Mario E. Fumero
“El principio de la sabiduría es el temor a jehová…” Proverbios 1:7
El freno es de vital importancia en la vida cristiana para detenernos frente a las seducciones y tentaciones del diablo. Somos propenso a desbocarnos, como dice San Pablo, estamos expuestos a hacer lo que no queremos hacer (Romano 7:20), porque en nuestros miembros reside la naturaleza pecaminosa que nos lleva cautivo al pecado (Romanos 7:23).
Es por ello que Dios nos ofrece un freno mediante el principio del “temor”. ¿Qué es el temor? Se define como un sentimiento que nos lleva a rechazar o evitar cosas, personas, o situaciones consideradas peligrosas, arriesgadas o que nos hace daño. Es el miedo a actuar contra lo establecido, sabiendo que tal acción nos puede traer consecuencias.
Cuando tenemos “temor de Dios”, nos detenemos frente al pecado. Cuando tenemos temor a las leyes establecidas, porque tal desobediencia trae consecuencia, nos frenamos en nuestras actuaciones. Es, por lo tanto, el temor, un principio de sabiduría que controla nuestros sentimientos (Proverbios 9:10), para frenar nuestras acciones que van contra Dios, la naturaleza y la lógica.
El sentimiento del temor se infunde mediante la educación, la enseñanza y la disciplina (Hebreos 12:7-8). Eso es lo que nos indica el libro de Proverbio. Toda acción contra Dios o contra las leyes naturales o morales trae consecuencia, y por eso debemos fomentar el respeto y el temor para no actuar contra lo establecido. Cuando una sociedad pierde el temor, es igual a un camión si freno, desciende cuesta abajo llevándose todo lo que encuentra hasta estrellarse.


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