las normas aprobadas por esa misma asamblea. En esta situación nace la autoridad democrática, o electa. Frente al clericalismo impuesto por el catolicismo romano en la edad media, las iglesias evangélicas han preferido el sistema congregacional de gobierno, apoyándose para ello más en la democracia que en la jerarquía, pero ésta también presenta muchos problemas “de formas”, que pueden dañar la vida y la salud de la iglesia como ya hemos analizado.

4)   AUTORIDAD IMPOSITIVA

   Es la autoridad que se establece usando la fuerza psicológica o física. El origen y evolución de este tipo de autoridad es compleja. Puede nacer dentro de cualquiera de los tipos ya mencionados. La autoridad natural o paternal puede convertirse en una dictadura, principalmente cuando el hombre acentúa sus derechos exclusivos, y no se sujeta a las leyes establecidas. También la autoridad delegada puede ser usada despóticamente, tomándose derechos que no recibió, y actuando contra el mismo orden que lo constituyó, pues una vez controlado el poder, se corrompe y abusa de éste. Ya sea por medios de fuerza, manipulación o extralimitación en funciones, la autoridad impositiva surge en cualquiera de los dos sistemas anteriores. Este tipo de autoridad predomina en personas con carisma, que poseen ambiciones de poder, o arrastran problemas emocionales, por lo cual caen en la mentira del diablo, que les hace pensar que “el fin justifica los medios“. Los que se apoyan en este tipo de autoridad para gobernar una iglesia, se colocan como “superiores” a los demás, siendo igual a una jerarquía. Se olvida de que el buen líder debe ser un modelo, que no se vea, sino que se fusione con todos los demás como uno más.

LOS PELIGROS DEL MAL USO DE LA AUTORIDAD.

Cuando la autoridad espiritual no emana de  relaciones  normales (que da aceptación), o de la delegación (el llamamiento de Cristo), tiende a convertirse en despótica y destructiva. Incluso esto puede ocurrir teniendo los dos elementos correctos ya mencionados (RELACIÓN«DELEGACIÓN). Si no somos fieles a la Palabra, al Espíritu y al Amor, la autoridad puede degenerar en “autocrática o paternalista[44]. Cualquiera de estas dos tendencias produce daños terribles en la vida de la iglesia. Ejemplos: Problemas emocionales, divisiones, grupos que se convierten en APÁTICOS, rebeldes etc. Unos, para evitarse conflictos, se quedan al margen de la problemática como PASIVOS, por miedo a ir contra la “autoridad” puesta por Dios. Otros se vuelven AGRESIVOS, rebelándose y resistiendo a este tipo de líder, creándose entonces conflictos de relación que destruyen la congregación. Cuando aparece una autoridad “despótica” y manipula a las personas con el término “hay que respetar al ungido de Jehová” se debe confrontar con la obediencia a la Palabra antes que a los hombres, pues no siempre la obediencia es una virtud y la desobediencia un pecado. Al respecto escribe el pastor Alfonso Ropero referente a los líderes que manipulan las iglesias lo siguiente: “Obedecen a inclinaciones personales de autoafirmación y deseo de dominio. No tiene nada de cristiano. Favorecer el personalismo más extremo y ahoga toda libertad de pensamiento y todo atisbo de reflexión crítica, bajo la terrible y siempre presente  amenaza de expulsión por <<disensión>>[45]. En un estudio, el pastor José L. Gómez Panete[46]  define el principio que distingue a una autoridad dentro del liderato de la siguiente manera: “El líder debe buscar la homogeneidad en el pluralismo. El mensaje de Dios a los hombres está fundamentado en esta idea central de FUNDIRSE UNOS CON OTROS (así como el Padre y Yo somos uno), por lo tanto, él quiere romper nuestro individualismo egoísta, pero no nuestra propia personalidad. Si perdemos nuestra propia personalidad, no seremos absolutamente nada, sino máquinas, cifras, seres usables… Cualquier líder que quiera manipular la personalidad de sus colaboradores no es un líder; es un déspota, huyamos de él”.  El abuso de autoridad es tan negativo, como también lo puede ser la falta de ésta en la formación de las vidas en Cristo, pues los extremos son peligrosos. El complemento de una correcta formación está en el uso proporcional de la autoridad, como método de corrección y dirección. Sí es cierto que el exceso daña la vida y la salud de las personas, produciendo rebeldía, amargura, resentimientos, odios, divisiones, contienda, soberbia, pleitos, etc., también la falta de la misma puede producir una liberalidad que como dice el Rev. Andrés Carrodegua: “Todo es bueno. Apenas unidos por el afecto, o por algún objetivo común… por lo que se elimina toda relación que pudiera ser educativa“. Dando origen a que cada hermano, usando sus derechos personales, haga lo que le da la gana. Así los ministerios pierden la capacidad de exhortar, reprender, disciplinar y guiar a la comunidad por los caminos de la santidad, hacia la meta de la perfección, y se origina un anarquismo espiritual que mata el SEÑORÍO DE CRISTO.

