ESCARMENTAR EN CABEZA AJENA

Cómo aprovechar un titular de periódico

Juan Carlos Oyuela

Titulares, prensa. noticiaAparece un rostro conocido en la portada del periódico. Debajo de la fotografía graves acusaciones alimentan el morbo y la curiosidad de los lectores. En segundos, cae por el suelo descabezada la fama de una persona. Curiosamente en los últimos años apareció también en el mismo diario inaugurando obras benéficas, aparentemente preocupado por los pobres. Hasta un torneo deportivo llevó su nombre. Las insinuaciones del escándalo contrastan tanto con la imagen pública tenida hasta ahora. Incluso llego a desconfiar si se tratará de una campaña injusta. No es la primera vez que se condena a un inocente. Tampoco será la última víctima de una corrupción generalizada.

Es el momento de hacer leña del árbol caído. En las noticias de los días siguientes, muchos se complacen en escupir en contra del caído en desgracia. El Escándalo general provocado me hace pensar en las piedras lanzadas en otro tiempo contra personas indeseables. Aún sin el juicio al que tiene derecho, la prensa con su tajante veredicto ha bajado el dedo. Condenado a muerte como en el antiguo circo romano será difícil reparar luego el daño producido. La lista negra de los enemigos de la sociedad tiene un nuevo nombre. Seguramente detrás estarán otros que acaban de saltar a otro barco todavía a flote en el mar de las apariencias.

No justifico ni condeno los hechos. Los tribunales harán su trabajo. Desde hace días pienso en las lecciones que puedo sacar. La primera y más evidente, es que ninguno de nosotros está exento de pasar por una situación similar. En arca abierta hasta el justo peca. Y, en nuestra sociedad actual, preñada de egoísmo y corrupción hasta los huesos es preciso moverse con suma precaución. En ocasiones, hace falta una prudencia extremada para no pararse en una mina explosiva, puesta a propósito, para hacer caer al más bien intencionado.

Una sociedad sin Dios pierde pronto todo punto de referencia. Propicia que se impongan las normas de lo posible y lo práctico por encima de lo conveniente. Aunque la tendencia al egoísmo en el hombre es algo antiguo, se puede decir que Nicolás Maquiavelo (1496-1527) estructuró esta forma de proceder. Comparó su trabajo al de Colón, descubridor de un mundo nuevo lleno de posibilidades. Se pensaba a sí mismo como un elegido que liberaría al hombre de la esclavitud de las ideas morales. El poder y lo práctico pasaban a estar en primer plano aún a costa de irrespetarse a sí mismo y de pisotear a todo el que se pusiera por delante. Con Maquiavelo, la política dejó de ser el arte de lo bueno para pasar a ser el arte de lo posible. En la sociedad actual, su influencia en este punto es enorme.

Debemos también a Maquiavelo la inauguración de una “doble moral”. Por un lado la vida individual y por otro totalmente independiente el comportamiento social. Seguramente recordarás, por su fuerte contraste, unas escenas de la película “El Padrino” donde se alterna el bautismo de un hijo del protagonista con los asesinatos de jefes de las otras familias de la mafia del Chicago de los años 30. De acuerdo a esta nueva forma de comportarse, el comportamiento público tiene vía libre para desligarse de la honestidad y los valores en el plano personal. Esta doble “ética” terminar de romper por dentro la vida de cualquiera.

Es relativamente fácil hacer caer en las redes de la corrupción. Hace algunos años, me contó un amigo recién nombrado en un cargo público una visita curiosa. Se trataba de alguien acompañado de una muchacha como “regalo”. No pedía nada a cambio. El presente era solamente una muestra de “buena voluntad”. La negativa fue el comienzo de una enemistad gratuita. Tristemente podría alargar la lista con otros ejemplos de trampas puestas a propósito para cazar a personas honradas y con deseos sinceros de hacer el bien.

No se trata no solamente de luchar contra nuestras malas inclinaciones. También hemos de contar con la avaricia, soberbia e indiferencia de los demás. Expertos en descabezar a otros para ir subiendo peldaños. Hace falta una fortaleza especial y honradez a toda prueba para ir contra corriente en un ambiente donde la trampa parece lo más corriente.

Normalmente no caeremos en un agujero tan grave de repente. No se dan las sorpresas de la noche a la mañana. Una doble vida siempre comienza con pequeños descuidos. Faltas de ética acumuladas como granos de arena, pueden llegar a ser, con el paso del tiempo, una montaña capaz de aplastar a cualquiera. Una mentira por aquí, un soborno por allá, un dinero prestado que se piensa devolver después, querer quedar bien a toda costa… todo mezclado en la oscuridad, bajo tierra, con el calor de la propia soberbia y luego la explosión del volcán hacen volar por los aires al ingenuo que se dejó envolver por las redes tejidas por otros.

Afortunadamente siempre es tiempo de recomenzar. Todos tenemos faltas y equivocaciones. Basta un poco de humildad para reconocer las propias fallas con sinceridad y arrepentirnos. La humildad nos ayudará para no sorprendernos, a evitar las excusas y llamar al mal por su nombre. Atajar nuestras malas inclinaciones desde sus comienzos sin dejar que crezcan. No perder la esperanza de reencontrar la senda del bien todas las veces que haga falta. No condenar sino escarmentar en cabeza ajena. Para esto y más nos puede servir la portada de un periódico.

www.eticaysociedad.org

@jcoyuela

 

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