Mario E. Fumero
En este artículo deseo plantear mi posición sobre la escasez de agua que afecta a la capital de Honduras, Tegucigalpa. Muchos atribuyen esta crisis únicamente al fenómeno de “El Niño”; sin embargo, considero que la situación es el resultado de una evolución histórica que ha dejado a Tegucigalpa en condiciones críticas. La ciudad ha crecido de manera acelerada y, en muchos sectores, desordenada, sin que haya existido una visión de Estado capaz de enfrentar el crecimiento poblacional mediante una adecuada planificación de los recursos necesarios para su subsistencia.
A mi juicio, existen dos factores fundamentales que han contribuido a la crisis del agua en Tegucigalpa. El primero es la falta de planificación ante un crecimiento poblacional acelerado y desordenado, que ha sobrepasado la capacidad de abastecimiento del preciado líquido. El segundo está relacionado con los fenómenos naturales y el deterioro ambiental, particularmente la deforestación y los incendios forestales, que afectan las zonas de captación y reducen la capacidad de los ecosistemas para conservar y regular el agua.
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