Mario E. Fumero
Ser pastor, o líder religioso, conlleva una serie de responsabilidades ineludibles, por lo cual debemos saber asumir dicha función en todas las áreas de nuestro quehacer. No podemos ser cobardes, débiles o irresponsables en la acción que emprendamos para defender y proteger al rebaño que el Señor nos ha encomendado, ni debemos cuidar nuestra imagen social, a costa de dañar nuestra responsabilidad en relación con la grey del Señor, dando lugar a los falsos profetas, que en estos tiempos se levantan con maquillajes de «evangélicos», pero llevan al engaño a miles de incautos creyentes. Debemos ser conscientes que la obediencia de los hermanos a sus pastores envuelve una responsabilidad tremenda de estos delante de Dios, como dice la Palabra en Hebreos 13:17: “Obedeced a vuestros dirigentes y someteos a ellos, porque ellos velan por vuestras almas como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría y sin quejarse, pues esto no os sería provechoso.»
ENFRENTANDO LOS TIEMPOS ACTUALES
Sé que la tolerancia, el pragmatismo, la diplomacia, y el relativismo se han infiltrado dentro de la iglesia, y muchos pastores parecen más «políticos», que atalayas del rebaño. También reconozco que hay muchos intereses creados que influyen con manipulaciones, a través de viajes o dádivas, a incautos pastores, obteniendo el apoyo de éstos a sus ideas, o énfasis radicales, aunque estén en contra de algunos criterios doctrinales. Así trabajan algunos movimientos ecuménicos. Pero ¿aceptamos que estamos en una época de peligros heréticos y doctrinales? ¿Debemos callar frente al engaño, manipulación y seducción que algunos movimientos pseudo-evangélicos hacen, para atraer a las ovejas de otros rebaños a su actitud sectaria? ¿Cuál hubiera sido la postura de los primitivos cristianos si les hubiera tocado vivir los tiempos actuales, y como enfrentarían algunas corrientes dominantes?
He sido visitado por promotores de ciertos movimientos sectarios, y he visto como con sutileza me han ofrecido viajes, hoteles, viáticos para asistir a sus conferencias de alineamiento, y astutamente, escondían el fin que buscaban. Puedo citar entre ellos a la secta de Moon, con un movimiento de “unida cristiana para la paz mundial”, y en la cual han caído muchos evangélicos fundamentalistas. También grupos seguidores de la prosperidad, liberación y ecumenismo han hecho incursiones en pastores, para llevarlos a reuniones que aparentemente parecen de unidad, pero en el fondo son de manipulación y programación.
No estoy en contra del respeto, la colaboración y la solidaridad en acciones para el bien común con cualquier grupo o corriente religiosa, siempre y cuando mantengamos claros nuestros principios bíblicos y de conducta, pero no debo dejar que, a costilla de la relación, se siembre la confusión. Considero que, para andar juntos, hay que estar de acuerdo, y vivir bajo un mismo principio. No podemos hacer ningún tipo de yugo con los incrédulos.
POSICIÓN BÍBLICA
«Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros vestidos de ovejas, pero que por dentro son lobos rapaces. (Mateo 7:15) «Si aquellos días no fuesen acortados, no se salvaría nadie; pero por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados. Entonces, si alguien os dice: «Mirad, aquí está el Cristo», o «Está acá», no le creáis. Porque se levantarán falsos cristos y profetas, y darán grandes señales y maravillas de tal manera que engañarán, de ser posible, aun a los escogidos. (Mateo 24:11-24) «Porque no he rehuido el anunciaros todo el consejo de Dios. Tened cuidado por vosotros mismos y por todo el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo os ha «Porque no he rehuido el anunciaros todo el consejo de Dios.
Tened cuidado por vosotros mismos y por todo el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo os ha puesto como obispos, para pastorear la iglesia del Señor, la cual adquirió para sí mediante su propia sangre. Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces que no perdonarán la vida al rebaño; (Hechos 20:27-29) «Pero el Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos se apartarán de la fe, prestando atención a espíritus engañosos y a doctrinas de demonios. Con hipocresía hablarán mentira, teniendo cauterizada la conciencia. Prohibirán casarse y mandarán abstenerse de los alimentos que Dios creó para que, con acción de gracias, participasen de ellos los que creen y han conocido la verdad.» (1 Timoteo 4:1-3)
«Pues entre éstos están los que se meten en las casas y se llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas pasiones, que siempre están aprendiendo y nunca logran llegar al conocimiento de la verdad. (2 Timoteo 3:6-7)
REFLEXIÓN BÍBLICA
El mismo Jesús enfatizó la realidad de los falsos profetas en los tiempos finales y describe como “lobos vestidos de ovejas” se infiltrarían en la iglesia. Si el pastor no sabe sentir el olor de sus ovejas, podrá caer en erro-res graves de criar “cuervos que después les saquen los ojos. En los tiempos del fin habrá tanta confusión religiosa que la gente andará como loca de aquí para allá, y aun los escogidos estarán en graves peligros. Pablo advierte a los pastores y líderes de la iglesia la responsabilidad de cuidar el rebaño, y protegerlos de los falsos maestros y profetas que se infiltran con herejías engañando a las ovejas. Notemos que el peligro de los falsos maestros o lobos rapaces siempre estuvo presente en la vida de la iglesia primitiva. Otra vez la advertencia del error por medio de espíritus engañadores. ¿No es ésta una realidad actual? Una verdad a media es una mentira camuflada. La manipulación de la fe con falsas esperanza es una de las peores realidades de los que desvirtúan la verdad bíblica, y de ello tenemos que cuidarnos. El estado final de los falsos maestros es el engaño, adulterio, enriquecimiento, charlatanería y desprecio a lo recto. La jactancia y la prepotencia llevará a muchos a la perdición, con una dualidad de vida, en donde no se vive lo que se predica.
