LA CURA EMOCIONAL

CrisisMario  E. Fumero  (Tomado del libro Sanidad Emocional)

Es tan compleja la naturaleza y los conflictos humanos, que si tuviéramos que describir cada paso a dar en cada problema individual de las personas, necesitaríamos una enciclopedia, pues cada ser humano es un mundo, con factores y problemas diferentes, por lo que habría de describir estos elementos para poderle dar la dirección correcta, y esto es técnicamente imposible.

Quizás, en el fondo, muchos problemas sean iguales, pero las personas no lo son, por lo que la solución no se puede seguir con estereotipos generalizados aplicándolo apara todos los casos por igual. El elemento numero uno para ayudar a los “enfermos emocionales” es el establecimiento de una relación personal y directa que nos lleve a conocerle a fondo el sentir de la persona, de lo contrario, estaríamos cometiendo graves errores, ya que no es lo mismo ministrar una medicina para combatir un parasito intestinal, que dar dirección para vencer un miedo, un complejo un temor o una actitud negativa.

Considerando la complejidad del individuo, lo primero que debemos hacer es pedirle a DIOS dirección para poder llegar hasta dentro del alma de la persona que vamos a ayudar. Para lograr esto, seguiremos más o menos estas pautas:

Obtener una idea objetiva de la persona: ver el problema desde fuera, sin emitir juicios. Tratar de relacionarnos con ella a nivel personal, conocer su entorno familiar y social, y tratar de entender sus puntos de vista en las aéreas en que parezca tener más conflictos. No se puede hacer un juicio según la apariencia, esto nos lo enseña la palabra: “no juzguéis según las apariencias, si no juzgad con justo juicio”(Juan 7:24). “Pero JEHOVA dijo a Samuel: no mires sus apariencia ni lo alto de sus altura, pues yo lo he rechazado. Porque JEHOVA no mira lo que mira el hombre: El hombre mira lo que está delante de  sus ojos, pero JEHOVA mira el corazón” (1 de Samuel 16:7).  El conocer las realidades presentes del ser no es suficiente para tener un criterio o un juicio sobre la problemática del individuo.

Obtener una idea subjetiva[1],de la persona: esto es tratar de penetrar dentro de sus problemas, no limitarnos a juzgar desde afuera, sino buscar el fondo del comportamiento, actitud o problema. Para lograr esto, debemos mantener una serie de charlas en forma de terapia y la misma debe hacerse, para mas efectividad, no de forma convencional[2], sino en actitud fraternal[3].

Estas terapias deberán enfocarse en dos facetas:

  1. Dejar a la persona hablar y exponer sus problemas en la forma y orden que desee, para lo cual debemos de callar, llevarle la corriente, y dejarle desahogarse hasta que se siente bien. Es importante ganarse la confianza, por lo tanto, al principio no vamos a interrogarle mucho, ni establecer criterios de sus problemas, ni le vamos a hablar demasiado espiritualizando los problemas, tan solo nos limitaremos a escucharle. 
  2. Una vez que le hemos escuchado, y tenemos una relación objetiva y subjetiva de la persona, pasaremos a analizar todo lo dicho, hacer preguntas precisas que nos lleven a ciertos aspectos del problema que nos compartió. Mediante una serie de diálogos, iremos separando sus sentimientos, resentimientos, temores, realidades, verdades, mentiras  etc., para después entender la enmarañada complejidad emocional que le envuelve, y así poder ayudarle a distinguir  lo que es negativo, de lo positivo, lo cierto de lo incierto, lo falso de lo verdadero, y ministrarle a cada situación el consejo y la dirección apropiada. 

El elemento clave para que nuestra consejería produzca sanidad, radica en que no solo analizaremos las formas del problema, si no que trataremos de llegar al fondo del mismo. Para lograrlo necesitaremos tiempo y ayuda atreves del don de discernimiento del ESPÍRITU. Es por ello que la psicología moderna tiene problemas para poder encontrar el fondo de los trastornos psíquicos, pues muchos enfermos nunca quieren relevar la verdad que está dañando su corazón, y aunque se hacen test y pruebas para buscar lo que podríamos denominar “el mal de  fondo”, muchas veces no pueden llegar a este, pues aun el mismo enfermo, ignora muchas veces las causas que le producen esos problemas, pero al intervenir la obra del ESPÍRITU SANTO[4], la labor se hace más fácil, porque este puede obrar en el corazón del enfermo  para revelarnos y revelarle a él la raíz del problema, y como dice el refrán ”muerto el perro, se acabo la rabia”, encontrada la causa, se acabo el efecto o enfermedad.

Muchos sentimientos frustrantes se cuelan sutilmente dentro de nuestro corazón, y sin saberlo, pueden ir destilando una serie de toxinas que dañan nuestra salud espiritual. Son zorras pequeñas que se cuelan para destruir la viña, y las cuales tenemos que sacar a tiempo, o es como la levadura, que con solo un poquito, se puede leudar toda la masa[5]. Así que los problemas emocionales aparecen aun dentro de  hermanos en las congregaciones, y en muchos, sin darse cuenta, son atacados por el diablo en sus mentes, o atreves de las relaciones personales, para después sumirles en situaciones que en realidad destruirían su crecimiento y salud espiritual.

