Mario E. Fumero
Del libro “Noviazgo Inteligente“
Antes de comprometerse, los jóvenes deben mantener una amplia relación de amistad con varios amigos, a fin de poder conocerse, y establecer una elección no solo atractiva, sino también de identidad en el carácter y temperamento. Enamorarse de la primera persona que se conoce, sin un marco amplio de amistades, puede llevar a una relación posesiva y, como consecuencia, a un fracaso.
DE AMIGO A ENAMORADO
Entre los amigos y amigas, debemos buscar una relación de compatibilidad para luego forjar la etapa del enamoramiento. Lo físico es pasajero; pero tristemente es en lo que más nos fijamos. Es en la apariencia externa del muchacho o la muchacha lo que más observamos y nos llama la atención. Pero lo vital y más importante es el carácter y temperamento de la pareja, los cuales deben complementarse para ser idóneos. ¿Qué significa «idóneo»? No es ser iguales, sino complementarios. Para entenderlo mejor, lo ilustraremos con el hecho de cortar 5 manzanas al medio, mezclarlas unas con otras, y luego buscar la parte que encaja perfectamente en la otra. Sólo la idónea es la parte complementaria de la misma. En la diversidad de elección, se puede hacer una buena selección. Es entonces que, de amigos, pasamos a tener una atracción e identidad. Y esto nos lleva a ese estado que llamamos «enamoramiento». Es decir, que nos conocemos, nos atraemos y nos gustamos con un propósito que va más allá de la amistad.
Esa atracción puede ser física o emocional. Lo primero es relevante, pero secundario, ya que lo vital es lo emocional (que abarca la identidad de carácter y de pensamientos). En el caso del cristiano esto incluye los valores de la fe, que son determinantes en todo lo que hagamos en el futuro.
l noviazgo debe ser menos íntimo y comprometido que el matrimonio, pero mucho más profundo que una amistad. Un noviazgo, aunque es una relación con miras al matrimonio, no necesariamente tiene que terminar en una boda. Sin embargo, el noviazgo es la relación que establece un hombre con una mujer, con el fin de desarrollar la estructura, o fundamento necesario para llegar al matrimonio. Una vez consolidada la relación en un acto legal, que puede ser religioso o civil, se firma el pacto de unidad que previamente se estableció como un convenio de convivencia, bajo ciertos principios determinados durante la relación del noviazgo[1].
Después de la relación de «amigos a enamorados», se llega a la etapa del compromiso para ir al matrimonio. A esto es a lo que llamamos «noviazgo». Dicha relación, con fines de matrimonio, hace pública esta relación tanto a la familia, como a la iglesia, sabiendo todos que la pareja se está conociendo y tratando en mayor profundidad para llegar a un pacto que debe ser indisoluble. Podemos afirmar que esa relación de amistad y de trato, que ambos mantienen durante cierto tiempo, previo al matrimonio, es lo que denominamos «noviazgo». Este se puede romper si durante el periodo de este aparecen incompatibilidades, líneas rojas o puntos de vista irreconciliables en temas de vital importancia. Es mejor deshacer un noviazgo, que llegar a un matrimonio que fracase.
LOS FACTORES DE RIESGO EN UN NOVIAZGO
Dentro de la elección de una compañera o compañero, existen factores de riesgo que pueden llevar al fracaso. Es importante no solo buscar la identidad de carácter y temperamento, sino también observar si existen las condiciones de compatibilidad, tanto de confianza mutua, como de factores físicos. Es necesario evaluar ambas cosas. Por ello, debemos considerar algunos aspectos:
COMPATIBILIDAD EN CONFIANZA
- Debemos evitar los celos, enemigo número uno de todo matrimonio. Si no hay confianza, no habrá felicidad, porque los fantasmas de la duda y el celo acosarán la relación y producirán contienda y pleitos que afectarán y destruirán el amor. No importa que sean cristianos o espirituales. Sí no hay una confianza mutua, y no aprendemos a andar en luz, como enseña 1 Juan 1:7[2], fracasaremos.
- Durante el periodo del noviazgo, deben confesarse todos sus errores. Principalmente en lo que respecta a su vida anterior, tanto en lo sentimental, como en lo sexual. No debemos permitir que el pasado oculto pueda opacar el futuro inmediato (Lucas 8:17[3]).
Es fundamental que, durante el noviazgo, se establezca una base sólida de confianza y comunicación abierta. La transparencia es un aspecto muy importante en la vida de cada uno, incluyendo las experiencias pasadas y las expectativas futuras. Esto contribuye a fortalecer la relación y prevenir malentendidos que pudieran surgir en el futuro.
