Contra el Movimiento de la “Dimensión Socio-Política de la Fe” -IV-

Huri Cañas. Enero 2009

3. EL CONCEPTO DE ETERNIDAD

I Jn. 2:15-17 “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (énfasis añadido)

Este pasaje debe ser estudiado con mucho cuidado, ya que en ella encontramos una verdad impactante: cada día que pasa el mundo extiende sus brazos alrededor de nosotros, adormeciendo nuestras conciencias en medio de un sutil y cómodo, pero diabólico sueño.

Dwight L. Moody escribe en su comentario lo siguiente: “este ultimo pasaje nos dice que el cristiano se compromete en el mundo, pero no con el mundo. Guarda su libertad de hijo de Dios o deja de serlo por amor al mundo. Y la palabra mundo usada en este pasaje es el término griego kosmos”. Moody refiere aquí que la palabra mundo (kosmos) es el “sistema organizado que actúa como rival de Dios. Es lo que halla su esfera y plenitud propias en un orden finito y sin Dios. El hombre genuinamente religioso se mantiene apartado del mundo (Stg. 1:27), ya que la amistad con el mundo es enemistad contra Dios (Stg. 4:4). El mundo esta bajo el maligno (I Jn. 5:19). El mandamiento no es “no améis demasiado” sino “no lo améis nada”, ni las cosas que están en el mundo. No hay que amar nada del ámbito del kosmos.” Siempre en el mismo contexto, deseo exponer una síntesis del artículo llamado “El Cristiano y el Mundo” del Instituto Bíblico BBN: “El mundo provee a todas las necesidades del hombre natural. El hombre necesita vivir en sociedad; por eso el mundo no dejó de organizar su sistema social, y se ha esmerado en hacerlo de un modo completo y perfecto. La posición social es el todo para el hombre; no ahorra ningún esfuerzo para alcanzarla y conservarla a toda costa, ni hay gasto que le parezca excesivo. Consideremos, hermanos, aquella inmensa escala social, la sociedad, con sus miríadas de criaturas humanas, de las cuales se esfuerzan para ascender a los más altos puestos, mientras que otras hacen lo posible para mantenerse en la posición adquirida. ¡Qué atractivo y terrible poder tiene aquel sistema social para absorber el espíritu y el corazón de los hombres! Además, el hombre necesita un gobierno o poder político para la protección de su vida, su hacienda, sus derechos, a lo cual el mundo provee plenamente.

Al tiempo en que el pasaje de I Jn. 2:15-17 fue escrito, el mundo no ofrecía tantas comodidades como en la actualidad. Pero es evidente que el mundo (que nunca ha dejado de ser mundo) siempre ha tratado por cualquier medio posible de cautivar la atención del ser humano a fin de que éste encuentre dentro del mundo mismo la satisfacción a todas sus necesidades, y así evitar que el hombre alce su mirada al Hacedor. El artículo continúa de la siguiente manera: “El hombre es una criatura tan compleja que necesita de numerosas y diversas cosas para su satisfacción; le hace falta algo de negocios, de política, de sociedad, de estudios, y, por fin, hasta un poco de religión. La religión es parte integrante de la naturaleza del hombre, lo mismo que su inteligencia o su memoria; por consiguiente, el sistema del mundo que provee, de manera tan completa, a cuanto al hombre atañe, no puede por menos que ofrecer un alimento a esta inclinación religiosa de su naturaleza. Así, al que sea sensible a suaves impresiones, o que tenga afición a lo bello, el mundo le prestará armoniosa música, o imponentes ceremonias, o ritos religiosos. Al que sea de carácter independiente y comunicativo, el liberalismo le permitirá dar rienda suelta a sus sentimientos. Si, por el contrario, uno es de carácter callado, reservado o reflexivo, hallará satisfacción en una severa ortodoxia. Si otro es concienzudo, haciendo poco caso de sí mismo, y cree indispensable hacer penitencia de un modo o de otro, también podrá satisfacer sus aspiraciones en aquel sistema del mundo… Existen, pues, creencias, doctrinas y sectas adaptadas a cada variedad de carácter, a toda forma de sentimiento religioso, en la carne.

El mundo no escatima en proveernos cualquier tipo de religión, excepto la única Verdad que tiene el poder de redención, ya que ésta no es compatible con sus tendencias terrenales. La religión en ese sentido funciona como un aplacador de conciencias, pero no para buenas obras, sino para continuar en el estilo de vida desenfrenado, egoísta y sin Dios.

El mundo es un orden de cosas completo. ¿Puede haber sistema más admirable y completo? Nada deja de lado. La satisfacción y el pretendido gozo que contiene son suficientes para que aquella gran multitud movediza de la humanidad se halle siempre en actividad y goce de un relativo contentamiento. Los corazones se aprestan siempre a buscar lo que les pueda satisfacer, los espíritus se hallan atareados; si alguna cosa viene a faltar, inmediatamente se recurre a otra. La aflicción y aun la muerte no se dejan de lado en la organización del sistema de este mundo; se provee a los funerales, a los vestidos de luto, se hacen las visitas de pésame, se dispensan palabras de simpatía, nada se olvida; de tal manera que, en poco tiempo, el mundo es capaz de elevarse por encima de sus duelos, y de volver de nuevo a su acostumbrada esfera de ocupación.

