LAS CAUSAS DE LA DELINCUENCIA, Y COMO RESOLVERLA -I-

temorEL PRINCIPIO DEL TEMOR

Mario E. Fumero

Cuando tratamos de buscar las causas que originan la violencia, el narcotráfico y la corrupción acudimos a muchas teorías, quizás valederas en algún aspecto, para tratar de explicar el origen del problema y resolverlo. Alegamos que todo es producto de la pobreza, de la ambición humana, de la pérdida de valores y en fin, un sin número de explicaciones que caben dentro del análisis. Sin embargo, evitamos llegar al fondo, o sea, buscar el kit del asunto que origina la decadencia moral, social y política que  actualmente vivimos. Es por ello que me dispongo a exponer la causa y la solución radical al problema de la inseguridad.

Todo radica en que la sociedad del siglo XXI ha perdido los frenos para detener la vorágine de corrupción, por el simple hecho de que no tenemos temor de Dios, ni de las leyes establecida por los hombres, y frente a la permisividad y el abuso de los llamado Derechos Humanaos, hemos fabricados veinte mil formas de tolerar lo malo, e incluso, legalizarlo, para convertirlo lo malo en bueno. La falta de firmeza, disciplina y castigo son los desencadénate de la violencia.

Entremos al análisis. Comencemos definiendo ¿Qué es el temor? Es el miedo que nos detiene frente a un peligro. Es la fuerza consciente que impide que actuemos frente a situaciones que nos pueden causar daño. ¿Por qué le tenemos miedo a la altura, a una serpiente venenosa, a un cable de electricidad etc.? Porque sabemos que si desobedecemos la lógica frente al peligro, las consecuencias serian funesta. O sea, tememos actuar en aquellas situaciones en donde sabemos que el accionar nos puede causar daño o pasarnos factura. El temor en los seres vivos opera como freno, nos detiene frente al peligro, frente al actuar fuera de las leyes o normas establecidas. Claro está, para que haya temor, indudablemente tiene que haber conciencia del peligro, conocimiento.

La Biblia habla mucho de el temor como el principio de la sabiduría, es por ello que leemos en Proverbios 1:7 “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová;Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.” ¿Y que ocurre cuando los seres humanos desprecian la sabiduría y el temor como base a su vida?, dice Proverbio 1:29-31 “Por cuanto aborrecieron la sabiduría, y no escogieron el temor de Jehová, Ni quisieron mi consejo, y menospreciaron toda reprensión mía, comerán del fruto de su camino,  y serán hastiados de sus propios consejos”. No podemos olvidar que el temor (o miedo a sufrir consecuencias por una acción) es la base de la formación, convivencia y sostenibilidad de una sociedad. Sin embargo, las corrientes psicológicas liberales han trastocado el concepto de temor al desvirtuar  la disciplina como fuente de castillo, y han anulado entre otras cosas la vara (Proverbio 26:3, 29:15) para corregir al rebelde, y la muerte, para aquellos que cometen acciones grave, queriendo arreglarlo todo con dialogo y permisividad, por lo que la tolerancia se ha convertido en un cáncer que genera violencia impune (cultura de muerte), la cual destruye el temor, permitiendo actos crueles  como conductas que aunque son malas, no pueden, ni deber ser reprimidas severamente, gozando los delincuentes de más derechos que los que actúan rectamente. Es por ello que mientras los ladrones, corruptos, asesinos andan suelto, los honestos tienen que convertir sus casas en cárceles con barrotes, alarmas y seguridad. En otra palabra, nuestra sociedad está controlada por los corruptos.

Recientemente publique un artículo sobre el hecho insólito de cómo Singapur erradico la violencia, el narcotráfico y el crimen. El gobierno estableció leyes tan severas que ahora viven en paz y seguridad, pues establecieron la pena de muerte para los narcotraficantes, los asesinos y los violadores criminales. Pero ¿Cómo podemos aprobar la pena de muerte siendo cristianos?

En la medida que las leyes sean blanda, y se pueda burlar la justicia, se proliferara la delincuencia. La falta de dureza en las leyes, mas la impunidad, junto a la corrupción del Estado, son los detonantes para vivir en un clima de inseguridad como el que vive muchos países latinoamericano. Solo podremos detener la violencia si aplicamos una “cero tolerancia” pero con mano fuerte, imponiendo el temor a rajatabla, y llevando a los narcos y asesinos a pensarse dos veces lo que van a hacer, sabiendo las consecuencias serias que sufrirían en sus actos delictivos, si los mismos son sorprendidos. Solo el temor al castigo puede frenar la violencia humana.