Además, es esencial que ambos miembros de la pareja compartan valores y objetivos similares. Especialmente en aspectos fundamentales como es la fe, la familia, la profesión o el llamado, las finanzas y las metas personales. Esta definición de valores y objetivos proporciona una base sólida para enfrentar juntos los desafíos que puedan presentarse en el matrimonio. Durante este período la pareja debe conversar sobre cuántos hijos quieren tener y qué política disciplinaria seguirán, tanto en el aspecto formativo de los hijos como en el área económica y administrativa de la casa.
En resumen, un noviazgo exitoso se basa en una amistad profunda, una atracción emocional genuina y una compatibilidad en valores y objetivos. La confianza mutua, la comunicación abierta y el compromiso con el crecimiento personal y de pareja son elementos clave para construir una relación sólida y duradera.
FACTORES FÍSICOS:
Es esencial que, antes del matrimonio, ambos individuos se sometan a evaluaciones de salud física y genética, para determinar si no tienen problemas de salud que puedan interferir en el futuro familiar. Hay que determinar si existe compatibilidad sanguínea, factores hereditarios y verificar la fertilidad. Además, es importante revisar, si alguno de los dos ha tenido relaciones sexuales antes del matrimonio y, los posibles riesgos por haberse expuestos a enfermedades de transmisión sexual, como el VIH o la sífilis[4].
FACTORES TEMPERAMENTALES:
Dentro de los factores físicos y emocionales, es fundamental considerar el temperamento de la pareja, ya que pueden ser incompatibles. Por ejemplo, una pareja en donde ambos sean coléricos, melancólicos o flemáticos podrían enfrentar serios problemas de relación. Lo ideal sería que los temperamentos sean complementarios. Es decir, que lo que uno tiene en exceso, al otro le falte. Estos aspectos están relacionados con el carácter y son esencialmente importantes para afrontar las crisis que puedan surgir en la relación en el futuro.
Imaginemos el caso de una pareja en la que ambos tengan un temperamento colérico. Si ambos son personas de carácter fuerte, podrían involucrarse en discusiones intensas, donde, arrastrados por la cólera, se ofenden y agreden mutuamente. ¿Cómo terminaría ese hogar? Es crucial para la estabilidad familiar que exista una armonía en los temperamentos. En este ámbito, los pastores, líderes de discipulado y consejeros matrimoniales desempeñan un papel muy importante. Es necesario evaluar en las parejas si hay compatibilidad de caracteres antes de bendecir una unión, que podría terminar en divorcio.
¿QUÉ DEBEN HACER LOS CONSEJEROS?
Es deber del consejero espiritual o del pastor —quien acompaña a una pareja en su proceso de noviazgo— evaluar si durante esa etapa se han presentado frecuentes conflictos, especialmente los relacionados con celos o problemas de carácter. En caso de que así sea, su responsabilidad es orientar a la pareja para que consideren seriamente si es conveniente continuar con la relación. Es preferible detenerse a tiempo, que llegar a un matrimonio que posiblemente termine en divorcio. Cuando un pastor o líder espiritual aprueba o consiente una unión a pesar de haber señales claras de incompatibilidad, corre el riesgo de convertirse en cómplice de una relación destinada al fracaso. Si como novios ya enfrentan constantes conflictos y desconfianza, cabe preguntarse: ¿Qué ocurrirá cuando estén unidos en matrimonio, y confronten crisis más profundas, desafiantes y complejas?
CONCLUSIÓN:
La comprensión y la evaluación de los temperamentos en una pareja son esenciales para establecer una relación sólida y duradera. Reconocer las diferencias de temperamento permite a la pareja una convivencia armoniosa y la capacidad de enfrentar juntos los desafíos que puedan surgir.
En algunos casos, podría ser necesaria la intervención de profesionales en consejería matrimonial. Esto puede ser útil e invaluable para identificar y trabajar en la compatibilidad de los temperamentos, asegurando así una unión más estable y satisfactoria.
BIBLIOGRAFÍA
[1]-¿Qué se debe tratar durante el periodo de noviazgo? Todo lo relacionado a las normas de convivencia en donde se va a definir los roles tanto del hombre como la mujer con relación a los hijos que vayan a tener, así como planificar la familia y establecer la pauta para vivir sin la influencia de la familia, aunque vivamos cerca de ella.
[2]-“ Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.”
[3]-“Porque nada hay oculto, que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de ser conocido, y de salir a luz”.
[4]-Las enfermedades de transmisión sexual (ETS), también conocidas como infecciones de transmisión sexual (ITS), son infecciones que se transmiten principalmente a través del contacto sexual, incluyendo relaciones vaginales, anales y orales. Pueden ser causadas por bacterias, virus, hongos, parásitos y protozoos. Algunas ETS comunes incluyen clamidia, gonorrea, sífilis, herpes genital, virus del papiloma humano (VPH) y VIH.