¡Interesante! Es increíble como el mundo tiene la capacidad de anestesiarnos de tal forma que no podamos ni siquiera detenernos a considerar el concepto de la muerte. Obviamente este es un paradigma que ha sido sacado de las mismas profundidades del infierno, ya que desvía nuestra mirada de lo más importante. La Biblianos da un concepto que contrasta totalmente con esta tendencia de pensamiento en I Jn. 3:2-3: “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro” (énfasis añadido)

Si por alguna razón te dieras cuenta que mañana mismo viene Jesús por los suyos, o que mañana morirás, ¿Qué harías? ¿Sacarías todos tus ahorros y comprarías todos los carros o bienes que puedas? ¿Tratarías de viajar y disfrutar de la vida aunque sea por un corto tiempo? ¿O tratarías de ponerte a cuentas con Dios antes de comparecer delante de El?

Amado hermano, si vivimos cada día pensando que puede ser el último en esta tierra, viviremos bajo la perspectiva que Dios desea que vivamos, dando prioridad a lo correcto y dejando de ocuparnos en banalidades que no tienen ningún valor más allá de la muerte. Y es bajo esta doctrina de pensamiento que la Iglesiadel primer siglo vivía día a día. Lejos de ser alguna fantasía pseudo real, era su mayor esperanza de vida, y se aferraban a ella más que a cualquier cosa en el mundo. En el sitio web www.gracia.org, el Dr. John Macarthur da respuesta a la pregunta: “¿Los cristianos pueden estar demasiado enfocados en el cielo?”. La respuesta es la siguiente: “¡No! Parece una paradoja decir esto, pero el cielo debe ser el centro de nuestra visión cristiana del mundo. Para un cristiano, una apropiada «visión del mundo» se enfoca en el cielo.

Ahora, es menester preguntarnos, ¿Tienela Iglesiade hoy esa misma esperanza? ¿Conoce el Cuerpo de Cristo la doctrina de aquellos acontecimientos que muestran la inevitable venida del Mesías por quien vive? Si los creyentes dela Iglesiadel primer siglo anhelaban la venida de Jesucristo en sus días, ¿Cuánto más nosotros que vivimos los últimos tiempos, y que vemos con nuestros propios ojos las profecías cumplidas de los antiguos profetas?

Si la Biblia, solamente en el Nuevo Testamento, menciona 350 veces la Segunda Venida de Cristo (1 de cada 25 versículos en el NT) ¿Por qué somos tan ignorantes al respecto? La respuesta ya la hemos dado. El mundo nos ha seducido de tal forma que inclusive muchos creyentes desearán vivir en este mundo el mayor tiempo posible, disfrutando de placeres y comodidades seculares y encontrando su “plenitud” de gozo en este sistema caído y condenado porla Palabrade Dios. Tenemos que reconocer que el mundo ha logrado su objetivo de desviar nuestra mirada de las cosas de arriba (Col. 3:1-3) de tal forma que no apreciamos la sublime esperanza de una nueva creación con Cristo mismo, el Deseado de las Naciones, como Rey Supremo.

Creo firmemente que el diablo es el único beneficiado cuando los creyentes piensan que la doctrina escatológica (o doctrina de las últimas cosas) es solamente para aquellos estudiosos que llevan décadas en la vida cristiana, o que es tan delicada, complicada y difícil de entender que todo esfuerzo que dediques a ello será en vano, así que hay que dejarlo solamente para los eruditos en profecías apocalípticas. Algunos líderes religiosos aseguran inclusive que dar énfasis en las enseñanzas proféticas producirá una resignación pasiva y negativa en la congregación que resultará en una vida de indiferencia e inactividad hacia la obra de Dios. Nada más falso que eso.  En el Nuevo Testamento encontramos un ejemplo de Iglesia modelo, la única que recibió elogios de parte del apóstol Pablo:la Iglesiade Dios en Tesalónica.

Descripción de una Iglesia Aprobada

Según el Dr. Leman Strauss (QDDG), la carta de Pablo a los Tesalonicenses fue escrita con el propósito de preparar al creyente para las persecuciones que sufrirían y fijar su mirada en la segunda venida de Cristo. Y en el primer año de ser formada, fueron enseñados eficazmente en la doctrina del retorno del Señor, lo que en vez de provocar relajamiento y letargo espiritual, los inspiraba a trabajar más arduamente en el servicio al Salvador. I Tes. 1:2-3 “Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros, haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones, acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo” (énfasis añadido)

Pablo alabó a los tesalonicenses por la constancia de su esperanza aun cuando eran bebés en Cristo y por su trabajo de amor y sacrificio que resultaba de dicha esperanza. ¡Un verdadero modelo de Iglesia! Los tesalonicenses trabajaban en la obra, testificaban a los demás y esperaban la venida del Señor. Siempre las tres acciones iban de la mano. I Tes. 1:8b-10 “…sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada; porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera”. Para los cristianos en Tesalónica, el Señor Jesucristo vendría en su tiempo. El Dr. Strauss señala que el verbo “esperar” en el verso 10 está escrito en tiempo presente, lo que quiere decir que su espera era diaria y llena de expectativa, una esperanza viva y real, tal y como una madre espera en vela el regreso de su hijo. En sus corazones la venida del Señor sería inminente, por lo que procuraban ser hallados vestidos y no desnudos (II Cor. 5:3b).  I Tes. 5:4. “Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón

Ahora, veamos la última frase del verso 10 del primer capítulo de la carta, “quien nos libra de la ira venidera”. Pocas cosas en la tierra son tan seguras e inminentes como el Juicio de Dios sobre esta tierra. La ira venidera de Dios vendrá sobre la tierra, juzgando toda pecaminosidad de tal forma que los hombres no podrán continuar con su degeneración moral ni desafiar más las leyes de Dios (I Tes. 5:2). Pero Jesucristo nos librará de la Ira Venidera, y nos llevará con El en el Rapto y seremos salvos, ya que Dios no nos ha puesto para ira, sino para salvación por medio de su Hijo. I Tes. 5:9. “Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo”. Rom. 5:9. “Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira

Esta era la esperanza que blindaba el corazón de la Iglesia de los primeros tiempos, y debe seguir siéndolo en el siglo presente. En palabras del Dr. Strauss, “La esperanza de la Venida de Cristo, influenció a los tesalonicenses al punto de convertirse de los ídolos a Dios. La palabra “convertirse” sugiere un acto definitivo, es decir, cristianos practicantes, no profesantes. Esto es un testimonio convincente de que la verdad profética (es decir, en el sentido escatológico, no según la tendencia “apostólica y profética” actual) cambia vidas. Ahora sirven a Dios, y no a los ídolos.

Entonces ¿Cuál es la implicación de esto con la doctrina de la “dimensión socio-política de la fe”? Simple. Esta verdad que se había encarnado en la vida de los tesalonicenses hizo que se apartaran de los ídolos, y se acercaran a Dios. Y ¿qué tiene que ver los ídolos con nosotros? Lo aprendimos en el capítulo anterior a través del ejemplo de Israel. Col. 3:5. “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría” (énfasis añadido). Ef. 5:5. “Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.” (énfasis añadido). Nadie podrá negar que el hombre se torna más avaro cada día, y el mundo jamás ha ofrecido tanta diversidad de juguetes a fin de satisfacer esa hambre de avaricia que nunca cesa (Ec. 1:8b). En pocas palabras, no podemos enseñar al creyente a esperar en Cristo y a esperar ver un mundo mejor al mismo tiempo. ¿No son ambas posiciones totalmente antagónicas? Stg. 4:4. “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios

Los apóstoles en el primer siglo ocuparon todo su tiempo en enseñanzas que atañían al destino eterno del ser humano. Aun temas más “horizontales” como ser el matrimonio, la familia, o el afán y la ansiedad, eran expuestos con el propósito de mantener siempre la mirada en el Señor, no en las cosas de esta tierra, y que no se convirtieran en un estorbo o una piedra de tropiezo en el caminar del creyente (Ej. I Pe. 3:7).

La Eternidad, causa de azotes y arrastradas.

En el primer capítulo estudiamos cuan disparejas se encontraban las enseñanzas del apóstol Pablo con las enseñanzas de la “dimensión socio-política de la fe”, mostradas a través de las cartas escritas a las iglesias. Sin embargo, no solo se trataba de tinta y papel. Es innecesario decir que el apóstol vivía lo que escribía y predicaba. Pero es interesante ver que la enseñanza del apóstol referente a la segunda venida de Cristo y de la resurrección de los muertos fue un causal que incitó a la violencia de los judíos en contra de Pablo. Pero la lógica del apóstol, además de irrefutable, era divinamente inspirada: I Cor. 15:16-19 “Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados. Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron. Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres” (énfasis añadido)

Esta verdad, pobremente recordada por la Iglesiade hoy, era el corazón mismo de la Iglesiade Tesalónica y del mensaje predicado por el apóstol. Y es que la lógica del mensaje de Pablo inquietaba a todo aquel que tuviera algún grado de sensatez. Si en verdad había resurrección de muertos, entonces habría también un juicio de parte de Dios de todos nuestros actos realizados mientras estábamos en el cuerpo. Por lo anterior, sus conciencias les recordarían que cada placer mundano que se gastaban significaba más leña al fuego con el que después serían atormentados eternamente. Hec. 10:42 “Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos” Apoc. 20:12 “Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras

Entonces, mientras los creyentes (como los tesalonicenses) esperaban la venida de Cristo con su corazón ardiente de esperanza y totalmente confiados de ser salvos de la ira venidera, los impíos se veían importunados, inquietados y amenazados por la idea de un juicio inminente sobre sus vidas amantes de pecado, mientras los judíos veían su sistema religioso (y su modus vivendi) llegando a su fin. Pero en vez de recibir el reconocimiento y posterior arrepentimiento del pueblo, la predicación de esta verdad le valió a Pablo solamente maltratos, repudio y amenazas de muerte: Hec. 21:30,35 “Así que toda la ciudad se conmovió, y se agolpó el pueblo; y apoderándose de Pablo, le arrastraron fuera del templo, e inmediatamente cerraron las puertas… Al llegar a las gradas, aconteció que era llevado en peso por los soldados a causa de la violencia de la multitud”. En los siguientes capítulos, Pablo procede a presentar su defensa ante la injusticia que estaban cometiendo con él en cuatro ocasiones y escenarios diferentes, y de todas ellas aprendemos la conducta correcta del verdadero creyente delante de las autoridades.