Es importante saber distinguir cuales son las actitudes que definen a una persona como una autoridad “despótica” o se practica la “tiranía de los santos”. Jorge Erdely[47] nos presenta algunas facetas típicas de los “ministros autoritarios”[48] y es bueno reafirmar estos principios que son:

  • 1- Desarrollan técnicas de manipulación, difamación y des-crédito a los que no acepta su autoridad.
  • 2-  Usan mucho de la manipulación emocional.
  • 3-  Siembran el miedo y la inseguridad en sus seguidores.
  • 4- Practican el terrorismo religioso. Una especie de que si no te sujetas a el “siervo” recibe juicio.
  • 5- Enfatizan mucho la autoridad y la sujeción.

Yo complementaría este análisis añadiendo el hecho de que forjan una actitud burocrática, materialista y empresarial en torno a su trabajo y su persona.  Para que la autoridad no se degenere, se debe compensar con estos elementos:

Œ Que toda autoridad se ejerza en la PALABRA DE DIOS, y no demandemos más de lo que nosotros mismos estemos dispuestos a dar con nuestra vida y ejemplo. Lo contrario sería hacer FARISEÍSMO. Recordemos que la autoridad nace del ejemplo.

 Ejerzamos la autoridad estando bajo autoridad, tanto espiritual como física, tratando[49] siempre de compartir las decisiones con un consejo de ancianos. Es imposible tener autoridad hacia abajo si uno está insujeto hacia arriba. Una mano fuera de un cuerpo no tiene vida.

ŽQue defina claramente hasta donde puede intervenir en la formación de una vida. Que acepte mis limitaciones y no anule nunca el papel del Espíritu Santo en la vida del creyente. No podemos cambiar ni manipular la conciencia. El deber es confrontar al discípulo con la Palabra de Dios, y no imponer normas legalistas por medios carnales o imperativos. Lo que no obedece a convicción, no agrada a Dios.

Demanda de todo aquel que reciba una autoridad delegada, fidelidad en la misión encomendada, pues de esto dependerá que se mantenga la unidad de enseñanza y trabajo. Recuerda que la autoridad debe forjar el trabajo en equipo y no anular su personalidad o calcar la imagen del líder en sus colaboradores. Se debe formar el carácter respetando el criterio,  reconociendo que hay áreas en la vida de un discípulo en donde sólo puede entrar el Espíritu Santo. No puede producir duplicados de mí, aunque si modelos de conducta.

Que someta toda decisión importante a un consejo de ancianos o gente madura, antes de actuar, pues; “en la multitud de consejos, hay seguridad” (Prov 11:14), y es riesgoso actuar en algunas áreas tomando uno sólo todas las decisiones.

Cuidémonos de no cometer abuso de autoridad, esto es dañino y peligroso. Hay que equilibrar la acción de gobernar con el hecho de vivir. Si estos dos elementos funcionan en armonía, los resultados serán positivos, y forjaremos relaciones sanas y bíblicas.

