TERRORISMO Y SEGURIDAD [1]

Mario E. Fumero

El acto terrorista acontecido el 11 de septiembre del 2001 en los Estados Unidos demostró que, para las huestes terroristas a nivel mundial, no existe ningún lugar invulnerable. No importa lo poderosa que sea una nación, cuando se actúa con maldad, cualquier pequeño agujero en el control y la seguridad nacional se convierte en una bomba de tiempo para producir daño y perjuicio a la población civil inocente. Esta es la guerra sucia de los últimos tiempos, se lucha contra un enemigo invisible que carece de sentimientos y cordura.

            La maldad tiene muchas formas. Se puede producir un daño terrorista hasta con un pequeño frasco de colonia, lleno de alguna sustancia química o biológica, que fácilmente se puede introducir en una nación, para esparcirla en un tanque de agua, o en el aire, y contaminar y matar a miles o millones de personas. Las películas han revelado este tipo de acciones, que no son ficción, sino que se puede convertir en realidad. Ya vieron ustedes como los atentados a las Torres Gemelas, en Nueva York, dejaron un pánico y unas escenas peores que las que vimos en la película “El día de la Independencia”.

            ¿Podrán los Estados Unidos erradicar el terrorismo con sus millones de dólares y su poder tecnológico y militar? Esto es tan imposible, como el destruir todas las armas mortales existentes en el mundo y fabricadas para la destrucción masiva. Frente a esta realidad solo nos resta vivir preparado para enfrentar un terrorismo latente, que al hacerse más sofisticado, radical y tecnológico, no dejará un lugar seguro debajo del sol. Tendremos que vivir como indica San Lucas 21:26: “…desfalleciendo los hombres a causa de temor y expectación sobre las cosas que sobrevendrán”.

            Se habla de que las profecías de Nostradamus revelaban que estos acontecimientos nos llevarían a una guerra mundial. Es cierto que los pronósticos que se avizoran evidencian una posible “guerra mundial contra el terrorismo”, pero en realidad, lo que se esconde en el fondo es mucho más profético. Esta acción terrorista a la nación más poderosa del mundo da las bases para crear el nuevo esquema mundial de una unidad antiterrorista entre todas las naciones del mundo, y aquellos que no quieran formar parte de esta, le espera un terrible futuro.

            Hace tiempo (1997) escribí un libro en el cual relataba las aspiraciones que tiene la “Nueva Era” para lograr el establecimiento de un gobierno mundial, en donde se pueda controlar a todos los seres del planeta como enseña Apocalipsis, al definir el famoso sello de la bestia vinculado a una serie numérica. Para que esta unidad y control mundial se diera, tendría que haber algunos factores determinantes, que llevarán a las naciones a converger en este proyecto.

Hay tres acontecimientos que pueden crear el camino para que nazca un gobierno mundial: El primero de ellos sería la crisis económica, pues al venir la bancarrota mundial, los organismos financieros, ya unificados, establecerían unos criterios para controlar, a través de lo que se ha dado en llamar “globalización de la economía”, a todas las naciones del mundo, cumpliendo Apocalipsis 13:16-18[2].

La segunda coyuntura que puede llevar a la humanidad a unirse en un gobierno mundial, son los fenómenos naturales y los peligros creados por la naturaleza, entre ello, algunas amenazas producidas por el cambio climático mundial, o un peligro producente del espacio, como el impacto de un meteorito en la tierra.

El tercer aspecto es lo que está ocurriendo actualmente, esto sería la amenaza del terrorismo internacional, el cual origina a grupos integristas o narcotraficantes que pueden poner en peligro la seguridad nacional y mundial mediante la posesión y uso de armas atómicas o biológicas obtenidas clandestinamente.

Hemos visto como todas las naciones, sin medir consecuencias, se han puesto incondicionalmente a las órdenes de los Estados Unidos para apoyarle en su lucha contra los que cometieron tan horrendo atentado.

            Creo que este hecho, más que una guerra mundial, como algunos anuncian, lo que producirá es una unidad de las naciones para establecer mecanismos que frenen y luchen contra los grupos terroristas. Esta unidad producirá un semi gobierno mundial que dará lugar al protagonismo de un personaje que vendrá a presidir esta unidad de países, en lo que será el mecanismo ideal para el control de la violencia terrorista. Para lograr esto se emitirán leyes y medidas que limitarán cada vez más el movimiento libre de las personas, así como los derechos a la intimidad. Como producto de ello, nos veremos arrastrados a un control absoluto. Solo así se podrá hacer frente a un enemigo desconocido. Como el fin es bueno, pues hay temor y expectación, todos aceptaremos el control, sin darnos cuenta de que estaremos llegando al tiempo apocalíptico del gobierno del anticristo.

            Será tan lógica la necesidad de seguridad nacional, que aplaudiremos todas estas medidas. No importará llegar tres o cuatro horas antes al aeropuerto, o dejarnos poner una marca en el cuerpo, o someternos a cualquier tipo de control. La necesidad de seguridad nos obligará a deponer nuestros derechos personales y la intimidad a disposición del sistema. Pero después, este control se volverá contra nosotros mismos, y terminará obligándonos a aceptar cosas que podrían ser injustas. Ya está en proceso la implantación el famoso chip de identificación personal, colocado en la mano, el cual le permite al sistema rastrearnos y obtener toda la información de las personas, sin necesidad de mostrar ningún documento, usando el sistema de rastreo satelital denominado GPS. Y también, aunque usted no lo crea, estamos siendo rastreados continuamente al poseer un celular inteligente, el cual registra todos nuestros movimientos y ubicación.

La psicosis antiterrorista se puede convertir en el nuevo fantasma de lo que antaño fue la psicosis anticomunista. Los poderosos podrán imponerles a otros sus caprichos, y si no aceptan, tendrían carta blanca para invadirlos o eliminarlos, poniéndole la etiqueta de que son “terroristas”. Estaremos, por lo tanto, entrando a un régimen de “terror de Estado” que nos puede llevar a una dictadura mundial que podrá volverse contra nosotros mismos. Entonces veremos que resucitaría aquella expresión de los mártires de la revolución francesa, cuando exclamaron; “Libertad, libertad, cuantos crímenes se comenten en tu nombre”.


[1] -Escrito en Enero del 2002

[2]-“ 16 Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; 17 y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre. 18 Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis.

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