Nadie puede proclamarse ganador en un combate, hasta que haya terminado la pelea. En toda batalla siempre habrá un ganador y un perdedor. Sería ilógico e incoherente para ello que se proclame una victoria sin haberle peleado el combate, a menos que fabrique una excusa por si no ocurre lo que pronostique, pues de lo contrario, quedaría en ridículo.
El Apóstol San Pablo nos habla sobre aquel que compite (ya sea en un deporte o en una contienda política) y afirma que no es coronado si no compite legítimamente (2 Timoteo 2:5), o sea peleando con honestidad, y si gana, será proclamado campeón, En las recientes elecciones internas algunos candidatos, no voy a decir nombres, porque todos sabemos quiénes son, se proclamaron ganadores en la propaganda, antes de las elecciones, y como era de esperar, junto con la proclama anticipada de ser los ganadores, dejaban entrever el posible fraude, por si fallaban en sus pronósticos. Dos candidatos del Partido Nacional manejaron su publicidad afirmando que eran los números uno en las encuestas, y basaron su campaña en un anuncio anticipado de que serian los absolutos vencedores. En el Partido Liberar fueron más discretos en el manejo de encuestas y propaganda.
Hay que observar que en las campañas electorales debemos concentrar la propaganda en planes, y no en premoniciones y descalificativo al contrario, porque la última palabra en la arena política para ser vencedor, la tiene el pueblo al emitir su voto. Ya pasaron las elecciones internas, y como era de esperar, porque así se dijo desde antes, apareció el fantasmas del fraude, y varios se pelean ser el ganador, afirmando que hubo un fraude profetizado a gran escala. Es bueno aclarar que estas elecciones internas han sido las más caras de la historia de Honduras, y las más vigiladas a nivel interno.
También es bueno aclarar que por más perfecto que sea un sistema, siempre hay lugar a errores humanos o técnicos, que pueden ser el producto de un fraude, o simplemente a una falla humana involuntaria, porque nada es infalible en la vida. Es de esperar que entre tantas urnas, números y personas, deben de haber algunos errores. Si los márgenes que separan a un candidato de otro son pequeños, un simple error puede marcar la diferencia, pero si el margen de diferencia es alto, entonces, aunque haya pequeños errores, se debe asumir la derrota. Admito el error, pero no acepto que desde antes de un combate, uno de los dos se dé por ganador, sin haber peleado la batalla, ni haber esperado que el juez le proclame vencedor, porque tal conducta evidencia prepotencia y soberbia, lo cual lógicamente nace del deseo de poder.
Tampoco podemos empañar unos esfuerzos tan grandes y costosos por un 5% o 10% de errores en algunas urnas debido a la transferencia de informe. Y aclaro, no estoy defendiendo a nadie, solo estoy proclamando que debemos ser cuidadoso de como hacemos campaña, y de cómo debemos presentar nuestra lucha, en el campo que sea, aceptando que la victoria va a depender del resultado del combate, y debemos saber pelear la buena batalla, sabiendo que se puede perder y se puede ganar, porque en la vida ambas cosas se entretejen, para hacernos fuertes, porque nadie triunfa si no lucha, se levanta, y acepta la derrota, para después seguir en las lucha, como aconsejo San Pablo, de forma legítima.
Espero que se supere esta cortina de humo que entenebrece las elecciones internas, y nos enfrentemos al futuro, con más honestidad, franqueza y propuestas honestas, porque solo así podremos sacar adelante esta nación.
Email mariofumero@hotmail.com



Pastor Fumero, le felicito por sus ponderados comentarios, siempre es alentador leer o escuchar sus apreciaciones basadas en el respeto, que Dios le bendiga.
Victor Aguero.