CONCLUSIÓN

Debemos tener en cuenta que es necesaria la autoridad, pero para ello hay que tener un criterio bíblico que nos ayude a frenar su abuso. Entender que toda sujeción tiene que ser “lógica y bíblica”. San Pablo aconseja, tanto en la relación, como la adoración y en el culto cristiano que se  actúe usando nuestro raciocinio, promoviendo “un culto racional” (1 Cor 12:1).  Una sujeción más allá de lo bíblico sería servil, manipuladora y desvirtuante de nuestra personalidad. Aun las mujeres deben sujetarse a sus maridos “como conviene en el Señor” (Col 3:18), y si éstos se salen del Señor, que es su cabeza, la mujer en tal caso no deberá estar sujeta a una autoridad que se convertirá en despótica.Hay que tener cuidado al usar el derecho de padre, ministro o apóstol, para que no caigamos en un abuso autoritario que haga afrenta a la realidad bíblica de una relación que se fundamenta más en “darse” que en “demandar”, pues sin lo primero -darse- es imposible llegar a lo segundo -demandar-.

  

CAPÍTULO -11-

EL PRINCIPIO DE LAS COYUNTURAS

La Biblia usa muchas ilustraciones y terminologías fisiológicas con el fin de ilustrar en forma objetiva, algunas verdades espirituales que serían incomprensibles de una forma mística o simbólica. Entre las muchas afirmaciones que ofrece está la que radica en el término “MIEMBROS”, para indicar el conjunto de partes que forma un cuerpo. También figura un término que envuelve un profundo concepto espiritual dentro de las relaciones en la iglesia, es la palabra  “COYUNTURA”.

EL PRINCIPIO DEL ACOYUNTAMIENTO

Se llama coyuntura la unión íntima entre dos estructuras del cuerpo que permite la movilidad, siendo ambas diferentes miembros. Es el punto de unión entre dos huesos del cuerpo que se entrelazan, para funcionar cada uno en el lugar correspondiente. El sentido ofrecido en la Biblia nos lleva a la enseñanza de la unidad íntima entre maestros y discípulos. En 1ª Corintios 12: 19-27 se nos presenta el cuerpo como un con-junto de miembros que se unen para funcionar según la cabeza, que es Cristo. Esta unidad de “MIEMBROS EN PARTICULAR”, forman una singularidad perfecta, que es “UN SOLO CUERPO, lo que definimos como iglesia o comunidad. Esto ocurre debido a un orden establecido que hace a un miembro estar por debajo o arriba de otros, razón por la cual recibe y transmite la vitalidad del cuerpo. El punto en que se une para alcanzar la vida y la función correcta se llama COYUNTURA, por lo tanto, estas COYUNTURAS son las normas que unen a los miembros en su ubicación dentro del cuerpo (Ef. 4:16). El término COYUNTURA, usado por Pablo, es equivalente a “sujeción o dependencia”. Es el medio para crecer y funcionar, siendo parte de la iglesia. Entendemos que  “acoyuntarse” envuelve el concepto de “concertar, unir, ayudar”. Podemos resumir que las coyunturas sirven para:

  • a) Ayuda mutua: Relación de trabajo y formación  en el diario vivir.
  • b) Para crecimiento: Nadie puede crecer y tener vida si está desligado del cuerpo. Separar una pierna del muslo significa la muerte de ésta.
  • c) Edificación: Porque para toda edificación espiritual se necesita de los hermanos y de los maestros. En la relación se forja la comunión, expresión máxima de la unidad de cuerpo.

Todo esto tiene que ir envuelto de los ligamentos, que es el amor, base de la unión. El acoyuntamiento viene voluntariamente, como fruto del nuevo nacimiento, y el de-seo de vivir una vida en humildad y sujeción a la Palabra. Colosenses 2:19 expone que la nutrición y unión del cuerpo se ejecutan por medio de las COYUNTURAS Y LIGAMENTOS: “Y no asiéndose de la Cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios”. Aquí se añade al principio de acoyuntarse, el término “LIGARSE”. Este sentido proviene del hecho de que no es suficiente estar sujetos, ya que si no se fortalece esta unión por medio de los ligamentos, puede “descoyuntarse”, que equivale a desligarse. Los ligamentos equivaldrían al amor y dependencia a un maestro o persona con la cual funcionaría vinculado más allá de lo humano, superficial o circunstancial. Un verdadero discípulo tiene que estar acoyuntado (imperativo), y “bien unido” al cuerpo por medio de su maestro. Así se va formando un cuerpo eficiente, funcional y de servicio a Dios. Unos a otros se ayudan, oran, trabajan, etc., en el amor del Señor.

