Mario E. Fumero
La violencia juvenil alcanza niveles alarmantes en los Estados Unidos de Norteamérica. Los padres tienen miedo de enviar a sus hijos a los colegios y escuela, por temor a que sean asesinados por un compañero desquiciado. Los maestros se sienten temerosos de ser agredidos por los alumnos, y el gobierno invierte fuertes sumas de dinero en la seguridad escolar. En muchos centros de enseñanza superior se han instalados detectores de metales como en los aeropuertos. ¿A qué se debe tanta violencia?
Existe un nexo entre la violencia y los medios visuales. En la matanza del centro de estudios en Columbine, Colorado[1] se pudo comprobar que las imágenes violentas de la pantalla inspiraron a estos jóvenes a asesinar a 15 personas compañeros de estudios. Este no fue el móvil, pero sí el modelo adoptado. El caso más sonado fue el ocurrido en Luisiana, U.S.A., en marzo del 1995, cuando dos jóvenes, Sarah Edmonson y Ben Darras, asaltan una tienda y mataron a un hombre e hirieron de gravedad a la dependienta.
En las investigaciones realizadas por la policía se descubrió que estos muchachos que cometieron el asalto se inspiraron en la película “Asesinos Natos” de Oliver Stone, y confesaron haberla visto más de 20 veces de forma consecutiva. Los padres de estos jóvenes culparon a Oliver Stone como el inspirador del homicidio, y el hecho sacudió la opinión pública de los Estados Unidos.
Este caso no es el único. En Londres, dos adolescentes de 10 y 11 años se inspiraron en la película “El muñeco diabólico” de Tom Holland y reprodujeron la escena final de dicha película, secuestrando a un bebé y asesinándolo junto a la vía de un tren. Este hecho llevó a los especialistas a examinar a fondo los efectos de la televisión y el cine en la mente de los menores, y a proponer en el ámbito de la comunidad europea, medidas que controlen la emisión de tales programas en las horas en que los menores tienen acceso a los medios visuales.
Una madre me contó el hecho de su niño, de 7 años, que tomando un cuchillo, le amenazó, repitiendo las palabras de un programa de televisión que recientemente habían visto, en donde los jóvenes amenazaban a una persona con un puñal en la mano. Cuenta la madre que las palabras pronunciadas por sus hijos eran exactas, al igual que la conducta. Otro padre me comentó que encontraron a su niño de 4 años en su cuarto, sentado en el piso y en posición de “yoga”, invocando los “espíritus”.
Asustados por tal conducta, ya que eran cristianos, interrogaron al niño sobre donde había aprendido tal , y éste les contó que lo había visto en la película “El Rey León”, la cual tenían por costumbre ponerle todas las semanas para entretenerlo. Esto muestra que el video y la televisión hacían el papel de niñera, contaminando la mente del niño.
Todos los expertos que estudian la conducta infantil coinciden en afirmar que <Lo que se ven en los medios influye en lo que los pequeños hacen inmediatamente después>[2], aunque reconocen que el factor desencadenante para imitar la violencia que ven <depende de que el niño tenga otras características de riesgos> que generen la violencia.
Los medios han fabricado una violencia que aparentemente es positiva. Esta consiste en que el “bueno de la película” puede matar y hacer correr la sangre en nombre de la justicia. Muchos niños no saben distinguir entre lo positivo y negativo, por lo que interpretan que el héroe puede matar para defender el bien, ¿Por qué ellos no pueden hacer lo mismo? Algunos especialistas recomiendan que las escenas violentas del drama sean presentadas sin ese tinte morboso de ver la sangre y la muerte de forma vivida, y que se ejerza una educación con el fin de neutralizar la imitación de la violencia, sea positiva o negativa, aunque ninguna violencia, aunque sea en nombre de la justicia es positiva.
Jesús, el divino maestro de Galilea afirmó que “el que a hierro mata, a hierro muere” , y combatió toda clase de violencia. El Apóstol Pedro quiso defender a su maestro cuando iba a ser tomado preso. Dice la Biblia que tomando la espada, le cortó la oreja a uno de los soldados, por lo que el Señor le reprendió fuertemente. ¿No podríamos interpretar esta violencia como positiva? Pero Jesús la condenó. La violencia, como la mentira, es mala, aunque la pintemos de blanco o de justicia.
Los medios son los culpables de hacer “apología a la violencia” fenómeno que actualmente vivimos, porque cuando uno se vuelve “asesino brutal” se convierte en noticia, y de esta forma muchos ignorados y marginados obtienen notoriedad, la cual buscan desesperadamente para superar sus complejos y resentímientos sociales o familiares.
En la película <15 minutos> interpretada por Robert de Niro se evidencia esta realidad. ¡Cuidado! Porque siempre terminamos imitando los modelos que provienen del norte, y nuestras pantallas están saturadas de ello, sin ningún tipo de censura, lo que es una trágica influencia.
[1]– El tiroteo ocurrido el 20 de abril de 1999 causó un gran impacto en EE.UU.
[2]– Expresado por el catedrático de Sicología de la Educación en la Universidad Complutense de Madrid María José Díaz-Aguado


