Mario E. Fumero
Vivimos en un mundo en donde se hace difícil saber cuan es la verdad y difícil el
tratar de entender que noticia es falsa, verdadera o distorsionada. Se ha vuelto casi misión imposible el poder confiar en algunos medios, principalmente en la información difundida por las redes sociales, ya que se usan para difundir y manipular toda clase de información. Esto ha llevado a la sociedad a un proceso de polarización, en donde la división se ha convertido en un mal endémico en todos los niveles de la sociedad.
Parece que la técnica maquiavélica de “divide y triunfarás”, es uno de los métodos más usados por el maligno para destruir la sociedad. Vivimos en un mundo dividido en todos los aspectos. No podemos ignorar que la gran mayoría de los hogares viven en un conflicto de división familiar, 8 de cada 10 matrimonios terminan separados o divorciados sin contar un 60% de madres solteras dentro de nuestra sociedad lo cual acrecienta la paternidad irresponsable, creando los factores de riesgo para que la juventud tome el camino de la delincuencia.
A nivel religioso, existen choques internos dentro de muchas iglesias y denominaciones, surgiendo la división religiosa que prolifere el surgimiento de muchas iglesias independiente. ¿A que se debe todo esto? Es consecuencia de la ambición y la codicia de los seres humanos. Bien afirmó el apóstol Pablo que raíz de todos los males es el amor al dinero, y esta es la causa de muchas contiendas divisiones y miseria.
En El Mundo de la política no podemos ignorar que tanto la izquierda, como la derecha se han radicalizado, ahondado en una división que lleva la confrontación, en donde todos tratan de imponer sus ideales de forma impositiva, debido a ello tenemos una derecha ultraconservadora, y una izquierda radical.
Una de las verdades más grande programada por Jesucristo fue cuando confrontó a los fariseos afirmando en Mateo 3:24-25 que “Si un reino está dividido contra sí mismo, tal reino no puede permanecer. Y si una casa está dividida contra sí misma, tal casa no puede permanecer” evidenciando con esas afirmaciones que cuando hay división donde quiera que sea el caos aparece y la destrucción se haría inminente.
Al contemplar el panorama mundial, tanto en el plano económico, como político, se hace evidente que vivimos en un mundo polarizado, en donde la división nos puede llevar a una confrontación, la cual puede desencadenar una tercera guerra mundial. Respecto a Honduras, nunca ante hemos visto y vivido una confrontación política tan agresiva como la que estamos viendo en estos últimos tiempos. Todos estos acontecimientos nos llevan a perder el rumbo de vivir en paz y podernos enfocar en la problemática nacional, haciéndose imposible el poder alcanzar los objetivos positivo para vivir en una sociedad de paz y progreso.
Es bueno advertir que, si seguimos confrontándonos abiertamente de la forma en que lo estamos haciendo a nivel político, a largo plazo sufriremos las consecuencias. Bastante violencia tenemos en el plano de la delincuencia, para qué que el panorama se complique más con una la división nos lleve la intolerancia y esta nos conduzca a la violencia, ya sea por parte de los colectivos, de la llamada Mancha brava o de la violencia inducida por un odio partidista que nos puede causar grandes daños.
Mi humilde consejo para los políticos es que hagamos propuestas coherentes y concretas, evitemos la confrontación y la ofensa. No usemos los espacios para excitar al vituperio y la contienda personales. Recordemos las palabras de Benito Juárez “el respeto al derecho ajeno es la paz”


