EL CISMA JUDEO CRISTIANO

Mario E. Fumero

Jesús tomó a sus discípulos de entre el pueblo judío, ninguno de ellos era gentil. En el día de pentecostés los 120 que recibieron el bautismo eran judíos ó prosélitos[1]. Frente a esta realidad, era natural que las costumbres de los judíos formaran parte de la vida diaria de los primeros cristianos, ya que el judaísmo, como hemos dicho, no era sólo una creencia, sino toda una identidad nacional y cultura, vinculada con la fe religiosa.     

EL PRIMER CONFLICTO DE LA IGLESIA

En la medida que la iglesia creció, y se extendió por todo el Medio Oriente, muchos que no eran judíos se unieron a las filas de los seguidores de Jesucristo. Un ejemplo lo tenemos en el mismo Cornelio, al cual Pedro le predicó después de persuadirlo el Señor para tratar con los gentiles (Hechos 10). Es curioso este relato, pues el apóstol Pedro, que formaba parte de la circuncisión (Hechos 10:45-48) quedó atónito, junto con los que le acompañaban, al ver que también los gentiles recibían el Espíritu Santo sin haber pasado por la liturgia judía. En la medida que los cristianos se esparcían, y los nuevos discípulos aceptaban el Camino de Jesús (Hechos 19:9-23, 24:14), crecía la influencia gentil en la iglesia, pero otros, de origen judío, se aferraban a sus costumbres, entremezcladas con las nuevas enseñanzas del Nazareno.

De forma sorprendente aparecieron congregaciones cristianas compuestas por una mayoría gentil. Esto ocurre en Antioquia y algunas regiones del Líbano. Posteriormente, con el llamamiento de Bernabé y Pablo, y sus viajes misioneros, la fe se extiende a Asia Menor (lo que es hoy Turquía) y Grecia, principalmente en la ciudad de Corintio. Este fenómeno produce un conflicto que lleva a los Apóstoles a un debate, ¿Deben los gentiles conversos hacerse prosélitos del judaísmo para ser cristianos? O dicho en otra forma ¿Están obligados los no judíos a abrazar el judaísmo para ser parte de la iglesia y someterse al rito de la circuncisión?

¿BAUTISMO EN AGUA  Ó CIRCUNCISIÓN?

La identidad judía está vinculada a la circuncisión[2] (Jueces 14:13, Ezequiel 31:18, Hechos 11:3), de manera que los demás pueblos eran incircuncisos, lo que equivalía a ser llamados incrédulos, paganos o gentiles. Este rito fue dado por Dios a Abraham (Génesis 21:1-4) como pacto para su futuro pueblo (Génesis 17:11) y desde ese momento, los varones de la casa de Abraham debían ser circuncidados, así como toda su descendencia. Esto tenía que hacerse al octavo día después del nacimiento del niño, al mismo tiempo se le daba nombre al varón, y eso fue lo que hicieron con Jesús cuando nació (Lucas 1:59). Cuando Moisés sacó al pueblo de Egipto, y durante el período en el desierto (cerca de 40 años), los hebreos no practicaron este rito (Josué 5:5), aunque se sabe que los egipcios usaban la circuncisión en los adolescentes, como una formula de creencias religiosas, nada tenía que ver con la costumbre hebrea. No fue hasta que el pueblo llegó a Gilgar, capitaneado por Josué, que el Señor ordenó de nuevo la práctica de la circuncisión, y afilando los cuchillos, circuncidó a todos los israelitas varones en los collados de Aralot, cuyo nombre tiene que ver con la expresión <prepucio> (Josué 5:2-5). Ningún otro pueblo; ni filisteo, ni amorreo, ni fenicio, ni sirio etc. practicaba este rito, razón por la cual se convirtió en el símbolo de su identidad nacional (Levítico 12:3). Después los seguidores de Mahoma adoptaron esta práctica.

Además de ser una señal nacional, esta acción tenía varias enseñanzas prácticas con relación a la vida religiosa del pueblo. Cortar el prepucio era señal de buscar el tener un corazón puro y sincero delante de Dios (Deuteronomio 10:16, 30:6), así como una pureza de oídos para escuchar y obedecer la palabra de Jehová (Jeremías 6:10). Sin embargo, este pueblo fue duro de corazón y sordo de oídos, y fue por eso que muchos males vinieron, pero pese a todo, Dios no les desechó.

LA CRISIS DE LA CIRCUNCISIÓN EN EL NUEVO TESTAMENTO

Ahora nos enfrentamos al primer conflicto de la Iglesiaen el Nuevo Testamento. Los cristianos gentiles al convertirse, sólo se bautizaban en agua, mientras que los judío-cristianos ya circuncidados, se bautizaban. Pero llegó un momento en que se desató una polémica, pues los judío-cristianos querían obligar a los gentiles conversos a circuncidarse, y ahí se inicio la tormenta entre la ley y la gracia, entre la fe y el rito. En el libro de los Hechos de los Apóstoles, en el capítulo quince, se narra el famoso concilio de Jerusalén que comienza exponiendo la crisis surgida por la circuncisión y el legalismo de los judíos: “Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis, conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos” (Hechos 15:1). Para poder entender mejor las causas que motivaron esta convocatoria, debemos analizar el libro de los Gálatas.

