Mario E. Fumero
Por más de 55 años he venido trabajando con jóvenes que tienen problemas de adicciones. principalmente a drogas y alcohol. Últimamente he trabajado con otro tipo de problemas, principalmente de jóvenes integrados a pandillas o maras. Dentro del mundo de las adicciones, no cabe duda de que aquellas basadas en sustancias ingeridas por los pacientes, causa un doble daño, tanto físico como psicológico. Entre las drogas más peligrosas clasificamos las drogas narcóticas, además de la droga histórica y legal existente en mucha parte del mundo como es el alcohol que su adicción se cataloga como una droga que genera una enfermedad llamada alcoholismo.
Sin embargo, en el mundo de hoy nos enfrentamos a otras muchas drogas que no se ingiere, pero tiene la facultad de manipular la mente y el comportamiento de las personas, y producir un daño cognitivo impredecible como es el terrible efecto de la adicción a las tecnologías, principalmente a los juegos tecnológicos y a las redes sociales, siendo el celular el mayor esclavizante de nuestros niños y jóvenes. Quién iba a pensar que un instrumento tan útil como un teléfono móvil, que podía acortar distancia, hoy por hoy se ha convertido en un serio problema en la niñez y la juventud que los ha llevado a una dependencia tan terrible al mismo que se ha convertido no solo en una adicción, sino en una enfermedad de dependencia psicológica aguda.
Se ha dado el caso de que, a un menor, que la madre le canceló el celular porque no estudiaba, terminó agrediéndola con un cuchillo. Los daños causados por la adicción a la tecnología y a los móviles están trayendo grandes males dentro del esquema familiar y educativo. Este pequeño aparatito, ha roto la relación, la comunicación personal, y está enajenado a tal grado a la juventud, e se han salido de la realidad, para estar esclavo de un receptor móvil que le absorbe gran parte de su tiempo, y por ende de su vida.
A nivel de las iglesias, ha anulado la Biblia física, y en los cultos, muchos viven pendiente a un celular, que interrumpe su comunión con Dios e incluso, cuando tienen que adorar a Dios, algunos están mensajeando.
En el hogar se ha roto la comunicación entre padre e hijos. Es común ver cómo a la hora de comer, en una mano tienen la cuchara, y en la otra el celular. He visto por experiencia propia, que cuando hacemos alguna actividad, ya sea de retiro, campamento o trabajo social, y se les prohíbe a los jóvenes llevar el celular, o tenerlo durante la actividad, mejor deciden no ir, porque el apego al móvil llega a ser tan agudo, que al faltarle este, su vida emocional se descompensa, y cuando esto ocurre, indudablemente se han vuelto adictos compulsivos.
¿Cómo rehabilitar a un adicto a la tecnología? Creo que en esta área la rehabilitación se vuelve compleja y casi imposible, porque, aunque no produce efectos físicos patentes, los daños psicológicos y emocionales son tremendo. Podemos afirmar, sin lugar a equivocarnos, que la adicción a la tecnología en la juventud de hoy es mucho más aguda que cualquier otra adicción a drogas que se puedan ingerir o consumir.
¿Cómo evitar ser adicto a la tecnología y a los celulares? Simplemente regulando nuestro uso. Debemos establecer un tiempo determinado al día para usarlo en las redes sociales. Si el día tiene 24 horas, y gastamos 16 horas entre trabajo, estudio y dormir, las otras 8 horas que tenemos para hacer lo que quiero, la debo distribuir equitativamente, dejando un tiempo para leer, un tiempo para relaciones personales, un tiempo para mis necesidades personales, y quizás 1 o 3 horas lo más para poder distraerme en el uso de las redes sociales o tecnología. La adicción a las redes sociales solo es posible controlarla con disciplina, y teniendo una conciencia de que todo exceso o dependencia absoluta a algo o alguien, nos vuelve esclavo, y, por lo tanto, debemos saber manejar nuestro tiempo, y no volvemos esclavo de un pequeño aparatito, que, llevándola en el bolsillo, nos puede llevar a una dependencia de pronóstico impredecibles.


