LA FIESTA DE LOS TABERNÁCULOS

Mario E. Fumero

Hemos pasado de lo tipológico a lo práctico. Actualmente no nos conformamos con entender el significado Cristocéntrico del tabernáculo bíblico, sino que estamos pasando los límites del conocimiento, para entrar a la práctica de una costumbre que debería haber quedado en el pasado.

Los judíos ortodoxos creen que cuando venga el mesías  pondrá sus pies en el Monte de los Olivos, para entrar por la Puertade Oro, y restaurar el tabernáculo o templo. Actualmente esta puerta está sellada por los musulmanes, y han colocado enfrente un cementerio, para que los judíos no puedan entrar, y lo que antes era el Templo de Salomón, ahora es la mezquita de Omar y la de Aqsa. Esta última está situada sobre las ruinas del antiguo Segundo Templo, en el Monte Moriah. Así que la esperanza judía de la restauración del Tercer Templo queda en suspenso, esperando un milagro, que según enseñan algunos rabinos será llevado a cabo por el mesías, que vendrá y conquistará los lugares santos, para lo cual tienen ya los planos, la maqueta y todos los utensilios fabricados para el mismo[1]. Los cristianos mesiánicos le han dado tanta importancia al tabernáculo que no solo lo usan como símbolo de la obra de Jesucristo, sino que han entrado en una etapa de revivir la fiesta del tabernáculo con vestidos, ceremonias y danzas hebreas como parte del culto cristiano. Pero para entender mejor esta fiesta del A.T. debemos analizarla y comprenderla, y buscar el sentido de ¿por qué se celebra?

¿QUE SON LAS FIESTAS DE LOS TABERNÁCULOS SEGÚN EL A.T.?

La fiesta de los tabernáculos se llama en hebreo “SUCCOT”, y se celebra de acuerdo al calendario hebreo, en el mes de “Tishri”, que equivale a los meses de septiembre/octubre de nuestro calendario[2]. Nace como producto de las ordenanzas de Moisés en Levítico 23:34-43. Con ella se evocan dos hechos puntuales: Uno es la gratitud por las cosechas del año, que terminan en el otoño, y la más importante es el recordar la experiencia del peregrinaje del pueblo judío durante cuarenta años en el desierto, viviendo en tiendas de campaña, tiempo en el cual Dios les fue fiel, proveyéndoles de todo lo que necesitaban.  Actualmente su celebración gira más en torno a la evocación de los tiempos de la diáspora, y en gratitud por la protección divina, pues no tienen ni Templo, ni tabernáculo, ni sacrificios. Es similar a la fiesta de “acción de gracias” que se celebra en los Estados Unidos, el último jueves de noviembre.             Como la palabra lo dice, era una “fiesta” de recordatorio, y a la vez, de esperanza. Ellos evocan aquella gloria manifestada en el desierto, desde un tabernáculo, con la esperanza de que se haga patente de nuevo cuando venga el mesías, y establezca el tabernáculo perfecto con su pueblo en el reinado milenial.

En esta celebración el pueblo danzaba, gritaba, entonaba salmos y daba gracias a Dios por las bendiciones recibidas, pero a la vez, expresaban su esperanza mesiánica. El último día daban siete vueltas alrededor del tabernáculo, o posteriormente, al templo. Según el Talmud, esta fiesta les llevaba a experimentar un gozo que sólo en la misma se podía encontrar. El uso del agua, la cual el sacerdote vertía en el altar, era un símbolo del agua de vida eterna que habría de venir, por lo que leían en Isaías 12:1-6. “Y dirás en aquel día: Cantará a ti, oh Jehová: pues aunque te enojaste contra mí, tu furor se aparta, y me has consolado. He aquí Dios es salud mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, el cual ha sido salud para mí.  Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salud. Y diréis en aquel día: Cantad a Jehová, aclamad su nombre, haced célebres en los pueblos sus obras, recordad que su nombre es engrandecido. Cantad salmos a Jehová; porque ha hecho cosas magnificas: sea sabido esto por toda la tierra.  Regocíjate y canta, oh moradora de Sión: porque grande es en medio de ti el Santo de Israel“.

Actualmente los judíos ortodoxos enseñan que esta fiesta, interrumpida desde el cautiverio babilónico, será restaurada cuando su mesías aparezca y restaure el tabernáculo en Jerusalén, estableciendo su gobierno eterno. En tiempos de Jesús esta fiesta se celebraba, pero nunca con la misma gloria que Israel tuvo durante los tiempos del Reinado de David y Salomón. El Nuevo Testamento dice: “Mas en el postrer día grande de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.  El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo; porque Jesús no había sido aún glorificado”. (Juan 7:37-39). Con este mensaje Jesús demostraba que en él se encarnaba la bendición del tabernáculo perfecto.

EL TABERNÁCULO ESTÁ EN NOSOTROS

Jesús es el tabernáculo perfecto. No necesitamos buscar un gozo que nace de una fiesta, ahora ese gozo es fruto del Espíritu Santo (Gálatas 5:22). Nuestra vida no gira en torno a un edificio, ni alrededor de unos muros que tienen que ser derribados. Ya la obra fue hecha, los muros, que nos separaban de Dios han sido destruidos por el poder de la sangre del cordero. Nuestro grito de júbilo no es producto de una fiesta, de un día determinado, ni de una manipulación externa, sino la expresión de un corazón lleno del Espíritu Santo, el cual genera un gozo que brota de adentro. No lo determina las circunstancias externas, como dice la palabra en Hechos 13:52: “Y los discípulos estaban llenos de gozo, y del Espíritu Santo”. Noten que la presencia del Espíritu Santo genera gozo y nuestro gozo está cumplido en Cristo (1 Juan 1:4). Ahora el gozo es un fruto del Espíritu (Gálatas 5:22).

