LA ESTRELLA DE DAVID Y LA MEDIA LUNA

Tomado de: Tomado de http://www.ive.org/mediooriente01.org/pag_res.asp?id=253

Prólogo

Muchos autores se han preguntado y siguen preguntándose sobre el origen del Islam. Para San Juan Damasceno, la nueva religión era una herejía cristiana. Algunos estudiosos judíos1 se han limitado a poner de manifiesto la influencia ejercida por el Antiguo Testamento, el Talmud y otras fuentes rabínicas sobre Mahoma y el Corán, sobre la legislación islámica y la interpretación del Corán. Según otros estudiosos2, el Islam sería una herejía judeo-cristiana. Para Abu Mussa Al-Hariri (seudónimo de P. Yusef Azzi), el Islam sería precisamente la extensión de la secta de los Ebionitas, una de las herejías judeo-cristianas de los primeros siglos de la Iglesia.

Hanna Zakarias, opina que el Islam es nada menos que una creación hebrea. Esta última interpretación no explicaría, sin embargo, la existencia de ciertos elementos en la religión musulmana, tales como la fe coránica en Jesucristo como Mesías, Profeta y Palabra de Dios. Lo que es coincidente es que todas estas teorías muestran la gran influencia judía sobre el Islam. En efecto, como veremos, las grandes fuentes de la religión de Mahoma son el Antiguo Testamento, el Talmud, otras fuentes rabínicas; y del lado cristiano, no los Evangelios, ni los Santos Padres, sino las herejías judaizantes.

Nosotros sabemos que el Nuevo Testamento completa el Antiguo, que Cristo no vino a anular la ley, sino a darle cumplimiento. Y sabemos también que en el mismo Antiguo Testamento la revelación de Dios se dio de un modo pedagógico. Por eso quien se queda en las enseñanzas del Antiguo Testamento, olvidando las del Nuevo no conoce el culmen de la Revelación. Y quien se queda con las enseñanzas del Pentateuco, minusvalorando el progreso que significan los libros posteriores en el Antiguo Testamento, desconoce aún más el mensaje de Dios. Esto último hacen los hebreos. El Islam intentó hacer otro tanto, pero su regresión fue mayor todavía.

Sólo pretendemos presentar algunos elementos de comparación que muestran la tendencia judaizante del Islam. Es decir, una vuelta a las enseñanzas vetero-testamentarias primeras (olvidando incluso el progreso dogmático que el Antiguo Testamento contiene), y aún una regresión con respecto a éstas.

Lo ha dicho el mismo Santo Padre, en el libro entrevista “Cruzando el umbral de la Esperanza”, capítulo 15: “Cualquiera que conociendo el Antiguo y el Nuevo Testamento, lee el Corán, ve con claridad el proceso de reducción de la Divina Revelación que en él se lleva a cabo. Es imposible no advertir el alejamiento de lo que Dios ha dicho de Sí mismo, primero en el Antiguo Testamento por medio de los profetas y luego de modo definitivo en el Nuevo Testamento por medio de su Hijo. Toda esa riqueza de la autorrevelación de Dios, que constituye el patrimonio del Antiguo y del Nuevo Testamento, en el islamismo ha sido de hecho abandonada”. Se puede alegar que algunas de las semejanzas, no pasan de ser coincidencias culturales de una época (por ejemplo, el modo de sepultura). Lo que no deja de ser sintomático, es que permanecieron a través de los siglos. Es que dichas coincidencias culturales no son meramente tales sino especies de preceptos ceremoniales religiosos. De hecho en ambas religiones (judaísmo e islamismo) podemos ver la fuerza preponderante de los ritos religiosos externos.

I- FUENTES HEBREAS Y RABÍNICAS DEL CORÁN

D. Sidersky3, Abraham Katsch4 y A. Geiger5, ponen en evidencia que las fuentes del Corán (y la de sus antiguos y más autorizados comentaristas) fueron en gran parte el Talmud y otros escritos judeo-rabínicos.

– El mismo nombre árabe «Qur`an (Corán) que designa el Libro sagrado del Islam va unido al vocablo hebreo «Miqra» (idéntica raíz – q r `- en hebreo y en árabe), que encierra el significado de leer, recitar: Miqra designa los Libros de Antiguo Testamento.

– Al igual que los hebreos, cuando el Corán se refiere a la Santa Biblia no designa el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento con estas mismas palabras sino respectivamente con el vocablo hebreo «Torah» (estrictamente el Pentateuco e «Ingil» (término griego «euangelion» arabizado).

– El Corán distingue claramente los libros que componen el Antiguo Testamento Torah (Pentateuco), Salmos de David (Sura 21,105) y los Profetas (p.ej. Jonás), desde Adán a Juan Bautista, pasando por los Patriarcas (Noé, Abraham, Isaac, Jacob, Ismael, Moisés y su hermano el sacerdote Aarón), los Jueces (por ej. Ehud), los reyes, (Saulo llamado Talu, David y Salomón); en cambio, no menciona ninguno de los Apóstoles de Jesús.