a) Pablo ante el pueblo en Jerusalén

b) Pablo ante el concilio

c) Pablo ante el gobernador Félix

d) Pablo ante el Rey Agripa

a) Pablo ante el pueblo en Jerusalén

Sencillamente el apóstol les da testimonio de su vida ante los mismos judíos: quién era antes, cómo Jesús le salió al encuentro y la misión que le fue encomendada (Hec. 22:1-21). Pero el pueblo no le dejó terminar su defensa, por lo que posteriormente fue llevado al concilio. Hec. 22:22 “Y le oyeron hasta esta palabra; entonces alzaron la voz, diciendo: Quita de la tierra a tal hombre, porque no conviene que viva

b) Pablo ante el concilio

El concilio no era el poder político de la región palestina, sino el poder religioso sobre la nación judía, manipulado por Roma y desafiado y descubierto por Jesús en Mateo 23. Tome en cuenta que Jesús NUNCA profirió palabras gravosas contra las autoridades romanas (Mt. 22:21, Rom. 13:7)1, pero sí lo hizo ante las autoridades religiosas judías, existiendo un mar de diferencias entre ambas instituciones. Como vimos anteriormente, el reino de Jesús no era de este mundo, sino espiritual, por lo que tenía el derecho de descubrir las hipocresías de los que eran llamados a ser los guías espirituales de Israel, pero que eran solamente sepulcros blanqueados que sacaban provecho del sistema religioso e hipócritas que estorbaban a los que realmente querían entrar al Reino de los Cielos. Mt. 23:13 “Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando.

Por lo anterior, es una insensatez y una necedad a la luz de la Palabrade Dios proferir estas mismas palabras a las autoridades nacionales invocando esta porción bíblica como justificación. Nótese que siempre los peores epítetos que encontramos en el Nuevo Testamento son para las falsas autoridades espirituales y falsos predicadores: “malos obreros”, “perros”, “mutiladores”, “lobos rapaces”, “animales irracionales”, “abominables”, “rebeldes”, “reprobados”, “sepulcros blanqueados”, “serpientes”, “generación de víboras”, “obreros fraudulentos”, etc. (ver Mt. 23, Hec. 20:29, II Cor. 11:13, Fil. 3:2, Tit. 1:16, II Pe. 2:12-13). Esto guarda coherencia con el pasaje de I Pe. 4:17, ya que “es necesario que el juicio comience por la casa de Dios”. Así que, sabiendo que la Palabra de Dios no se contradice a si misma, el Espíritu Santo nos llama a orar por nuestras autoridades nacionales. Así que ¿Cómo podríamos orar por nuestras autoridades e insultarlos al mismo tiempo? ¿Cómo podríamos albergar en nuestros corazones ambos espíritus? (Stg. 1:8). Lc. 6:45 “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca”. Stg. 3:9-12 “Con ella [la lengua] bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga? Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.” Pablo nos manda, inspirado por el Espíritu Santo, a que seamos imitadores de el (I Cor. 11:1), por lo que una de las cosas que mejor podemos aprender del apóstol es vivir apegado a la Palabra que predicaba. Hec. 23:2-5 “El sumo sacerdote Ananías ordenó entonces a los que estaban junto a él, que le golpeasen en la boca. Entonces Pablo le dijo: ¡Dios te golpeará a ti, pared blanqueada! ¿Estás tú sentado para juzgarme conforme a la ley, y quebrantando la ley me mandas golpear? Los que estaban presentes dijeron: ¿Al sumo sacerdote de Dios injurias? Pablo dijo: No sabía, hermanos, que era el sumo sacerdote; pues escrito está: No maldecirás a un príncipe de tu pueblo” (énfasis añadido)

Aun con toda la injusticia que se estaba gestando en su contra (apaleado por el pueblo y rechazado en su defensa), Pablo se retractó ante el concilio que le acusaba al saber que había hablado contra el sumo sacerdote, ya que la Palabrade Dios expresa en Éxodo 22:28 que no debemos maldecir a los príncipes del pueblo. ¡Y Dios recompensó su obediencia, dándole la salida perfecta ante tal situación, provocando disensión entre ellos mismos y sin faltar a la verdad que predicaba: la resurrección de los muertos en Cristo.  Hec. 23:6-7 “Entonces Pablo, notando que una parte era de saduceos y otra de fariseos, alzó la voz en el concilio: Varones hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo; acerca de la esperanza y de la resurrección de los muertos se me juzga. Cuando dijo esto, se produjo disensión entre los fariseos y los saduceos, y la asamblea se dividió. Porque los saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu; pero los fariseos afirman estas cosas.” (énfasis añadido)

c) Pablo ante el gobernador Félix

Después de esto, se levantó un complot para matar a Pablo de parte de al menos cuarenta personas que, si cumplieron su palabra, debieron haber muerto de hambre (Hec. 23:12-14). Pero el Señor había determinado que Pablo diese testimonio en Roma. Hec. 23:11 “A la noche siguiente se le presentó el Señor y le dijo: Ten ánimo, Pablo, pues como has testificado de mí en Jerusalén, así es necesario que testifiques también en Roma”. Ningún complot, sesión de azotes, tempestad, viento huracanado, naufragio o picadura de víbora lo detendría. Es así que el sobrino de Pablo, después de escuchar el complot de los judíos, alertó al tribuno, quien lo sacó de la ciudad a escondidas, presentándolo ante el gobernador Félix. Cinco días después, cuando llegaron sus acusadores y expusieron sus argumentos a través de Tertulio, Pablo hace su defensa delante del gobernador: Hec. 24:14-16 “Pero esto te confieso, que según el Camino que ellos llaman herejía, así sirvo al Dios de mis padres, creyendo todas las cosas que en la ley y en los profetas están escritas; teniendo esperanza en Dios, la cual ellos también abrigan, de que ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos. Y por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres” (énfasis añadido)

