COMO EL PAPEL ARRUGADO

Mario E. Fumero
temperamentostipostempe         Si hay algo difícil de domar en la vida es el carácter. Este se compone de dos elementos básicos, el temperamento y el ego. Aunque ambos se forjan a través de la educación, hay situaciones en que su unidad producen actitudes negativas, como por ejemplo, el niño que tiene un “yo” fuerte un temperamento colérico-sanguíneo y que fue consentido por sus padres.

Cuando los temperamentos son fuertes (colérico-sanguíneo) y el individuo tiende a tener un “yo” exaltado la problemática se hace muy difícil. Esa persona confrontará serios problemas de relaciones  personales. Uno de ellos es el resentimiento y el carácter explosivo, con el cual dañará a muchas personas que forman su entorno. Es ahí cuando debemos aprender la lección de los daños que causamos, cuando arrastrados por estas actitudes,  ofendemos o afectamos a otras personas. Para comprender mejor esto, he aquí una ilustración muy interesante que nos ofrece mucho material para reflexionar y aprender una lección.

“Esta es la historia de un niño que tenia un carácter impulsivo. Cuando se encendía en cólera, ofendía y provocaba a los demás, hiriéndoles con palabras. La mayoría de las veces, después de estos incidentes, se sentía avergonzado por lo dicho y hecho y se esforzaba por consolar a  aquellos que había dañado, tratando de reparar lo hecho, sin pedir perdón.

Un día mientras estaba en clase tuvo un arranque de explosión contra un compañero, desencadenando su ira. El  maestro lo observo, y acercándosele, lo tomó de la mano lo llevó a un salón contiguo, y sentándolo en un pupitre, le entregó una hoja de papel lisa y le dijo <¡Estrújalo!>. El niño asombrado obedeció a su maestro, e hizo con el papel una bolita, arrugándolo. Después el maestro mirándolo fijamente de dijo: <Ahora déjalo como estaba antes>. Por  supuesto que el niño no pudo dejarlo como estaba, por más que trató de que el papel quedara sin pliegues y arrugas, le fue imposible, pues tenia las huellas del estrujón.

Entonces el maestro tomando el papel le replicó: <El corazón de las personas es como este papel, una vez herido por las palabras ofensiva, las huellas quedaran mucho tiempo. La impresión que en ellos dejas, será tan difícil de borrar, como esas arrugas y esos pliegues  en el papel.>

El niño se quedó asombrado, y aprendió así a ser más comprensivo y paciente, midiendo más sus reacciones y sus palabras. Cuando sientas ganas de estallar, recuerda ese papel arrugado. La impresión que dejamos en los demás es imposible de borrarla fácilmente, máxime cuando lastimamos con nuestras reacciones o palabras a las personas que amamos. Muchas veces cuando queremos enmendar esos errores ya es tarde. Alguien dijo alguna vez que “Hay que habla con palabras sean tan suaves como el silencio”. Cuando nuestro carácter impulsivo no es controlado, sin pensarlo, arrojamos en la cara del otros palabras llenas de odio o rencor, y luego, cuando pensamos en ello, nos arrepentimos, pero ya no podemos dar marcha atrás, el daño esta echo y no podemos borrar lo que quedó grabado en el corazón del otro.

Muchas personas dicen: “Aunque le duela, se voy a decir la verdad, pero porque verdad siempre duele”. A nadie le gusta escuchar la verdad, pero debemos aprender a deciurle de forma edificativa, como dice la Palabra: “Seguir la verdad con amor” (Efe 4:15). Si expresamos algo al decirlo va a doler, o lastimar, detente y piensa como decirlo. Imagínate por un instante cómo podríamos sentirnos nosotros si alguien nos hablará o actuará sí, posiblemente nuestra actitud seria diferente.

Muchas personas dicen que debemos ser frontales y sinceros, y de esa forma  justifican las palabras hirientes que lastimar. Algunos afirman <Se lo diré, al fin y al cabo para qué le voy a mentir, yo siempre digo la verdad aunque duela> Qué distinto sería todo si pensáramos antes de actuar. Si frente estuviéramos sólo nosotros, y todo lo que sale de nosotros lo recibiéramos nosotros mismos. Entonces sí nos esforzaríamos por dar lo mejor, por analizar la calidad de lo que vamos a entregar. Aprenderíamos a ser comprensivos y pacientes. Pensemos antes de hablar y de actuar. Midamos nuestras palabras, y si alguna vez hay que decir la verdad, hagámoslo con amor, para que el que nos escuche no sea destruido, sino edificado. Recuerda la historia del papel arrugado, y piensa bien aquellas palabras de Jesús que dijo que “ De toda palabra ociosa tendríamos que dar cuenta a Dios”, y sazonemos nuestras palabras de gracia, amor y misericordia, porque solo así trasmitiremos palabras que edifiquen.

