Mario E. Fumero
La Biblia establece el trabajo como una consecuencia de la caída del hombre. No es una maldición, sino un mandato dentro del diario vivir, y junto con la muerte y el parir con dolor, son consecuencia de la desobediencia a Dios, y parte del juicio divino en el Huerto del Edén.
Algunas falsas enseñanzas afirman que el trabajo es maldición, otros que es salud, y los que no quieren trabajar usan un dicho burlesco que esgrimen los españoles: “si el trabajo es salud, que trabajen los enfermos”. Sin embargo, entre los juicios del pecado Dios estableció que la mujer sufría muchos dolores, principalmente al dar a luz y estaría sujeta a su marido (Gén 3:16) y al hombre le dictamino que tendía que luchar contra la dureza de la naturaleza con dolores y tendría que trabajar para comer, para que al final ambos murieran (Gén 3:17-19) lo que indica que no solo hubo un cambio en la naturaleza humana a causa del pecado, sino en su entorno, por lo que antes era perfecto, ahora se convirtió en imperfecto, y la tierra produjo espinos y cardos, además del cambio climático.
El trabajo es la fórmula de subsistir, y se debe ejecutar bajos los parámetros establecidos en la Palabra de Dios, que es con honestidad e integridad (Ef 4:28), dando gracias a Dios en todo (1 Tes 518, Jn 4:36). Podemos afirma que el trabajo honesto dignifica al hombre, por lo que toda riqueza no obtenida mediante el trabajo honesto se convierte en abominación delante del Todopoderoso.
La biblia establece el derecho de que todo el que trabaje, reciba un salario justo, porque el obrero es digno de su salario (1 Tim 5:17). Es por esa razón que la Palabra de Dios condena de forma tajante la explotación del hombre por el hombre y la explotación del trabajador en la paga a su trabajo (Lv 19:13, Dt 24:14, Mal 3:5). Toda riqueza adquirida de forma injusta es considera pecado por la Biblia pues es ganancia deshonesta (1 Tim 3:8, Tit 1:7), pero hay que definir que es riqueza o ganancia injusta (Hb 2:9. Sant 5:1-5).
QUE ES RIQUEZA INJUSTA
Se considera injusto lo contrario de justo. El tener bienes es el producto del trabajo honesto, pero cual esos bienes son obtenido con engaño, usura, robo explotación, automáticamente se convierten en riqueza injusta. Es justo que obtengamos ganancias de nuestro trabajo, pero debe haber un límite ¿de hasta dónde podemos cobrar un precio justo? y lo justo está marcado por la lógica y las leyes establecidas (Hb 2:9). Señalaremos algunas conductas injustas:
- · La de aquellos que le exigen al trabajador más de lo que debe y no le pagan el salario justo, sino que lo explotan pagándole un miseria y quedándose ellos con la mayor tajada, sin hacer nada: “El que oprime al pobre para aumentar sus ganancias..) Prov 22:16. Sant 2:6).
- · Lo que practican la usura y prestan con intereses altos. (Prov 28:8, Éxo 22:25) En la Palabra Dios prohíbe el uso de la usura hacia el pobre y lo cataloga pecado así lo dice la Palabra: “Y cuando tu hermano empobreciere y se acogiere a ti, tú lo ampararás; como forastero y extranjero vivirá contigo.No tomarás de él usura ni ganancia, sino tendrás temor de tu Dios, y tu hermano vivirá contigo.No le darás tu dinero a usura, ni tus víveres a ganancia.Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto, para daros la tierra de Canaán, para ser vuestro Dios” Lev 25:35-38.
El aposto Pablo aconseja trabajar sosegadamente, sin ambición, y así obtener el pan de cada día (2 Tes 3:12). El apóstol sigue las enseñanza de Jesús cuando recomendó a sus discípulos que no se afanaran más de lo debido, porque cada día tiene su propio afán (Mt 6:31,34). Cuando una persona se preocupa demasiado por lo material, y cae en el afán por tener, no solo descuidara su vida espiritual, sino que afectara su salud física, ya que la ansiedad y el estrés lo minara físicamente (Lc 12:22). Debemos enfatizar que no vivimos para comer, sino que comemos para vivir. No vivimos para presumir con ropa lujosas, el cubrirnos físicamente es el efecto del pecado, para cubrir nuestras vergüenzas y no para competir con nadie. Debemos sentirnos orgulloso cuando trabajamos con nuestras manos para no ser gravoso a nadie, y suplir lo necesario para mi casa y para los necesitados dentro de mi comunidad (Ef 4:28, 1 Ts 4:11).
¿QUÉ HACER CON LOS QUE NO QUIEREN TRABAJAR?
La ociedad y la pereza se consideran pecado, porque el trabajar y obtener el pan nuestro de cada día es un mandato. El que no trabaja en nada, y vive de los demás, es un aprovechado y en la Biblia se habla claro de este tipo de persona.