¿Por qué celebrar una fiesta que no tiene que ver con nosotros? ¿Acaso esperamos la redención, o más bien ya la tenemos? Somos morada del Dios viviente (2 Corintios 6:16). No podemos volver a la vieja levadura de los judíos. Más bien debemos dar gracias a Dios que nos ha amanecido, y hemos recibido una luz que todavía el pueblo escogido no ha alcanzado a percibir. Ellos esperan a su mesías, nosotros ya lo tenemos. Ellos esperan reedificar el templo y el reino, pero para nosotros el reino ya está aquí, y hemos hecho de nuestros cuerpos templo del Espíritu Santo. Entonces ¿para qué volver a los ritos y ceremonias del pasado? Debemos emplear nuestras fuerzas y energías en predicar a Jesús, proclamar su Señorío, y derribar las paredes que separan al hombre de Dios. Esas paredes, simbolizadas en el tabernáculo por las cortinas y el velo, es el pecado, y ese sacrificio que se ofrece en el tabernáculo ya fue hecho. Todas esas fiestas y símbolos están vigentes para los que esperan un mesías, ellos son los judíos, pero nosotros, que hemos visto no la figura de las cosas celestiales, sin la gloria de Cristo, sino la realidad de ese Jesús glorificado por el Padre, solo nos resta decir: ¡Gloria a Dios!

“Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas con estas cosas; empero las mismas cosas celestiales con mejores sacrificios que estos. Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el mismo cielo para presentarse ahora por nosotros en la presencia de Dios. Y no para ofrecerse muchas veces a sí mismo, como entra el pontífice en el santuario cada año con sangre ajena; De otra manera fuera necesario que hubiera padecido muchas veces desde el principio del mundo: mas ahora una vez en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado (Hebreos 9:23-26).

CELEBRACIONES CRISTIANAS DE UNIDAD FAMILIAR

No está mal que celebremos alguna fiesta de unidad y relación dentro de la iglesia. Que tomando el fondo y el espíritu judío, adaptemos a nuestra cultura los valores de la relación familiar, del amor entre los hermanos, y de los valores de nuestra fe. Respetemos la idiosincrasia de los pueblos, y aceptemos nuestra realidad cultural dentro del principio evangélico. La fe cristiana no impone la cultura hebrea, sino unas normas de valores morales. Si algo bueno hay en la conducta hebrea, árabe, africana o latina, evaluémoslo y vivámoslo, pero no pensemos que por ser judíos seremos mejores cristianos, porque corremos el riesgo de caer en su hipocresía.

Toda raza y cultura tiene patrones dignos de imitar, y cualquier práctica que no sea dogmática puede ser aceptada, si contiene valores éticos o morales que nos lleven a una vivencia acorde a los patrones apostólicos. Es más, si vivimos en un país árabe o judío, el adaptarnos a sus costumbres nos ayudará a ser más aceptados y poder comunicar mejor el mensaje de Jesús. Al fin y al cabo eso es lo que San Pablo aconseja en 1 Corintios 9:19-22.:“Por lo cual, siendo libre para con todos, me he hecho siervo de todos por ganar á más. Heme hecho á los Judíos como Judío, por ganar á los Judíos; á los que están sujetos á la ley (aunque yo no sea sujeto á la ley) como sujeto á la ley, por ganar á los que están sujetos á la ley; A los que son sin ley, como si yo fuera sin ley, (no estando yo sin ley de Dios, mas en la ley de Cristo) por ganar á los que estaban sin ley. Me he hecho á los flacos flaco, por ganar á los flacos: á todos me he hecho todo, para que de todo punto salve á algunos”.

No existe pecado en adoptar modelos foráneos, ni practicar costumbres judías, como usar la kipa, o guardar el sábado, las fiestas del tabernáculo etc., siempre y cuando lo que se haga no entre en contradicción con los principios básicos de la fe, ni tratemos de adoptarlos como modelo de conducta o liturgia. El pecado aparece cuando le imponemos a otros los patrones que yo adopto, y juzgo a mi hermano, condenándole porque no hace lo que yo hago. ¡Cuidado! No hagamos de las costumbres dogmas que nos desvíen de la verdad y el amor.


[1]-Es interesante el comentario hecho en el libro “Jerusalén Curiosities” de Abraham E. Millgram.  The Jewish Publicatión Society. U.S.A. 1990.

[2]-“To be a Jew” Rabbi Hayim Halevy Donin. Basic Books 1991. Pagina  210.

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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4 respuestas a LA FIESTA DE LOS TABERNÁCULOS

  1. pechugas dijo:

    Mario, como siempre, centrado y Cristocéntrico, ME ENCANTA

    Ya te había oído hablar acerca de este tema, pero así lo dejas muy clarito, gracias por todo lo que me aportas

    Desde el centro de Andalucía, ¡salga el sol por Antequera!

  2. Aladino Pinedo Meza dijo:

    ALADINO, GRACIAS POR ACLARARME ALGUNAS DUDAS SOBRE LA FIESTA DE LOS TABERNÁCULO, REALMENTE ESTÁ TAN CLARO. GRACIAS.

  3. grasias por preocuparte por tan explesito estudio

  4. si ay que aser alguna moderasion pues aserla .una luz no se puede poner devajo de un almun mt=5-15

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