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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5 respuestas a COMO EL PAPEL ARRUGADO

  1. Jorge dijo:

    EL ERROR De La Letra J

    Los verdaderos Nombres del
    Padre y del Hijo

    necesidad hebrea tipo
    necesidad griego tipo
    Traducido por: Juan M. Castañeda
    © 2007, 2010 Yahweh’s Assembly in Yahshua

    Más que Títulos, los nombres en la biblia nos expresan algo más acerca de la persona. Y en ningún lugar, es esto más importante qué el Nombre personal revelado de nuestro Creador. Tal como se hizo con Israel, Su nombre, conecta estrechamente a los que en verdad lo adoran como su único Padre Celestial, y es la llave que abre el profundo conocimiento y discernimiento. Contrario a la creencia popular, su Nombre no es “Jehová”; tampoco es “Jesús” el nombre verdadero de su hijo. Esto es un hecho verosímil, en parte, por la legendaria no-existente letra J. Ahora, hay que descubrir cuáles son los nombres inspirados del Padre y del Hijo, y a través de sus nombres llegaremos realmente a conocerlos de una manera como nunca antes
    (Al menos que se indique lo contrario, todos los versículos bíblicos citados en éste folleto, han sido extraídos de la Biblia Reina-Valera versión 1960)

    A menudo oímos en las iglesias de nuestra región el estribillo cantado acerca del Salvador. “Hay algo acerca de ese nombre…” En nuestro mundo de habla Hispana, se nos ha enseñado que el nombre del Redentor de Israel, es “Jesús”. Por lo tanto, aceptado de esta manera, detengámonos por un momento para considerar su autenticidad.
    Pero la verdad es, que “hay algo, en cuanto a ese nombre”. Ese “algo” es el ineludible hecho de que el nombre del Salvador, no es Jesús y nunca lo fue. Lo que es más, el nombre del Padre Celestial, tampoco es Jehová; esta es una designación que se le dio al Padre hace cinco siglos atrás.
    Los sectarios están profundamente inmersos en el mundo del error de ésta tradición por los pasados 500 años, que algunos, aún piensan investigar el tema o considerar las consecuencias de mencionar el nombre equivocado. Como resultado, muchos continúan creyendo que el Salvador hebreo es llamado por un nombre griego latinizado, que probablemente no podría haber existido en la época en que el Salvador caminó sobre la tierra. Éste es un nombre que pudo haber sido completamente extraño para Él.
    Un eminente historiador francés, erudito y arqueólogo llamado Ernest Renán, reconoció que el Salvador, en el transcurso de su vida, jamás fue llamado “Jesús”. En su libro titulado “La vida de Jesús”, Renán duda que el Salvador tan siquiera hablara griego (pg. 90). El griego, era un idioma que en su mayoría se usaba para hacer negocios y para el comercio en los círculos cosmopolitas.
    En cuanto al nombre del padre, el hibrido “Jehovah” (Jehová) vino a existir a través de la ignorancia de los escritores cristianos que no entendían el Antiguo Testamento escrito en Hebreo. Además, otro crédito por los errores se le imputa a Pedro Galatino, confesor del Papa León X en el siglo 16.
    Los Eruditos contemporáneos reconocen el nombre de “Yahshua” como la mejor versión para el nombre del Salvador, mientras que “Yahweh” es la transliteración (pasar letras o palabras de un idioma a otro, sonido por sonido) más cercana para el nombre del Creador, como se encuentra en las antiguas escrituras bíblicas. En una regresión tan cercana como podamos al idioma y significado original de la Biblia, llegamos a un profundo y más exacto entendimiento de las verdades encontradas en ella.
    Como aprenderemos, los Nombres Personales revelados del Padre y del Hijo, son la fundación esencial en la cual reposa la verdadera salvación. No fue sin razón que Yahweh constituyó la base de los Diez Mandamientos con la clara declaración de su Sagrado nombre: “Yo Yahweh, soy tu Elohim (Dios)…” Éxo.20:2. Nuestro Salvador, también abrió su oración modelo con las palabras, “Santificado sea tu Nombre.”
    Yahweh consagró el tercer mandamiento a prevenir el pecado de declarar su nombre en vano (un significado que comprende hacer inútil su nombre, como se ha hecho por siglos) Éxo.20:2, 7. El nombre de nuestro Redentor es muy trascendental, de lo contrario, nuestro Creador no hubiera inspirado al escritor de Hechos a proclamar “y en ningún otro hay salvación: Porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en que podamos ser salvos,” Hech.4:12.
    Regreso a las Verdades Básicas de la Biblia