Los judío-cristianos impusieron a los gentiles conversos la circuncisión como fórmula eclesial para el bautismo, así como el sometimiento a los preceptos judíos (Gálatas 2:3). Tito, discípulo de Pablo, fue obligado a circuncidarse, siendo gentil, pero lo hizo con el fin de mantener la paz. San Pablo le aconsejó que cediese, (Gálatas 2:5), sin embargo, llegado el momento, cuando el problema se volvió agudo, Pablo toma una postura firme, y se enfrenta a esta tendencia judaizante. Es entonces cuando aparece un enfrentamiento entre Pablo y Pedro junto a sus seguidores. Este último era el líder del movimiento judaizante (Gálatas 2:7). Mientras Pablo representaba la tendencia de la incircuncisión, Pedro enseñaba la circuncisión entre los gentiles.

El conflicto se puso al rojo vivo cuando el mismo Bernabé, intimo compañero de Pablo, fue arrastrado por la tendencia judaizante, siendo entonces cuando Pablo se enfrenta a Pedro y a sus seguidores, llamándoles “hipócritas”, porque actuaban con una dualidad de conducta (Gálatas 2:13-14). La crisis cobró tanta fuerza que se resolvió llevarla a un análisis entre los ancianos de las diferentes congregaciones.

LA CONCLUSIÓN FINAL  DEL CONCILIO DE JERUSALÉN

En el concilio de Jerusalén se planteó esta discusión. Ancianos y apóstoles se dieron cita para buscar una salida a esta crisis (Hechos 15:6). A la verdad la situación era bastante grave, porque según indica el verso dos, Pablo y Bernabé se enfrentaron a los de la circuncisión y “tuvieron una discusión y contienda no pequeña” lo que indica que el choque por esta causa fue serio[3]. La pregunta clave era: ¿Tenían los gentiles conversos que abrazar el judaísmo al aceptar la fe cristiana?

La discusión fue llevada por buen camino, presidida por Jacobo el hermano del Señor[4]. Se consideró el aspecto profético de Amos 9:11-12 y Jacobo expuso una idea que nos ayuda a entender muchas verdades en esta situación: “Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito: Después de esto volverá Y restaurará la habitación de David, que estaba caída; Y reparará sus ruinas, Y la volverá a levantar; Para que el resto de los hombres busque al Señor, Y todos los Gentiles, sobre los cuales es llamado mi nombre, dice el Señor, que hace todas estas cosas. Conocidas son a Dios desde el siglo todas sus obras. Por lo cual yo juzgo, que los que de los gentiles se convierten a Dios, no han de ser inquietados”. (Hechos 15:15-19).          ¿Qué quería dar entender Jacobo con eso de que a los gentiles convertidos no hay que inquietarlos? Que Jesús es el tabernáculo perfecto y en él se cumple la promesa, por lo cual no debemos imponerle a los gentiles ninguna carga que no sean aquellas que promulgó el mismo Señor Jesús en sus enseñanzas. Y pareció bien a todos los allí presentes imponerle a los gentiles cuatros principios básicos de costumbre judías que deberían respetar:

1-     Apartarse de toda contaminación.

2-    De todo lo que fuese sacrificado a los ídolos se abstendrían.

3-       De que no practicaran actos de fornicación o inmoralidad.

4-       Y de comer animales ahogados o sangre.(Hechos 15:20,29)

No se hizo referencia al sábado, ni a las fiestas judías, ni a la circuncisión, y muchos menos a las liturgias farisaicas, cosas que eran importantes dentro del judaísmo, y que eran el meollo del problema. Pablo ratifica su postura al escribirle a los Gálatas, los cuales trataban de llevar a la congregación de vuelta al judaísmo, y les dice en Gálatas 5:2: “He aquí yo Pablo os digo, que si os circuncidareis, Cristo no os aprovechará nada”. Debemos recordar que la circuncisión era vital para poder ser de la fe judía.

CRISIS Y CONFUSIÓN EN CORINTIO

La iglesia de Corintio estaba situada en Grecia, que era puerto de mar. La misma estaba compuesta principalmente por gentiles de origen griego, aunque también había algunos judíos y prosélitos[5]. La convergencia de ambas corrientes dentro de una influencia filosófica helenista hizo que en dicha congregación aparecieran serios problemas de división. Por un lado estaba la tendencia a la liberalidad, por otro el radicalismo judaico, ambas fuerzas trataron de imponer normas y costumbres que produjeron celos, contiendas y disensiones (1 Corintios 3:3). A la hora de considerar estos problemas Pablo parte de los principios expuestos en el concilio de Jerusalén, y define una actitud firme frente a la fornicación y la infidelidad conyugal, típica de los griegos (1 Corintios Capítulos 5 y 7, 10:8) siendo duro en este punto. Respecto a su actitud contra la mujer tiene un fundamento histórico porque en Grecia las sacerdotisas controlaban los templos de sus dioses, y estas manipulaban los cultos paganos. El otro problema existente entre los corintios radicaba en la comida y algunas costumbres judías, por lo cual hace una diferencia entre lo sacrificado a los ídolos y lo que es un asunto de conciencia frente a las normas judaicas de comer. A veces podemos comer, sin saberlo, algo que ha sido sacrificado a los ídolos, o por ejemplo, una carne de un animal no desangrado, en ambas situaciones, Pablo establece que no debemos hacer juicio, sino que la conciencia nos debe juzgar (1 Corintios 8:1-13).