EL PROCESO DE DESCOYUNTAR

En la vida siempre han existido paralelismos, uno se sujeta a algo, o se rebela a aquello a lo cual se sujetó. Sólo existen dos alternativas en relación a la Palabra: Somos y nos sometemos a sus demandas, aceptando la sujeción, o nos rebelamos y rechazamos esa sujeción. Cuando un discípulo que fue ligado a un maestro e iglesia empieza a desunirse, ha entrado en un proceso de descoyuntamiento. Las causas que pueden justificar una ruptura al vínculo de la unidad en cuanto a la sujeción, son varias. Casi siempre es por REBELDÍA contra la Palabra de Dios, ya sea porque anda mal, tiene mucho orgullo, o se encuentra en una crisis espiritual. También puede ser por errores de conducta de su maestro, el cual puede haber descuidado su relación o abusado de la autoridad. Se puede dar el caso de que el maestro no de ejemplo de lo que enseña, y al madurar el discípulo, buscará como causa de la contradicción de su maestro “independencia en su visión”.

Es necesario saber, tanto a nivel de iglesia (por medio de los ancianos) como a nivel de célula (por medio del maestro de discipulado), cuándo se debe catalogar a un discípulo como “DESCOYUNTADO“. Es absurdo mantener un “status” que en realidad no existe. En tal caso, el maestro, que hace una previa consulta a los ancianos, debe confrontar la realidad de que su discípulo está DESCOYUNTADO del cuerpo. Las causas que pueden originar está situación son las siguientes:

  • 1) Cuando el discípulo no se sujeta a aquel que tiene como miembro superior para enseñarle y pastorearle, no aceptando sus enseñanzas “EN LA PALABRA”. Es importante basar la relación de autoridad en LA PALABRA, lo contrario nos puede llevar al abuso de autoridad.
  • 2) Cuando un discípulo no se identifica con su maestro en todo lo que envuelve la unidad del cuerpo, y sólo se conforma con tomar clases, sin aceptar la injerencia del maestro en otras áreas de su vida personal que se relacionan con la vida espiritual o moral.
  • 3) Cuando un discípulo no simpatiza con su maestro, o no se siente identificado con su forma de ser o enseñar, contradiciéndole, sin tener fundamento bíblico, y por lo tanto, resiste la autoridad.
  • 4) Cuando un discípulo no cumple con su maestro los deberes de un discipulado y entra en rechazo a las autoridades establecidas en la iglesia a través de los ancianos.

            En caso de que la persona no esté dispuesta a aceptar las implicaciones del reino y llegue a rechazar las enseñanzas dadas, se inicia el proceso de DESLIGARLA DEL ORDEN BÍBLICO EN LA IGLESIA. Para ello debemos tener fundamentos en la Palabra, y evaluar que tal persona no se sujeta a la vida y doctrina de la fe cristiana,  y determinar la razón que lo hace estar en rebelión a las normas del cuerpo. Esto conlleva una actitud de “división” y en tal caso, las Escrituras dicen:“Al hombre que cause división, después de una y otra amonestación, deséchaloTito 3:10. El descoyuntar a un miembro del cuerpo, es pro-ducto, no del deseo de la iglesia, sino de la actitud del individuo insujeto. En tal caso, él no es desechado, sino marginado, por haber roto el vínculo de dependencia sin que en ello haya actuado la comunidad o el maestro. Lo que hacen el maestro, y la iglesia en dicha situación, es transferir a la persona a una condición de miembro inactivo “descoyuntado“, o a una confrontación pública, para que reconozca su situación espiritual; que es la de “andar por libre”. Descoyuntar es un acto de desvincular del orden del cuerpo a aquel que por su propia actitud no desea ser discípulo. Esta acción se puede medir en dos clases, dependiendo de varios factores:

DESCOYUNTAMIENTO PARCIAL: Cuando falla en la relación con su maestro solamente, pero cumple sus deberes con la iglesia. En tal caso, el problema tiene que ser afrontado por los ancianos dentro de la célula y con el maestro, bus-cando una solución entre la relación MAESTRO-DISCÍPULO. En última instancia se tendrían que hacer cambios en esta área.