    Sería evidente para cualquiera qué a través de la tradición y el tiempo, las observaciones cambien, ya sea añadiendo más o se pierdan algunas de aquellas que tuvieron desde un principio. Esto es particularmente cierto en cuanto a la adoración original practicada en la Biblia. Nuestro principal objetivo es que los verdaderos adoradores regresen a los fundamentos legítimos, de cómo su verdadero nombre una vez fue conocido y enseñado por la asamblea primitiva pero, que fue descuidado o ignorado a través de los siglos. ¿No debería ser el deseo de cada creyente sincero de la Biblia adorarlo en TODA verdad? Entonces, ¿por qué van hasta la mitad del camino, o colocan otro camino? ¿Porque continúan adorando injustamente en error?
    Judas 3. Habla nos habla directamente: “Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros a cerca de nuestra común Salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándolos que continúen batallando por la fe que ha sido una vez dada a los santos.” Esta fe original tan practicada primero en la Asamblea en la época del Nuevo Testamento, está siendo ahora restaurada antes que el Salvador Yahshua regrese a la tierra. En Hechos 3:21 señala: “A quien dé cierto es necesario que el cielo reciba (al salvador) hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas”. “Restauración” viene del Griego apokatastasis y significa re-establecer (algo) de un estado en ruinas (solicite la explicación del mini estudio Este es el Mensaje de Elías).
    Basado en la verdad original, siendo restaurado por el Nuevo Pacto de Yahweh, la Asamblea, es la identidad en la cual rendimos culto. Ningún ser es más Santo que el Padre y su íntimo nombre manifestado, Yahweh. Pablo escribió qué Yahweh ha dado a su Hijo un nombre que es sobre todo nombre. Filip.2:9. El profeta Malaquías nos dice, que si no damos gloria a su nombre Yahweh, Él enviara maldición sobre nosotros, Mala. 2:2.
    Con una percepción de la solemnidad de su sagrado nombre, examinemos por qué el empleo de algún nombre substituto con la letra “J” es erróneo en su aspecto. Echaremos un vistazo a los hechos, en la inmensa evidencia que hay, y evaluaremos cuidadosamente nuestros resultados usando numerosas fuentes que revelan la verdad. Mucha información que citaremos aquí, está ampliamente disponible en su librería pública, o más aun, podría encontrarla en alguna referencia que usted pudiera tener en su hogar. Le animamos a que investigue ésta importante edición, para que sea corroborado por usted mismo.
    La ‘J’ es una Letra que Apareció Recientemente
    Entre la muchas razones por las que tanto “Jesús” como “Jehová” son erróneos es por el simple hecho de que ambas empiezan con la letra “J” la cual es la letra más reciente añadida a nuestro alfabeto inglés (y español). El nombre del Salvador no pudo haber empezado con la letra “J” debido a que ésta no existía cuando Él nació, ¡ni siquiera, mil años después! Todos los buenos diccionarios y enciclopedias muestran que la “J” y su sonido son de un origen reciente.
    Una gráfica de ambos alfabetos, griego y hebreo se encuentra al final de este folleto, ponga una atención especial y encontrará que allí no hay ninguna letra equivalente a la letra “J” en ninguno de los dos alfabetos, aún hasta el día de hoy. Aquí está unas de las mayores referencias que nos indican acerca de la “J” y su evolución.
    La Enciclopedia Americana contiene lo siguiente concerniente a la J:
    “La forma de la J era desconocida en cualquier alfabeto hasta el siglo 14. Los dos símbolos (J, I) usados recientemente, tenían generalmente, el sonido de la consonante Y como en yate, gradualmente, los dos símbolos (J, I) fueron diferenciados, la “J” por lo general adquirió la fuerza de una consonante y de esta manera llegó hacer considerada como una consonante, y la “I” se convirtió en una vocal. No fue sino hasta 1630 en que la diferenciación llegó a Inglaterra.”
    El Nuevo Libro del Conocimiento expresa:
    “La J es la decima letra del alfabeto inglés y es la más joven de las 26 letras. Esta es una descendiente de la letra I, y generalmente, no fue considerada como una letra independiente hasta el siglo 17. La historia primitiva de la J, es la misma historia de la letra I. la I es una descendiente de la hebrea y fenicia Yod y de la letra griega iota (vol. 10, 1992)
    El Diccionario Random House de la Lengua Inglesa explica esto, acerca de la letra J:
