Mario E. Fumero
LA DISTORCION DE LA PATERNIDAD ESPIRITUAL
Creo firmemente en la paternidad espiritual como fruto de una formación y relación, pero no como una forma de manipulación, como ocurre en las enseñanzas dentro del movimiento apostólico moderno, el cual ha toma la paternidad espiritual como una forma de hegemonía, en la cual se exige un sometimiento absoluto a los caprichos de los llamado “apóstoles”, de formar tal, que el individuo queda anulado en su capacidad de actuar por sí mismo, debiendo seguir los parámetros y revelaciones ordenada por su llamado ”padre espiritual”, el cual, manipulando las Escrituras, imparte una enseñanza en la cual demanda un sometimiento servil y absoluto a sus caprichos, sin haberlos formado, a tal grado, que les ordena llamarle “papi”, y aunque estos no son frutos de su ministerio, les enseñan la necesidad de tener un padre, que más bien se convierte en un manipulador de sus líderes y miembros. Esto lo podemos encontrar en el libro de Guillermo Maldonado intitulado; “Se Necesita un Padre”[1].
La paternidad espiritual, en el sentido Paulino, consiste en formar discípulos siguiendo el patrón de una vida física, donde hay diversas etapas. Para ello debemos primero entender lo natural, o sea, la forma en que unos padres físicos forman a un hijo físico. “Engendrar” en sentido espiritual es traerlo a Cristo y discipularlo, una vez que se convierten (Filemón 1:10,1 Corintios 4:15). Cuando el niño nace, depende 100% de sus padres para comer, vivir y actuar. En la medida que va creciendo, lentamente desarrolla sus capacidades de expresión, locomoción y razonamiento, aprendiendo por sí mismo. Cuando era bebe tomaba leche que le daba la madre (1 Pedro 2:2), al crecer, se toma la leche por sí mismo, y comienza a ingerir viandas (1 Corintios 3:2). Cuando era un bebé, tenían que ser cargado, pero al crecer ya camina solo, pero hay que vigilarlo. Según va creciendo y evolucionando, lentamente se independiza del sometimiento absoluto a sus padres, porque ya razona. Cuando es niño, comienza a entender, aunque es inmaduro en algunas actitudes (1 Corintios 13:11), confrontando problemas de carácter (1 Corintios 3:1, 14:20), pero al alcanza la madurez, y ser adulto, entonces alcanzo el punto clave de “independencia”, ya que puede tomar sus propias decisiones, porque adquieren la capacidad de discernir y prepararse su propio alimento solido (Hebreos 5:14).
En este etapa de adultez, sus padres ya no lo manejan, sino que él actúa con los principios recibido de sus padres cuando fue niño, y comienza a tomar sus propias decisiones (Proverbios 22:6), y aunque puede consultar a sus padres en algunas situaciones, al forma un hogar, se independiza, y ya no hay una hegemonía de sus ancestros sobre su futuro, porque sabe discernir. En esta etapa de dependencia a sus primogenitores es relativa, funcionando solo en amor, respeto y situaciones especiales en que puede buscar consejería. Es por ello que cuando Timoteo confrontaba problemas ministeriales, le escribida a Pablo, su padre espiritual, para pedirle consejo, y este le contestaba siempre dando consejos según la Palabra, pero no le dio órdenes que le manipularan. Esto lo podemos ver estudiando las epístolas a Timoteo. De manera que no existe, al ser maduro, una dependencia absoluta, ni vertical. Cuando somos maduros en la fe, la dependencia con los padres es horizontal. Primero soy padre, después amigos, y por último abuelo de los hijos de mi hijo. Esto se llama crecimiento espiritual.
LIMITACIONES EN LA PATERNIDAD
Sí partimos de los parámetros anteriores, las relaciones de formación evolucionan según el crecimiento de los discípulos, y la autoridad se va transformando, según nuestros interlocutores van alcanzando madurez. Los ancianos que gobiernen bien, tienen que ser sobrios y de buen testimonio en el sentido bíblico de la Palabra, careciendo de un poder absolutos, pero deben ser respetados y honrados como tales (1 Timoteo 5:17), sin tratar de usar su paternidad y ancianidad como medio de manipulación e imposición.
La lógica natural, legal y bíblica establece de forma clara, que el poder y la autoridad depende del crecimiento, y éste evoluciona en la medida en que nos vamos desplazando a las diversas etapas del ministerio, porque sí la iglesia es un cuerpo vivo, todo es funcional, nada es estático. Otro de los principios básicos de la Palabra es la importancia del consejo y del pluralismo a la hora de actuar y tomar decisiones (Proverbio 11:14,15:22). No podemos obviar que el principio de la delegación nos ayuda a compartir el poder y la autoridad, pasando de una etapa de mando, a una etapa de supervisión y formación. Cuando surgen situaciones conflictivas, entonces debemos de acudir a los múltiples consejos, en lo cual, según la Biblia, está la sabiduría (Proverbio 22:7).
LA TIRANIA DE LOS SANTOS
¿Cómo podemos conocer a un tirano? Es fácil identificar a una persona que ejerce una tiranía ya sea nivel de estado, empresa o iglesia. La característica de un tirano está en el hecho de que busca tener poder absoluto. En el caso de la democracia, un gobernante se vuelve tirano cuando tiene bajo su control los tres poderes del estado (Judicial, legislativo y ejecutivo), y quita y pone gente a dedo, según sus caprichos, o usa el poder económico para comprar conciencias. En el caso de una iglesia, el pastor se vuelve un tirano cuando inhibe a sus ovejas de la libertad de conciencia, los segrega de los demás, y forja un culto en torno a su persona, llevando el control de todo el quehacer de la congregación, incluso en lo administrativo, de manera que dispone de los recursos como que fueran suyos, y busca siempre protagonismo. Una característica de los tiranos es su soberbia y prepotencia. No acepta confrontación, ni admite errores. El tirano o dictador involucra en su liderato a elementos de su familia, o sus allegados que le son incondicionales, pero si alguien disiente en lo más mínimo de su punto de vista, los excluye y los sataniza, decretándole el ostracismo.
Cuando un pasto no huele a oveja, ni vive en medio del rebaño, y se autoproclama apóstol o iluminado, estamos frente a un individuo muy peligro, que por su soberbia y ambición se convertirá en un dictador espiritual, y el rebaño estará expuesto a vivir en la “tiranía de los santos”, por lo que la congregación se convertirá en una secta, y no será parte del cuerpo universal de Cristo, que es la Iglesia mística.
CONTINUARA….
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[1] -Publicado por GM Internacional, Miami, 2005.