En la primitiva iglesia el espíritu de solidaridad a los necesitados, principalmente a las viudas, los huérfanos y los necesitados era parte del quehacer de la Iglesia. Es por ello que se escogieron diáconos para que repartieran los recursos obtenido de las ofrendas y diezmo a fin de remediar las necesidades existentes en la comunidad. Sin embargo habían algunos hermanos y hermanas que siendo saludables y pudiendo trabajar, s aprovechaban de las ayuda para vivir a costilla de los hermanos sin hacer nada. Es entonces que el apóstol Pablo enfoca en una de sus epístolas este problema, y de forma clara y directa establece una pautas para los que no quieren trabajar y escribe: “Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma.Porque oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno.A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que trabajando sosegadamente, coman su propio pan. 13Y vosotros, hermanos, no os canséis de hacer bien. Si alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a ése señaladlo, y no os juntéis con él, para que se avergüence. Más no lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a hermano”. (2 Tes 3:10-15).
EDUCADO PARA TRABAJAR
Este principio tenía como principio no permitir que algunos abusaran del amor, sin obtener, como ordena la Palabra, el sustento mediante el trabajo honesto. Es por ello que a la hora de ayudar a los necesitados que no tienen impedimentos, debemos motivarlos a hacer algo productivo a cambio de la ayuda. En vez de darle el pez todos los días, debemos enseñarla a pescar y darle la vara con el anzuelo. Muchas veces el darlo todo fácilmente nos hace paternalista, y tal conducta nos afectara. Es por ello que a los hijos debemos enseñarle en la casa a trabajar, y en vez de darle todo así como así, condicionar le con una ayuda material a cambio de un trabajo el que obtengan recursos para satisfacer sus caprichos o necesidades superfluas.
Es un deber de los padres proporcionarles a los hijos mientras son pequeños lo básico que es “sustento y abrigo” así como sus estudios, pero debemos enseñarle a obtener las otras cosas que no son vitales a través de un plan laborar familiar.
EL USO DEL CREDITO FACIL
Nuestro mundo se caracteriza por el llamado “dinero plástico” el cual se hace cada vez más popular, y hasta cierto punto necesario, principalmente para protegernos del robo o de los tramites bancarios. Existen dos modalidades de esas tarjetas plásticas que simbolizan el dinero; una es la de debito, la cual se usa de acuerdo al dinero que tienes depositado en el banco, y las de crédito, que te permiten gastar más de lo que tienes, con el fin de pagarlo después, ya sea antes de los 30 días, sin que te cobren intereses, o programadamente, en un plazo determinado previo a un recargo de intereses que pueden varias entre el 13 al 25% sobre el monto adeudado.
Muchos cristianos caen en la trampa de las tarjetas de crédito, la cual se convierte en una atadura diabólica que destruye a muchas vidas, llevándoles a perder la paz e incluso su casa o bienes que se usaron como garante del crédito. Recuerdo un pastor amigo que ya está con el Señor, que tenia casa todas las tarjetas de crédito existentes, y las tenía a tope, o sea que debía más de $100,000 dólares, y le pregunte que como iba a resolver todo ese crédito, y me contesto que no se preocupaba, porque al venir Cristo la deuda le quedaba al anticristo. El caer en el crédito es la trampa más grande del enemigo para nuestra destrucción, y al respecto la Biblia es clara cuando afirma: “Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra. No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley”. Romanos 13:7-8.
¿Qué se esconde detrás del dinero plástico? El sistema mediante el cual el anticristo controlara a todos los seres humanos según la profecía de Apocalipsis 13:16-18 en donde se nos presente un sistema de control de compra y venta mediante una clave numérica, además, Satanás se aprovecha de este método de crédito para destruir muchas vidas, desencadenando una ambición consumista que produce el terrible pecado de la codicia, que es el decimo mandamiento de la ley de Dios (Ex 20:17).



me gustan mucho sus reflexiones en verdad que nos animan a seguir corrigiendo nuestros caminos con la ayuda de Dios soy un miembro de brigadas de amor el paraiso, el paraiso y espero algun dia tener la oportunidad de estrechar su mano porque muchas personas callan cuando son llamados a denunciar lo que esta mal… por lo cual lo felicito y espero nos permita copiar algunos de sus mensajes y postearlos en nuestro sitio en internet. http://www.bac-elparaiso.blogspot.com bendiciones.
Muy buena articulo…
Proverbios 6: 6-11
Ve a la hormiga, oh perezoso, Mira sus caminos, y sé sabio; La cual no teniendo capitán, Ni gobernador, ni señor, Prepara en el verano su comida, Y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento. Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? Un poco de sueño, un poco de dormitar, Y cruzar por un poco las manos para reposo; Así vendrá tu necesidad como caminante, Y tu pobreza como hombre armado.
Que Dios nos continue bendiciendo en su soberana voluntad