EL SUEÑO HONDUREÑO

SUEÑO HONDUREÑOSergio A. Membreño Cedillo.[1]

Inicio esta reflexión  al nacer de un nuevo año con el pensamiento de José Cecilio del Valle, escrito con visión de futuro precisamente para un tiempo como este y para  la generación de hondureños  y hondureñas que pasamos del siglo XX al XXI y que nos enfilamos al bicentenario nacional en el 2021.  El sabio Valle decía: “La moral es una…si no es licito ofender a un individuo, tampoco será justo oprimir a un pueblo, si no es permitido hollar a un pueblo, tampoco será dado tiranizar un pueblo, millares de hombres harán esta reflexión, los que la hagan convencerán a los que las oigan, el convencimiento de millones formara una masa enorme de fuerza moral, y esta fuerza moral, ¿podrá cuando desarrolle toda su energía ser sofocada?…”. En concreto, Valle planteaba la construcción ciudadana centrada en el bien común y la ética, y ese es el desafió principal para nuestra generación en la búsqueda de la transformación nacional. 

Aproximadamente 1 millón de hondureños viven en los Estados Unidos y miles buscan anualmente nuevas tierras y horizontes. El sueño hondureño no puede construirse con base en el materialismo, consumismo, e individualismo. Ni en el odio y la violencia.  El sueño hondureño se nutre de una visión nacional centrada en la pasión por Honduras, lo hondureño y los hondureños: su historia, su presente y su futuro.

Los fundamentos del sueño hondureño yacen escondidos, pero tiene raíces que se nutren del imaginario colectivo. Por lo tanto, es deseable pensar en un sueño hondureño que capte la imaginación y la pasión por Honduras, aun en esa realidad que los medios de comunicación diariamente nos recuerdan: injusticia, pobreza, corrupción, violencia, desprecio por la vida y clientelismo político, no importa que partido sea gobierno. Nuestros intelectuales y próceres nos heredaron ideas y ejemplos elocuentes como “La oración del hondureño” de Froylan Turcios, el poema “Lo esencial” de Alfonso Guillén Zelaya y el ejemplo de vida transparente de José Trinidad Cabañas.

El sueño  hondureño  comienza por construir familias sólidas. Por reconciliar padres con hijos y hermanos con hermanas. Por fortalecer matrimonios maduros que sean un modelo permanente para sus hijos. El sueño hondureño pasa por la reconstrucción de valores desde la familia.

Un sueño hondureño que se transmuta poderosamente en una visión de país, del país que deseamos y aspiramos pero que también se centra en los pequeños momentos y acciones de servir desde el lugar que uno ocupa.

Todos podemos propiciar una solidaridad  a favor del prójimo y de Honduras. Y por lo tanto ser parte del sueño hondureño que nuestros próceres, intelectuales  y poetas nos legaron.

Un sueño hondureño que se construye por el respeto a la persona humana, la calidad del servicio público, la transparencia de la empresa privada, la vocación de servicio del gobierno, el logro del bien común por los partidos políticos. Una Honduras que está centrada en la justicia para todas y todos.

El sueño hondureño requiere ciudadanos activos que asuman con entereza y vocación de servicio su aporte al país centrado en sus propias comunidades. Si los hondureños a través de nuestra historia hemos construido una cultura de clientelismo político y servilismo, este es el tiempo de rectificar y edificar una cultura de valores y respeto al ser humano.

Necesitamos levantar ese sueño hondureño, edificando los muros de la integridad, y hacer que la integridad comience en casa. Los valores se trasmiten profundamente con el ejemplo del padre integro y en el amor abnegado de la madre y seguidamente se retransmiten de abuelos a nietos.

Reconstruir ese ciclo de afecto fraternal e integridad es fundamental, mantengamos en mente que la educación de un niño –las futuras generaciones– comienza 100 años antes de su nacimiento.

Seguramente, Honduras será transformada para que los hijos de nuestros hijos sí puedan vivir en un país de respeto, de meritocracia, de oportunidades, de seguridad, de libertad, de solidaridad y de justicia. El sueño hondureño se reproduce con y para las nuevas generaciones a fin que conozcan nuestra historia: lo bueno y lo malo.

Lo banal y lo heroico. Parte fundamental del desafió es que nuestra nación Honduras sí puede ser transformada radicalmente por el poder de Dios, como El Señor de la Historia y en consecuencia por la participación ciudadana que trasciende inexorablemente a los partidos políticos y que se nutre de la solidaridad, de la imaginación y de la pasión de la gente en vivir la utopía.

Finalmente, el sueño hondureño nos debe unir y no separar. Las escrituras lo dicen “una casa dividida contra si misma, no prevalecerá”. Un país no se puede gobernar con la mitad en contra, consecuentemente, requerimos una visión compartida de nación.

Hagamos  en pensamiento y praxis, nuestra   la oración de San Francisco de Asís   en nuestra Honduras del siglo XXI:

  • Señor, haznos  instrumentos de tu paz:
  • Donde haya odio, pongamos  amor,
  • Donde haya ofensa, pongamos perdón,
  • Donde haya discordia, pongamos  unión,
  • Donde haya error, pongamos la verdad…

En la Honduras del presente y en este futuro inmediato de incertidumbre y complejidad,   el sueño hondureño yace allí  y es nuestro compromiso ciudadano  trasmitir ese sueño  a nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos para caminar  tras esa tierra prometida: Honduras. Ese es nuestro sueño hondureño.


[1] Ex Secretario Ejecutivo de la Comisión   de la Verdad y la Reconciliación, (CVR). 

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Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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3 Responses to EL SUEÑO HONDUREÑO

  1. Avatar de wamvar wamvar dice:

    jajajajajaja es lo que me queda por decir; ya dentro de muy poco veremos a Fumero besando al papa del catolicismo; perdon si le he ofendido Fumero, pero mi Madre decia: no escupas para arriba si no estas dispuesto a alejarte del efecto de la gravedad; que Dios les bendiga.

  2. Avatar de Carlos Simmon Carlos Simmon dice:

    Buenos Días

    Creo que algún día de Honduras volverá a ser lugar donde se podría jugar » potra » sin miedo de mareros o que podrá ir hacer un tramite sin que te dejen esperando a propósito ya que si pagas lo harás de manera normal , creo que un día habrá un país de familias y de alegría el país que nos heredaron nuestros próceres
    Un día las cosas cambiaran
    Carlos Simmons

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