Past. Asnaldo Álvarez García
Caso: Hace un tiempo, al terminar una conferencia ante un grupo de jóvenes universitarios, uno de ellos, estudiante según me dijo de astronomía se me acercó y con una sonrisa desafiante me dijo: «Pastor, la Biblia tropieza en su primera página. Dice que hubo luz el primer día, pero sin embargo el sol no fue creado hasta el cuarto. ¿Cómo puede haber luz sin sol? Es físicamente imposible». Le pedí que nos sentáramos un momento. Lo que seguidamente escuchará fue mi respuesta.
Respuesta: La Biblia no es un manual de ciencia, si bien Su Autor como dice Prv 22:12 es la fuente misma de todo saber. Para comprender esta aparente discrepancia sobre la luz.
Primero, debemos entender que el Sol no es la luz. El Sol es una «lumbrera», es decir un portador o fuente de luz. La física moderna nos enseña que la luz es energía, y esa energía existía en el universo mucho antes de que las estrellas se condensaran. Como bien señaló el astrónomo Halley, existen nebulosas cósmicas y otras fuentes de energía que emiten luz sin ser estrellas propiamente dichas. Así que, si la ciencia admite que la luz pudo existir antes que el Sol, ¿por qué dudaríamos de la Palabra de Dios?
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