Mario E. Fumero
¿Qué determina el comportamiento humano? Las influencias del medio, tanto del hogar como de la sociedad. Es por ello por lo que afirmamos que el individuo es el producto del medio: Primeramente, el hogar es el factor determinante en la formación de la personalidad y de los valores de un ser humano. En segundo término, somos forjado por la influencia que tenemos del entorno (o marco), el cual nos moldea en ciertos aspectos. En tercer lugar, están las influencias recibidas por los medios de comunicación y de la educación liberal que se nos imparte, cuyos valores se fundamentan más en el humanismo, el cual ha evolucionado al llamado transhumanismo[2].
Cuando los hogares se desintegran, y el entorno se vuelve hostil, corrupto y sin valores, y la educación y los medios transmiten filosofías huecas, humanistas y materialistas, no producimos ciudadanos normales, sino fenómenos sociales, como los que actualmente existen, llevándonos a vivir una inseguridad cada vez más crítica.
¿De qué adolece nuestra sociedad? De valores, principios, temor, respeto, orden. Imagínense; qué podemos esperar de una juventud intoxicada por el sexo, con una violencia constante en los cines, y para colmo, con una filosofía donde se afirma que somos producto de una evolución, que venimos del mono, y que cada ser humano debe ejercer sus derechos, sin pensar en sus deberes, ni medir las consecuencias. Cuando se nos enseña que podemos actuar conforme a nuestros gustos y deseos, estableciéndose el derecho de escoger el sexo que quiera, aunque vaya contra la naturaleza biológica, cometemos errores que pueden originar consecuencias graves en el futuro.
Si miramos los libros de texto existentes en las escuelas e institutos, principalmente los relacionados con la moral, cívica y ética, descubriremos que están llenos de antivalores. Nuestros centros educativos están minados de influencias satánicas. Incluso fui partícipe en uno de ellos, cuando, debido a la problemática que enfrentaban algunos maestros con un grupo de estudiantes que realizaban prácticas satánicas en los planteles educativos, me pidieron ayuda.
En España, por ejemplo, se practica en algunas clases, el juego con la Ouija y la evocación a espíritus. En Estados Unidos se prohibió orar en las escuelas y enseñar la Biblia desde 1962, pero ahora se practica la meditación trascendental y otras “seudo ciencias” ocultistas, además de existir un índice de violencia y depravación sexual alarmante. En algunos estados norteamericanos, el 40% de las menores de edad, quedan embarazadas, y acuden al aborto. Y todo esto ¿Por qué? Porque hemos eliminado a Dios, y forjado un antropocentrismo y materialismo brutal.
Pese a este terrible panorama, todavía estamos a tiempo de ganarle la batalla al diablo y a los antivalores que predominan. ¿Y cómo lo podremos hacerlo? Imitando el ejemplo de la Republica Dominicana, en donde se ha tomado una iniciativa digna de imitar. En el mes de junio del 2000 el senado aprobó una ley en la cual se establece la obligatoriedad de la lectura de la Biblia sin comentarios sectaristas, en las escuelas públicas. La Cámara Alta, presidida por Ramón Alburquerque, convirtió en ley este proyecto por una mayoría, afirmándose que: “esta medida ayudaría a rescatar los valores perdidos y a restaurar en la juventud el temor a Dios”. El padre de esta propuesta de ley fue el diputado evangélico Elías Wessin del Partido Quisqueyano, el cual afirmó que; “Nuestra sociedad está fundada sobre las bases del cristianismo y que leer la Biblia en las escuelas ayudara a que el país progrese y sea bendecido”. En Honduras se aprobó una moción parecida pero no fue ratificada por el presidente de la república, quedando engavetada.
Esta ley establece pautas para recuperar el espacio perdido en el rescate de valores, y es que, si podemos leer el Quijote de la Mancha, o la “Evolución de Darwin”, ¿Por qué no darle un espacio a la lectura de las Sagradas Escrituras? Creo que tanto los católicos, como evangélicos, no objetarían una medida de este tipo, porque Biblia hay una sola.
Esta acción podría ser un primer paso para comenzar a rescatar los valores perdidos. Si nuestros jóvenes reciben influencias positivas, se podrían neutralizar las fuerzas negativas que le llevan al mal. Es necesaria la educación cívica y de valores en las escuelas. Deberíamos dedicar algún tiempo para que se leyera, en las mañanas, una porción de la Palabra de Dios, sin añadirle comentario, para respetar las diferentes creencias, pues aunque sean de diversas confesiones, profesan la fe cristiana, y aceptan la Biblia como el libro Sagrado que nos revela a Jesucristo. Si restauramos el papel de Dios en la escuela, y rescatamos los valores cívicos de nuestra sociedad, podremos detener el deterioro moral y social que la humanidad. Y es que el único principio que puede detener el mal existente es el temor a Dios, y éste solo se encuentra mediante el conocimiento de su ley contenida en las Sagradas Escrituras.
Salomón, el viejo rey escribió un libro lleno de sabiduría, afirmando: “Hijo mío, no te olvide de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos; porque largura de días y años de vida te aumentará” (Proverbios 3:1-2). Retomar los valores es la única forma de detener el mal. Nunca es tarde para empezar. ¿Qué cuesta leer un capítulo de la Biblia cada día? Sería cuestión de 10 o 15 minutos, pero ¿Cuánto bien podría hacer a la vida de muchos niños y jóvenes esta lectura? Es sembrar una semilla hoy, para que con el tiempo pueda germinar, porque la Palabra de Dios, como dijo Jesús, es semejante a una semilla que, si cae en buena tierra, traerá frutos abundantes de Justicia (Lucas 8:8).
Señores del Congreso. Autoridades del poder ejecutivo: ¿Por qué no hacen algo para rescatar los valores perdidos de una sociedad que va en declive? ¿Por qué no imitar el ejemplo de los senadores de Santo Domingo? ¿Qué nos cuesta restaurar a Dios en la educación? ¿Por qué, si proclamamos que venimos del mono, no dar un espacio para hablar del creacionismo y de ese Dios que creó al mono? Ya el Congreso de Honduras reconoció un día de la Biblia, pero esto no es suficiente. Los niños deben leerla. Se ha dicho que quien no lee el “Quijote de la Mancha”, no conoce la maravilla de la literatura española. Yo afirmo; “que quien no haya leído las Sagradas Escrituras, no ha conocido la gloria del Dios, ni el propósito de su vida en la tierra”.
Así que restauremos la Biblia en la Educación Pública y restauremos los valores cristianos de nuestra sociedad.
[1] – Escrito en junio del 2000
[2]– El transhumanismo (a veces mal escrito como trashumanismo) es un movimiento intelectual, cultural y científico que propone el uso de la tecnología para mejorar las capacidades físicas, mentales y emocionales del ser humano, e incluso superar las limitaciones biológicas como el envejecimiento, las enfermedades o la muerte.