DESCOYUNTAMIENTO TOTAL: Cuando el discípulo no sólo rechaza la autoridad de su maestro, y adopta una actitud de suficiencia e independencia en su relación de célula, sino que traslada esta actitud a sus relaciones con la iglesia, faltando a los cultos, no sujetándose a los ancianos, no diez-mando, y desobedeciendo las normas de conducta pública con actitudes de murmuración. Cuando un miembro es descoyuntado, ¿cuál es su situación en la iglesia? Este queda a nivel de marginación. Queremos aclarar que no siempre tiene que ser desechado, porque sólo se desecha cuando por su rebeldía causa  división (Tito 3:10). Un miembro que está descoyuntado puede asistir a los cultos, en calidad de “MIEMBRO INACTIVO“, sin tener privilegios y responsabilidad directa sobre otras vidas. Tampoco estará bajo la cobertura total de los ancianos y maestros, ya que no son responsables directos ante Dios de aquellas vidas que voluntariamente no acepten la autoridad y vivan en insujeción. Sé que este término de “miembro inactivo” no es bíblico ni lógico, pues “o somos, o no somos”, pero para no ser muy drásticos, creamos un término elástico para no condenar a los miles de creyentes que tan solo calientan las bancas de las congregaciones, pues viven sueltos, haciendo lo que les da la gana. ¿Qué ocurriría si un miembro insujeto quiere sujetarse de nuevo, después de un proceso de descoyuntamiento? Simplemente se le injerta al cuerpo para que funcione en la Palabra. El descoyuntar tiene otras implicaciones, pues sabemos que la formación en el discipulado establece una relación de PADRE-HIJOS. Es bueno entender, que aunque un hijo rompa sus relaciones prácticas con sus padres, y se vaya del hogar, éste no deja de ser hijo, a menos que muera. Si el discípulo o miembro vuelve arrepentido, como el caso del hijo pródigo, debe ser recibido y tratado otra vez como es debido por su padre espiritual, aunque podrán existir algunas reservas. Esto es igual que al descoyuntar a un miembro del cuerpo, su vinculación con su maestro queda rota, pero la paternidad (si es que el maestro lo engendró en la Palabra) no se rompe. Una vez que “se ponga claro”,  se debe evaluar y tratar de que se le reubique con su maestro original, reconociendo que el conflicto que creó la ruptura será sanado con el tiempo, al igual que una lesión física de un tobillo, salvo cuando las relaciones entre ambos hayan sido muy afectadas por problemas surgidos en el período de descoyuntamiento. Debemos considerar las responsabilidades de un maestro en su “paternidad espiritual”, ya que puede darse el caso de que el que ande mal sea el maestro y por ello cause daño a los discípulos. En esta situación, el que le da cobertura al maestro, deberá detectarlo y actuar de inmediato. La Palabra tiene dos filos, corta para todos los lados. Se debe hacer conciencia de que un MIEMBRO es aquel que SE SUJETE AL CUERPO y  permanece unido sin excusa. Cada miembro debe estar ubicado y sujeto a los ministerios, y todos dependiendo de la cabeza, que es Jesús. No debemos permitir que esta unidad mengüe por errores, caprichos o descuidos ministeriales. Defender la unidad y el acoyuntamiento significa mantener viva una iglesia con fuerza evangelizadora, que da NUTRICIÓN Y CRECIMIENTO.      

Debemos tener cuidado no usar estos principios de acoyuntar para desarrollar una hegemonía espiritual, e imponer dogmas y tradiciones de hombres, llevando a las personas a un legalismo que no edifica. Cada maestro, pastor o líder de la iglesia debe aceptar que solo podrá ayudar y trabajar en las áreas en que sus discípulos le deje entrar, y por lo tanto, nos limitaremos dar aquello que la persona está dispuesta a recibir, ya que la obra nuestra no es “con fuerza ni con ejércitos, sino con el poder del Espíritu Santo” (Zac 4:6).