Es por ello que hay muchas advertencias en la Palabra para cuidarnos de “la levadura de los fariseos” y no dar cabida a la murmuración, el engaño y el chisme, que son la mala semilla existente en el corazón de aquellos que arrastran un mal de fondo. Recordemos que debemos “dejar toda maldad, todo engaño, hipocresía, envidia y toda maledicencia,”(1 de Pedro 2:1) y seguir el consejo de Santiago:  “Hermanos, no habléis mal los unos de los otros. El que habla mal de su hermano o juzga a su hermano habla mal de la ley y juzga a la ley.  Y si tú juzgas a la ley, entonces no eres hacedor de la ley, si no juez”.  Santiago 4:11.

COMO MINISTRAR LA SANIDAD EMOCIONAL

Las causas o raíces de los problemas emocionales pueden ser muchas, y tener diversos  motivos, pero a la hora de ministrar sanidad, el camino a seguir es mucho más fácil, pues si es cierto que las enfermedades emocionales son muchas, la medicina para las mismas son pocas, siempre y cuando encontremos y reconozcamos las causas que lo originan. DIOS  nos ha dado tres medicinas maravillosas para encontrar liberación de toda atadura emocional que padezcamos, y poder recibir esa salud que necesitamos, y que no se puede obtener con medicamentos o con esfuerzos humanos. La Palabra nos ofrece, tres antídotos para el alma enferma que son maravillosos:

A). LA CONFECION: Los problemas emocionales son causados por el pecado que llevamos dentro de nosotros, más las actitudes, acciones o expresiones que en algún momento de la existencia dejaron huellas en nuestra vida espiritual y mental. Esto ha producido sentimientos y reacciones negativas, tanto en el área mental, como en el área social, que a su vez engendran otros pecados, que bajo muchas formas dominan nuestras vidas. Así que el primer paso a dar es reconocer que somos pecadores, y buscar y confesar nuestros pecados, principalmente aquellos de los cuales tengamos conciencia. Esto es lo que nos enseña la Palabra de Dios (Levítico 5:5; Job33:23; Proverbios 28:13).

Confesar es reconocer mis errores, aceptando mi culpa. El aprender a confesar los pecados y las ofensas es algo que  se enseña desde niño. Esto  será muy saludable para prevenir muchas enfermedades emocionales, y evitar el tener que arrastrar por años los complejos de culpa. La confesión es saludable para el espíritu, pues restaura la relación con DIOS[6], y también para la vida emotiva, pues evita los problemas personales.

El accionar para cometer pecados va casi siempre dirigida hacia tres áreas especifica:

  • El pecar contra DIOS: Cuando desobedecemos sus leyes morales.
  • El pecar contra nosotros mismos: Cuando actuamos y atentamos contra nuestra propia naturaleza y salud.
  • El pecar contra otros: Cuando atentamos contra nuestros semejantes o sus bienes, o aquello que él hace.

Así que a la hora de confesar los pecados debemos entender que hay que:

PRIMERO: Confesar a DIOS todos a aquellos pecados que fueron contra su persona. Por lo general estos pecados están comprendidos en los primeros cuatro mandamientos[7].

SEGUNDO: Confesar a DIOS  todos aquellos pecados que fueron contra mí mismo, (esto es mi salud) y cambiar mi actitud sobre ello, cuidando el cuerpo que es templo del ESPÍRITU SANTO[8].

TERCERO: Confesar mis ofensas a aquellos contra los cuales cometí algún agravio, y restituir el daño causado antes de buscar el perdón de DIOS[9]. Es en esta área en donde tenemos que hacer más énfasis  para alcanzar sanidad.

Cuando hemos identificado la causa de un mal dentro de nosotros, y descubrimos un sentimiento contra alguien que genera amargura, es importante guiar a la persona a la confesión, y echar fuera eso que tiene escondido dentro. Todos ofendemos muchas veces, por ello se ordena el orar los unos por los otros, “por tanto, confesaos unos a otros vuestros pecados, y oraos unos por otros de manera que seáis sanados. La ferviente  oración del justo, obrando eficazmente puede mucho” (Santiago 5:16) ya que a veces guardamos cosas que sin querer, nos amargan la vida. Es necesario que para ser liberados de cualquier trauma, temor, amargura o frustración, acudir a la confesión, oración y restitución de daño si fuera necesario, para encontrar la plena salud emocional, pues entonces el ESPÍRITU SANTO puede hacer la obra perfecta en nosotros.

 

B)  EL PERDON: Pero a veces el mal no está en lo que hicimos, si no en lo que otros nos han hecho, y guardamos, como consecuencia de esas acciones, rencores y amargura.  A veces nuestra estabilidad emocional radica en que no tenemos la capacidad de perdonar, como DIOS perdona. Descubrimos que arrastramos recuerdos negativos de cosas que nuestros padres nos hicieron, o de situaciones que nos afectaron y callamos, entonces aceptamos la realidad, pero guardando el resentimiento. Esto crea un cáncer que nos devora lentamente y nos hace vivir una vida saturada con recuerdos tristes que no podemos evadir, y aunque aceptamos, amamos y soportamos a las personas que nos hicieron el daño, no les perdonamos, ni les confesamos nuestros sentimientos.

