Elaborado por la AAIPEP ( Asociación Anónima Internacional de Pastores Evangélicos Pentecostales) y esperamos que disfruten este nuevo artículo importante hasta hoy día. Esperamos tu comentario.
VI. ¿Cuál ha sido la gran alteración al paradigma bíblico? Aunque paradigma es una palabra larga, solo quiere decir modelo o patrón de comportamiento humano:
1. El Paradigma de la Rama de la Medicina: Como ejemplo, tomemos la medicina y el paradigma (patrón) de lo que es la preparación y formación de un profesional médico. Bien, todo candidato a medico debe cursar sus ocho/diez años de estudios correspondientes a la rama de medicina que escogió; debe cumplir estudios más adelantados, si es que son requeridos para su especialidad; debe cumplir un periodo de tiempo como internista y bajo la supervisión de doctores experimentados; debe contar con el debido diploma, licencia y credenciales del estado, seguro medico, etc. O sea que solamente después de su formación, habiendo cumplido todos los requisitos, el profesional médico queda listo para ofrecer sus servicios.
2. Paradigma de un Medico Falso (curandero): Alterando el paradigma de la formación de un profesional médico, miles de curanderos, meros falsos médicos, pululan el planeta. Estos consiguen falsificar los diplomas, las credenciales, y otros requisitos documentarios, para luego montar un consultorio bien amueblado y muy impresionante… en el cual -con la jerga medica, su hábil palabrería y los remedios que se aprenden- se dan a mercadear sus servicios y ganar reconocimiento, respeto y las riquezas monetarias que le traerán “prosperidad” económica. O sea que en el área de la medicina, por medio del “modelo” que se crean los médicos falsos, ha ocurrido lo que se llama: una alteración pronunciada al paradigmaque gobierna la educación y preparación de médicos. ¡Y lo mismo ha ocurrido en lo que es el paradigma bíblico de un verdadero pastor!
3. Alteración al paradigma del Verdadero Pastor: Igual que ha ocurrido en la medicina que atiende las necesidades físicas del cuerpo, también: la Iglesia Cristiana ha sufrido una alteración pronunciada en el paradigma de lo que es la preparación y formación de los pastores que atienden las necesidades del alma y del espíritu. Y es debido al fenómeno de esta alteración paradigmática que las ovejas del Señor se encuentran en una gran encrucijada… la cual las coloca en posición de verse bajo la atención pastoral de meros curanderosseudo-espirituales. Y los tales no logran apacentarlas ni pastorearlas, pues no saben, ni pueden atender las necesidades del alma y del espíritu.
De hecho, y preste suma atención: ¿Se sometería usted a una operación del cerebro, la cual será practicada por un medico que cuenta con todas las credenciales que le otorgó la institución donde “acudió”, pero cuyas enseñanzas sobre la medicina le llegaron de un ingeniero, un futbolista, una maestra de historia, una ama de casa, un carpintero y un piloto, pero no de profesores capacitados y licenciados para enseñar la rama de medicina que es la neurocirugía? Creo que usted contestó con un rotundo ¡NO!. O sea que sería ridículo esperar que alguien acepte un tratamiento tan riesgoso y difícil de efectuar, si primero no cuenta con la debida información de que el profesional médico es competente en el área que le atenderá. Pues si no lo confirma, ¡ello le podría costar la muerte de su cuerpo! Y vea, las instituciones policiales dan cuenta de que existen miles de estos falsos médicos a través del planeta; con cientos de miles de clientes que se someten a sus tratamientos diariamente y les pagan.
Lo mismísimo ocurre dentro de la Iglesia Cristiana donde cientos de miles de las ovejas del Señor, pacientes del alma y del espíritu, son pastoreados (atendidos) por falsos médicos espirituales, meros curanderos de la carne, quienes sin contar con el llamado de Dios se auto-denominan “pastores”. Estos hombres y mujeres, muchos bien intencionados, pero auto-engañados y otros unos meros lobos rapaces, ocupan el cargo -dizque- de pastor. Unos lo hacen queriendo servir, otros para proveerse de un salario y aun otros más buscando la prosperidad material por medio de su estratagema. O sea, no podemos descartar la posibilidad de que algunos “hijos de Dios”, actuando en total ignorancia, motivados por un desviado, aunque sincero anhelo de servir, pero sin contar con el llamado de Dios, también están causando gran estrago y destrucción a muchas ovejas del Señor.
Afortunadamente, es muy fácil identificar los falsos pastores de los genuinos. Lo haremos tal como se hace para distinguir el buen pudín del malo… probándolo. Y vea, aunque el sabor del buen pudín se distingue con el paladar de la boca, ¡el verdadero pastor será probado por las Escrituras… con el paladar del Espíritu en nuestro “espíritu”! Y lo vamos a demostrar más adelante. O sea, vamos a enseñar cómo usted podrá identificar ¿cuál es el verdadero pastor y cuál es el falso?
Nota: Recuerde que aunque miles de enfermos del cuerpo pierden sus vidas pagando los servicios de falsos médicos, son muchísimas más las ovejas que exponen sus almas a la muerte eterna, al pagar sus diezmos y ofrendas por ser pastoreados/guiados por falsos pastores.