Pudiéramos dar muchas citas, pero creo que con todas estas tenemos suficientes. Si la apostasía, el engaño, el fraude, la verdad manipulada y el negocio descarado de lo religioso (simonía) están presentes en algunas personas o movimientos sectarios, ¿qué debemos hacer? Si callamos, otorgamos a estos el que engañen aun a los escogidos. Se que la mente positivista y diplomática ha invadido algunos buenos pastores, que piensan que en la búsqueda de la unidad «todo cabe», y que debemos tener tolerancia, confundiendo la tolerancia con la permisividad. Yo respeto tus ideas, pero no puedo defenderlas, ni ser partícipe de ellas. No debo permitir que las mismas me identifiquen con tu error. El andar junto envuelve además de un compromiso, una rectitud en el quehacer. Al respecto escribe John R. W. Stott: » Frecuentemente se dice que los pastores deben ser siempre positivos en sus enseñanzas, nunca negativos. Pero los que dicen esto, o no han leído el Nuevo Testamento, o lo leyeron en desacuerdo. El Señor Jesús y sus apóstoles dieron el ejemplo, y declararon la responsabilidad de ser negativos al rechazar el error.»[1]
CUANDO LA VERDAD SE MANIPULA
Cuando alguien manipula la verdad, y proclama el engaño, o se sale de la doctrina, debemos confrontarlo en la medida en que su mensaje nos afecte. Hay que ser firme con el que no anda rectamente: «Pero aun si nosotros mismos o un ángel del cielo os anunciara un evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como ya lo hemos dicho, ahora mismo vuelvo a decir: Si alguien os está anunciando un evangelio contrario al que recibisteis, sea anatema. (Gálatas 1:8-9). Debemos resistir el error con firmeza, desenmascarar las falacias[2], y ser firmes y drásticos con las manipulaciones. Se que algunos dirán; ¡Pero esto es falta de ética! La ética termina cuando, la verdad comienza, además debemos combatir el espíritu del pragmatismo que inunda las reuniones ministeriales. El pragmatismo, de boga en la sociedad norteamericana, es una fuerte corriente filosófica que inunda la teológica y la gran mayoría de enfoques actuales. Se basa en la idea del principio de que todo es correcto siempre y cuando sea un medio para alcanzar un fin o aquello deseado. Este principio se afianza por ejemplo en la idea de que «si todos nos unimos seremos más, fuertes para reclamar derechos, y si algo funciona bien es valedero» sin pensar si en esa unión tendremos que renunciar a principios o testimonio.
Debemos resistir con serenidad, pero firmes las ideas y acciones que vayan en detrimento del evangelio. Hay que desenmascarar el engaño, en cualquier forma que se presente: Doctrinal, mercantil, manipulador, proselitista, etc. y señalar todo aquello que no sea recto o correcto, no como jueces, sino como atalayas de la verdad. Debemos desenmascarar a los lobos vestidos de ovejas, y analizar sus acciones fraudulentas, las cuales se esconden debajo de una careta de falsedad y falacia.
En nuestros tiempos somos dados a recibirlo todo, sin probarlo antes de trasmitirlo. En la metodología de enseñanza secular, e incluso religiosa, se ha eliminado la libertad de cátedra, para alinear a los estudiantes bajo una determinada influencia. No discutimos ideas, ni presentamos defensa de nuestra fe frente a cosas que se salen de la lógica y hermenéutica. No somos críticos por miedo a faltar al amor. Sin embargo, el amor debe preservar la verdad, y combatir el error, la mentira y la injusticia. Ser analítico en estos tiempos es importante por varias razones: Para preservar la verdad pura de Dios, y para afirmar nuestra fe sobre principios que produzcan convicción y no tan solamente emociones.
POSICIÓN CORRECTA A LA CONDUCTA ERRÓNEA
Si analizamos detenidamente la forma de actuar de los primitivos cristianos, notaremos lo firme que estos fueron con algunas personas, que siendo “hermanos”, se comportaron de una forma incorrecta. Veamos algunos ejemplos:
1- Había hermanos que, aunque parecían ser discípulos de Cristo, sus vidas eran incorrecta en el área moral, pues vivían llenos de pecados y concupiscencias. Es por ello por lo que el apóstol Pablo ordena: “Que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuera fornicario, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis” (1 Corintios 5:11). Notemos la expresión “con el tal ni aun comáis”, ¿No es ésta una expresión fuerte? