Mario E. Fumero
El movimiento LGTB que promueven los derechos de los homosexuales está tomando control no solamente de muchos medios de comunicación y gobiernos, sino que está tratando de implantar una agenda legal que trata de prohibir la libre expresión del pensamiento de aquellos que disienta el de su filosofía promiscua.
En los próximos días estaremos publicando unos artículos en cuanto la agresividad del movimiento gay a nivel mundial, y principalmente en España, donde, con base y platillos celebraron el día del orgullo gay. Las aspiraciones de este movimiento no es sólo, el derecho que se merece, el al cual es el cable ilógico, si no el trata de imponer el su filosofía mediante leyes que prohíban la libre expresión y aquellos que disienten con la misma, principalmente en contra de las iglesias cristianas que predican el principio bíblico del matrimonio entre un hombre y una mujer.
No cabe duda que el movimiento LGTB maneja grandes recursos e influencias a nivel mundia, ya que los mismos se han infiltrado en todos los estratos sociales, tratando de obligar al sistema político a aceptar como normal lo que no es anormal, pero el cual debe de la respetada. Lo que busca este movimiento es la persecución y ostracismo de todos aquellos que no están de acuerdo con su filosofía, e iniciar una persecución contra la iglesia cristiana y los movimientos opuestos a la imposición ilegal a tal conducta. Nosotros queremos que las tendencias sexuales de las personas cinco hombre a las mismas, y no debemos discriminado por tal conducta, pero tampoco, estamos obligados a aprobar y callada ante tales aberraciones. El respeto no envuelve silencio, sino tolerancia. Imponer leyes que nos obliguen a aceptar conductas morales contrarias a los principios bíblicos es inaceptable, y los cristianos tenemos que estar dispuesto a defender nuestros derechos de predicar libremente, señalando el pecado, pero amando al pecador. No debemos estigmatizar ni despreciar a las personas por sus inclinaciones sexuales, pero tampoco ellos tienen derecho a obligarle a aceptar su conducta y callar frente a ello, obligando de a no predicar según la palabra de Dios.
Una cosa es salir del clóset y definir que soy gay, y otra cosa es obligar a meterme en el closet y tener que guardar silencio, porque de lo contrario, la ley me condenaría. Ellos tienen derecho a expresar su ideología, pero los cristianos tenemos el derecho de expresar su opinión y sus creencias de acuerdo a la Biblia, porque debemos de obedecer a Dios, antes que a los hombres.

