IDENTIFICANDO LOS ERRORES MÁS COMUNES, IMPARTIENDO PRECISIONES BÍBLICAS. Marcos Andrés Nehoda.
2. AYUNO Y PENITENCIA.
La primera vez que encontramos la expresión Ayuno es en Jueces 20.26: “Entonces subieron todos los hijos de Israel, y todo el pueblo, y vinieron a la casa de Dios; y lloraron, y se sentaron allí en presencia de Jehová, y ayunaron aquel día hasta la noche; y ofrecieron holocaustos y ofrendas de paz delante de Jehová”.
Siempre está asociado con la tristeza, nunca con la alegría. Ayuno es la abstención completa de alimentos dentro de un período determinado o hasta obtener respuesta del Señor. Es dedicarse de lleno a la oración y a inquirir en la presencia de Dios, muchas veces relacionado con pecados propios o ajenos. Es humillarse delante de la presencia del Señor. En el Antiguo Testamento casi todas las veces que se realiza ayuno es debido a pecados propios o ajenos. (Como en Daniel 9.2‐6 y en Jonás 3.4‐10).
Es en el Nuevo Testamento donde el concepto cambia para significar la búsqueda de la Voluntad de Dios, inquirir en Su presencia y buscar Su dirección. (Ver Hechos 13.2‐3). El ayuno es un recurso práctico para dedicarse específicamente a la oración y buscar la Voluntad de Dios, estando en profunda comunión con el Padre. (Mateo 4.2). El ayuno no se realiza para obtener lo que queremos ni para hacer méritos o sacrificios que ablanden o tuerzan las decisiones de la soberana Voluntad de Dios (Lucas 18.11‐12, Mateo 6.16‐18). Las últimas veces que encontramos esta expresión en La Biblia es en 2º Corintios 6.5 y 11.27, en donde Pablo pareciera relacionar el ayuno con las necesidades que había padecido en sus numerosos viajes misioneros. No es lo mismo ayunar sabiendo que tenemos a mano una cantidad de alimentos, que ayunar sabiendo que tenemos escasez de los mismos. Penitencia es una expresión no bíblica; es decir, no la hallamos en La Escritura; pero la mencionamos, porque es una expresión común utilizada en la iglesia católica, de la cual la mayoría de nosotros provenimos; y muchas veces ‘arrastramos’ términos y prácticas que creemos son bíblicos, pero solamente provienen de tradiciones y religiones que se han apartado de la Saludable Enseñanza escritural.
Según la Real Academia Española: “Penitencia. (Del lat. paenitentĭa). f. 1.Dolor y arrepentimiento que se tiene de una mala acción, o sentimiento de haber ejecutado algo que no se quisiera haber hecho. 2. Sacramento en el cual, por la absolución del sacerdote, se perdonan los pecados cometidos después del bautismo a quien los confiesa con el dolor, propósito de la enmienda y demás circunstancias debidas. 3. Virtud que consiste en el dolor de haber pecado y el propósito de no pecar más. 4. Serie de ejercicios penosos con que alguien procura la mortificación de sus pasiones y sentidos. 5. Acto de mortificación interior o exterior. 6. Pena que impone el confesor al penitente para satisfacción del pecado o para preservación de él”. ¡Qué maravilloso es saber que, si confesamos nuestros pecados a Dios, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad! (1º Juan 1.9).
3. DONES ESPIRITUALES Y ACTUALES.
Debemos hacer la diferencia entre dos palabras griegas distintas que son traducidas como iguales en nuestras Biblias, lo cual dificulta su distinción y valoración. a) Doma‐1390 o Dádivas [Dómata] es lo que se menciona en Efesios 4.8; son los beneficios o bendiciones que vienen como consecuencia de la Obra
Perfecta de Jesucristo en la Cruz del Calvario, gracias a la cual pudo descender a las partes más bajas de la tierra y llevar cautiva a la cautividad que estaba en el Seno de Abraham, subiendo con ellos a lo alto, al mismo Paraíso. Por el hecho de haber conocido a Jesucristo como nuestro Salvador Personal tenemos dádivas: perdón, seguridad, vida eterna, esperanza, amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. (Gálatas 5.22‐23). Otros pasajes bíblicos que utilizan la misma expresión griega: Mateo 7.11, Filipenses 4.17. b) Carisma‐5486 o Gracias [Carísmata] es lo que se menciona en Romanos 12.6; son las gracias que Dios nos confía en ‘comodato’ o en concesión, para Su Servicio.
Nuestros talentos naturales pueden ser útiles y necesarios para la Obra de Dios; como ser, la habilidad en la construcción, en el dibujo, en la traducción. Pero el Servicio para Dios es eminentemente [más alto, elevado] espiritual; entonces, necesitamos dones espirituales. El ser humano no los posee naturalmente. Dios nos los confía a nosotros que somos Sus hijos, exclusivamente para Su Servicio. No son posesión nuestra; nos los presta. La diferencia entre Doma y Carisma es que las Dádivas se disfrutan; los Dones se ejercen. Otros pasajes bíblicos que utilizan la misma expresión griega: Romanos 6.23 (la Vida Eterna no es nuestra; proviene de Dios), 1º Corintios 1.7, 12.4, 1º Timoteo 4.14, 2º Timoteo 1.6, 1º Pedro 4.10 (somos mayordomos administradores de la multiforme Gracia de Dios). Hay una tercera expresión bíblica, que es Doron‐1434 o Presentes [Dora]; como ser, Mateo 2.11, Mateo 5.23, Lucas 21.1. En síntesis: Doma ‐ 1390 Dones como Dádivas; Carisma ‐ 5486 Dones como Gracias; Doron ‐1434 Dones como Presentes. Como la Gracia de Dios es multiforme, (1º Pedro 4.10) nunca podremos conocer la lista completa de los Dones o Carismas que Dios nos confía bajo nuestra responsabilidad para con ellas servir en Su Obra. Tenemos tres listados que son ‐pareciera‐ deliberadamente incompletos, para que no nos limitemos en nuestra mente y no limitemos a nuestros hermanos y hermanas en su Servicio al Rey de Reyes y Señor de Señores: Romanos 12.3‐8 dispensados por Dios el Padre; Efesios 4.7‐ 16 dispensados por el Hijo; 1º Corintios 12.7‐11 dispensados por el Espíritu Santo. La clave o condición para conocer cuál o cuáles son nuestros dones está en Romanos 12.1‐2. 4- La confirmación de ello lo tenemos en 2º Corintios capítulo 8, versículo 5. [Hechos 9.36‐39. Dorcas: ¿dones de caridad?].
CONTINUARA
Escrito por Marcos Andrés Nehoda Pastor de la Iglesia Cristiana Evangélica, Buenos Aires, Argentina