– En el Corán, fuera de los escasos relatos sobre la infancia de Juan Bautista, la Virgen María, de Jesús y algunos de sus milagros (de niño y de adulto), se encuentran interminables cuentos y leyendas -con un sin número de repeticiones- referentes a diversos personajes del Antiguo Testamento, de modo particular, Abraham, Noé y José, hijo de Jacob. Resulta particularmente extraño, p.ej., cómo el Corán, que presenta la historia de José hasta los más mínimos detalles talmúdicos, ignora por completo la figura de José, esposo de María y padre putativo de Jesús, no obstante que aparece en los evangelios apócrifos cristianos, que sin duda fueron conocidos y usados en la redacción del Corán en lugar de los Evangelios canónicos.

– El Corán se «inspiró» en el Talmud y otras fuentes rabínicas, midrásicas y targúmicas (según demuestran autores tales como Sidersky, Geiger y Katsch): después del fratricidio de Caín (no es mencionado el nombre de Abel) se lee la siguiente declaración coránica: «Quien mata a un alma (una persona) mata a toda la humanidad». Esta frase proviene directamente del Talmud. Los Rabinos querían, explicar el plural hebreo «dammim» (sangres, plural de sangre) en el discurso de Dios a Caín: «la voz de la sangre (literalmente de las sangres) de tu hermano clama a Mí desde la tierra» (Génesis 4:10). Para justificar el uso del plural, los Rabinos escribieron: «El que mata a un alma en Israel, es como si hubiera matado a todo Israel».

– Caín, perplejo ante el cadáver de su hermano, el primer asesinado sobre la faz de la tierra, aprende la lección de la sepultura de dos águilas que, ante sus ojos luchan entre sí. Caín la imita enterrando al hermano al que ha dado muerte. Así cuenta la historia el Talmud.

– José, hijo de Jacob, fue solicitado por la mujer de Putifar. Mientras que el libro del Génesis (39:6-19) narra sobriamente la belleza del joven y el tentativo frustrado de la seductora, el Talmud, seguido luego por el Corán (Sura 12,21-34) refiere un episodio pintoresco: las amigas de aquella mujer le reprochan su pasión por José. Ella las invita a que vayan a su casa donde les preparó un banquete y les rogó que la ayudaran a prepararlo dando a cada una de ellas un cuchillo. Cuando vieron a José delante de ellas, le hallaron tan bien parecido que se hicieron cortes en las manos. La Biblia narra simplemente que José huyó de la mujer. El Talmud, en cambio, y también el Corán sugieren que casi estaba para sucumbir a la seducción y que «la imagen de su padre (Jacob) se le apareció» -el Corán dice que fue una «señal de su Señor» (Sura 12,24).

– De Salomón, el Talmud y el Corán cuentan que conocía las lenguas de los animales.

Todos estos ejemplos nos muestran el origen rabínico del Corán. Un estudioso paquistaní-musulmán -Zafar ad-Din Khan-, cayendo en la cuenta de las analogías entre los relatos talmúdicos y los coránicos, escribe en su obra «El Talmud»: «Puede ser que el Talmud se inspirara en el Corán…» primero de todo el tal Khan no está seguro de ello. Luego, es sabido que el Corán es muy posterior al Talmud (redactado dos siglos antes de Cristo y continuado hasta el quinto d.C.).

Preciso es hacer notar que la postura respetuosa que adopta el Corán con relación a la Virgen María y a Jesucristo, su Hijo, está a las antípodas de la difamatoria del Talmud. No obstante, las fuentes del Corán, por lo que se refiere a la persona de Jesucristo y a otros personajes del Nuevo Testamento son los evangelios Apócrifos cristianos. Quizás este recurso coránico a leyendas, tanto rabínicas como cristianas (el niño Jesús que habla, juega con la arcilla y con ella crea pájaros) se explica por la profesión mercantil del profeta quien durante sus viajes escuchaba a sus colegas judíos y cristianos, más propensos a los cuentos y leyendas populares que el verdadero y sobrio contenido de los textos sagrados.

He aquí un ejemplo evidente: la confusión coránica entre Mariam, hija de Amrám (en el Corán Imran) y hermana de Moisés y de Aarón, y María, Madre de Jesús. Esta identificación coránica (muy poco defendida por los exegetas musulmanes) entre Myriam hermana de Aarón y la Virgen María, la cual vivió muchos siglos después (Sura 3,33 ss.) se explica con la confusión de los cuentos de los mercaderes hebreos y cristianos, y con la leyenda judeo-talmúdica (baba bathra 18) según la cual Myriam, la hermana de Moisés no conoció la corrupción de la tumba. Ahora bien, también los cristianos profesaban (y profesan) idéntica posición respecto a María, Madre de Jesús; por lo que al menos la existencia de estos dos elementos habrían contribuido a la confusión coránica (Cf. Sidersky, o.c.).

LETRAS MISTERIOSAS QUE ENCABEZAN LAS SURAS CORÁNICAS.

Los comentaristas del Corán, tanto antiguos como modernos, reconocen su incapacidad y perplejidad cuando tratan de ofrecer una explicación plausible y verídica sobre el significado de algunas letras que aparecen en el Libro sagrado de los musulmanes, el cual se declara estar escrito y revelado en lengua árabe «clara». Después de muchos tentativos infructuosos, han acabado admitiendo que «Allah a`lam», “Dios de eso sabe más».

La Sura (capítulo) 19-Mariam, comienza con las consonantes «k h y `s». En árabe, la raíz formada por estas letras carece de significado. En hebreo, estas consonantes coránicas formarían dos palabras (añadiendo, naturalmente, las vocales): Koh ya `ats: «Así (el Señor) ha ordenado», equivalente a la expresión: «Oráculo del Señor» (hebreo «ne´um YAHWA») que se encuentra en los libros proféticos del Antiguo Testamento.

La Sura 36, lleva por título «YA SIN», dos letras árabes (sin las vocales). Más tarde, «Yassin» se convirtió en nombre personal o de familia…En árabe, no tiene significado. ¿No serían, quizás, las iniciales de Yhwh Shaddai», el Señor Omnipotente?

II – Las fuentes judeo-cristianas del Corán

El Corán no habla de «Evangelios» sino de «El Evangelio», en singular, y acompañado del artículo determinado. Abu Musa Al-Hariri (en su obra «Un sacerdote y un profeta») es del parecer que se trata del «Evangelio según los Hebreos» ya mencionado por San Jerónimo, libro que el mismo Hariri identifica con el evangelio de los Ebionitas, secta judeo-cristiana que ya admitía ya negaba la divinidad de Jesús (una tal fluctuación puede vislumbrarse en el mismo Corán) y que insistía en la prestación de la ayuda a los pobres, sobre todo huérfanos y viudas, solicitud que encontramos repetidas veces en el Corán.

Al-Bujari, autorizado y prestigioso coleccionista de Hadith (tradiciones de hechos y dichos del profeta Mahoma), en el libro «Revelación» (p. 7) escribe del obispo (presbítero, sacerdote) Waraqa hijo de Naufal, primo hermano de Jadiya, primera esposa de Mahoma:

«Era -dice- un hombre que se hizo cristiano en el tiempo de la «jahiliia» (de la ignorancia, oscurantismo, e.d., antes del Islam). Éste escribía (e.d., copiaba, explicaba, interpretaba) el Evangelio Hebreo según la voluntad de Dios…» Cuando Waraqa oyó a su prima Jadiya describir los fenómenos extraordinarios de que era objeto su esposo Mahoma, exclamó: «Es ésta la Ley de Moisés». Al-Bujari, continúa diciendo: «Y Muerto Waraqa», se entibió (o: se interrumpió) la revelación (a Mahoma)».

Es de notar que Waraqa, en Arabia (según la versión musulmana) y al menos después de seis siglos de existencia del cristianismo entre los árabes (cf. He.2:11), en los años treinta del séptimo siglo d.C., «lee» (copia o traduce) el «Evangelio Hebreo». ¿No sería un hebreo, o más concretamente, un judeo-cristiano?

Luego, el anciano Waraqa, en el siglo séptimo d.C. y el ventésimo después de Moisés, relaciona una hipotética profecía de Mahoma no a la de Jesús sino más bien a la de Moisés. Fácil es responder que, para los musulmanes, Mahoma es un legislador al igual que Moisés, éste con la Torá (sobre todo los diez mandamientos) y Mahoma con la «Sari`a», ley, norma, práctica de vida para el musulmán. Pero un creyente musulmán no debería ignorar a Jesús y Su Ley, la ley del amor y la contenida en el «Discurso de la Montaña» (cf.Mt. 5,1-12; Lc.6,20-23).

El verdadero motivo de esta relación espontánea del anciano Waraqa es que, el esposo de su prima Jadiya, que jamás podrá aproximarse a la persona sublime de Jesús, se esforzará por acercarse aunque de modo imperfecto a la persona del antiguo legislador. Sirviéndonos del lenguaje árabe, podemos decir que Waraqa, se imaginó ver una semejanza entre Mahoma y Moisés, el «Interlocutor de Dios» (kalim Allah) más bien que con Cristo, definido en el Evangelio y el Corán: «El Verbo de Dios (Kalimat Allah).

Algunas herejías juedeo-cristianas, retornando al Judaísmo, habían negado la divinidad de Jesús: entre otras, la de los «ebionitas» (según San Epifanio en su «Panarion», San Ireneo, y según autores modernos como D. Haddad, M. Hariri, E. Al.Murr; F. Manns, ofm.). Esta posición se refleja en los textos coránicos (SS. 9,29 ss.;5,116).

III – El Islam, un retorno coránico al Antiguo Testamento en la escuela de los Rabinos

Mientras en el Nuevo Testamento, Cristo revela los sublimes misterios de la Trinidad, la Encarnación y la Redención, el Islam, por su parte -siete siglos después de la aparición del cristianismo-, niega y rechaza todos estos Misterios. Esto representa con respecto al Islam un retorno evidente al Antiguo Testamento como si Cristo no se hubiese manifestado.

El monoteísmo coránico rotundamente expresado en la fórmula «No hay más Dios que Dios» (la ilaha illa Allah), repite al pie de la letra los términos del Salmo 18 (17),72 («¿Quién es Dios fuera del Señor?»). Este estribillo forma la primera parte de la profesión de fe musulmana -repetida en la oración cinco veces al día- reproduce el famoso «escucha, Israel» del Deuteronomio 6,4 que todo judío pío debe recitar dos veces al día. Contrariamente al Antiguo Testamento que por una parte ignora la existencia del cristianismo (posterior al judaísmo) y que aunque de manera confusa se abre a la Trinidad, el Corán se opone rotundamente a lo que se imagina que constituye la Trinidad cristiana.

