(Los artículos publicados en esta web no representan necesariamente la opinión del editor, la cual solo se expresa en los escritos con el nombre de Mario E. Fumero)
El aire en la cima de la montaña es irrespirable, una mezcla tóxica de madera carbonizada, betún ardiendo y el sudor frío del miedo colectivo. Ari, un sicario de manos encallecidas que ha luchado contra Roma desde las calles de Jerusalén hasta este último refugio, está de pie cerca del borde occidental. Su rostro está tiznado de hollín; sus ojos, enrojecidos por el humo y la fatiga, miran hacia abajo.
Allí, cientos de metros más abajo, el desierto de Judea no está oscuro. Está iluminado por miles de hogueras romanas. Los ocho campamentos de la Décima Legión forman un anillo de fuego perfecto alrededor de la montaña, una gargantilla de luz que asfixia cualquier esperanza de escape. El sonido distante de los martillos romanos golpeando el hierro sube con el viento: están reparando el gran ariete para el asalto final del amanecer.
Biblia advierte que antes del fin surgirá una figura clave: -el Anticristo-. No vendrá como un monstruo, sino como un -líder carismático-, convincente y aparentemente justo. Será presentado al mundo como el gran solucionador de conflictos, el hombre que traerá **orden, estabilidad y una “paz” global. Pero esa paz no será verdadera… será **momentánea y engañosa**.
Las Escrituras enseñan que esta falsa paz servirá para adormecer a las naciones. “Cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina” (1 Tesalonicenses 5:3). El Anticristo hará pactos, prometerá unidad y prosperidad, pero detrás de sus palabras se esconderá un plan de dominio y rebelión contra Dios
milagros de Yeshúa que sorprenden por lo que hace… y otros por cómo lo hace. Uno de los más extraños es este: Yeshúa ve a un hombre ciego de nacimiento, escupe en la tierra, hace barro, lo unta en sus ojos… y recién allí lo envía a lavarse…¿Por qué barro? ¿Por qué no simplemente decir “sé sano”? ¿Por qué un método tan raro? Para entenderlo hay que volver al principio. Literalmente… al principio.
VOLVER AL POLVO DEL QUE NACIMOS…
En Génesis 2, cuando se narra la creación del ser humano, la Toráh dice: “Y Adonay Elohim formó al hombre del polvo de la tierra” Génesis 2:7. La palabra clave es עָפָר (afar), polvo, tierra seca, materia base de la vida. Cuando Yeshúa mezcla tierra + su saliva, está emitiendo una señal poderosa: Está recreando, stá formando nuevamente, está haciendo un acto de creación, no solo de sanidad para un ciego de nacimiento, no se trata de recuperar algo perdido… se trata de crear algo que nunca existió.
Imagina vivir en la tierra de Gadara, donde habita un hombre que atemoriza a los ciudadanos con una conducta retorcida y violenta. Los pobladores han intentado atarlo con cadenas, sin resultado alguno, porque este hombre posee una fuerza sobrehumana. El origen de su comportamiento y de esa fuerza es oscuro y perturbador. Marcos 5:9 indica que este hombre estaba poseído por una multitud de espíritus inmundos, organizados y dispuestos a destruir por completo su vida.
Ya lo habían apartado de su familia. Estaban destruyendo su cuerpo y no permitían que nadie pudiera ayudarlo. Vivía entre sepulcros, desnudo, fuera de sí, aislado de toda dignidad humana. Pero un día, un Hombre maravilloso descendió de una barca. En el instante en que los demonios percibieron su presencia, corrieron y se postraron delante de Él. Jesús de Nazaret había llegado. Con autoridad absoluta, ordenó a los espíritus inmundos que salieran de aquel hombre. Aunque los demonios suplicaron, Jesús no vaciló: los expulsó con poder soberano.
¿Cómo se comprimen 45 años de enseñanza—y mucho menos la totalidad de la profecía bíblica—en un solo libro centrado en “los eventos del porvenir”?
El libro de J. Dwight Pentecost con el mismo nombre alcanzó 670 páginas sobre el tema. El libro de John Walvoord, Revelation (Apocalipsis), abarcó 400 páginas. Y el maravilloso libro de David Reagan, El Plan de Dios para las Edades, abordó los Tiempos del Fin en 383 páginas reveladoras. Con 32-36 páginas cada una, la revista Farolero sólo puede rozar la superficie de este urgente tema.