VII. ¿Cuál es el paradigma bíblico para la formación de pastores? Escrituralmente, son siete los pasos que dan forma al Paradigma Bíblico usado para la formación de los pastores del Señor. Y entiéndalo bien: Jesús, Pedro, Juan, Pablo, etc., jamás se desviaron de las Escrituras para preparar “ministros” de Dios. Ellos no se dedicaron a metas torcidas de la verdad, las cuales incluyen: (a) conseguirse masas de ovejas, (b) establecer megas congregaciones, (c) construir templos opulentos, (d) acumular prosperidad material, (e) ganar fama, poder y vanagloria. O sea que todo verdadero pastor se guiará por el ejemplo Bíblico… para jamás permitirse el privilegio de desviarse de lo que Dios nos enseña:
1. Identificación de nuevos candidatos al pastorado: Tal como Jesús con sus discípulos, como Bernabé con su discípulo Pablo y Pablo con Juan Marcos, Timoteo, Tito, etc., identificar los candidatos al pastorado es una responsabilidad personal de un obrero que ha sido: a) llamado por Dios al ministerio, b) quien está capacitado en el espíritu para discernir y comprobar el llamado de nuevos candidatos, y c) quien es experimentado en el ministerio que va a entrenar a su candidato-discípulo. Sabemos que Jesús identificó los que Él determinó ser candidatos propicios para ser discipulados y eventualmente designados “obreros” de Dios. Y sabemos que, para cumplir las profecías, Jesús tuvo que llamar y dar de baja a uno cuyo corazón dañado el Maestro conocía de antemano.
2. Los candidatos deben contar con un llamado legitimo: Según el llamado de Jesús a Pablo, en el camino a Damasco, luego que el candidato es identificado (Saulo) por el siervo ya aprobado (Bernabé, apóstol), quien está practicando su ministerio con fidelidad, el discípulo–candidato a “ministro” (Pablo) debe confirmar/aceptar el llamado de Dios a su persona. Y tal como hizo Pablo, tal vez todo siervo que es llamado debería entrar a un tiempo de ayuno extendido, orando por ello, hasta comprobar -sobre sus rodillas- que fue Dios y solamente Dios quien lo ha llamado al pastorado (Hechos 11:25-26). A saber, frente a los retos más difíciles y en las pruebas más rudas, aun en la cruz o en el cepo, el siervo–pastor que recibió un llamado verdadero se apoyará en la certeza de que fue el Creador quien le llamó directa y personalmente, cuando le dijo… sígueme. Pero los que recibieron su llamado de hombres o mujeres, padres, madres, pastores, etc., aunque actúen con buenas intenciones, vivirán vidas mediocres, sin gozo y serán dados a dudar de por vida y en especial durante las grandes pruebas. Estos tomarán uno de dos caminos que verán disponibles: (1) claudicarán en su fe y abandonarán su “oficio” de pastor y tal vez al Señor también o, (2) de por vida, vivirán bajo la sombra de un verdadero viacrucis de sufrimiento y a solas, se interrogarán a sí mismos en las profundidades de su corazón: ¿será que Dios me llamó o será que yo, en un episodio de catarsis emocional, con el amor y deseo sincero de servirle, contesté a un llamado de hombre? Conocemos muchísimos más de estos que de los primeros. Pero continúe, puede haber solución.
3. Cuidado espiritual de los candidatos: Durante su discipulado, los candidatos al pastorado necesitarán ser apacentados/pastoreados por el ministro que les estará entrenando. Y con toda fidelidad, deben someterse/obedecer a su “pastor-discipulador”, tal como se espera de toda otra oveja (Hechos 13:1).
4. Enseñanza practica y personalizada: Es en el campo de batalla, igual que hicieron Jesús, Pedro, Pablo, Timoteo, Tito, etc., donde se entrenan y capacitan los candidatos al ministerio pastoral… mientras observan cómo es que su pastor-discipulador desempeña y cumple todas las responsabilidades del pastorado. Pues es en ese ambiente donde pueden presentar sus interrogantes, inquietudes, etc. Nota: El estudiante estudia, pero el discípulo estudia, aprende y práctica lo aprendido. Si no logra presenciar que las responsabilidades se practican correctamente… tal vez jamás las ejecute debidamente.
5. Corrección y disciplina: Durante la enseñanza, como maestros y guías, con su autoridad pastoral, Jesús, Pablo, Timoteo, etc., necesitaron corregir y disciplinar a discípulos y futuros “obreros”. Y hoy día es idéntico para todos los discípulos llamados al ministerio.
6. Probar los discípulos: Mientras los discípulos practicaban sus responsabilidades ministeriales, antes de graduarlos, sus maestros tuvieron la oportunidad de “probarlos” y “constatar” que cumplieron lo enseñado… ejecutando las responsabilidades de un obrero en prueba en el campo de batalla espiritual. O sea, aunque el “don” de su llamado les provee un grado de capacitación, así mismo debe ser hoy día… deben ser probados y aprobados (Lucas 10:1 y 17-20, 2ª Timoteo 2:15).
7. Supervisión y seguimiento: Luego de “graduar” al candidato y presentarlo a Dios como siervo-pastor, este último debe identificar el lugar donde establecer/comenzar su ministerio. A eso se le llama: buscar la visión* de Dios. Y posteriormente, luego de haber pasado un tiempo activo en el ministerio, el maestro-pastordeberá reunirse con él para, según las Escrituras, afirmarlo y confirmarlo, proveerle apoyo espiritual y si hubiese necesidad y existiesen los medios, llevarle ($) recursos a la vez que le extiende supervisión. Además, de ameritarse, debería brindarle exhortación y/o amonestación (Marcos 10:17-20, Hechos 14:22-23, 15:32, etc.).
CONTINUARA