CONCLUSIÓN

Hemos reflexionado sobre el principio biológico del acoyuntamiento. Está claro que debemos vivir ligados de forma profunda al cuerpo de Cristo que es la iglesia, y además hemos analizado las bases de esta relación bajo el principio de las coyunturas. Sin embargo deseo profundizar más en otros aspectos sobre el “ser discípulos”, y por ello vamos a ahondar este tema en el siguiente capítulo.

CONTINUARA EN LA TERCERA PARTE.


BIBLIOGRAFIA

  • [1]- El N.T. terminó de escribirse en el año 100 D.C. (aunque otros opinan que fue en el 70 D.C.) y no terminó de recopilarse hasta el año 300 D.C. Cuando Atanasio de Alejandría le aplicó el término “CANON”. Se considera que los Padres de la Iglesia recopilaron del año 100 al año 300 d.C. todo el material que hoy forma el N.T., pero durante los primeros años de la Iglesia, la única forma de enseñanza era a través de la relación personal de los discípulos, y algunas epístolas escritas por los apóstoles para dar consejos a los  discípulos.
  • [2] – En “First Apology”  Tertuliano (140-232 c.D) uno de los padres de la Iglesia describe el amor y la relación existente entre los cristianos nacidos de nuevo.
  • [3]- Es importante el estudio de Éxodo 18:13-27, para tener una idea primaria de la estructura del discipulado, aunque fue más una estructura funcional para juicio y control.
  • [4]-…“enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos”. Este pasaje revela la relación de enseñanza basada en el ejemplo. Noten que antes Jesús los había enviado a predicar (Lucas cap 9 y 10) y no fue hasta el capitulo 11 que les enseñó a orar.
  • [5]-“El discipulado” Folleto y conferencia dada por Albino Meléndez, Tegucigalpa, Finca Peniel, Diciembre del 1978.
  • [6] – “La Vida de Grecia” Will Durant, Tomos I-II. Buenos Aires, 1946.
  • [7] -Idem al anterior.
  •  [8]- Una CÉLULA es un ser vivo capaz de tener vida propia y al crecer, se reproduce formando un tejido o cuerpo. Dentro de la formación del discípulo, se define como una parte del cuerpo que crece, se multiplica y forma un conjunto al resto del cuerpo, aunque su función es individual. San Pablo presenta la iglesia como un cuerpo (1 Cor 12:12-27) compuesto por miembros y éstos por células. En  término espiritual nos referimos a los pequeños grupos de discípulos con sus maestros en el proceso de crecimiento y multiplicación.
  • [9] -” Las 8 Características Básicas de una Iglesia Saludable”. Christian A. Schwarz. Editorial Clie 1996. Página 63.
  • [10]- Un libro que me ayudó mucho a entender lo que debe de ser una Iglesia normal y que revolucionó  mi vida en el año 1970, fue “LA IGLESIA NORMAL” de Watchman Nee, publicado por CLIE. España.1985.
  • [11] -Hermes autor de la obra “El Pastor”. Escribió antes del 150 d de C.
  • [12] -”The Shepherd” (El pastor) de Hermes. Tomo 2, Cap. 4.
  • [13] -”Cuando el Cristianismo Era Nuevo”  David W. Bercot. Scroll Publishing, Tyler, Tx. 1994.
  • [14] -”Institutes”  de Lactacio, tomo 4, capítulo 23. Padre de la Iglesia que vivió del 260 al 330  d.C.
  • [15] -Muchos comentaristas ven en el griego original una clara manifestación de nombrar ancianos partiendo de la autoridad apostólica y no de una decisión democrática. Ver Comentarios de Henry Matthew Tomo “Hechos, Romanos y 1 de Corintios” página 136, Editorial Clie, Barcelona, 1989.
  • [16] -”Historia Antigua de Israel”  R de Vaux  Vol II.  Ediciones Cristiandad, Madrid, 1975
  • [17]- Los tres términos indican lo mismo, o sea los ancianos, los ministerios y los presbíteros son los llamados al servicio del Señor, semejante a los levitas del A.T. pero según el término se indica su función. El término griego usado para presbíteros y ancianos muchas veces es el mismo.