    “La J es la décima letra del alfabeto inglés y fue desarrollada como una variante de la letra I en latín medieval; excepto por la preferencia de la J como una letra inicial, ambas fueron usadas intercambiablemente, ambas servían para representar la vocal (i) y la consonante (y). Más tarde a través de una determinación ésta llego ser distinguida como un signo separado, adquiriendo su presente valor fonético bajo la influencia del idioma francés.”
    La Enciclopedia Británica, 11a edición, ofrece la siguiente información referente a la J:
    “La J, una letra del alfabeto, el cual en lo que a su forma concierne, es sólo una modificación de la letra I Latina y antecede con un valor separado sólo hasta el siglo 15. Esta fue usada primero como una forma especial de la inicial I, la forma ordinaria está siendo mantenida para el uso en otras posiciones. Sin embargo, en muchos casos la inicial i tuvo el valor de la y en inglés como en iugum (yugo), &c., el símbolo llegó ser usado con el valor de la y, un valor que aún se conserva en Alemania: ¡Ja! Jung, &c. Primeramente, esta se pronuncia en inglés como un fonema dzh. La gran mayoría de las palabras en inglés que empiezan con la letra J son de origen extranjero (la mayoría francesas), tales como ‘jaundice’, ‘judge’”… (pg. 103).
    La Enciclopedia Funk and Wagnalls (edición 1979), volumen 14, pg. 94 asevera referente a la J:
    “La J es la décima letra y la séptima consonante en el alfabeto inglés. Esta es la última letra que fue añadida a las escrituras inglesas y ha sido insertada en el alfabeto después de la I, de donde empezó su desarrollo, lo mismo que la V y la W siguen a la U, la letra de donde estas provienen. En esencia, la J fue una mera variación de la I. La J apareció primero en la época romana, cuando ésta se usaba a veces para indicar la i larga con sonido de vocal pero, a menudo esta se usaba intercambiablemente con la I. Los romanos pronunciaban la I en algunas palabras, como si ésta fuera una vocal como, iter, y como una semivocal en otros, por ejemplo: iuvenis, deletreado actualmente juvenis. No obstante, la única diferencia en deletrearlo fue el uso ocasional de la doble i para el sonido de la y por ejemplo, en maiior, actualmente deletreado mayor. En la Edad Media la forma alargada de la (j) fue usada como un mecanismo decorativo, muy a menudo como inicial y en series numerales; en antiguos manuscritos franceses indican el numeral 4 con las letras correspondientes iiij. El uso de la letra J como una inicial, la condujo últimamente a su uso especializado para indicar dos sonidos, el antiguo sonido de la semivocal y, encontrado en el alemán y en el nuevo sonido de la consonante paladial (z) y (dz) encontrado en el francés, español e inglés. No fue sino hasta mediados del siglo 17 que su uso llegó ser universal en los libros ingleses; en la Biblia King James versión 1611 por ejemplo, las palabras Jesus y judge eran invariablemente Iesus y iudge. Mucho tiempo después de la invención de la imprenta, la J llegó a ser sólo una mera variación caligráfica de la i (la cual en Latín podía ser vocal o semivocal), y la J, llegó a ser restringida únicamente, a una función de consonante.
    “En inglés, la J tiene el sonido compuesto de d + zh como en journal. Por otro lado, en francés, el único sonido dado a la letra j es zh, como en jour; el alemán ha mantenido su sonido original de la consonante i Latina, como en jahr; y España ha introducido el nuevo sonido parecido a la gutural kh, como en jerez. En el inglés medio (1100 a 1500), antes de la diferenciación de la i y la j, la combinación de gi fue se usaba a veces para representar los sonidos dzh, tales como en Giew en vez de Jew, y en tiempos recientes la g suave, es usada para el mismo sonido como en general…”
    El Nuevo Diccionario Universal Sin Abreviar Webster’s confirma cómo la letra J se desarrolló de la letra I y llegó a constituirse en una consonante sólo unos cuantos siglos atrás:
    “J, j, (ja), n. 1. La décima letra del alfabeto inglés: una variante antigua de la I, i, que en el siglo diecisiete llegó a establecerse sólo, como una consonante, como en julius, originalmente deletreado Iulius.”
    La letra J fue a menudo usada en vez de la letra I, especialmente al principio de la palabra. Y llegó a ser muy común en los años 1600’s (Libro Enciclopedia el Mundo, vol. 2, 1995). Los escribas medievales añadieron la cola a la segunda I cuando dos I’s aparecían juntas, debido a que cuando una palabra empezaba con la I, casi siempre tenía el sonido de una consonante; la forma alargada de la J, llegó a ser usada, por el sonido de consonante que tenía la letra; (Nuevo Libro del Conocimiento).
