EL MISTERIO OCULTO DE LA TRAICIÓN DE JUDAS

traición de Judas Iscariote no es solo uno de los episodios más dolorosos de la historia sagrada; es también uno de los más enigmáticos. A lo largo de los siglos, teólogos, historiadores y místicos han intentado descifrar qué ocurrió realmente en el corazón del hombre que entregó a Jesús de Nazaret. ¿Fue un traidor movido por la codicia… o una pieza necesaria dentro de un plan divino imposible de comprender?

Un discípulo entre la luz y la sombra: Judas no era un extraño. Caminó junto a Jesús, escuchó sus enseñanzas, presenció milagros y compartió el pan con Él. Fue elegido entre los doce, lo que vuelve su traición aún más perturbadora.

Algunos textos sugieren que Judas era el encargado de la bolsa común, una posición que implicaba confianza, pero también tentación. En silencio, la ambición pudo comenzar a crecer, alimentada por la decepción: el Mesías no era el libertador político que muchos esperaban, sino un predicador de humildad y sacrificio.

¿Libre albedrío o influencia oscura? :Los evangelios mencionan una frase inquietante: “Satanás entró en Judas”. Para algunos, esto implica una posesión espiritual; para otros, simboliza el momento en que el miedo, el ego y la desesperación dominaron su voluntad. Aquí surge uno de los grandes misterios: Si Dios lo sabía todo, ¿Judas estaba destinado a traicionar? Y si estaba destinado, ¿puede llamarse realmente culpable? Las treinta monedas de plata.El precio de la traición fue bajo, casi insultante. Treinta monedas equivalían al valor de un esclavo. Más que un pago, fue un símbolo: la vida divina reducida a un precio terrenal.Al aceptar las monedas, Judas no solo vendió a su Maestro; vendió su propia identidad espiritual. Ese acto marcó un punto sin retorno.

El beso que selló la condena. En el huerto de Getsemaní, en medio de la noche y el silencio, Judas señaló a Jesús con un beso. Un gesto de amor transformado en arma. Este instante es considerado uno de los más oscuros de la Biblia: la traición no llegó con violencia, sino con cercanía. Desde entonces, el “beso de Judas” se convirtió en el símbolo eterno de la traición disfrazada de lealtad.

Culpa, remordimiento y caída. Tras la condena de Jesús, Judas no celebra. Al contrario, el peso de su acto lo destruye. Devuelve las monedas, confiesa su culpa y queda solo. Su muerte, narrada de distintas formas, no trae alivio ni redención clara. Es el final trágico de un hombre atrapado entre lo que hizo y lo que ya no podía deshacer.

El misterio que permanece. Tal vez el verdadero enigma no sea si Judas fue bueno o malo, sino lo que representa: la fragilidad humana frente a la tentación,

el miedo a perder el sentido, y la eterna lucha entre el destino y la elección. Judas nos enfrenta a una pregunta incómoda:  ¿Hasta qué punto somos dueños de nuestras decisiones… y cuándo nos convertimos en instrumentos de algo más grande y oscuro?

Avatar de Desconocido

About unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
Esta entrada fue publicada en Articulo, Traición. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.