LA TELEVISIÓN Y NUESTROS HIJOS [1]

Mario E. Fumero

          Estamos viviendo tiempos donde la violencia y la conducta rebelde de nuestros menores preocupan a todos los especialistas. Los niños de hoy son más irrespetuosos, violentos y destructivos que los del pasado, poseyendo una malicia avanzada. Esta realidad nos lleva a formular muchas preguntas: ¿Cuál es la causa que hace al niño violento y propenso a rebelarse contra el sistema social existente? Se culpa de la desintegración familiar como la causa detonante de ello, y no excluyo este fenómeno como un factor determinante del problema, pero existen hogares, aparentemente estables que tienen hijos violentos. La delincuencia infantil ronda el 80% de los delitos comunes, el suicidio el 30%, y el crimen ha aumentado en un 60% en los menores de edad. ¿Qué hay detrás de este fenómeno? Uno de los elementos desencadenantes de estos males es la influencia inducida por los medios visual: El cine, los videojuegos, el internet, las redes sociales y la televisión.

¿CUÁNTO TIEMPO VEMOS TELEVISIÓN?

          La influencia de la Televisión en la vida y comportamiento de las personas es algo que se viene discutiendo desde el inicio de esta. Este aparato es el intruso familiar que se ha adueñado de la vida de millones de seres humanos. En Estados Unidos un 99% de los hogares tienen uno o más televisores. La televisión apareció a finales de la década del 1940 y se ha convertido en el objeto más importante en la vida familiar, por lo que en el año 1950 aparecen los primeros estudios sobre su influencia en el comportamiento de los seres humanos. El país que más televisión consume es los Estados Unidos de Norteamérica, siguiéndolos los países industrializados. Según estudios, los norteamericanos pasan frente a la pequeña pantalla en su vida un promedio de 231 millones de horas. Los niños pasan diariamente de 3 a 7 horas.

Una investigación realizada por Steinberth en su escrito, “TV Facts”, publicado en 1985 por “Facts on file Publications” de New York, afirmó que en el año 1960 el promedio de consumo de televisión rondaba las 5 horas, diaria, pero a partir del 1984 este consumo alcanzó las 7 horas diarias, principalmente en los niños. Se ha comprobado, en estudios realizados en diversos países por científicos, que la televisión crea una adicción que impide el desarrollo psico-social de los menores, además, se le atribuye muchos comportamientos que deterioran los valores de nuestra sociedad.

          Uno de los males mayores atribuido de la televisión en la niñez es la obesidad. Es por ello por lo que la Academia de Pediatría de los Estados Unidos ha determinado que esta situación de “obesidad infantil” se debe al hecho de que la televisión se ha convertido en la “baby sitter” o “nodriza” de los niños, privándole de una vida física activa, por lo cual, aumentan de peso, pues están sentado muchas horas sin queman energías.

Otros estudios realizados en el 1986, por Williams y Handford en tres comunidades diferentes del Canadá, entre niños de 7 a 12 años, demostró que los niños que vieron menos televisión, y desarrollaron actividades físicas al aire libre, eran más sanos y menos obesos que aquellos otros que pasaron muchas horas viendo televisión[2]. Todos los especialistas coinciden que ver más de dos horas de televisión al día, principalmente en menores, crea una adicción, y una secuela de daños que van desde lo físico y social, hasta lo psíquico y mental.

La invasión de la televisión en la vida familiar ha originado una serie de males que muchos no saben valorar. Sí es cierto que los medios visuales pueden ejercer una influencia positiva y educativa en las personas, también puede producir un efecto dañino. Este intruso en la vida hogareña ha servido para romper la comunicación entre padres e hijos. Según estudios realizados en hogares en donde predomina la televisión, el promedio de relación y comunicación entre padres e hijos ronda los 6 minutos diarios, mientras que la relación de estos con la televisión restringida ocupa de 3 y 5 horas diarias. Este aparato solo ha servido para mantener la familia junta en un asiento, pero sin que se comuniquen entre ellos, lo que ha alejado el uno del otro dentro del hogar. Recordemos aquella época que en Honduras se realizaron cortes de energía eléctrica, por racionamiento hasta de 8 horas de noche. Muchas familias confesaron que en esta etapa se reforzó la comunicación de los matrimonios, y sus hijos mejoraron su relación paternal, ya que no tenían a nadie que perturbara la comunicación. También fue la época en que más niños nacieron.

