LAS MEDICINAS; ¿NEGOCIO O DERECHO HUMANO?

Mario E. Fumero

No hay mayor desgracia que vivir en un país pobre y enfrentarse a una realidad médica deficiente, donde el estado ni siquiera te puede facilitar las medicinas para que puedas sobrevivir. De igual forma, es desconcertante e inhumano pensar que las farmacéuticas hacen pingüe negocio con los enfermos, teniendo ganancias exorbitantes, y no le facilitan a la gente las medicinas a un precio módico. Creo que uno de los derechos humanos más importantes, para el ser humano, es tener acceso al médico y a la medicina sin importar su condición social, por lo que no debe ser un negocio, sino una de las necesidades más básicas de las personas, junto a la educación, las cuales deben ser socializadas.

 Tristemente en nuestro mundo moderno la enfermedad es un negocio y para ella no existen defensores de los derechos humanos, todos estamos expuestos a la explotación de los laboratorios, y de los médicos principalmente a nivel privado. Según un informe hecho por la revista Topia de México, el mercado farmacéutico supera en ganancias al mercado de las ventas de armas o las telecomunicaciones. Por cada dólar que invierten en fabricar un medicamento, obtienen mil veces más ganancia, porque si alguien necesita una medicina, y dispone de recursos, la compra. Las farmacéuticas realizan una gran presión publicitaria de los medicamentos que fabrican, y los dueños de los medios de comunicación no investigan si los productos que anuncian son útiles o nocivos para la salud. Las farmacéuticas explotan al máximo los medicamentos en forma de monopolio y en condiciones abusivas, sin tomar en cuenta las necesidades de los enfermos ni su capacidad adquisitiva.

No podemos medir el poder oligopólico de las farmacéuticas, pues sus ganancias son enormes, sin un control de calidad, y tristemente pone en riesgo la sostenibilidad de los países pobres, así como de los sistemas sanitarios públicos, Y los cuales principalmente en Honduras no tienen los medicamentos básicos para algunas enfermedades que son de alto riesgo y a la cual gran parte de la población no puede tener acceso para comprarlos. Según este estudio de la revista Topia, las farmacéuticas promueven la corrupción porque sobornan a médicos, jueces y políticos para dañar a la gente, Y muchas veces ponen a la venta productos que no tienen el medicamento requerido sino como ya hemos visto en el pasado venden como medicina para la presión pastillas llenas de harina. Podemos afirmar rotundamente que la falta de los medicamentos en muchas personas, son una de las primeras causas de muerte y de enfermedades en el mundo.

Solo diez empresas farmacéuticas están en los países más desarrollados: 5 están en Estados Unidos (50%), 2 en Suiza (20%), otras dos en el Reino Unido (20%) y una en Francia (1%), aunque también hay empresas japonesas, europeas, nórdicas y alemana, Todas ellas con importantes niveles de ganancias. Los márgenes de ganancias de estas industrias alcanzan hasta el 90%, y superan ampliamente a los bancos comerciales. La globalización permite a estas compañías maximizar sus beneficios porque compran las materias primas en los países pobres, donde son más baratas, instalan sus fábricas en donde las condiciones laborales son más ventajosas y venden sus productos fundamentalmente en los países donde la población tiene mayor poder adquisitivo y los servicios de salud están más desarrollados.

Ningún país pobre cuenta con industria farmacéutica propia, con excepción quizás de Brasil e India. Algunos países desarrollados han sido capaces de crear laboratorios, pero dependen de los proveedores de materias primas químicas y, por consiguiente, de las industrias farmacéuticas que pertenecen también a éstas. Para alcanzar y mantener sus enormes beneficios, a expensas de los servicios sanitarios públicos, recurren en muchos casos a colocar en puestos políticos y gubernamentales a personas afines a sus intereses o a directivos de sus empresas.

Tristemente hemos visto cómo los gobiernos hondureños en los últimos 12 años no han podido suplir la demanda de salud que requiere el pueblo principalmente los pobres y como cada vez más las personas, aun con Seguro Social, no encuentra los medicamentos para poder sobrevivir, y todo esto frente al silencio de los organismos de Derechos Humanos, que velan más por ideologías externas, qué por necesidades internas. Dios tenga misericordia de nosotros.

 marioeduardofumero@gmail.com

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