Afirmando un monoteísmo cerrado y agresivo, el libro sagrado del Islam se empeña en criticar y condena «trinidades» que en modo alguno corresponden a nuestro dogma de la Santísima Trinidad que es Dios (Padre, Hijo y Espíritu Santo). El Corán imagina (S.5,116) que el Cristianismo profesa la fe en la divinidad de Jesús y en su Madre la Virgen María. Elías Al-Murr es del parecer que el Corán hace alusión a una herejía judeo-cristiana la cual retenía al espíritu Santo como «la Madre de Jesús», siendo el término espíritu» (ruah, ruh) de género femenino en hebreo y en arameo. El Corán condena en estos pasajes lo que imagina ser la Trinidad cristiana entendiendo erróneamente el concepto como si Dios fuera uno entre tres (S.5,73).

Verdad es que el Islam reconoce a Jesús como Palabra de Dios (Suras 4,171,169;3,40) pero ciertamente esto no en sentido de Verbo Divino. Lo entiende más bien como el fruto de la voluntad creadora de Dios como en el caso de Adán creado sin padre ni madre. Así Jesús, nacido de María sin el concurso de un padre humano, es parangonado a Adán, porque fue fruto como Él, de una «palabra» de Dios. Es interesante notar que el Islam, al igual que ciertas sectas judeo-cristianas, identifica al Espíritu Santo con el Ángel Gabriel.

Como el Judaísmo, el Islam acepta los sacrificios de animales. En la fiesta musulmana del «Sacrificio» (`is al-Adha), los creyentes musulmanes inmolan corderos que representan al carnero (Gn. 22,13) que Abraham sacrificó en lugar de su hijo Isaac (Ismael, según los musulmanes). El Islam rechaza el misterio cristiano de la Redención, en la sangre de Jesús -Cordero, Sacerdote, Salvador-. El Judaísmo espera todavía un «mashiah» (Mesías) pero desconoce el concepto de la humillación en el Mesías. El Islam condivide esta posición.

El Corán se inspira en el Judaísmo en su aversión a la Cruz. Para el uno como para el otro, este patíbulo era un instrumento de escarnio y locura, tal como lo describe San Pablo en la primera carta a los Corintios (1,17 ss.).

Una objeción engañosa se expresa tal como sigue: «En modo alguno se puede atribuir el Islam a una iniciativa hebrea, ya que, contrariamente al Judaísmo post-bíblico, el Islam reconoce a Jesús como Hijo de Dios y como Mesías.

A esto respondemos: El Islam niega todo lo que está relacionado con el misterio de Cristo: Su Naturaleza divina, la Encarnación y la Redención, la Crucifixión y la Resurrección, por más que reconoce que Jesús está «Vivo junto a Dios». Pero, dado que el Islam atribuye a Jesús el haber profetizado la venida de Mahoma (Sura 61,6), el Corán vuelve a tomar -no obstante las apariencias- la misma idea hebrea según la cual «Otro (no Jesús) es «El que tiene que venir» (expresión significativa que designa el futuro Mesías). Así, en realidad, Mahoma sería el Mesías anunciado.

El Corán concuerda con el Judaísmo post-bíblico cuando designa a los secuaces de Cristo con el apelativo de «nazarenos»: en hebreo «nosrim», en árabe «nassara». La posición hebrea se comprende bien: dado que el Judaísmo no reconoce a Jesús de Nazaret como Cristo, el Mesías, lógicamente designa a sus secuaces «nazarenos». El Corán, contrariamente al Judaísmo, afirma que Jesús, Hijo de María, es la Palabra de Dios, el Mesías (en árabe: al-massih). Sin embargo, nunca designa a sus secuaces con el apelativo de «cristianos» sino que los llama «nassara», término que obviamente deriva de «nasirah», la ciudad de Nazaret. El mismo Corán ofrece otra terminología: «Nassara», del verbo «nassara», que quiere decir «auxiliar»: los Apóstoles son «nassara», fueron los auxiliares de Jesús en el cumplimiento de su misión.

Si a alguien no le satisface la interpretación coránica de «nassara» podría poner el acento en otras explicaciones, a saber:

A – «nassara» procedería de «nazoraioi», secta judeo-cristiana, conocida en la Iglesia primitiva.

B – de «nazorio-nosrim», vocablo que designa globalmente a los judeo-cristianos que, no obstante que adoptaban el Evangelio, practicaban también la Ley de Moisés (circuncisión, abluciones rituales, abstención de determinados alimentos…).

Contrariamente al Corán y a los escritos rabínicos, el Antiguo Testamento hebreo abre misteriosamente la puerta a una cierta pluralidad-comunidad en el Dios Único y Uno. En el Libro del Génesis 3,22) se lee: «El Señor Dios dijo: ¡He ahí al hombre, que ha llegado a ser COMO UNO DE NOSOTROS…» ¿Con quién habla Dios? ¡Ciertamente no con los ángeles ni con toda la corte celestial! Dios habla en plural y en singular en Isaías,6,8 («Oí la voz del Señor que decía: ¿A quién ENVIARÉ? ¿Quién irá por NOSOTROS?). El Niño que nacerá será un «dios» (o: Dios) fuerte, el Padre de los siglos», atributos que sólo pertenecen a Dios. En el Libro de los Proverbios, la «sabiduría», (el Verbo) estaba con Dios Creador.