  • [18]-Cuando el gobierno de una iglesia cae en manos de un solo ministerio, tiende a convertirse en un “GOBIERNO AUTOCRÁTICO”, y como escribe el Hno. Andrés Carrodeguas: “Produce una iglesia apática, sin iniciativa, expuesta a muchos conflictos, y desaparece cuando el hombre desaparezca”. Además, dentro de este esquema se forma un despotismo o abuso de autoridad que crea daños en las vidas de muchas” ovejas”.
  • [19]- Debemos recordar que el que no es fiel en lo poco, tampoco lo será en lo mucho (Lucas 16:10).
  •  [20] – El tener que enseñar o pastorear se vuelve una necesidad, pero aparte de ello, es factible que algunos tengan más el don (natural) para enseñar o para predicar. Recordemos que el ejercer una función y el tener un don pueden ser dos cosas diferentes, aunque si se combina, será mucho más fructífero su ministerio.
  • [21] – En Hechos 20:28-30 encontramos las instrucciones de Pablo para la iglesia en Mileto y les pide que cuiden la “grey del Señor,” usando el plural “obispos”, lo que determina el pluralismo de ministerios y advierte de los peligros de los falsos hermanos y de los infiltrados lobos rapaces que tratarán de destruir el rebaño, estableciendo así las bases del cuidado pastoral.
  • [22]- En la parábola de las cien ovejas, (Lucas 15:1-7) se nos habla del pastor que tenía 100 ovejas y perdió una. Aquí deducimos el tamaño de un rebaño en aquella época y sacamos un parámetro.
  • [23]-En el libro “El principio de ser siervo” establezco la contradicción que existe entre “gran” y “Siervo”. Si eres grande no puedes ser siervo, y si eres siervo no puedes ser grande. Publicado por Peniel S. de R.L. Honduras, 1997.
  •  [24] Cuando Pablo y Bernabé fueron a hacer obra misionera de evan-gelismo, permanecieron largo tiempo en el lugar de trabajo, y no varios días como hacen los evangelistas modernos. Ver Hechos 14:3,28, 18:11, 19:8,10.
  • [25] -”Prophecy, Prophets” J. A. Motyer, Edit NBC.
  • [26]- “Dictionaty of cults, sect, religions and the ocult”. Zondervan Publishing House. 1993. 
  • [27] Existe falsa apreciación sobre la función y autoridad apostólica, por lo que muchos han hecho del “Apóstol” como un “semi-papa” dentro de la iglesia evangélica, y esto es aberrante. Por ejemplo; en el libro “Piedras Fundamentales de la Fe Cristiana” de Daniel. Del Vechio afirma: “Al apóstol se la ha dado el ministerio para que… con más claridad pueda interpretar las directrices expuestas en la Palabra.” “Al llegar un misionero del extranjero, este debe de ir a reconocer al apóstol y someterse a su autoridad“. En tales casos se anula la autoridad del consejo local de cada iglesia y el apóstol se convierte en un “papa”.
  •  [28]- Hechos 14:22, 16:5, 18:23. El término “confirmar” hace alusión a la supervisión del apóstol sobre las iglesias establecidas para ver su funcionamiento, y ratificar  los ministerios establecidos, los cuales eran sometidos a prueba primero.
  •  [29].-Ninguno es pastor si no se tiene un rebaño, ni apóstol si no estableció pastores. Tales funciones no son titulares, sino funcionales.
  •  [30]-La paternidad espiritual es un elemento básico en la autoridad apostólica. Pablo se refiere a ello al decir en 1 Corintios 4:15 que “aunque tengáis diez mil ayos (nodrizas) en Cristo, no tendréis muchos padres…yo os engendré”, y así lo vemos en su relación con Timoteo, Filemón, Onésimo, etc.
  •  [31]- Watchman Nee afirma en su libro “LA IGLESIA NORMAL” que un apóstol puede enfrentarse a los desórdenes en una iglesia, siempre que se busque su consejo y ayuda”. Así que el ser apóstol no le da derecho de manipular el consejo local, establecido por él mismo, a menos que el problema tenga que ver con la doctrina.
  • [32] – “Dios, Hombre y Salvación” Purkiser/ Taylor/ . Editado por CON, Kansas City, Miss.
  •  [33]- Algunos comentaristas afirman que entre los discípulos, Judas Iscariote era el encargado de llevar la bolsa,(Juan 12:5-6), y los asuntos económicos, pero en ésta etapa no se menciona, ni existe el diaconado.