CONTINUARA

 

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
Esta entrada fue publicada en Delincuencia, Temor. Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a LAS CAUSAS DE LA DELINCUENCIA, Y COMO RESOLVERLA -I-

  1. ile dijo:

    Jesus murió bajo pena de muerte, él en ningún momento estuvo en contra de la pena de muerte.
    En Honduras sería bastante complicado aplicarla por la corrupción que existe en el Sistema Judicial, si el sistema de justicia no fuera corrupto se podria aplicar sin problemas, sin riesgo a que alguien lo aproveche para incriminar a alguien injustamente y que le apliquen la pena de muerte a un inocente. Tampoco sería justo para alguien que se robó una gallina, debe ser aplicada para crímenes abominables.
    El otro punto es “el que nada debe, nada teme” si yo ando en integridad NO me afecta en lo absoluto que haya pena de muerte, es como la ley anti tabaco, yo no fumo, asi que podrán poner una multa de 1,000,000 a los que fuman y a mi no me afecta porque YO NO FUMO.
    Que la gente se merece una segunda oportunidad, claro que si, y Dios la dá, se pueden arrepentir de sus pecados y Dios los perdonará, pero la vida misma es YA una oportunidad de hacer lo correcto bajo el temor de Dios.
    Si alguien que robo una fuerte suma de dinero y su castigo es 10 años de cárcel, y luego él viene y se arrepiente de ser un ladrón una vez estando en la cárcel y se vuelve a Cristo, está bien, Gloria a Dios por su salvación, pero eso no significa que no debe pagar por su delito ante las leyes humanas.

    La Biblia y la Pena de Muerte
    Una de las maneras que Dios tiene para ejecutar Su ira y juicio y venganza sobre los malhechores es por medio del gobierno humano (así tenemos la conexión entre la última parte del capítulo 12 de Romanos y la primera parte del capítulo 13). Dios delegó autoridad al gobierno humano después del Diluvio del Génesis. Esto se ve especialmente en que Dios otorgó al hombre el derecho de castigar a los malhechores, especialmente a los asesinos (Génesis 9:6). Esta misma verdad es presentada aquí en Romanos capítulo 13.
    Romanos 13:1
    “Sométase” –este es un término militar que significa “estar bajo jerarquía, tomar su propio lugar bajo quienes están en autoridad, estar en sujeción, rendirse, ser obediente”. Comparar con el mandamiento dado en Tito 3:1. “Autoridades superiores” = autoridades, autoridades gobernantes, definidos en el versículo 3 como dirigentes, autoridades civiles, magistrados. El gobierno humano fue instituido por Dios después del Diluvio del Génesis. El versículo clave es Génesis 9:6 que dice que la persona que derrama la sangre de un hombre (asesinato violento), por el hombre su sangre será derramada. Dios Mismo podría haber decidido castigar directamente a los asesinos, pero ÉL escogió delegar esta responsabilidad en el hombre. El gobierno humano fue instituido y ordenado por Dios, y sean salvos o no salvos, todos los hombres se benefician del gobierno y todos los hombres deberían temer al gobierno cuando desobedecen sus leyes y se rebelan contra su autoridad.
    “Toda persona” = todo ser humano.
    “Porque no hay autoridad sino de parte de Dios” –Dios es la máxima y más alta Autoridad. ÉL está por sobre todo gobernante. El Señor Jesús lo dijo claramente en Juan 19:11. Comparar también Daniel 4:17, 25, 32; 2 Crónicas 20:6 y Salmo 75:7. “Establecidas” =ordenadas, designadas, puestas en su lugar. Ningún hombre o mujer podría estar en alguna posición de autoridad sin la voluntad y el permiso del Soberano Dios del cielo.
    Romanos 13:2
    Por cuanto las autoridades civiles han sido ordenadas por Dios, ¡no las resistas! No es sabio luchar contra lo que Dios ha establecido. “Resiste” = estar en contra, oponerse (lo contrario de “someterse”). “Condenación” =juicio o castigo. Desobedecer a las autoridades es desobedecer a Dios (ver 1 Pedro 2:13-17).
    Romanos 13:3
    “Temor” = miedo, objeto de terror. Los gobernantes deben premiar las buenas obras y castigar las malas obras. Como regla general, los gobiernos recompensan lo bueno y castigan lo malo. Usualmente, si uno obedece las leyes y es un ciudadano observante de la ley, nada tiene que temer. El libro de 1 Pedro hace una clara distinción entre quienes sufren como resultado del mal que han hecho y quienes sufren como resultado de su testimonio cristiano (ver 1 Pedro 2:14, 19-20; 3:13-14; 4:14-16).
    Romanos 13:4
    El mandatario (la autoridad gubernamental) es siervo de Dios. Esto sería aplicable hoy al presidente, los congresistas, gobernadores, policías, etc. Aunque la mayoría de estos hombres no son salvos, con todo, ellos son siervos de Dios en el sentido de que están cumpliendo con la voluntad de Dios castigando a los que hacen mal. Dios ha puesto a estos hombres en posiciones de autoridad para nuestro bien. Los que quebrantan las leyes y hacen mal tienen motivo para temer, porque si son capturados, tienen que padecer el castigo que las autoridades han determinado. Dios podría castigar directamente a los malhechores, pero ÉL ha escogido usar al gobierno humano para ejecutar el rigor en la persona que hace mal. Por esto los gobernantes son para bien y para nuestra conveniencia. El gobierno nos protege castigando a los delincuentes y disuadiendo y desalentando a potenciales trasgresores de la ley. Es poco probable que cometan crímenes los que temen el castigo y que piensan que pueden ser apresados. La venganza pertenece Dios (Rom. 12:19), y el Dios de la venganza ha permitido a Sus siervos gobernantes que ejecuten juicio sobre los que hacen mal (Rom. 13:4).
    Dios ha dado al gobierno incluso el poder sobre la vida y la muerte: el derecho a ejecutar la pena capital. Ellos llevan de continuo la espada, y la espada se usa para castigar a los malhechores. La espada no se lleva en vano, sino sirve para un propósito importante. En los tiempos del Nuevo Testamento, la espada era un instrumento para ejecutar la pena capital. Juan el Bautista fue ejecutado con la espada. Así también Jacobo, el hermano de Juan (Hechos 12:2). Pablo fue ejecutado con la espada en los días de Nerón (no podía ser crucificado, porque era un ciudadano romano). La crucifixión era el método de ejecutar a los peores criminales. El método usual para ejecutar la pena capital era decapitación mediante la espada.
    Es importante estudiar bien lo que la Biblia enseña acerca del importante tema de la pena capital.

