Mario E. Fumero
Cuando hablamos de la teoría del caos, nos referimos a la rama de las matemáticas, la física y otras ciencias que tratan de ciertos tipos de sistemas dinámicos muy sensibles a las variaciones en las condiciones iniciales. Esto se debe a que toda la creación obedece a leyes fijas que rigen la vida y el movimiento de todo el universo, pero en este caso no voy a escribir sobre física o química, ya que todo sabemos que la alteración de una ley natural crea un llamado caos o desastre en el área donde la misma opere. En este artículo voy a hablar del caos social y político que se origina cuando se altera el orden legal mediante el cual se rige nuestra civilización.
Pero detengámonos un poco para definir el término caos. Según la enciclopedia Wikipedia “El caos (palabra que deriva del idioma griego, Χάος) habitualmente se refiere a lo impredecible, y es uno de los principales conceptos del Cosmos. Caos deriva de la raíz ghn o ghen del lenguaje protoindoeuropeo («hueco», «muy abierto). Debido a variaciones lingüísticas, el significado de la palabra se desplazó a desorden”. Dentro de la convivencia social, todo gobierno, ya sea tribal, monárquico, constitucional o popular, se rige por leyes que establecen los parámetros del deber, derecho y convivencia. Estas leyes tienen como objetivo mantener el equilibrio de la convivencia dentro de un orden que en el caso nuestro denominaríamos constitucional. Cuando alguien rompe este orden establecido, entonces las autoridades deberán aplicar las sanciones determinadas en la ley e intervenir para que tal acción contraria a los intereses comunes no produzca un caos o desorden social. Por lo tanto, las autoridades tienen el deber de mantener el orden para evitar el denominado desorden social, que afectaría a toda la comunidad.
Para mantener el orden social se debe ser estricto hacia cualquier grupo o persona que quiera romper las normas o leyes establecidas, y lo más importante, frente al caos solo cabe una opción, imponer el orden. Si las autoridades ceden, negocian o aceptan actuar bajo presión, accediendo a peticiones exigidas mediante actos ilegales o caóticos, se estará creando precedentes que llevaran a la sociedad a adoptar métodos similar, generándose entonces un caos generalizado, que se convertirá en una formula de reclamo que llevara a la sociedad a una conducta primitiva y salvaje.
Pese a que el sistema Romano de la época de Jesucristo era injusto y cruel en sus métodos de justicia, el Apóstol Pablo establece el respeto al orden en su epístola a los Romano en el capítulo 13, cuando llama a los cristianos a respetar a las autoridades existentes. Cualquier alteración al orden establecido llevara al caos, y es por ello que débenos buscar formulas de cambios que obedezcan a normas éticas y correctas, y que no promuevan pautas que pueden generar en un anarquismo social.
El éxito o fracaso de un sistema está en su firmeza a la obediencia de las leyes establecidas. Cuando las leyes se violentan, no importa si es de parte del pueblo o de los gobernantes, el caos aparecerá, como ocurre en la física o biología. Cuando una determinada química del cuerpo humano se altera, aparecen desordenes y enfermedades, que si no se trata a tiempo, puede llevar a la muerte, de igual forma, cuando una determinada actitud aparece en la política o convivencia social y no se trata correctamente, puede llevar a revueltas y acciones violentas dentro de la sociedad.
Hemos vividos reclamos justos, pero los mismos han llegado a dimensiones caóticas, y el gobierno ha adoptado formulas que a mi entender son coherente con el principio de la física, ¡no aceptar el caos como fórmula de dialogo! Supuestamente se dice que a una acción, siempre aparece una reacción. En medio de todo reclamo, se debe respetar el derecho de los demás y no permitir que reine el chantaje, la manipulación, ni dar origen a un desorden que nos lleve a situaciones conflictivas que a nadie edifica. Es por ello que para mantener el orden y la salud social, se debe acudir al único principio que puede evitar el caos y la desintegración social, y es la obediencia a la ley como suprema y valedera para solucionar todos los problemas humanos.
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