Génesis 12:7–8 “Y apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Y edificó allí un altar a Jehová, quien le había aparecido. Luego se pasó de allí a un monte al oriente de Bet-el, y plantó su tienda, teniendo a Bet-el al occidente y Hai al oriente; y edificó allí altar a Jehová, e invocó el nombre de Jehová.
Josué 4:1–7 “ Cuando toda la gente hubo acabado de pasar el Jordán, Jehová habló a Josué, diciendo: Tomad del pueblo doce hombres, uno de cada tribu, y mandadles, diciendo: Tomad de aquí de en medio del Jordán, del lugar donde están firmes los pies de los sacerdotes, doce piedras, las cuales pasaréis con vosotros, y levantadlas en el lugar donde habéis de pasar la noche. Entonces Josué llamó a los doce hombres a los cuales él había designado de entre los hijos de Israel, uno de cada tribu. Y les dijo Josué: Pasad delante del arca de Jehová vuestro Dios a la mitad del Jordán, y cada uno de vosotros tome una piedra sobre su hombro, conforme al número de las tribus de los hijos de Israel, para que esto sea señal entre vosotros; y cuando vuestros hijos preguntaren a sus padres mañana, diciendo: ¿Qué significan estas piedras? les responderéis: Que las aguas del Jordán fueron divididas delante del arca del pacto de Jehová; cuando ella pasó el Jordán, las aguas del Jordán se dividieron; y estas piedras servirán de monumento conmemorativo a los hijos de Israel para siempre”.
Salmo 103:2 “Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios.
Al llegar al final de un año, el pueblo de Dios necesita hacer una pausa. No para lamentarse por lo que faltó, sino para reconocer lo que Dios sí hizo. En la Biblia, Israel levantaba altares cada vez que Dios intervenía a su favor. Hoy, al cerrar este año, somos llamados a levantar altares espirituales de gratitud.
I. UN ALTAR PARA RECORDAR DE DÓNDE NOS SACÓ DIOS
Génesis 12:7 “Y edificó allí Abram un altar a Jehová…” Abram levantó un altar no porque todo fuera perfecto, sino porque Dios había hablado y cumplido. Israel aprendió que antes de mirar hacia adelante, debía mirar hacia atrás y reconocer la mano de Dios. Fin de año nos recuerda: Dios nos guardó, Dios nos sostuvo, Dios nos habló, Dios nos levantó
II. UN ALTAR PARA AGRADECER EN MEDIO DEL PROCESO
Génesis 13:18 Abram levantó altares en medio de decisiones, cambios y pruebas.
Este año no fue fácil para todos. Hubo pérdidas, luchas, silencios de Dios… pero también fidelidad, provisión y gracia suficiente. La gratitud no depende de que el año haya sido perfecto, sino de que Dios estuvo presente.
III. UN ALTAR PARA TESTIMONIO A LA SIGUIENTE GENERACIÓN
Josué 4:6–7. Las doce piedras fueron colocadas para que los hijos preguntaran:
“¿Qué significan estas piedras?” Al cerrar el año, debemos contar a nuestros hijos, a la iglesia y a los nuevos creyentes lo que Dios hizo este año. Cuando contamos, fortalecemos la fe. Cuando recordamos, renovamos la esperanza.
IV. UN ALTAR PARA NO OLVIDAR Y NO ENDURECER EL CORAZÓN
Deuteronomio 8:11 “Cuídate de no olvidarte de Jehová…” Israel olvidó cuando dejó de agradecer. El cierre del año es un momento sagrado para decir: “Señor Jesús no quiero entrar al nuevo año con un corazón ingrato”. La gratitud mantiene el corazón sensible a Dios.
V. UN ALTAR QUE PREPARA EL CAMINO PARA EL AÑO NUEVO
Salmo 103:2 “Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.”
Israel levantaba el altar antes de avanzar. La gratitud del año que termina es la base de la fe para el año que comienza. Quien recuerda lo que Dios hizo, confía en lo que Dios hará. Hoy, al cerrar este año, levantamos un altar espiritual y declaramos:
“Hasta aquí nos ayudó Jehová”.
Entramos al nuevo año no con miedo, sino con gratitud y esperanza, sabiendo que el Dios que fue fiel este año lo seguirá siendo el próximo. Dios les bendiga.