Ahora imagina transmitir la sinopsis en un solo resumen visual de los eventos de los Tiempos del Fin. Eso es exactamente lo que nos propusimos hacer en los últimos meses. En la sede del Ministerio Cordero y León, tenemos un gráfico de 90 x 240 cm pintado por Clarence Larkin hace más de 100 años sobre lienzo, que busca capturar algunos de los detalles del Rapto y del regreso de Cristo para reinar en la Tierra. Integrando muchos de esos detalles y basándonos en un gráfico en blanco y negro que el Ministerio Cordero y León produjo en la década de 1980, pusimos a nuestro equipo de diseño gráfico a trabajar para capturar la belleza y grandeza de lo que pronto ocurrirá.
El velo del templo era una cortina gruesa y monumental que separaba el Lugar Santo del Lugar Santísimo, el espacio considerado como la manifestación más cercana de la presencia de Dios. Su función no era decorativa, sino marcar la separación entre Dios y el ser humano a causa del pecado.
Solo el sumo sacerdote podía atravesar ese velo, una vez al año, para presentar sacrificios por los pecados del pueblo. Este acto mostraba que el acceso a Dios estaba restringido y mediado.
Según Mateo 27:51, cuando Jesús murió, el velo se rasgó en dos, de arriba abajo, indicando que no fue obra humana, sino acción directa de Dios. Este hecho simboliza que la barrera que separaba a Dios de la humanidad fue removida.
Imagina que acabas de sentarte en un elegante teatro de ópera, esperando el inicio de la producción en unos 20 minutos. Escuchas los sonidos del escenario siendo movido a su lugar detrás del telón, y no pasa mucho tiempo antes de oír el roce de pies mientras actores y cantantes comienzan a ocupar sus distintos lugares. Los miembros de la orquesta en la fosa están afinando sus instrumentos. Pero el director de la orquesta aún no ha tomado su lugar en el podio, y todavía se escucha el ocasional movimiento de utilería detrás del telón. Aunque estás ansioso por que comience todo, entiendes que no será así hasta que todos los componentes necesarios estén en su lugar y todo esté listo.
En los años 1966, en la ciudad de Miami, contemple con asombro el maravilloso mover de Dios ocurrido en una Iglesia de las Asambleas de Dios que pastoreaba el pastor Gabriel Caride. Un evangelista predicaba con mucha unción y la gente se caía al suelo impactada, fue entonces que escuché a un hermano decirme «Dios está haciendo cosas maravillosas, pues la gente cae como cucarachas, patas arriba».
En el 1988 celebramos un campamento juvenil en Córdoba. Una noche, al calor de la fogata, vino una visitación del Espíritu Santo tan maravillosa que los jóvenes comenzaron a caerse al suelo. Recuerdo que Martín, un joven estudiante de medicina, fue a aguantar a uno que se caía, pero él mismo cayó, junto con el que trataba de sostener. Me contaron que en una campaña de Carlos Anacondia, en Argentina, Dios se movía con milagros, liberaciones y caídas. Una mujer incrédula fue a ver el evento, llevando una perra sostenida con un collar. Burlonamente se reía frente a lo que veía, cuando de pronto el predicador exclamó -. Sé llenó del Señor. – y su perra, al igual que las personas, cayó al suelo. La mujer asustada, la levantó, pero al rato se caía de nuevo.
En nuestras escuelas los profesores le enseñan a nuestros hijos que somos producto de la evolución, negando el principio creacionista. Defienden el amor libre, y le dan en la misma clase preservativos (condones). Todo esto revela una corriente de enseñanza de corte liberal. Frente a estas realidades, los padres no pueden reclamar nada, porque el «padre-estado» lo dispuso. Al respecto comenta Tim y Berverly LaHaye: “Los profesores de antes solían respetar los valores morales de la tradición judeocristiana, apoyando lo que los padres trataran de enseñar a sus hijos e hijas en el hogar. Hoy, estas clases suelen impactar malamente la sensibilidad moral del alumno y alumnas con material tan evidentes que enfurecen a los padres en todo el país. Los profesores de hoy ridiculizan el antiguo programa calificándolo de “curso biológico pasado de moda” habiéndolos reemplazado con lo que, franca-mente, podría llamarse “educación para el coito[1]”
Desde una perspectiva teológica, este versículo revela una comprensión correcta de la santificación progresiva. Pablo no está negando su justificación en Cristo tema que ya ha dejado claro en la carta, sino reconociendo que la madurez cristiana no es un estado que se alcanza plenamente en esta vida. La palabra “perfecto” aquí no alude a ausencia de pecado absoluta, sino a una plenitud espiritual completa, una madurez total que solo se consumará en la glorificación.
Después de haber cultivado su relación con Dios y servido en el ministerio por casi 30 años, uno de los hombres más letrados, influyentes y con la mayor formación teológica posible, escribió lo siguiente sobre su madurez espiritual: “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.” (Filipenses 3:12)