    Llegó a ser necesaria la distinción entre la J y la I cuando se introdujeron los diccionarios. El uso de las dos letras, la J y la I llegó a ser mandatorio para asegurar una apropiada posición alfabética. Debido a este cercano parentesco con la I, la J fue insertada inmediatamente después de la I en nuestro alfabeto inglés (y español)
    Note los sustanciosos comentarios de la J en la Enciclopedia Americana:
    Ésta es una de las pocas adiciones permanentes que se hicieron a los alfabetos de los tiempos medievales y modernos; para ser más exactos, no fue una añadidura, sino más bien una diferenciación de una letra existente, la I, la cual en latín, además de ser una vocal (como en índice), también tuvo el valor consonántico de la ‘Y’ (como en maior, pronunciado ‘mayor’).
    “En una última etapa, el símbolo ‘J’ fue usado para propósitos característicos, en particular, cuando la ‘I’ tenía que ser escrita al principio (o en unión con otra ‘I’). Cualquiera de los dos símbolos usados al principio, generalmente tenía el sonido consonántico de la ‘Y’ (como en Yate), así que, la pronunciación latina de uno de los dos Ianuarius o januarius fue como si el deletreo fuera “yanuarius.’ Mientras que en algunas palabras en hebreo y de otras procedencias (tales como Hallelujah o junke), la J tiene el valor fonético de la ‘Y.’ ”
    Descubrimos entonces, que la letra J de deriva de la letra vocal I, que originalmente tenía el mismo sonido que la vocal I, esta es la razón de por qué, la j minúscula aún tiene el punto arriba de ella. La letra I representa la letra griega iota (I), la cual usualmente corresponde a la letra hebrea yode (Ye, como en Yate). La letra J tiene el sonido de una Y (como en “Hallelujah” ‘Aleluya’) en latín, alemán y en el idioma escandinavo. En español, la J es una letra aspirada (que tiene el sonido de una H inglesa).
    Al principio, la J se pronunciaba como la I, hasta el tiempo de la introducción de la imprenta. Los impresores holandeses promovieron la utilización de la J, especialmente, al principio de una palabra; eventualmente, la letra J adquirió su propio sonido. Fue el idioma francés el que le dio a la letra J, el presente sonido suave de una g, como en “large” o “purge”. En latín, alemán y en otros idiomas, la J se pronuncia más como una Y que como una J, con un sonido “i”. En español, la letra J es más como un letra aspirante, como en José. En algunos antiguos mapas europeos aún muestran el deletreo de los países como jugoslavia (Yugoslavia) o sowjet (soviética) Rusia. No fue, sino hasta el siglo pasado que la letra J fue aceptada permanentemente en la pronunciación francesa, como en joy o journal.
    El Diccionario Universal Webster’s (1936) refuerza la realidad de la antigua relación de la letra J con la I:
    “Ésta, anteriormente fue usada como un signo, intercambiable con la ‘I’. Ambas letras tenían originalmente el mismo sonido, y después, el sonido de la “J” llegó a ser común en el inglés. La separación de estas dos letras, es de una fecha comparativamente nueva, siendo traída a través de la influencia de los impresores holandeses.
    La Primera Letra del Sagrado Nombre es Y
    “Como hemos mostrado, la letra J proviene de la letra I. El Nuevo Libro Del Conocimiento, muestra que la tetra I (ahora, la J también) se deriva del hebreo Yod (y) la cual es la primera letra del nombre Yahweh (hwhy, YHWH, conocido como el Tetragrammaton o “cuatro letras”; el Hebreo es leído de derecha a izquierda). Esta también es la primera letra del nombre Yahshua. La letra I (yothe o yod) en hebreo, contiene el sonido de “i” como en “policía.”
    La Biblia King James y otras biblias emplean el griego latinizado “Jesús”. Pero la verdad es que la etimología (el origen y desarrollo de una palabra) prueba que éste no ha sido su verdadero nombre. Si la Biblia King James y otras biblias están en un error llamando al Salvador “Jesús”, entonces, ¿de dónde viene ese error? ¿Y cómo podemos determinar exactamente ¿cuál es ese precioso Nombre?
    “Cuando la ‘J’ era primero una ‘I’: la Biblia King James usó la I en nombres tales como Ieremiah (Jeremías) Iosia (Josías), Iudah (Judá), y Ierusalem (Jerusalem).”La verdad es que, en las primeras copias de la Biblia King James de 1611 no se usó la letra J, y ninguna evidencia ha sido encontrada para demostrar que la letra I tuvo el sonido de la consonante J. esto ha sido demostrado en la Enciclopedia Funk and Wagnalls:
    “No fue sino hasta mediados del siglo 17 que esta costumbre llegó a ser universal en los libros ingleses; por ejemplo, en la Biblia King James de 1611, las palabras Jesus y judge eran invariables de Iesus y iudge.”

