CONVIÉRTANSE ELLOS A TI, Y TÚ NO TE CONVIERTAS A ELLOS

 Vicente Mercado Santamaría.

Amada Iglesia: Recientemente, una cristiana, me recriminaba o acusaba, por no buscar a ciertos personajes del pequeño mundo donde vivo que se han alejado de mí, dándome las espaldas y aún desconociéndome o rechazándome.  Decía ella que mi deber como cristiano era humillarme  e insistir en buscarlos, para tratar de agradarles, dando así un “buen testimonio”.  Reconozco que me hizo sentir culpable por mi comportamiento social poco atractivo y antipático para ellos, lo cual al parecer provocaba mi marginamiento o abandono de esas antiguas amistades de ese pequeño mundo donde nací y vivo, como también de muchos familiares cercanos y amados desde niños. También hace poco, otra persona no cristiana, se molestó y se alejó, porque no le aceptamos una invitación para participar en su baile de carnaval, diciéndonos que bien podíamos divertirnos “sanamente” con ellos, sin tomar licor. Expresó su disgusto, a pesar de las explicaciones nuestras, o simplemente ese fue un pretexto que expresa su desagrado y aborrecimiento hacia la forma de vivir y pensar de los cristianos.   No llenamos la medida de sus gustos y conveniencias.

Son los problemas de relaciones humanas o sociales que enfrentamos los cristianos con los que son del mundo. En un proceso que pareciera un fatalismo, de repente se han alejado sentimental y socialmente, de manera inexplicable a veces, los otrora amigos, cercanos y conocidos, como aun muchos seres queridos. Pero, mirándolo bien, este proceso doloroso se inicia y acentúa a partir de nuestra entrega a Cristo. Sean causas explicables o inexplicables, causadas o gratuitas, el apartamiento y ostracismo social del mundo se ha dado irremediablemente, llegando a extremos a veces insoportables humanamente.  “Hermanos míos, no os extrañéis si el mundo os aborrece”

(1 Juan 3 : 13). Nos cuesta recordar lo que nuestro Señor Jesucristo ya nos advirtió: “Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros.  Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece”  (Juan 15 : 18). Pensamos los cristianos que somos nosotros los que nos separamos del mundo o que es el mundo el que nos aparta de ellos, pero no, es Dios mismo quien nos separa del mundo y no aparta para él.  Precisamente, nos ha dicho Dios: “Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y OS HE APARTADO de los pueblos para que seáis míos”

(Levítico 20 : 26). Muchas veces había leído o escuchado ese pasaje, pero no había caído en cuenta del verdadero significado de “haber sido apartados” nosotros. Siempre lo tomaba como algo espiritual o nominal, pero su significado es terrible, pues somos apartados en todo sentido, además de lo espiritual y religioso, también somos apartados social, cultural, afectiva y comportamentalmente del mundo que nos rodea.  Pero, ese apartarnos, viene de Dios, por su voluntad, no por nosotros ni por los del mundo.  Por el contrario, generalmente nos duele y nos resistimos al ser apartados. Todavía muchos guardamos nostalgias y resentimientos por ese desarraigo social del mundo.

Algunos inclusive, cuando van a dar testimonio de su vida cristiana, se ufanan de lo mucho malo que hicieron en el mundo, de lo que eran y de lo que con gran heroísmo y generosidad se desprendieron.   Casi siempre lo creemos, pero no, no fueron ellos, ni fuimos nosotros, fue Dios quien nos desprendió del mundo y nos apartó para él. Hay en nuestros días una tendencia o doctrina de muchos cristianos e iglesias, supuestamente tratando de salvar almas, pero tratando al mismo tiempo de agradar, parecerse e imitar al mundo, adoptando sus maneras, sus estilos, su música y su apariencia.  Vemos en muchos lugares “evangelización” y cultos “cristianos” con disfraces, diversiones y danzas coreografiadas, poniendo sus ojos y corazones en la exhibición de cantantes y grupos musicales, al estilo del carnaval o entretenidos espectáculos mundanos.

Todo eso es contrario a lo que nos ha mandado nuestro Señor Jesucristo.“!! Oh almas adúlteras !  ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios?   Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4 : 4). “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.

Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo”. (1 Juan 2 : 15)

Termino estas reflexiones con unas preguntas para cada uno de nosotros:¿Agrada usted al mundo o es perseguido por el mundo? ¿Es usted parte del mundo o parte del Reino de Cristo? El verdadero cristiano no es popular ni atractivo para el mundo.  No tiene votos ni muchedumbres de seguidores políticos.  No es un vendedor publicitario de fachada agradable, que genere millones de dólares vendiendo el “evangelio” con caras y poses fotogénicas. El mundo no se gana o se salva con la mercadotecnia de un sistema piramidal G-12, con premios Grammys o prometiéndoles campos de golf y ropa de marca Versage. “Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor.   Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi Palabra, también guardarán la vuestra. Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado. Estas cosas os he hablado, para que no tengáis tropiezo. Os expulsarán de las sinagogas (iglesias); y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios” (Juan 15 : 20 / 16 : 1). Pero hay una promesa en profecía de Jehová Dios  para cada uno de nosotros, si atendemos a estos mandatos de apartarnos del mundo y sus maneras: “Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. CONVIÉRTANSE ELLOS A TI, Y TÚ NO TE CONVIERTAS A ELLOS. Y te pondré en este pueblo por muro fortificado de bronce, y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehová”. (Jeremías 15:19). Los amo con el amor del Señor.  El amor es una decisión.   Nosotros decidimos a quien amamos.“Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos.  El que no ama a su hermano, permanece en muerte”  (1 Juan 3 : 14).

Dios les continúe bendiciendo.

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
Esta entrada fue publicada en Mundanalidad Eclesial. Guarda el enlace permanente.

6 respuestas a CONVIÉRTANSE ELLOS A TI, Y TÚ NO TE CONVIERTAS A ELLOS

  1. No hemos salido nosotros, sino que Dios nos saco.

  2. arimatea dijo:

    El rockero de Rene Peñalba gana almas para Satanas cada dia

  3. 8486235aoa dijo:

    el texto necesito el pasaje biblico de no convertirnos a ellos o sea al no creyente alfredoaramburu@live.com

  4. Irma Nelly dijo:

    Es dificil porque vivimos en el mundo, pero es mandato divino, es palabra de Dios, a mi me cuesta! pero estoy en el intento!

  5. Irma Nelly dijo:

    Muchos son los llamados, y pocos los elegidos.

  6. Luis M. dijo:

    bendiciones a todos , les felisito por su esfuerso y cooperacion , me ayudo esta informacion

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s