  • [34] – Williston Walker afirma que las estructuras que nacen por capricho y sin necesidades  especificas son inoperantes. “”A History of the Christian Church”. Charles Scribner Sons, N.Y. 1959.
  • [35] – Las mujeres poseen cualidades diferentes a los de los hombres. Son más comprometidas y  emotivas que los hombres. Les gusta hablar más, y es por ello que son más vulnerables a la hora de expresar sus sentimientos. El peligro mayor de ellas es la “lengua”,  es por ello que se recomienda que se evite poner a una diaconisa calumniadora. La calumnia puede ser un juicio precipitado expresado contra alguien.
  • [36]-2 Corintios 11:9, 1 Tesalonicenses 2:9, 2 Tesalonicenses 3:8. Pablo establece normas de conducta y trata de dignificar el trabajo material y presentarlo como ejemplo de conducta en la vida cristiana.
  • [37]-Se sabe que en nuestros tiempos a través de la economía se manipula todo. El poder del dinero puede comprar la justicia, y esta maléfica influencia puede afectar a la iglesia. Se dice que el que controle la economía, controla la política.
  • [38]- En algunas estructuras existe la figura del “síndico” o de la “directiva” o del “consejo administrativo” etc. Llámese como se llame, el poder espiritual es superior al poder material en la iglesia y los ancianos son la autoridad sobre todos los que forman la iglesia, incluyendo estos cuerpos auxiliares que administran las áreas materiales y sociales de la iglesia.
  • [39] – “The Epistle to the Ephesians”  F. F. Bruce, Revell Co. 1969, N.Y.
  • [40]- El anarquismo nace como una expresión del espíritu humano por liberarse de la opresión histórica de un abuso de autoridad política y religiosa. El  machismo es producto de la influencia de la cultura árabe, ya  que el sur de la península ibérica estuvo sometida a esta cultura durante muchos siglos.
  • [41] -Es interesante notar que el florecimiento del misticismo en la edad media se nutrió de influencias contemplativas de las filosofías budistas y no del concepto teológico de Cristo, el cual jamás negó la realización espiritual con la desconexión con el mundo material. “Mysticism S The Eastern Church” Nicholas Arseniev. Editorial Mowbrays, London & Oxford, 1926.Página 67-67.
  • [42] -”Dios, Hombre y Salvación” T. Purkiser, Richard Taylor y W. Taylor. Publicaco por CNP, Kansas City, Miss, página 555.
  • [43] – “The Ethics of Freedom”  J. Ellul, Londres, 1976.
  • [44]-El Rev. Andrés Carrodegua define la autoridad autocrática como aquella tendencia dictatorial del hombre en relación a un grupo. Un único adulto, y los demás sólo ejecutan sus órdenes, pudiendo tener apariencia  de democracia. El paternalista, – dice-, es una forma sutil de dictadura donde el líder es “bueno como papá”, ejerciendo una presión de tipo afectivo: amor-odio.
  • [45] – “La Renovacion de la Fe en la Unidad de la Iglesia” Alfonso Ropero. Editorial Clie, Barcelona, 1995. Página 61.
  •  [46]- José L. Gómez Panete es un prominente pastor de la Iglesia Evangélica en  C/ Murillo Nº 8 en Palma de  Mallorca. El ha elaborado estudios muy profundos sobre temas de discipulado.
  • [47] – Ministro mexicano que salió de un grupo cuyas prácticas considero dudosas por el abuso que hacían de la autoridad. Fundador de Ministerios Bíblicos  de Restauración. Su libro “Cuando el sistema no funciona” revela los abusos que cometen algunos grupos que practican la “tiranía de los santos”.
  • [48] – “Pastores que Abusan” Jorge Erdely. Editorial MBR, México, 1994, página 81-87.
  •  [49]- La autoridad espiritual nace como producto de una relación personal y paternal,  y se edifica con el ejemplo y la entrega. La autoridad institucional es la establecida por el régimen legal existente, dentro de un régimen democrático.

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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