Debemos cuidarnos, más que de normas, de no ser escándalo para los hermanos débiles (1 Corintios 8:12), por lo que un legalismo condenatorio frente a las costumbres de comer, no nos hace más acepto delante de Dios, y la observancia a las normas judías de alimentos no nos santifica, sino el saber comer sabia-mente, cuidándonos de que no sea sangre o sacrificado a los ídolos (1 Corintios 8:8, 10:25-28).

Debemos actuar con conciencia y respeto sabiendo distinguir entre lo que es correcto e incorrecto. Por ejemplo, si tengo que comer con un judío, o invitarlo a comer, evitaré aquello que no sea correcto a su costumbre, para no herir su conciencia, y cumplir así la Palabra(1 Corintios 10:32). Notemos que en esta postura no existe una posición radical, ya que según define el Apóstol: todo me es lícito, pero no todo conviene” (1 Corintios 10:23).

LA AMONESTACIÓN A LOS COLOSENSES

La Bibliadefine la posición de los cristianos frente a las celebraciones judías. El pueblo hebreo observa sus fiestas de acuerdo a un calendario diferente al nuestro. Para ellos el sol y la luna, así como las estaciones, marcan los días, las semanas y las estaciones. Toda celebración, tanto el sábado, como las demás fiestas, están relacionadas con estos elementos, (de ello hablaremos después con más detalle). San Pablo plantea una enseñanza al respecto, cuando escribe en Colosenses 2:16-17; “Por tanto, nadie os juzgue en comida, o en bebida, o en parte de día de fiesta, o de nueva luna, o de sábados”. Para afirmar después que todo esto es “sombra de lo que ha de venir”. En este capítulo, como en todo el libro de los Colosenses, el Apóstol arremete contra las doctrinas legalistas y gnósticas, las cuales trataron de minar la iglesia primitiva, tal como está ocurriendo en nuestros tiempos. Todas las prohibiciones dogmáticas, que tratan de producir un efecto salvador, sin enfocar la raíz del pecado, son rechazadas radicalmente, aunque las mismas vengan con lógica o sabiduría humana (Colosenses 2:20-23).

¿Por qué tenemos que volver a resucitar el espíritu de los Gálatas? Después de que un asunto se ha liquidado ¿Tiene sentido mantenerlo vigente? La Palabradefine claramente la posición de la iglesia gentil frente al judaísmo, pero el problema es que muchos cristianos gentiles desean hacerse judíos sin saber lo que eso implica. Este espíritu legalista se hace cada vez más fuerte, ignorando que ya somos pueblo escogido, aunque no seamos del pueblo elegido, porque somos para Dios su otro Israel. Deberíamos recordar las palabras dadas a los Hebreos, cuando dice en el capítulo 10 verso 1: “Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se allegan”.


[1] – Prosélitos eran aquellos gentiles que habían abrazado la fe judía.

[2] – La circuncisión se conoce en nuestros tiempos como “fimosis” y es la acción de romper una membrana que une la cabeza del pene a este y la cual se llama prepucio. Fimosis es la estrechez natural, congénita o accidental, de la abertura del prepucio.

[3]-“Comentario Bíblico de Matthew Henry” Editorial Clie,1999. Página 1539.

[4]-“El Libro de los Hechos” Stanley M. Horton. Editorial Vida, 1990. Página 158-160.  “Los Hechos” A. B. Simpson.  Editorial Alianza.

[5] – Siempre que hablamos de prosélitos nos referimos a los gentiles que había abrazado la fe judía antes de convertirse al cristianismo.

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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2 respuestas a EL CISMA JUDEO CRISTIANO

  1. Ramón Eduardo Jimenez dijo:

    Definitivamente respetados srs Fumero y Chuy Olivares, que tienen muy claro este concepto heretico de los judaizantes los felicito y les animo a seguirnos esclareciendo estos temas… me gustaria tener todos estos estudios recopilados porque a la verdad los sabáticos o adventistas del séptimo dia atacan mucho con el tema del sabado, fiestas y ritos… pero como uno no tiene mucho conocimiento biblico toca callar y al callar ellos creen que estan en la doctrica correcta y nosotros en la erronea…
    El Gran Dios Eterno les bendiga enormemente….

  2. Victor dijo:

    Dios les bendiga hermanos, por estar siempre en el campo de batalla luchando contra todas esos herejes con sus herejias destructoras, que socavan la mente de muchos hermanos que no están muy empapados en la palabra, y de esta manera arrastrandoles con ellos al barranco…;)

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