“y por avaricia harán mercadería de vosotros, con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme”
2 Pedro 2:3.
Mario E. Fumero

La palabra “mercadear” significa hacer negocio, vender un producto, ponerle precio aquello que quiero ofertar, comerciar con bienes, y puede ser sinónimos de traficar.
Actualmente las ofertas del mercado se han tecnificado, y algunas se han vuelto engañosas y suspicaces. Se habla incluso de una carrera universitaria en que se les enseña a los vendedores y comerciantes unas fórmulas para hacer más efectivo su trabajo, se denomina “mercadotecnia”.
En la versión de Reina Valera del 1960 se registra el término “medrar” en referencia a hacer negocio del evangelio (2 Corintios 2:17[1]) pero en la versión de 1909 se registra el termino de “hacer negocio”, que, en sí, es el sentido más correcto de la expresión. El apóstol Pedro expone la tendencia de que se levantarán muchos, que tomarán el evangelio para hacer mercadería, arrastrados por la avaricia como dice 2 Pedro2:3; “y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme”.
En éstos tiempos este fenómeno evangélico es muy prolifero en las iglesias de la prosperidad, pues se ha resucitado la venta de bulas de la Edad Media[2], usándose diferentes técnicas desde los púlpitos, para motivar y presionar a la gente para que ofrende y diezme de muchas formas engañosas e impositivas, usando estrategias chantajistas y hasta de extorsión, al decir que por medio de lo que den, recibirán salud, bendición, prosperidad, riqueza y milagros, y si no dan, podrían recibir maldición.
Muchos falsos ministros le ponen precio al mensaje, y condicionan las enseñanzas evangélicas a un valor determinado. Otros hacen del arte y la música una completa mercadotecnia, por lo cual, muchas iglesias se convierten más en un teatro, que, en una comunidad de santos, que se unen para ayudar al necesitado, y proclamar el evangelio de Jesucristo.
En la técnica para explotar la fe, se usan expresiones sutiles para engañar a los incautos creyentes. El apóstol Pedro afirmó que usan “palabras fingidas” y por medio de ellas, hacen negocios de vosotros. Debemos tener discernimiento para poder detectar cuando se está usando estas sutilezas, para convertir el mensaje evangélico, en negocio, en vez de un compromiso que nos mueva para ayudar al necesitado.
[1]– “Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que, con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo”.
[2]-Documento pontificio relativo a materia de fe, o de interés general, que da concesión de gracia, perdón, privilegios o asuntos judiciales o administrativos, expedido por la Cancillería Apostólica y autorizado por el sello de su nombre u otro parecido estampado con tinta roja.


Dios bendice al obrero (predicador) justo que habla y defiende la Sana Doctrina, quienes tienen derecho a un salario digno, gloria a Dios Jehová por este artículo que narra la verdad bíblica.