Es importante concluir afirmando que las muchas horas frente a un televisor crea problemas de relación familiar, obesidad, adicción, disminución del rendimiento escolar y deterioro psicoemocional en los que se vuelven consumidor de alta dosis de tele. Analicemos ahora los efectos destructivos, porque gracias a la televisión nuestros niños se han vuelto insensibles frente al dolor humano, lo que ha producido un daño denominado “factor inmunizador” conduciéndolos a la violencia. La televisión fabrica antivalores y elementos dañinos a la salud mental y emocional de los niños. Es la escuela de la violencia y sexo, de la cual se ha nutrido las generaciones de jóvenes que hoy inundan las cárceles y los cementerios.

SU EFECTO DESESTABILIZADOR

          Los periódicos de nuestro país dan relatos espeluznantes de hechos cruentos que rompen toda lógica, y nos colocan en una escala de conducta bestial e inhumana. ¿A qué se debe tanta violencia, y como se desencadena ésta en los menores de edad? La influencia visual desarrolla dos elementos que denominamos <efecto inhibidor>, ya que el espectador vive tantas escenas violentas y de depravación sexual, que pierde la noción de lo correcto. Es entonces cuando queda inmunizado ante tan negativo comportamiento, el cual se vuelve normal, por lo que el sexo depravado (o pornografía) y la violencia se convierten en el pan de cada día.

          El individuo sometido a estas escenas se adapta a tal grado, que convierte lo anormal en normal. Los valores trasmitidos por los padres son devorados por la violencia y obscenidades que muestran la televisión. ¿Cuánto tiempo emplean los padres en transmitir valore que formen el carácter de sus hijos? Si comparamos el tiempo dedicado por los padres a la formación de valores, y los comparamos en proporción a los que el niño pasa viendo televisión, descubriremos que las horas de influencia de la televisión superan en un 80% el tiempo dado por los padres en la enseñanza de valores. Un niño entre los 2 a los 12 años pasa un promedio de 25 horas semanales frente al televisor, pero apenas emplea 2 horas para ir a la Iglesia y 1 hora para comunicarse con sus padres durante la semana. Esto hace que la tele y la tecnología les programe más que el hogar.

          Según estudios realizados en España, el niño español promedio ve en una semana un promedio de 670 homicidios, 848 peleas, y 420 tiroteos, lo que representa 1,953 actos violentos[3]. En Estados Unidos los niños entre 2 a 6 años ven anualmente 300,000 comerciales que moldean sus gustos y hábitos, y 18,000 asesinatos que afecta irreversiblemente el carácter y la sensibilidad, produciendo efectos negativos y agresivos[4]. En Honduras, y debido a la influencia norteamericana y de los dibujos animados orientales, nuestros niños ven un promedio de 560 actos violentos a la semana. Es más, algunos canales presentan noticias e imágenes tan crueles, que pueden dañar la sensibilidad emocional de los niños, y hacerlo insensible a la sangre, muerte, crimen y violencia.

          Pese a que Honduras es un país subdesarrollado, hay más televisores que refrigeradora en las zonas pobres. Vasta ir a los barrios marginales de la capital para ver que las casas, hechas de tablas de orillas, y careciendo de lo básicos, tienen un televisor. No podemos ignorar que una serie televisiva que se emitió hace varios años sobre “los cholos” produjo un patrón de conducta que ha sido puesto en prácticas por los grupos mareros. Si la influencia de la tele fue negativa en Estados Unidos, ¿Qué podemos esperar en las regiones subdesarrolladas, en donde hay más factores de riesgos para imitar estos estereotipos?

          Un informe de Garrison y Morgan fechado en 1985 y llamado “The Psychology of Human Development” afirma que cuando un joven cumple los 20 años, ha empleado 2 años consecutivos de 24 horas de su vida viendo televisión, por lo que su estructura psicológica está impregnada de estas escenas, que lo pueden volver enfermo sexual, asesino o violento, según el tipo de programa que haya visto. La televisión sin control es un agente peligroso para la salud mental de las personas, principalmente en los primeros 7 años de su vida.


[1] – Resumimos tres artículos publicados sobre un mismo tema en uno solo. Escrito y publicado en diciembre 2002.

[2] -”The impact of television: A natural experiment in three comunities” T.H. Williams,  Academia Press, Inc, Orlando, Fla 1986.

[3]-” Televisión, sus efectos en niños y adolescentes” Héctor Detrés Collazo. Editorial Clie.

[4] -” The demostration of power: Violenci profile” Gerbner G. Gross. Journal of Communication, vol 29. pp177-196.

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