Mario E. Fumero
No podemos pasar por alto la necesidad de aceptar nuestros errores, y descubrir nuestros defectos, para ello debemos examinarnos y conocernos a nosotros mismos[1]. Esta actitud de autoevaluación nos llevará a rectificar muchas acciones negativas que pueden rebotar contra nosotros. Si nos examinásemos, evitaremos escándalos, comentarios y juicios, además, esto lo que recomienda el apóstol Pablo antes de participar de la cena del Señor[2], pero para adquirir esta capacidad, es necesario ser formado dentro de un marco de sinceridad y ayuda mutua[3].
LA IMPORTANCIA DEL TESTIMONIO
Es necesario velar por las necesidades integrales del discípulo, tanto en lo material, como en lo emocional, y buscar como modificar, no solo sus actividades espirituales, sino también aquellas otras áreas que, siendo humanas y naturales, determina muchas veces su conducta social. Tenemos que penetrar en todas las áreas desordenadas del discípulo. Debemos ver si es un buen hijo, padre, esposo. Si practica la hospitalidad y administra bien sus bienes, si es aseado y ordenado en su persona, o en aquello que hace etc. Debemos tener presente que como cristiano, hay alrededor una gran nube de testigos que nos están observando[4] y debemoss que ser cuidadosos para que nuestro comportamiento no cause escándalo y escarnio al Evangelio[5].
EL TESTIMONIO CRISTIANO
Debemos cuestionarnos ¿Cómo es nuestro testimonio en la relación personal con los que no son de la iglesia? Todo esto es parte de la vida cristiana, y no podemos pasarlo por alto. Descuidar e ignorar lo que otros piensen de nosotros es menoscabar mi credibilidad como hijo de Dios[6]. La credibilidad del cristiano ante el mundo tiene mucha importancia, pues debemos dejar un “buen sabor de boca” en aquellos que nos ven, por eso hay que cuidar el testimonio.
Esto nos lleva a reconocer que tenemos que ser confrontados dentro del discipulado en todas las áreas de nuestro diario vivir. Debemos ir más allá de lo espiritual, cuidando nuestra vida natural, e incluso vivencial, y hacer hincapié en lo que somos y hacemos. Para ellos es necesario entrar en una relación íntima con Dios, por medio de la oración, para que nos ayude a resolver los problemas de hábitos y costumbres que, aunque sean normales y aceptables en el entorno social, no son valederas para los hijos de Dios. Hay que tener presente que somos diferentes a los demás, que existen otros valores que determinan nuestra conducta. El Señor desea que seamos peculiar, como lo proclama la Palabra[7] pues somos un pueblo escogido para proclamar su gloria[8].
EL SER TRANSPARENTES
Esto nos obliga a desarrollar una dinámica, que además de todo lo expuesto, nos lleve a confrontaciones con hechos y acciones que se salen del marco bíblico, para llevarnos a la vida práctica. Lo primero que debemos considerar es la importancia de “desnudarnos” (no en el sitio físico), como persona delante de los demás para ser “transparentes”, y aceptar las críticas y los comentarios sobre nuestra forma de ser y actuar.
La transparencia es equivalente a andar en luz, no esconder, ni disimular los errores[9]. Para ello debemos imitar la conducta de Jesús. Este se confrontó primero a sí mismo, mediante unas preguntas que tienen grandes implicaciones y que dan lugar a una terapia de grupo. Analicemos Lucas 9:18-20: “Aconteció que mientras Jesús oraba aparte, estaban con él los discípulos; y les pregunto diciendo: ¿Quién dice la gente que soy yo? Ellos respondieron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros que algún profeta de los antiguos a resucitado. Él les dijo: ¿Y vosotros quien decís que soy? Entonces respondiendo Pedro, dijo: El Cristo de Dios”. Notemos las dos preguntas de Jesús a sus discípulos en este texto;
LA PRIMERA PREGUNTA se relaciona con la opinión externa que la gente tenía hacia Él, ¿Quién dice la gente que soy yo? ¿Estarías tú dispuesto, como maestro o padre, plantearte lo que la gente, afuera de tu círculo, piensa de ti? La respuesta nos daría mucha luz de nuestra calidad de vida cristiana ante el mundo.
LA SEGUNDA PREGUNTA era mucho más íntima y directa: “y vosotros ¿Quién decís que soy, o que pensáis de mí?” No cabe duda que, los que viven con nosotros, nos pueden juzgar más correctamente que los de afuera. Si aceptamos la crítica constructiva, si nos confrontamos con nuestra realidad, seremos capaces de convertirnos en modelos para otros, y demandarles a los demás el planteamiento de estas preguntas. Muchas veces necesitamos hacer reuniones de “confrontación”, para saber la realidad de nuestro estilo de vida. La psicología le llama a esto “terapias de grupo”, yo le llamó simplemente confrontación.
Jesús, por medio de estas preguntas, trataba de buscar actitudes escondidas en sus discípulos. El formula interrogantes, para descubrir defecto, y reconocer nuestras áreas débiles[10]. No podemos evadir el hecho de que muchas personas vienen al Señor dañadas emocionalmente, con trastornos de personalidad y malos hábitos que deben ser depurados una vez que los identifiquemos. El discipulador no solo es un guía espiritual, sino también un consejero, un sacerdote[11] y educador, haciendo las veces de padre, madre, pastor y amigo, de aquellas vidas que tiene bajo su cobertura..
En la medida que potenciamos esta relación de formación y confrontación, podremos sanar, restaurar y corregir a los discípulos, entonces estaremos forjando cristianos maduros en la fe, de lo contrario, forjaremos un cristianismo falso, lleno de hipocresía, con doble moral y superficialidad, cosas que además de afectar la unidad del cuerpo, nos llevara a un tremendo fracaso espiritual y social.
BIBLIOGRAFÍA
[1]–2 Corintios 13:5 “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?”
[2]-1 Corintios 11:31-32 “Si pues nos examinásemos a nosotros mismos, no seriamos juzgados; mas siendo juzgados, somos castigados por el señor, para que no seamos condenado con el mundo”.
[3]– Hebreos 13:16 “Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios”
[4]– Hebreos 12:1 “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante”
[5]–Mateo 18:6 (Mr. 9.42-48; Lc. 17.1-2)“Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar”
[6]– Hechos 2:46-47 “Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en la casa, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, ablando a Dio, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos”. 1 Timoteo 3:7“También es necesario que tenga buen testimonio de las de afuera, para que no caiga en descredito y en laso del diablo”
[7]-1 Pedro 1:18-19 “Sabiendo que fuiste recatado de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestro padre, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin manchas y sin contaminación”
[8]-1 Pedro 2:9 “…linajes escogidos, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido, para que anuncies loas virtudes de aquel que os llamo de las tinieblas a su luz admirable”
[9]– 1 Juan 1:7“Pero si andamos en luz, como el está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado”
[10]-2 Corintios 7:1“Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios”
[11]-Proviene de la palabra en latín “Sacerdos” que se logra traducir como la frase “encargado de hacer las cosas sagradas” y se deriva de la palabra griega “Presbyteros” cuyo significado es “anciano”. Los sacerdotes han sido parte del servicio y adoración de Dios desde el inicio de los tiempos y su origen fue registrado en el viejo testamento. Ver: https://www.significadobiblico.com/sacerdote.htm


