Mario E. Fumero
Del libro “Noviazgo Inteligente”
Hemos visto el sexo desde una perspectiva correcta como es el matrimonio, pero ¿Qué es el pecado sexual? Podemos definir como «pecado» toda acción que violente la ley moral o natural de Dios, respecto al comportamiento humano. Es natural que el hombre se acueste con una mujer, y que frente a frente, se entreguen a caricias, besos y relaciones sexuales. Pero cuando esto se ejecuta desde una perspectiva de «liberalidad sexual»[1], fuera del matrimonio, el acto natural entra al plano de «pecado», que es desobediencia a la ley de Dios[2]. Así que existen dos pecados naturales que son: la fornicación y el adulterio. Decimos que es «pecado natural» porque lo más natural del sexo es que un hombre se acueste con una mujer, pero al hacerse fuera del orden divino, se convierte en pecado.
La fornicación, (procedente, no del griego porneia, sino del latín “forneia”[3]) expresa una relación sexual antes de estar casado y fuera de un matrimonio. El vivir juntos, sin un previo matrimonio (sea civil, o religioso), y el tener prácticas habituales con varias mujeres sin estar casado, etc., es un acto de fornicación. Esta actitud refleja una vida dominada por la carne, y poseída del pecado, y tal cosa no se debe tolerar en la vida cristiana como enseñan las Escrituras[4]: A la hora de analizar el término bíblico de «FORNICAR»[5], debemos asumir que esta expresión tiene un sentido que va más allá de una relación sexual antes de casarse. En el concepto griego y hebreo, «fornicar» significa cualquier tipo de inmoralidad sexual, y no tan solo relaciones prematrimoniales[6]. Se usa para referirse a veces al adulterio, (Mateo 19:9[7], Oseas 1:2[8]) y también a actos sexuales contranaturales, como la homosexualidad y el lesbianismo (Judas 7[9]).
con la terrización que hicimos una comida que solo solo para esto sirve para estar comiendo No hoy nos fuimos para allá y si no viene energía Y en el día he estado trabajando Luego del ratito