Mario E. Fumero
La agenda 2030 en sus 17 postulados contiene realidades muy puntuales que son valederas, pero sutilmente en los puntos 4 y 5 nos llevan a destruir los valores tradicionales para introducir una cultura global, en donde se impondrá la ideología sobre la biología. Ellos manejan sutilmente algunas terminologías ambiguas como género e inclusión, ambas palabras sí la analizamos en el sentido que actualmente les da las nuevas corrientes ideológicas, va más allá de lo natural, para llevarnos a situaciones contrarias a la naturaleza misma.
Pero analicemos primeramente el término género. Según el diccionario de la Real Academia Española el género tiene varias connotaciones, dependiendo desde qué ángulo la usemos. Es indicativo de que los seres humanos pertenecen a un sexo definido por la biología, pero desde un punto sociocultural, se opone radicalizar para atentar contra la biológico. En la forma en que se usa en los puntos 4 y 5 de la agenda 2030 el término género se usa para referirse a las características sociales, culturales y psicológicas del hombre o mujer según su gusto o inclinación. Tradicionalmente, se ha considerado que existen dos géneros: masculino y femenino, basados en la biológico, pero esta definición ha evolucionado sociológicamente y en esta ideología se reconoce más de 100 géneros sexuales, por lo cual, es un término viciado, que se presta para modificar los esquemas culturales de los pueblos.
Según un análisis realizado por Alfons Martinell Sempere, considera que la Agenda 2030 trata sutilmente de minar las culturas y creencias de los pueblos al escribir: “El documento final de Naciones Unidas “Transformar nuestro mundo: La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible” establece 17 objetivos (ODS) y 169 metas que configuran un marco de acción a largo plazo, con un horizonte de quince años. No podemos entender una finalidad tan amplia de transformar nuestro marco de vida y convivencia a nivel internacional sin tener en cuenta la cultura o las culturas que están incidiendo enormemente en nuestros problemas globales”[1].
Varios escritores al analizar las propuestas de la Naciones Unidas, consideran que la promoción del feminismo trata de entronizar una agenda supremacista en donde se destruyan todos los valores clásicos de la sociedad. Es por ello que el escritor Shulamith Firestone, figura principal del feminismo radical de corte marxista, afirmaba en su dialéctica lo siguiente: “Así como la meta final de la revolución socialista era no sólo acabar con el privilegio de la clase económica, sino con la distinción misma entre clases económicas, la meta definitiva (…) debe ser no simplemente acabar con el privilegio masculino, sino acabar con la distinción de sexos misma”. De manera que el marxismo ha cambiado la lucha de clase, por la lucha de la liberación sexual, afirmando que la opresión de la mujer debe ser eliminada en su tradicional configuración, para lograr su liberación y desarrollo en plena igualdad con el hombre, apoyando junto a ello, la diversidad de género.
Lo que antes el comunismo catalogaba incorrecto, hoy lo proclama como correcto, pero solamente esta agenda prevalece en los países occidentales, porque, aunque China y Vietnam se definen como países comunistas, defienden los valores de la familia tradicional, sin embargo, Cuba, por el contrario, estableció leyes que legalizan esta ideología, igual que España, México y Argentina que tienen gobiernos de izquierda. En Chile la izquierda la ha impuesto, pero enfrenta un fuerte rechazo popular. Sin embargo, no ha llegado a implantarse en Nicaragua y Venezuela.
¿Cuáles son los poderes que mueve esta agenda, que actualmente predomina en El Mundo occidental? Necesitaremos otro capítulo aparte para poder escribir cuáles son las fuerzas ocultas que desde las Naciones Unidas manejan está desculturización de los pueblos, para destruir el fundamento de lo que es la sociedad: “LA FAMILIA”.
http://www.contralaapostasia.com
[1]–https://reds-sdsn.es/wp-content/uploads/2020/04/REDS_Cultura-y-desarrollo-sostenible-2020.pdf Página 8


