Luis Fernando Giraldo G.
Una reflexión histórica, teológica y bíblica sobre la Iglesia, el poder y la fidelidad al Evangelio “Examínenlo todo y retengan lo bueno” (1Tes 5,21)
Introducción: A lo largo de la historia, el cristianismo ha sido marcado por profundas divisiones y disputas doctrinales y, lamentablemente, por episodios de violencia cometidos en nombre de Cristo. Un análisis honesto de la historia revela un problema más profundo: la transformación del cristianismo en religión de poder, cuando la fe se unió al Estado, a la coerción y a la violencia, alejándose del espíritu del Evangelio .
Este artículo pretende discernir si el cristianismo histórico —católico o protestante— ha sido fiel a la Iglesia que Cristo estableció, y proponer un retorno a los principios apostólicos que encontramos en las Escrituras y en los primeros siglos.
1. La Iglesia después de los apóstoles: continuidad y tensiones. No es correcto afirmar que la Iglesia se desvió totalmente inmediatamente después de la muerte de los apóstoles los llamados Padres Apostólicos (Clemente de Roma, Ignacio de Antioquía, Policarpo, la Didaché) muestran una Iglesia que aún conserva rasgos profundamente neotestamentarios: centralidad de, comunidades perseguidas, no dominantes, y autoridad espiritual, no política, llamado a la santidad y a la unidad.
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