El Corán hace hablar a Allah siempre en el plural mayestático, por ejemplo: «Somos NOSOTROS quienes hemos revelado la Amonestación (el Corán) y somos NOSOTROS sus custodios» (Sura 15,9). Pero cuando Allah habla con Jesús -siempre en el Corán- lo hace en singular (Sura 3,55): «Cuando Dios dijo: «¡Jesús! Voy a llamarte a MÍ, voy a librarte de los que no creen y PONDRÉ, hasta el día de la Resurrección, a los que te siguen por encima de los que no creen».

La negación de la crucifixión de Jesús.

En el Corán, Sura 4,155 (157) se lee: » Y por haber dicho (los judíos): ‘En verdad, hemos dado muerte al Mesías, Jesús, Hijo de María, el Apóstol de Dios, siendo así que no le mataron ni le crucificaron, sino que así les pareció. Los que discrepan acerca de él, (acerca de ello), dudan. No tienen conocimiento de él (no hay certeza de que lo mataron), sino que Dios LO ELEVÓ A SÍ…» Los comentaristas piensan que las apariencias de Jesús se reflejaron en otro individuo, el cual habría sido crucificado en lugar de Él. Es cierto que Mahoma no admitió la crucifixión sino más bien la «ascensión» de Jesús; sin embargo, parece que fue elevado al cielo bajo la forma de un cuerpo terrestre y no de un cuerpo transfigurado y glorioso» (Cf. «El Corán», de Luigi Bonelli, ad. Loc.).

Los nombres de Dios

El Talmud habla de setenta nombres de Dios; los comentaristas del Corán mencionan 99. Uno de ellos es «Rahman», repetición del vocablo talmúdico-arameo «Rahmana». Como lo subraya Geiger, la invocación árabe (coránica) a Dios, en la forma «allahumma», procede del hebreo «Elohim». De hecho, en árabe, el vocativo nunca se forma con la letra «m» final. Por otra parte, la misma palabra «Allah» deriva del vocablo semita «El». En la península arábiga, los judíos fueron los primeros a usar este término para dirigirse a Dios.

Los atributos de Allah mencionados en el Corán son idénticos a los que aparecen en el Antiguo Testamento: Dios «creador de los universos» o «de los mundos» (en árabe «rabb-al-`alamin», es la traducción del hebreo y del arameo «melekh ha `olam» o `almin»); Santo, Eterno, Justo, Misericordioso.

EL HARAM Y EL JIHAD, GUERRA SANTA

Haced la guerra a los infieles paganos, matad a sus hombres, capturad sus mujeres y niños: estos elementos son comunes al «haram» -prohibido-, anatema del Antiguo Testamento, y a las excursiones de Mahoma. Una diferencia, sin embargo: mientras los hebreos quemaban las propiedades pertenecientes a los paganos para evitar toda contaminación, Mahoma – más pragmático – se apropiaba de un quinto del botín, para él, para sus parientes y para los pobres, y permitía a sus soldados adueñarse del resto (Sura 8,41).

LA TIERRA PROMETIDA

El Corán (Sura 5,20-26) declara que la tierra de Canaán pertenece a los hebreos. No abroga esta disposición ni especifica que la promesa tuviera un valor relativo, condicional o provisorio, contrariamente al Antiguo Testamento que presenta la permanencia en la Tierra Prometida como recompensa de la fidelidad del pueblo hebreo a la Alianza, y contrariamente al Nuevo Testamento donde la «Tierra Prometida» se convierte en el símbolo de una «Patria mejor» (He.2,13-16).

LA TEOCRACIA JUDEO-ISLÁMICA

En la Ley de Moisés, ciertos pecados graves y determinados delitos son castigados con la pena de muerte, por ejemplo, el adulterio, la apostasía, la falta de respeto a los padres, comer o beber sangre…La «Shari`a» (Ley) de Mahoma castiga con la pena capital la apostasía (el Corán ordena: «A quien cambia de religión, ¡matadlo!») y la herejía. Esta pena capital es conocida en el judaísmo rabínico con la expresión «din rodef», literalmente «juicio que persigue al culpable hasta su ejecución”, que corresponde a la expresión árabe «hadr damm» literalmente, «legalización de la efusión de la sangre (del culpable)». Las sentencias pronunciadas por los rabinos y por los jefes religiosos musulmanes se llaman respectivamente en hebreo «pesaq» y en árabe «fatuah».

Por cuanto atañe al adulterio, parece que el Islam ha copiado dos disposiciones hebreas: la lapidación y la flagelación.

LA REVELACIÓN

El Islam concuerda con el Judaísmo respecto al concepto de la «Torá increada», pues lo mismo dice el Corán. También existe acuerdo sobre el instrumento de la Revelación: la lengua sagrada. Para los hebreos, sobre todo después de su concilio de Yamnia (Yavne), solamente el hebreo constituye la lengua sagrada de la Palabra escrita de Dios. El Islam recoge esta misma idea sosteniendo que el árabe es la lengua sagrada de la revelación escrita en el Corán.

LA VIDA FUTURA

En el Antiguo Testamento, hasta el Libro de Daniel, 12,2-3 («Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra se despertarán; unos para la vida eterna, otros para la vergüenza y la ignominia perpetua. Los sabios brillarán entonces como el resplandor el firmamento, y los que enseñaron a muchos la justicia, como las estrellas por toda la eternidad»), la idea de la vida futura no es clara. El Corán (Suras 55 y 56) describe un paraíso machista sensual. Algunos autores subrayan la similitud de su descripción con la herejía de Cerinto o con una tradición hebrea primitiva.