¿No guarda todo esto total coherencia con el mensaje que compartía la Iglesiaen Tesalónica? Por otro lado, el apóstol Pablo seguramente sabía quien era exactamente el gobernador Félix. Según el historiador Tácito, gozaba del malestar popular por su gobierno, ya que “con salvajismo y codicia ejerció los poderes de un rey”. Además, fue totalmente despiadado cuando se trataba de aplastar cualquier movimiento de oposición. En pocas palabras, era todo lo contrario a las palabras con las que lo había halagado Tertulio (Hec. 24:1-4). El mismo relato de Hechos resalta dos características del gobernador: su desprecio por la justicia y su avaricia (ver Hec. 24:26-27). Pero aun con semejante perfil, y añadiendo a ello que era un gobernante extranjero ejerciendo autoridad sobre la nación judía, la actitud del apóstol fue totalmente opuesta a la actitud combativa y pendenciera que los líderes de la doctrina de la “dimensión socio-política de la fe” defienden, en franca oposición a lo que enseña la Palabrade Dios en II Tim. 2:24, I Cor. 11:16 y Tit. 3:1-2. Y no importando delante de quien estuviera, el apóstol nunca manipuló su mensaje a su antojo o conveniencia. Hec. 24:24-25 “Algunos días después, viniendo Félix con Drusila su mujer, que era judía, llamó a Pablo, y le oyó acerca de la fe en Jesucristo. Pero al disertar Pablo acerca de la justicia, del dominio propio y del juicio venidero, Félix se espantó, y dijo: Ahora vete; pero cuando tenga oportunidad te llamaré” (énfasis añadido). ¡Coherencia del mensaje! Pablo no hizo más que exponer la verdad delante del gobernador como a cualquier ser mortal necesitado de salvación, y en vez de abogar por su nación, le advirtió del juicio venidero de Dios. De este pasaje podemos sacar un extracto de la esencia del mensaje invariable de Pablo:

1. La fe en Jesucristo: Único elemento de salvación y de santificación.

2. Justicia: No se trata de la justicia como la impartida por institución humana alguna, sino a la justicia en relación a nuestra conducta de vida. Aunque atañe a su relación con el prójimo, primariamente se refiere a la justificación delante de Dios, ya que ¿de qué le serviría a un hombre ser justo y honorable ante sus semejantes, pero no ante Dios? Sin duda caerá con su justicia terrenal y alta honorabilidad al infierno, ya que el hombre no se justifica por sus obras delante de Dios. (Si la justicia que se menciona aquí fuera la justicia desde el punto de vista que predican los defensores de la “dimensión socio-política de la fe”, ¿no sería un elemento imposible de encajar con los demás? ¿No sería como hablar de naranjas, fresas, manzanas y tuercas? Cada elemento apunta a un aspecto personal entre Dios y el alma en peligro de perdición eterna).

3. Dominio Propio: Cristo gobernando nuestra vida, sujetando nuestros deseos y pasiones a su señorío.

4. Juicio Venidero: el fin inevitable de todo ser humano (ya sea ante el Tribunal de Cristo o ante el Gran Trono Blanco), y la razón que debe regir las decisiones de nuestra vida diaria.

Es así que, al oír de dominio propio, justicia y juicio venidero, Félix se espanta y pospone el mensaje (ya que la perspectiva del juicio venidero es suficiente para hacer que tiemble el corazón más recio). Es importante mencionar como el mensaje de Jesús estaba siendo bien recibido por Félix, hasta que tocó su aspecto personal y decidió despedirlo por razones de conciencia (Hec. 24:24-25).

d) Pablo ante el Rey Agripa

De nuevo, Pablo se defiende ante la autoridad civil por medio de su testimonio de conversión, e incluyendo la esperanza por la cual estaba siendo juzgado. Delante de Agripa expresó lo siguiente: Hec. 26:6-8 “Y ahora, por la esperanza de la promesa que hizo Dios a nuestros padres soy llamado a juicio; promesa cuyo cumplimiento esperan que han de alcanzar nuestras doce tribus… Por esta esperanza, oh rey Agripa, soy acusado por los judíos. ¡Qué! ¿Se juzga entre vosotros cosa increíble que Dios resucite a los muertos?”. Y no solo lo mencionó una vez…Hec. 26:23 “Que el Cristo había de padecer, y ser el primero de la resurrección de los muertos, para anunciar luz al pueblo y a los gentiles”.

La reacción del rey Agripa fue la siguiente: Hec. 26:27-28 “¿Crees, oh rey Agripa, a los profetas? Yo sé que crees. Entonces Agripa dijo a Pablo: Por poco me persuades a ser cristiano.” Pablo confronta al mismo rey Agripa, pero no respecto a su posición y/o gestión gubernamental, sino respecto a su vida misma. Pablo sabía que Agripa conocía las cuestiones judías (Hec. 26:2-3) y tuvo valor de expresárselo delante de los demás en medio de su defensa (Hec. 26:27). Es muy importante ver que Pablo no está viendo en Agripa al hijo de aquel rey Herodes que maltrató a la Iglesia naciente, mató a Jacobo y encarceló a Pedro (Hec. 12:1-3). Todo lo contrario. Como verdadero evangelista y esclavo de Cristo, le habló estas palabras ya que deseaba que tanto Agripa como todos los que estaban escuchando llegaran a ser como él era, salvos y santos hijos de Dios, con la excepción de las cadenas que lo ataban. Hec. 26:29 “Y Pablo dijo: ¡Quisiera Dios que por poco o por mucho, no solamente tú, sino también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas!