Es necesario identificar resentimientos y acciones del pasado que no han sido perdonados, y levar a la persona afectada hacia una acción de perdón, para alcanzar liberación. Sé que en tales situaciones no es fácil, pero el mismo SEÑOR JESÚS  ordeno el pedir perdón cuando dijo que: “si al llegar al altar te acordara de que tu hermano tiene algo contra ti” (Mateo 5:23),(no es de tu contra él), en tal caso, debe buscar al hermano y arreglar el problema, para que tu ofrenda sea aceptada por el SEÑOR. Sobre este fundamento debe descansar el perdón. Hay que perdonar por obediencia al SEÑOR, y por necesidad imperiosa, solo así podremos ser liberado de un sentimiento que es contra el ESPÍRITU SANTO. Cuando el enfermo emocional se ha ejercitado en el perdón, podrá encontrar alivio a su alma y descanso a sus temores[10] .

D)   EL AMOR: A veces es difícil perdonar, máxime cuando nos han causado mucho daño, pero es aquí cuando entra un elemento especial que puede animarnos a hacer aquello que nos cuesta trabajo hacer, y es el AMOR. Una de las cosas que más demanda DIOS  de nosotros, y que nos la imparte el ESPÍRITU SANTO cuando viene a nuestra vida por medio de la conversión y el bautismo del ESPIRITU SANTO, es el amor[11]. “porque el amor de DIOS  ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado”.

Gracias a este amor, podemos hacer cosas que de forma natural jamás podríamos hacer, a si que, en la sanidad emocional, el amor es una de las armas más poderosa para curar y guiar a aquellos resentidos, amargados y duros de corazón a fin de aceptar o pedir perdón por el agravio no esperado, y lograr que este cuaje en nuestro ser. Solo el amor de DIOS en nosotros nos podrá ayudar a confrontar situaciones difíciles en ciertos momentos de la vida. Sin embargo, aunque tenemos estas medicinas que nos pueden a ayudar a sanar a un enfermo emocional, debemos saber que la mejor vacuna para ser liberados radical-mente de estos problemas, es el ser consciente de la demanda de JESÚS  que nos pide “NEGARNOS A NOSOTROS MISMO”. Si acatamos esta ordenanza, y renunciando al YO, que tanta culpa tiene en casi todos estos problemas, entonces viene JESÚS  a ocupar el lugar del YO, y aparecen en nuestro ser esas virtudes que generan el poder transformador para resolver los problemas mentales y emocionales, pues aparecerá la humildad, mansedumbre, misericordia,  paciencia, humillación y el perdón, que nacen del ejemplo y la fuerza de JESÚS, el cual mora en mi, haciendo realidad la expresión de Pablo cuando dijo:  “Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí”  Gálatas 2:20.

  • BIBLIOGRAFIA
  • [1]-El término “subjetivo” indica lo contrario a la realidad externa del mundo, es en si el conocimiento de los pensamientos y sentimientos de una persona. En el diccionario se define como “relacionado a nuestro modo de pensar o de sentir, y no al objeto en sí mismo”.
  • [2] – Se define terapia convencional la acción de hacer las sesiones de terapias en una oficina, con un escritorio o sentados en un cubículo.
  • [3] – Se entiende actitud fraternal cuando aplicamos la terapia en el andar, caminando, paseando, o en alguna acción fuera de una oficina.
  • [4]-El ESPIRITU SANTO nos ayuda en nuestras debilidades, (Romanos 8:26) y nos convence de pecado(Hechos 13:9), y nos guía(Salmos 143:10;Juan 14:26,16:13;1 de Juan 2:20.)
  • [5]-Cantares 2:15; 1 de Corintios 5:6; Gálatas 5:9; Mateo 16:6.
  •  
  • [6]-El pecado produce separación entre DIOS y el hombre, debido a que DIOS  en su naturaleza abomina el pecado. Mateo 10:33; Deuteronomio 25:16; Proverbios 6:16-19.
  • [7]-Éxodo 20:3-8 nos ofrece los 4 mandamientos en relación a mi relación con DIOS:1) no te harás imágenes, 2) no te inclinaras a ellas, ni las honraras, 3) no toaras el nombre de JEHOVA en vano, 4) acuérdate del día de reposo.
  • [8]-1ra DE Corintios 3:16, 6:19; Hechos 17:24.
  • [9]-Estos pecados que requieren restauración o sustitución: Números 5:5-10; Levítico 6:4; Isaías 1:17; Ezequiel 33:15; Santiago 5:16; Mateo 6:14
  • [10]-Es bueno analizar la bendición del perdón en nosotros, para poderlo practicar hacia los demás, es por ello que debemos reflexionar en el Salmon 32.
  • [11] Romanos 5:5; 2 de Timoteo 1:7; Tito 1:34; 1 de Juan 3:1, 16,4:16.
  •  

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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