    Confiamos en que usted, solícitantemente, actuará en esta fundamental verdad y se probará a sí mismo que su verdade

    • ANDY dijo:

      Y ENTONCES COMO DEBEMOS DE LLAMARLE?
      ES DECIR TODAS LAS NACIONES Y ETNIAS SE DEBE DAR A CONOCER CON ESE NOMBRE?

      YA ME PERDÍ, AHÍ YA NO ENTENDÍ.

  2. ANDY dijo:

    creo que cada persona tiene un carácter diferente y por lo tanto no todos podemos expresar la verdad con amor, bueno ese es mi punto de vista, pongo a mi persona como ejemplo… yo trato cada día de amar al Señor pero en el tema de decir una verdad creo que se tendrían que hacer sin pelos en la lengua como dicen por acá en mexico,claro no ofendiendo a la persona con palabras groseras, y un ejemplo claro esta que los discípulos tenían un carácter diferente, por ejemplo pedro o Pablo, nuestro mismo señor Jesus hablo la verdad de una manera dura y yo no vi ahí que les haya hablado con amor, por otro lado tenemos al apóstol juan que a el si le atribuyo un hombre que hablaba en sus cartas con amor y dulzura.

    en otras palabras creo que no todos podemos decir una verdad con amor por que hay un carácter en nosotros que creo el mismo Señor coloco, lo que si entiendo es que tenemos que tener un dominio propio y saber utilizar ese miembro que se llama LENGUA.

    Dios les bendiga en gran manera.

  3. sandro dijo:

    Leyendo este mensaje, me acorde de una situación que me paso con una tía, hermana de mi madre que habiendo fallecido se le hizo una misa de la primera semana, y esta tía en medio de la reunión con toda la familia y parientes presentes, dijo unas palabras con respecto a mi madre que me rompieron el corazón , y como consecuencia de eso, rompí la relación familiar con ella no sin antes decírselo pero no fue en el mejor tono de voz lo debo admitir estaba furioso, pero le dije que la perdonaba pero que mas nunca mas iba a poner un pie en su casa, y después le escribí una misiva pidiéndole que me perdone por como le dije las cosas que fueron verdad, pero que iba a mantener mi decisión para así guardarme de volver a ser lastimado de nuevo, y al principio al acordarme de sus palabras, estas me hacían sentir odio e ira pero conforme oraba a DIOS y le decía repetidas veces que yo la perdonaba y que me quitara todo rencor y dolor por eso, . DIOS fue sanando mi corazón y después de un tiempo me trajo paz y ya no sentí ningún dolor ni odio, pero mantuve la decisión que tome con mi tía y ya han pasado dos años que no la veo y solo oro por ella para que DIOS la toque y la cambie por que ella no es convertida como yo si lo soy, y aunque al principio consulte a otros hermanos en Cristo para que me dieran un consejo sobre mi decisión tomada ,Y no encontré realmente una respuesta clara y solo me toco esperar a que DIOS y el tiempo me fuera revelando si había hecho bien o no, y ahora me doy cuenta que hice lo correcto, y esa experiencia me servirá para ayudar a otros que quizás como yo pasen por una situación similar o necesiten algún consejo, pienso que las experiencias dolorosas nos enseñan a crecer y madurar y a cambiar también con respecto a los demás, y a vernos a nosotros mismos como personas falibles también y que debemos tener presente a DIOS con nosotros para que nos de sabiduría y forje en nosotros un carácter apacible que nos enseñe a ver con compasión y misericordia a los demás , a nuestros semejantes.
    Que DIOS los Bendiga !

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