EL SENTIDO CORRECTO DE LA CONVERSIÓN

Mario Fumero

conversionEn los tiempos en que vivimos muchas verdad tradicionales y fundamentales se ha diluido, para dar paso a  métodos  y técnicas de masificación e inducción evangelistica que diluyen el sentido original de las palabras, y evitar la confrontación con el Nuevo Nacimiento (Juan 3:7).

Uno de los conceptos vitales y vinculados al cristianismo es el término “conversión” que expresa  la transformación de una cosa a otra, ya sea en medida, peso, dirección o leyes, pero en el aspecto teológico y en sentido bíblico, significa cambio moral que lleva al hombre a entregarse a Dios y a su voluntad como acto radical de fe. De manera que la experiencia con Dios produce un cambio de 180 grados en la vida del converso.

Sin embargo en la liturgia evangélica moderna ha transformado la conversión en persuasión, inventando técnicas y expresiones litúrgicas adaptadas en los últimos años a un evangelio light o barato, para llevar a las personas a lo que supuestamente llamamos “conversión” dentro del concepto de que esto se logra aceptando a Jesucristo públicamente con tan solo levantar la mano, o ponerse de pie, o pasando al frente, acción  que según afirman refleja la conversión. Es ahí cuando los predicadores y evangelistas, en sus campañas, llaman a la gente al frente para después publicar estadísticas diciendo que tantas personas aceptaron a Cristo y se convirtieron, dando por  hecho de que todo ocurrió cuando han pasado al frente. Este concepto es un graso error y lo vamos a demostrar, porque la acción, sin convicción, no produce salvación.

¿Puede una simple acción de pasar al frente producir la salvación? ¿Es esta una evidencia de conversión? ¿Sobre qué fundamento bíblico podemos sostener tal afirmación? ¿Es necesario ir a una campaña o iglesia para ser salvo? ¿Tenemos evidencias bíblica de este estilo de campañas?

conversion-2La conversión es el efecto final de un proceso mediante el cual la persona se arrepiente y cambia de dirección. Esto ocurre como consecuencia de oír la palabra de Dios (Romanos 10:14-17) la cual produce fe y lleva al arrepentimiento de sus pecados mediante la obra del Espíritu Santo que se encarga de redargüir y guiar  a la verdad (Juan 16:8,13). Esto es conocido en la Biblia como el nuevo nacimiento (Juan 3:1-5). Para alcanzar una genuina conversión, se necesita primero ser justificado por la fe (Gálatas 6:16 Romano 3:28), y en segundo lugar dar paso a un proceso de  regeneración, que es el cambio de vida (Efesios2:2, Colosenses 3:7) y tercero aparece la santificación (1 Tesalonicenses 4:7, 2 Corintios 7:1).

El apóstol Pablo señala la diferencia entre la vieja  forma de vivir, y el revestirnos del nuevo hombre, conforme a la imagen de Jesucristo (Efesios 4:22-25). Para ello debemos crucificar ese viejo hombre viciado con Cristo (Romano 6:6).¿De donde hemos sacado el término “aceptar a Cristo”  con pasan al frente como fórmula de salvación? La Biblia enseña claramente que la salvación es por la confesión de Jesucristo como Señor, o sea, como el que gobierna nuestras vidas, por lo cual tengo que estar crucificado con Jesús (Gálatas 2:20). Para poder ser salvo se requiere reconocer la muerte sustitutiva de Cristo en la cruz del Calvario como primer paso, y confesar públicamente nuestra fe en Él. Esta fe tiene que ser coherente con nuestro estilo de vida. Si no hay cambio, no hay conversión.

Si no hay conversión, no hay salvación.  Y esto puede ocurrir en cualquier lugar en donde clamemos al Señor y nos rindamos a Él.

No hay nada más triste que creerse salvos y  vivir en pecado y desordenadamente, sin haber crucificado el viejo hombre con sus hechos (Colosenses 3:9). Qué triste es créese cristianos sin haber sido transformado, o creer que con una simple acción de levantar una mano o pasar al frente, soy transformado, sin haber tenido una experiencia personal con Jesús que le diera una vuelta completa a mi estilo de vida. La conversión va mas allá de una simple acción, como  pasar al frente o levantar una mano, o repetir una determinada oración, la cual muchas veces la ejecutamos por motivación y no por la convicción de  pecado. La conversión es sentirme culpable de ser pecados, sentir dolor por vivir separados de Dios, y aceptar su muerte como expiación de mi culpa. Ser quebrantado y rendirme a él.

La verdadera conversión se manifiesta en la aceptación de las demandas de Jesucristo, las cuales según señaló en Mateo 16:24 radican en tres condiciones dadas en este texto;

Primero: Negarnos a nosotros mismos. Es deponer nuestros caprichos para que no viva yo, sino que Cristo vive en mí.

Segundo: Tomar la cruz, que significa estar dispuesto a sufrir penalidades como buen soldado de Jesucristo (2 Timoteo 2:3).

Tercero: Obedecerle en todo y estar dispuesto a aceptar todo lo que él nos ha mandado (Juan 15:24).

conversion-1Cuando aceptamos y cumplimos todos estos requisitos, experimentaremos un cambio de actitud, que revela la salvación que hay en nosotros. Entonces se cumplen la dos evidencias externas de un convertido, el amar a los hermanos (1 Juan 3:14) y dar frutos de arrepentimiento (que son los hechos de nuestro estilo de vida) con lo cual evidenciamos la vida de Cristo, porque por los frutos nos conocerán (Mateo 7:20).

La conversión es un proceso que nace de la fe (Romano 5:1). La fe es convicción en lo que se  espera (Hebreos 11:1). No se adquiere con el simple hecho de hacer una manifestación pública pedida por los hombres. Tal llamado no tiene ningún respaldo bíblico, es algo que fue inventado para establecer estadísticas de conversiones, que muchas veces no son reales, sino emotivas. Esa es la razón por la cual muchos no perseveran, ni son fieles creyentes, ni dan buen testimonio, porque no han pasado por el proceso de regeneración. Jesús ordenó que debemos confesarle públicamente delante de los hombres, como acción de ser convertido (Mateo 10:32, 1 Juan 4:15). La confesión no es una acción, sino una forma de creer y vivir, reconociendo el Señorío de Cristo en nuestras vidas (Hechos 2:21, Filipenses 2:11, Romanos 10:9), principio  proclamado a todo lo largo del libro de los Hechos y las epístolas.

.Hemos tratado de simplificar y hacer fácil y atractivo el llamamiento al sometimiento del Señorío de Cristo, y esto ha traído como consecuencia una generación de cristianos que no viven según la Palabra, sino según sus propios deseos carnales. Esto origina una calidad de vida en los supuestos seguidores de Cristo muy alejada de las demandas establecidas en la doctrina bíblica. Hemos hecho del cristianismo una religión que se puede obtener fácilmente,  evadiendo la esencia de la conversión, que radica en entender que es ya no vivo “yo”, sino que ahora Cristo vive en mi (Gálatas 2:20) y por lo tanto, ni somos del mundo (Juan 17:16), ni debemos imitarlo, porque la amistad con el mundo es enemistad con Dios (1 Juan 2:15 Santiago 4:4).

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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