No es entonces sino algo inapropiado que alguien se levante condenando y amenazando en el nombre de Cristo a una persona o un grupo de personas que fungen como autoridades gubernamentales. La esencia del mensaje del Evangelio es el amor de Dios para salvación. Y si esto es así, los demás lo verán, y glorificarán al Padre. Mt. 5:16 “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”. I Jn. 4:11-12 “Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros”.

Mt. 5:44-45 “Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.” Hermano, si en realidad todos como cristianos laicos obedecemos a esta Palabra, no debería ser difícil en lo absoluto que los líderes cristianos se apeguen a las recomendaciones que Pablo da como requisitos para los puestos de autoridad en las iglesias (ver I Tim. 3:1-7). Así que, no solo tenemos doctrina (refiriéndose al capitulo 1 de este estudio), sino que también poseemos el ejemplo en Pablo a fin de saber como manejarnos en situaciones similares. ¿Por qué entonces considerar siquiera una enseñanza que insta a la insurrección y sublevación para alcanzar una causa fútil?

El Punto de Vista Eternal siempre será el Punto de Vista Correcto.

El Espíritu nos ha dado el ejemplo modelo en la Iglesiade Tesalónica, y como ya lo hemos expresado, la esperanza de la venida de Cristo formaba parte importante en la doctrina que guardaba todo creyente. Sus vidas siempre se enfocaban en lo eternal aun cuando los cristianos de ese entonces tenían causas justas de lucha.

Uno de los argumentos con que el movimiento de la “dimensión socio-política de la fe” justifica sus acciones se basa en el amor al prójimo. En otras palabras, si como cristianos amamos al prójimo, entonces como iglesia debemos realizar las acciones que sean pertinentes a fin de presionar al gobierno por un mejor manejo de los recursos del Estado, y así los más pobres y desposeídos tendrán un mejor acceso a la salud, educación, infraestructura, etc. Pero si el cristianismo se rebaja a esos estándares, entonces tendríamos que concluir que aun Jesús no amó al prójimo mientras estuvo en la tierra. Jn. 12:3-8 “Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume. Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar: ¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres? Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella. Entonces Jesús dijo: Déjala; para el día de mi sepultura ha guardado esto. Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, mas a mí no siempre me tendréis” (énfasis añadido)

Este pasaje destaca el peligro implícito de lo que se denomina como el Evangelio Social, que pierde completamente de vista a Jesucristo, quien resulta ser el único motivo de la existencia de un Evangelio como el que vivimos y predicamos. En este pasaje vemos el enojo de Judas por lo que él consideró un desperdicio de bienes (aunque todos conocemos que en realidad lo que deseaba era sustraer algo de dinero). Sin embargo, aunque no lo dice el texto de Juan, estamos seguros que el sentir de Judas fue el mismo sentir de los demás discípulos, viendo mayor provecho en usar el valor del perfume para dar a los pobres. Mt. 26:8-9 “Al ver esto, los discípulos se enojaron, diciendo: ¿Para qué este desperdicio? Porque esto podía haberse vendido a gran precio, y haberse dado a los pobres”. Los discípulos no entendieron en ese momento el valor del Cristo que estaba siendo preparado para la sepultura por nuestros pecados. Es así que la prioridad dela Iglesia de Cristo no debe ser la acción social, ya que ésta sin el mensaje del Evangelio es vanidad.

Por otro lado, veamos a Jesús con un punto de vista real acerca de la sociedad humana, y no con una ilusión utópica de la misma, ya que El sabía perfectamente que siendo gobernado por voluntades humanas corrompidas por el diablo, nunca faltarían pobres en el mundo (Dt. 15:11). Entonces vemos a un Jesús que no expresó su amor hacia el prójimo por medio de alguna provisión milagrosa de estateros provenientes de las bocas de los peces o multiplicando los alimentos de forma sobrenatural para saciar el hambre y eliminar la pobreza para siempre (Mt. 17:27, Mt. 14:19, Lc. 5:6). No obstante, no habrá jamás en la tierra semejante gesto de amor por la humanidad como la obra realizada por el amante Jesús, entregándose a si mismo para salvación de pecados, a fin de que todo aquel que creyera en El recibiera las arras del Espíritu que garantizan una vida eterna delante de Dios. Jn. 15:12-13 “Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.(énfasis añadido), Ef. 1:13-14 “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria”. Entonces, ¿De qué amor al prójimo habla exactamente el movimiento de la “dimensión socio-política de la fe” al pretender proveer solamente para las necesidades de una vida finita en medio de una sociedad corrupta? Eso no es sino una compasión inútil y falta de sabiduría ya que, ¿De qué serviría suplir a toda una nación de bienes si en sus corazones no habita Aquel quien nos ofrece el don de la vida eterna? ¿No sería más bien, en muchos sentidos, imponerles más cargas terrenales que harán más vertiginosa y violenta su caída al infierno? Mt. 6:21,24 “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón… Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas”. Fil. 3:19  “…el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal.