IV- LA ÉTICA ISLÁMICA: UN RETORNO AL ANTIGUO TESTAMENTO

Para ser más precisos, conviene notar que la moral musulmana es semejante a las etapas primitivas del Antiguo Testamento, sobrepasadas y superadas ya dentro de la misma Antigua Alianza. Servirá de preciosa ayuda el parangón entre el Discurso de la Montaña de Jesús (Mt. 5-7) con el Judaísmo primitivo, el rabínico y el Corán.

a- Las Bienaventuranzas

-«Dichosos los pobres», encuentra en el Corán la siguiente formulación diametralmente contraria: «Las mujeres, las riquezas y los hijos (varones) son un regalo de Dios y constituye el adorno de la vida presente».

-«Dichosos los mansos, porque ellos heredarán la tierra». Jesús cita el Salmo 37,11. El Corán, en cambio, en la Sura 21,105, sustituye «los mansos» por los «devotos», estrategia muy comprensible en Mahoma jefe de varias guerras y expediciones militares.

-«Dichosos los que trabajan por la paz»: el Corán ignora esta bienaventuranza.

-«Dichosos los limpios de corazón»: Jesús y la Virgen María son los ejemplos más sublimes, reconocidos por el Corán mismo (Sura 21,91).

b- Moisés legislador, Jesús perfección de la Ley y el Islam regresión.

-El homicidio: Mientras Jesús cumple la Ley Divina proclamada por Moisés que prohíbe matar y añade la prohibición de la ira, raíz y origen del homicidio; Mahoma condena solamente la acción homicida sin desaprobar la ira.

-El adulterio: El Corán se quedó con la condenación mosaica del acto externo. Hay que notar, sin embargo, que el Islam impone a las mujeres llevar el velo, como defensa de la modestia y de la castidad.

-El divorcio de las mujeres: Jesús declara que la práctica mosaica de repudiar las mujeres (Deuteronomio 24,1; Mateo 19,9) tenía su origen no en la voluntad de Dios sino en la dureza del corazón de los hebreos. El Corán constituye una regresión respecto a la permisión mosaica del divorcio porque el repudio islámico puede efectuarse sin un acto escrito, y también porque la mujer que es repudiada tres veces, tiene que casarse con otro si desea volver al primer marido, contrariamente a la ley hebrea (Deuteronomio 24,2).

-El juramento: En el Antiguo Testamento, el Señor, no satisfecho con prohibir el perjurio (Deuteronomio 23,22), prohibe también el uso inútil de Su Nombre santo (Éxodo 20,7). Cristo va más allá y exige la perfección: «No juréis de ninguna manera: ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén…Ni por tu cabeza…» El Corán hace un uso constante del nombre de Dios: Mahoma jura por Allah, por su propia vida, por la higuera, el olivo, «este país fiel», por la montaña.

-La ley del talión: «ojo por ojo, diente por diente» (Éxodo 21,24) es copiada por el Corán, Sura 5,45, siete siglos después que Jesús hubiera superado esta norma arcaica, invitando a sus discípulos a presentar también la otra mejilla, lo que equivale a no responder a la ofensa.

-El amor y el odio: Amarás a tu prójimo como a ti mismo: para los hebreos, el prójimo era -y es- el hebreo; para el Corán, son hermanos sólo los creyentes (musulmanes). En el Antiguo Testamento los pasajes a favor de la compasión hacia los enemigos se mezclan con los que incitan al odio y la violencia semejantes a los que se encuentran en el Corán, Suras 9,5; 8,6º; 47,35-36. No hallando en el Corán el precepto explícito, sublime e incómodo «amad a vuestros enemigos», culmen de la caridad, perfección de la Ley, se puede a buen título constatar la drástica regresión islámica también en este tema.

c- La poligamia

Tolerada en el Antiguo Testamento, abolida en el Nuevo, vuelve a ser permitida en el Corán.

d- La paternidad divina, la paternidad y la maternidad humanas.

En el Antiguo Testamento, Dios es reconocido como Padre. Jesús ha utilizado este concepto tan fundamental en el Cristianismo, más aún ha extendido la idea de la Paternidad Divina a todos los pueblos sin distinción contrariamente al pensamiento hebreo extra bíblico que hubiera anhelado monopolizar para Israel sólo la ternura paternal de Dios.

El Corán desconoce e ignora completamente el concepto de Dios Padre, situándose así en una clara inferioridad y una palpable regresión en relación con el Antiguo y Nuevo Testamento.

Mientras el Señor ordena a Adán y Eva que crezcan y se multipliquen para la gloria de Dios y la felicidad del género humano, Mahoma ordena a sus fieles «copularse» para que él pueda enorgullecerse de ellos, ante las demás naciones, el día de la Resurrección. De este modo perpetúa, quizás, cierta idea rabínica consistente en el proyecto de conquistar el mundo demográficamente.

Algunos ritos y costumbres análogos en el Judaísmo y el Islam

A – Por lo que atañe a la mujer ambos adoptan idéntica praxis: el varón judío, en la oración de la aurora, da gracias a Dios porque no le ha creado mujer; Mahoma declara repetidamente que la mujer tiene menos inteligencia y menos religión que el hombre (Al-Bujari, Haidh, p.6). Al igual que el Talmud, el Corán (Sura 4,3) permite al hombre casarse con cuatro mujeres simultáneamente. El Pentateuco y el Corán están de acuerdo en exigir el testimonio de dos hombres para probar un hecho en el tribunal islámico. El Corán legisla que el testimonio de una mujer, lo mismo que su posición en la herencia, vale la mitad de la del hombre.

