Mario E. Fumero
Tristemente nuestro mundo está forjado a base de falsas promesas, palabras vacías, esperanza fallida y mensajes contradictorios. Tanto en la política, como en la religión, muchas palabras son huecas, sin contenido. Estamos llenos de mensajes falsos, de esperanzas absurdas y de un vacio incoherente entre el dicho y el hecho, y como dijo Santiago, somos oidores olvidadizos, y no hacedores de lo que decimos y prometemos (Santiago 1:22). En otras palabras, hay mucho bla, bla, bla, pero nada de realidad o cumplimiento. ¿Qué quiero decir con bla, bla, bla? Simplemente que hablamos puro cuento, paja, casaca, mensajes sin contenido, mentiras, falsedad, promesas incumplidas etc.
La mentira y el engaño es un arte mediante el cual se alimentan la ingenuidad de miles de ingenuos creyentes, tanto en el campo político, como en el religiosos. Se gastan millones en congresos, reuniones, asambleas para discutir cómo enfrentar las crisis, los problemas, el hambre, la violencia y después de mucho hablar y comer, cada cual regresa a su medio para seguir haciendo lo mismo, nada cambia, todo quedo en un puro bla, bla, bla.
El predicador desde el pulpito habla de la sencillez, humildad, desprendimiento, del dar con amor, pero él al bajarse del pulpito hace todo lo contrario. Más bien se aprovecha de su bla, blas, bla para vivir ostentosamente, con arrogancia, bus-cando los primeros puestos en los eventos internacionales y explotado la fe de los incautos creyentes, para vivir como magnate a costilla del evangelio.
Los políticos, de igual forma, les promete a la gente un mundo mejor, más seguridad, trabajo, prosperidad etc. y con el tiempo crece la inseguridad, aumenta el hambre, disminuye el empleo y el dinero se debilita, creciendo la inflación y miseria. Por todos lados hay discursos ricos en palabras y promesas, pero vacios de realidades y contenido práctico.
Todas las semana recibo invitaciones para asistir a eventos en hoteles lujosos en los cuales se enfocan temas muy actuales. Por ejemplo; hablamos del cambio climático y seguimos contaminando el medio con plásticos y químicos dañinos a la salud. Hablamos de combatir la miseria, pero gastamos millones en lujosos templos y grandes y millonarias estructuras, patrocinando viajes y congresos en hoteles lujosos. Se habla de la explotación infantil y los niños siguen deambulando por las calles, pidiendo y consumiendo pegamento. Se habla de salud y la gente muere en los hospitales por falta de medicamento, maltratada por los empleados que les atiende. Se habla de humanismo y reina la codicia y ambición que conduce a una corrupción galopante. Se habla de justicia, pero reina la impunidad. Se Habla del amor pero vivimos llenos de odio, envidia y soberbia. Se habla de igualdad pero se discrimina al pobre y al menesteroso. Se habla contra las drogas y el alcohol y se brinda con cervezas y whisky. En fin, hay una gran distancia entre lo que decimos y lo que hacemos.
Vivimos en un mundo contradictorio. Hay una brecha entre el dicho y el hecho. Quizás hablemos muy lindo desde los pulpitos y digamos grandes verdades, pero nuestras vidas hacen tanto escándalos, que la gente no pueden oír y entender lo que decimos. No hemos aprendido del divino Maestros, Jesucristo, que nos enseño a ser honesto, que nuestro hablar y prometer debe ser con verdad, como dijo en Mateo 5:37 » Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede» Así que cuando no cumplimos o vivimos lo que decimos o enseñamos, Jesús dijo que tales personas proceden del mal.
Basta ya de discursos fallidos, de mentiras y promesas incumplidas, del doble discursos político y religioso. Seamos coherente en lo que hacemos, prometemos y decimos, para que podamos forjar un mundo mejor, en donde se haga realidad aquello que proclamamos y que muchas veces olvidamos. Es tiempo de hablar menos y hacer mas, solo así podremos cambiar la humanidad, de lo contrario, vamos al desastre social.
mariofumero@hotmail.com
http://www.contralaapostasia.com


El articulo es bueno:solo que falla al final cuando dice:»cambiar la humanidad».
la humanidad no va a cambiar,lo que si podemos hacer es predicar el evangelio antes de que Cristo venga por la iglesia para que los que quieran se salven,porque después esto se pondrá mil veces peor con el anticristo.
Blablabla. Esto va muy acorde a la Iglesia cuadrangular.
Mentirosos profesionales.
Usted dice de los del Evangelio cuadrangular, pero donde deja pues a los bautistas.
Los bautistas si que pasan por alto la Biblia ignorando a propósito lo mas elemental.
En este saco caen muchos.
La Iglesia Cristo a las Naciones es un claro ejemplo de esto, donde los pastores Salazar se dedican a adueñarse de las ovejas del Cristo.