Esclavismo

Aun cuando los primeros cristianos vivieron tiempos más difíciles que los nuestros, donde imperaba la injusticia, la inestabilidad y la desigualdad (como lo vimos en el capítulo I), la historia nos da testimonio de que la esperanza viva de una vida eternal fortaleció los corazones de los creyentes. II Tes. 1:7 “y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder

Es importante recalcar que la Iglesiadel primer siglo se conformaba por muchos esclavos, lo cual era cosa común bajo el Imperio Romano. Aun así, jamás se les instó a buscar su libertad como algo de primera necesidad. El dominio del Imperio Romano hacia que todos los judíos fueran esclavos en mayor o menor grado. Un ejemplo de esto lo dio Jesús en su Sermón del Monte: Mt. 5:41 “y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos”.

Esta era una práctica común en ese tiempo. Cuando un soldado romano llevaba determinada carga y se encontraba con un judío, le pedía a este último que llevara la carga por una milla, a lo cual el judío no tenía otra opción que obedecer. ¡Es obvio decir que los judíos conocían exactamente la longitud de una milla, ya que no daban un paso más! Sin embargo, y a pesar de lo cruel e injusto que podía llegar a ser la institución de la esclavitud, jamás se instó en las Escrituras al Cuerpo de Cristo a buscar su libertad por medio de la sublevación a las autoridades. I Cor. 7:21 “¿Fuiste llamado siendo esclavo? No te dé cuidado; pero también, si puedes hacerte libre, procúralo más” (énfasis añadido). Este es el mayor grado de esfuerzo por la libertad que encontramos escrito en la Palabra de Dios. No es un mandamiento por procurar la libertad como una prioridad urgente, sino más bien una opción secundaria, como lo deja ver el contexto del pasaje. I Cor. 7:20 “Cada uno en el estado en que fue llamado, en él se quede.” I Cor. 7:24 “Cada uno, hermanos, en el estado en que fue llamado, así permanezca para con Dios”. En concordancia con el Espíritu de las Escrituras, Pedro también insta a los que eran esclavos a que fueran fieles a sus amos. I Ped. 2:18-19 “Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar. Porque esto merece aprobación, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente.” Es más. ¡Algunas veces hasta se instaba a los esclavos que habían escapado a volver a sus amos! (Fil. 1:10-18) Todo esto nos enseña claramente que el hecho de que las rebeliones funcionen no quiere decir que tienen la aprobación de Dios. El Pragmatismo en muchos sentidos ha reemplazado las enseñanzas dela Biblia. Si algo funciona y tiene éxito, entonces es señal que Dios está de acuerdo con ello, y viceversa. Pero si esto fuera verdad,la Iglesia del primer siglo no hubiera sido aprobada por Dios, debido a la cantidad de cristianos capturados, humillados y martirizados por los romanos.

Entonces, ¿hasta dónde debe todo cristiano someterse a la autoridad civil?  Hec. 5:29 “Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres”. Para obedecer a Dios, tenemos que conocer cual es su voluntad, la cual únicamente se encuentra expuesta enla Biblia.

Lo Opuesto a la Iglesia de Tesalónica

El mundo es mundo, y por lo tanto, podemos esperar cualquier cosa de él. Puede comulgar con cualquier ideología y doctrina que le parezca más conveniente. Por lo tanto, no nos debe asustar que el mundo grite a alta voz “Dios, no te necesitamos”. Por desgracia, muchas veces la iglesia adopta el mismo comportamiento. Aunque celebren sus reuniones dominicales, no lo hacen en el Nombre de Jesús ni le conocen siquiera, lo que se convierte en una forma más de rechazo al Señor.

En las Escrituras encontramos un ejemplo de iglesia que era opuesta al buen ejemplo de la Iglesiade Tesalónica: La Iglesiaen Laodicea. Apoc. 3:17aPorque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad…”  (énfasis añadido). A diferencia del pensamiento constante en la Venida de Jesucristo en sus corazones, era evidente que lo que llenaba los corazones de los laodicenses eran cosas de naturaleza terrenal. Siendo una iglesia muy pudiente económicamente, y sumergida en sus diversos negocios ¿Por qué deberíamos suponer que la Iglesia en Laodicea poseía la misma esperanza de una nueva creación en Cristo Jesús si ocupaban sus vidas en los placeres mundanos en medio de un ambiente de idolatría y placer desenfrenado? De hecho, ¡es muy probable que hayan negociado su misma fe! Notemos la autosuficiencia que imperaba en esta iglesia: “Porque TU DICES” (Apoc. 3:17). Pero Dios tenía una opinión diferente: Apoc. 3:17b …y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo”. Las prioridades de esta iglesia evidentemente no habían sido filtradas por el tamiz de la Palabra de Dios, por lo que corrían por alcanzar otras metas totalmente ajenas al fin último del Evangelio: Cristo mismo. Apoc. 3:18 “Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas” (énfasis añadido)