Como el Antiguo testamento, el Islam considera como una impureza los menstruos, también el contacto físico con un cadáver. La sepultura musulmana es como la hebrea: el difunto queda desnudo cubierto con una sábana mortuoria y es enterrado sin caja funeraria.

B – La Circuncisión: Práctica obligatoria en el Antiguo Testamento, es común en el Islam (aunque no está prescrita en el Corán).

C – La orientación (Qibla) para la oración: Los hebreos para orar se orientaban en dirección del templo de Jerusalén (Salmo 5,8; 28 (27), 2). Jesús superó todos los detalles materiales y físicos fijados para la validez de la oración, insistiendo más bien en la necesidad de adorar al Padre en espíritu y en verdad (Jn. 4,24). En sus comienzos, el profeta Mahoma y los creyentes oraban en dirección de Jerusalén, más tarde la «Qibla», fue cambiada por la Meca. ¿Porqué?

D – La prohibición de tomar alimentos impuros: El Judaísmo y el Islam prohíben la comer la carne porcina, mientras que Jesús había ya enseñado que no es lo que entra por la boca lo que contamina al hombre sino más bien lo que de ella sale.

E – La prohibición de la sangre, es decir, la obligación de secar los animales sacrificados antes de comer de sus carnes: prescripción mosaica (Génesis 4,9) aceptada por los Apóstoles como muestra de solidaridad y de atención a los hebreos (He. 15,20-21, está presente en el Islam.

Tomado de http://www.ive.org/mediooriente01.org/pag_res.asp?id=253

 

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Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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4 Responses to LA ESTRELLA DE DAVID Y LA MEDIA LUNA

  1. Avatar de José M. Santiago Cardona José M. Santiago Cardona dice:

    Paz con ustedes hermanos

    La religión de Dios (Monoteísmo, prácticas de Adoración) fue traída por Moisés. Luego de varios años se desviaron de ese mensaje Original y comenzó el Judaísmo.
    La religión de Dios (Monoteísmo, prácticas de Adoración) fue traída a su origen nuevamente por Jesús. Luego de varios años sus seguidores se dividieron discrepando sobre el mensaje original de Jesús. Prevaleció el grupo que le asignaba Divinidad y la Trinidad. A continuación de esto comenzó el Cristianismo.
    El mismo mensaje de Jesús y Moises, así como de los demás profetas, fue traído a su origen por el Profeta Mahoma. Por esta razón es que encontramos elementos semejantes. Dios es el mismo y su mensaje siempre ha sido el mismo. Aquellos puntos de semenjanza son aquellos del mensaje original. Los puntos en que difieren del Islam es lo nuevo, lo añadido, a través de los siglos.
    Cuando el Islam tiene un punto común con el mensaje de los judíos o los cristianos, esto es por ser La Verdad. El Islam es la Religión del camino Medio. Ni estamos en total acuerdo con los judíos, ni totalmente en contra. Ni en total acuerdo con los cristianos ni totalmente en contra.
    Nos encontramos en el mensaje original. Discrepamos en el mensaje tergiverzado de los posteriores seguidores de los profetas.
    Esta es la invitación del Islam. A seguir el mensaje original de Abraham, el cual no era judío ni cristiano. Adoremos a Dios como lo hacía él.
    Dios no tiene características de la Creación. Asignarle a Dios características de Su Creación es el mayor pecado. ¿Un Dios que padece cansancio? ¿Un Dios que no puede perdonar a su Creación hasta matarse? No mis hermanos, este no es Dios.
    Lo que más desagrada del Islam a judíos y cristianos es nuestra afirmación de que Dios es Uno y Unico en sus características. Que Dios no necesita del serhumano sino que nosotros necesitamos de él. Esta es la misma pugna que enfrentó Mahoma y la seguimos enfrentando. Será la misma que seguiremos enfrentando.