    2. “¿No Matarás?”
    La pena capital no es una violación del sexto mandamiento que dice, “No matarás” (Éxodo 20:13). La traducción correcta de este verbo es, “No asesinarás”. Todo asesinato es matar, pero no todo matar es asesinato. Algunos ejemplos de matar que no se consideran asesinato son los siguientes: a) matar al enemigo en la guerra (ejemplos bíblicos: David matando a Goliat, Josué y los israelitas cuando conquistaron la tierra); b) un esposo que descubre que un hombre está a punto de matar a su esposa y/o sus hijos, protege y defiende a su familia matando al atacante; c) un policía que mata en el cumplimiento de su deber, para proteger vida inocente; d) la persona que ejecuta la pena capital, como el hombre que conecta el interruptor de la silla eléctrica; e) matar por accidente, cuando el homicida no intentaba quitar la vida a alguien. Debemos notar también que el Señor Jesucristo Mismo “juzgará y hará guerra” en Su segunda venida, lo que resultará en una innumerable cantidad de muertes (Ap. 19:11-20).
    3. Delitos que Son Castigados con la Muerte
    Estamos seguros de que la pena capital no es una violación de los Diez Mandamientos. Esto es evidente cuando estudiamos el capítulo que sigue inmediatamente a los Diez Mandamientos: Éxodo capítulo 21 (los Diez Mandamientos se encuentran en el capítulo 20). En el capítulo 21 leemos que Dios, en Su ley, demandaba la pena de muerte para varios delitos como el asesinato, el secuestro, maldecir a los padres, etc. Ver Éxodo 21:12, 15, 16, 17. Ver también en Levítico 20:10-17 otros delitos que se castigaban con la pena de muerte en la ley de Moisés.

  2. dennissosa dijo:

    Me gusta como vive singapur y el sistema q aplicaron pero vivo en honduras!

  3. Andrés dijo:

    Mas que falta de leyes drásticas, es la impunidad la que se tiene que combatir

  4. Felipe Guedez dijo:

    Me gustaria que todos esos correctivos los aplicaran en mi país Venezuela

  5. José Núñez dijo:

    Es País Asiático es un ejemplo para acabar con la delincuencia. Yo quisiera que mi País Venezuela hubiera estás leyes. Pero hay corrupción por parte del Gobierno de Maduro.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.