(Los artículos publicados en esta web no representan necesariamente la opinión del editor, la cual solo se expresa en los escritos con el nombre de Mario E. Fumero)
No podemos negar que la telefonía móvil nos ha ayudado a acortar distancias; sin embargo, al mismo tiempo ha destruido muchas otras cosas. Entre ellas destaca la manipulación psicológica de niños y adolescentes, la cual los lleva de forma compulsiva a una adicción que, en ocasiones, produce violencia y agresividad hacia sus progenitores e incluso hacia sus profesores en los centros educativos, y algunos recurren a la inteligencia artificial (IA) para resolver problemas sin ejercitar su propia lógica o discernimiento.
La Biblia es clara y consistente en un principio que atraviesa generaciones, ministerios y llamados: Dios honra a quienes saben honrar. En tiempos donde nuevos líderes se levantan con visión, energía y métodos renovados, es indispensable recordar que nadie comienza desde cero. Todos caminamos por sendas que otros abrieron con sacrificio, obediencia y perseverancia.
La honra no es nostalgia, ni tradición vacía. La honra es un principio espiritual activo, y cuando se ignora, el liderazgo pierde cobertura, dirección y peso espiritual. “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen…” (Éxodo 20:12) Este mandamiento no se limita al hogar; se extiende al liderazgo espiritual y generacional. Donde no hay honra, no hay continuidad.
El apóstol Pablo exclama en Gálatas 2:16:21: “Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado. Y si buscando ser justificados en Cristo, también nosotros somos hallados pecadores, ¿es por eso Cristo ministro de pecado? En ninguna manera. Porque si las cosas que destruí, las mismas vuelvo a edificar, transgresor me hago. Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.1No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo”.
Esta expresión contradice totalmente la proclama de los mesiánicos que quieren hacer volver a la ley a aquellos que han conocido la gracia. No podemos obviar algunos principios bíblicos del A.T., pero tampoco nos podemos hacer esclavos de todo lo que fue sombra de lo que abría de venir.
Hubo una guerra antes de que existiera la primera lágrima humana. Antes del primer pecado en la tierra, antes del primer funeral, antes del primer grito de dolor, ya había una batalla en el cielo. Apocalipsis dice que Miguel y sus ángeles lucharon contra el dragón, (Apocalipsis 12:7 y esa frase, tan corta, esconde una de las verdades más profundas del universo. Porque esa guerra no comenzó con espadas, sino que comenzó con ideas.
Lucifer no se rebeló con violencia, se rebeló con argumentos. Puso en duda el carácter de Dios y sembró sospecha donde antes había confianza Isaías 14.12-14. Y convenció a una parte del cielo de que Dios era injusto. La gran controversia no fue una pelea por poder,
Vivimos en un mundo lleno de sensacionalismo, amarillismo, espectáculos y manipulaciones generalizadas en todos los ámbitos de la sociedad. No podemos negar que el espíritu dominante en el mundo de hoy también se ha infiltrado dentro de las iglesias, llevando a ésta a salirse del camino recto trazado por la Palabra, para entrar en terrenos peligrosos en cuanto a la formación de la vida de los cristianos.
Las experiencias espirituales, sin duda alguna, llevan a expresiones emotivas, pues somos seres vivos, libres y expresivos. No estamos exentos de emociones, pero ¿deben éstas ser causas de radicalismos enfáticos? La historia de la evolución del cristianismo nos revela que siempre que una verdad ha florecido, se han producido cambios profundos en la vida de la iglesia, la cual enfatizó este mover de Dios muchas veces a dimensiones anormales, forjándose incluso movimientos, sectas y denominaciones que mutilaron el cuerpo de Cristo.
¿Por qué muchas personas y hermanos reaccionan con enojo cuando se les confronta con la sana doctrina y las escritura? Voy por partes, con Biblia en mano ¡sí! La Escritura enseña que el corazón natural resiste la verdad. El problema no es intelectual, es espiritual porque “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura” (1 Corintios 2:14). Cuando alguien no ha sido formado en la Escritura, o ha sido discipulado en base a emociones, “revelaciones” o experiencias superfluas, la doctrina bíblica suena ofensiva, fría o “religiosa”. Por es que:
Pablo y Silas llegaron a TRES lugares distintos según Hechos 17
I. TESALÓNICA
Pablo no perdía la esperanza como citará en Romanos de predicarle a los suyos, porque para ellos era el mensaje de salvación «“Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo, que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne.”» Romanos 9:13 El problema siempre fue que Pablo llega «a una sinagoga judía» 17:1 y por 3 sábados «discutió con ellos» 17:2.
Pablo les habla acerca de la muerte y resurrección de Jesús y eso es el mensaje Pablo, Lucas registra «algunos de ellos creyeron» 17:4 y de los «griegos piados gran número» «y mujeres nobles no pocas» 17:4, hubo fruto y eso provoca celos de «los judíos que no creían» 17:5. Aquí hay una frase poderosa que dicen los judíos no creyentes «Estos que trastornan el mundo entero han venido aquí» 17:6, los judíos nunca pudieron trastornar al mundo con su mensaje
Pablo y Apolos dos poderosos hombres de la Palabra, que no trabajaron juntos pero Dios los usó como instrumentos de enseñanzas a los gentiles, Hechos 18:24-28 y 19:1. Mientras Pablo dejaba Corinto, llegó Apolos y se mantuvo ahí enseñando, posteriormente cuando Pablo llegó otra vez ahí y no era aceptado y la iglesia estaba dividida, Pablo les dijo que no había razón de estarlo, porque tanto él y Apolos trabajan para Jesús «Pablo plantó, Apolos rego y Dios causó el crecimiento» 1 Corintios 3:6 Este mismo principio de crecimiento ocurrió en Éfeso pero a la inversa, Apolos había estado trabajando ahí y Pablo llega a Éfeso para evangelizar
ÉFESO
Lo primero que Pablo encuentra es a 12 «ciertos discípulos» que fieles creyentes a la doctrina de Juan el Bautista y habían sido bautizados por él, Apolos «solo conocía el bautismo de Juan» 18:25, Apolos era el maestro de ellos y que bueno que Apolos aceptó la enseñanza de Aquila y Priscila «más exactamente el camino de Dios» 19:26
En Honduras ocurren situaciones insólitas que difícilmente se observan en muchos otros países, especialmente en lo relacionado con el tránsito vial. Basta recorrer las calles y carreteras del país para encontrarse con realidades que desafían la lógica y evidencian la falta de cumplimiento de las normas de circulación.
No podemos negar que Honduras cuenta con una Ley de Tránsito relativamente completa y que, desde el punto de vista jurídico, el sistema está regulado. Sin embargo, en la práctica ocurren hechos inexplicables que convierten la circulación vehicular en un verdadero caos. A ello se suma que muchas calles de la capital fueron diseñadas para una cantidad de vehículos muy inferior a la que hoy circula.
En una época de mi juventud, quise iniciar cambios en mi estilo de vida para mitigar el sobrepeso y algunos dolores corporales que me aquejaban. Me inscribí en el gimnasio del Colegio Médico y, en la primera sesión de ejercicios, el instructor dijo la frase “no pain, no gain” («sin dolor no hay ganancia»). Nunca olvidaré lo que eso significó en la realidad, cuando, al día siguiente, no podía moverme del dolor muscular en casi todo mi cuerpo. Creo que no duré ni dos meses en el gimnasio, pero no olvidaré las ganancias que obtuve en ese poco tiempo que duré ejercitándome.