  2. BREVE CRÍTICA AL PROFETISMO JUDÍO DEL ANTIGUO TESTAMENTO: La relación entre la fe y la razón expuesta parabolicamente por Cristo al ciego de nacimiento (Juan IX, 39), nos enseña la necesidad del raciocinio para hacer juicio justo de nuestras creencias, a fin de disolver las falsas certezas de la fe que nos hacen ciegos a la verdad mediante el discernimiento de los textos bíblicos. Lo cual nos exige criticar el profetismo judío o revelación para indagar “si es verdad o es mentira” que los textos bíblicos son palabra de Dios. Enmarcado la crítica en el fenómeno espiritual de la trasformación humana y, las ciencias y técnicas que nos ayudan a desarrollarnos espiritualmente. Abordado por la doctrina y la teoría de la trascendencia humana, conceptualizadas por los filósofos griegos y los místicos hindúes. Sabiduría védica instruida por Buda e ilustrada por Cristo, la cual concuerda con los planteamientos de la filosofía clásica y moderna, y las respuestas que la ciencia ha dado a los planteamientos trascendentales: (psicología, psicoterapia, logoterápia, desarrollo humano, etc.). Utilizando los principios universales del saber filosófico y espiritual como tabla rasa, a fin de deslindar y hacer objetivo lo “que es” o “no es” del mundo del espíritu. Método o criterio que nos ayuda a discernir objetivamente __la verdad o el error en los textos bíblicos analizando los diferentes aspectos y características que integran la triada preteológica: (la fenomenología, la explicación y la aplicación, del encuentro cercano escritos en los textos bíblicos). Vg: la conducta de los profetas mayores (Abraham y Moisés), no es la conducta de los místicos; la directriz del pensamiento de Abraham, es el deseo intenso de llegar a tener una descendencia numerosísima y llegar a ser un país rico como el de Ur, deseo intenso y obsesivo que es opuesto al despego de las cosas materiales que orienta a los místicos; es por ello, que la respuestas del dios de Abraham son alucinaciones contestatarias de los deseos del patriarca, y no tienen nada que ver con el mundo del espíritu. La directriz del pensamiento de Moisés, es la existencia de Israel entre la naciones a fin de llegar a ser la principal de todas, que es opuesta a la directriz de vida eterna o existencia después de la vida que orienta el pensamiento místico (Vg: la moradas celestiales, la salvación o perdición eterna a causa del bien o mal de nuestras obras en el juicio final de nuestra vida terrenal, abordadas por Cristo); el encuentro cercano descrito por Moisés en la zarza ardiente describe el fuego fatuo; el pie del rayo que pasa por el altar erigido por Moisés en el Monte Horeb, describe un fenómeno meteorológico; el pacto del Sinaí o mito fundacional de Israel como nación entre las naciones por voluntad divina a fin de santificar sus ancestros, su pueblo, su territorio, Jerusalén, el templo y la Torah; descripciones que no corresponden al encuentro cercano expresado por Cristo al experimentar la común unión: “El Padre y Yo, somos una misma cosa”, la cual coincide con la descrita por los místicos iluminados. Las leyes de la guerra dictadas por Moisés en el Deuteronomio causales del despojo, exterminio y sometimiento de las doce tribus cananeas y del actual genocidio del pueblo palestino, hacen evidente la ideología racista, criminal y genocida serial que sigue el pueblo judío desde tiempos bíblicos hasta hoy en día, conducta opuesta a la doctrina de la no violencia enseñada por Cristo __ Discernimiento que nos aporta las suficientes pruebas objetivas de juicio que nos dan la certeza que el profetismo judío o revelación bíblica, es un semillero del mal OPUESTO A LAS ENSEÑANZAS DE CRISTO, ya que en lugar de sanar y prevenir las enfermedades del alma para desarrollarnos espiritualmente, enerva a sus seguidores provocándoles: alucinaciones, estulticia, delirios, histeria y paranoia; propiciando la bibliolatría, el fanatismo, la intolerancia, el puritanismo hipócrita, el sectarismo, e impidiendo su desarrollo espiritual.

  3. Avatar de José M. Santiago Cardona José M. Santiago Cardona dice:

    La Paz sea con ustedes Hermanos

    El escrito señala que Mahoma dice la mujer tener menos inteligencia y menos religión. Les brindo los siguientes hechos. Durante el Califato de Mahoma la persona encargada de ajustar los precios en el mercado fue una mujer. Mahoma la escogio por su inteligencia y fuerte caracter. Ella iba con un látigo para castigar a los mercaderes que alteraban los pesos y las medidas. Otro dato, antes de Mahoma morir dijo que la persona que conocía mas Islam despues de él era su esposa Aisha. Dijo que ella conocía la mitad de la religión y la buscaran en ella. Mahoma Nunca dijo que la mujer fuera menos inteligente.
    Mahoma dijo que la mujer tiene la mitad de la religión, la razón no es peyorativa como tanto les gusta creer. Los musulmanes Oramos cinco veces al día, Ayunamos durante un mes, escuchamos un sermón todos los viernes; esto es obligatorio para todo musulmán sea hombre o mujer. Pero la mujer esta excenta de hacerlo si se encuentra en su periodo, embarazada o lactando a su hija/o. En este sentido tiene la mitad de la religión. Esta excenta por respeto a los procesos de su cuerpo no porque sea menos.
    La Palabra de Dios (Corán) ni Mahoma han afirmado lo dicho en la Biblia. «Pero quiero recordarles que todo varón tiene a Cristo por cabeza mientras la mujer tiene al varón por cabeza…» «… la mujer refleja la gloria del hombre.» «Ni tampoco creó Dios el hombre para la mujer, sino la mujer para el hombre.» (1Corintios 11) Tampoco dice el Islam: «Toda maldad es pequeña al lado de la maldad de una mujer. ¡Que la suerte del pecador caiga sobre ella!» (Siracida 25).

  4. Los libros creados por el espiritu del anticristo son el coran,el libro del mormon y los escritos adventistas de Elena G. White y sus escritores apostatas afirman que los angeles de Dios los guiaron a escribir dichos escritos;pero como sabemos los cristianos verdaderos son obras del padre de la mentira(Satanas) el autor de toda herejia anticristiana .
    El apostol Pablo nos advirtio en galatas 1:1-12 que no creamos en otro evangelio diferente o escritura inspirada que no sea la de Yeshua o Jesus (La Biblia) porque sino seriamos anatemas o malditos a los ojos de Dios(Yahwe).

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