En Laodicea había tres grandes actividades rentables: los bancos (con grandes reservas de oro), comercio de lana negra (de elevada calidad para ropajes) y médicos de ojos (se han descubierto en excavaciones arqueológicas, monedas con imágenes de ciertos médicos). Y es interesante que lo que los miembros de la iglesia de Laodicea consideraban sus riquezas contrastaban con las verdaderas riquezas de las cuales carecían realmente: Oro refinado, vestiduras blancas y colirio. El oro refinado se refiere a las riquezas inescrutables en la Personade Cristo. Ef. 3:8 “A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo” (énfasis añadido). Col. 2:2-3 “para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento” (énfasis añadido). Las vestiduras blancas reflejan la justicia de Cristo imputada al creyente por medio de la justificación y santificación. Col. 3:10,12 “y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno…Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia”. Rom. 13:14ª “sino vestíos del Señor Jesucristo…” El colirio era necesario ya que los miembros de esta iglesia tenían una visión entenebrecida porque miraban solo por lo suyo propio (Apoc. 3:17).  Pero la clave en este versículo es de QUIEN debían adquirir estas cosas mencionadas en el vr. 18: nada menos que de su Persona misma, del Señor dela Iglesia, quien envía la carta a Laodicea (Apoc. 1:17-19).

Esta iglesia se miraba asimismo como una iglesia rica y autosuficiente, y con mucha aceptación de las gentes por sus riquezas materiales, ignorando lo que el Señor pensaba de ellos: simples desventurados, miserables, pobres, ciegos y desnudos; cruda descripción del peor de los vagabundos.

Concluyendo…

Esto debe ponernos a reflexionar. ¿Poseela Iglesiarealmente la mayor de las riquezas? ¿Es Cristo el centro mismo del mensaje predicado? Si esto fuera así, aprenderíamos sin duda alguna cual es la relación actual de Cristo con el mundo, y en consecuencia, cual debe ser también la nuestra. La posición que Cristo ocupa en el cielo, y la que no ocupa en la tierra nos indican, suficientemente, cuál debe ser la nuestra (Jn. 17:11-26). Deseo en este punto retomar el estudio del Instituto Bíblico de BBN:

Así van las cosas: cuando un alma ha llegado realmente al conocimiento de Dios, o más bien a ser conocida de Él, se siente atraída hacia las cosas celestiales por su unión con Cristo, no tiene ningún deseo de participar en el sistema u orden de cosas del mundo y bien puede pensar: ¿sería posible que yo retornara a tan débiles y miserables principios? Un hombre que ha venido a ser hijo de Dios, que tiene la vida, la vida eterna en Cristo, que es identificado con la Cabeza Glorificada (verdad que le ha sido revelada por la Palabra y el Espíritu), ¿podría, acaso, tener intereses en el mundo, habiendo conocido a Dios? Si vemos, por ejemplo, a un niño comiendo una fruta medio podrida y ácida en un huerto, mientras tiene a su lado un árbol cargado de las más sabrosas frutas, deduciremos forzosamente de ello que aquel niño no sabe lo que es una buena fruta, ni las conoce. Del mismo modo, si el corazón del hombre se apega a cualquiera de los componentes del orden de cosas de este mundo, nos preguntaremos: ¿cabe pensar que haya conocido a Dios? Es por eso que las palabras de Dios no se nos presentan como mandamientos formales, tales como: No votarás, No recibirás honra de parte de este siglo malo, Sufrirás el oprobio todos los días de tu vida, etc., etc. Al contrario, nos son presentados de tal modo que el discípulo amante, cuyo corazón egoísta, siendo sometido a Cristo, sólo anhela conocer los pensamientos de su Señor, y pueda descubrir el secreto de los mismos. Viviendo así, reflejará con mayor fidelidad la persona de Cristo morando en él, como creyente librado de este presente siglo malo.

Toda aquella iglesia que no conoce las riquezas dela Personade Cristo es una iglesia vana, ignorante y totalmente delirante en cuestiones que conducirán a blasfemias. Y en vez de esparcir el olor de Su conocimiento, medrará falsificandola Palabrade Dios.

II Cor. 2:14,17 “Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo. (énfasis añadido) I Tim. 6:3-5 “Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales.

Si el pueblo de Dios ignora las enseñanzas tocantes al Señor Jesucristo, su vida, su sacrificio, su resurrección y su pronta venida, no será sin culpa por su displicencia referente al estudio de las Escrituras (I Tim. 4:16). Sin embargo, son los líderes eclesiales los principales responsables del estado “nutricional” de las ovejas (Hec. 20:28), por lo que éstos recibirán mayor condenación (Stg. 3:1).

1 Se podría inferir erróneamente que si Jesús llamo “zorra” a Herodes, nosotros podríamos hacer lo mismo (Lc. 13:32, ref. Jn. 14:12).  Sin embargo, Matthew Henry establece esto no es un ejemplo para nosotros. John Macarthur clarifica el porqué de esto: “Algunos han sugerido que es difícil el uso de esta expresión por parte de Jesús con Ex. 22:28, Ec. 10:20 y Hec. 23:5. Sin embargo, estos versículos aplican al habla cotidiana, mientras que los profetas que hablaban como voceros de Dios y con la autoridad divina, con frecuencia tenían la orden de pronunciar reprensiones publicas contra los lideres (Is. 1:23, Ez. 22:27, Os. 7:3-7, Sof. 3:3) Puesto que Jesús hablaba con autoridad divina perfecta, el tenia todo el derecho de hablar de Herodes en estos términos”.

 

Avatar de Desconocido

About unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
Esta entrada fue publicada en Política y fe. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.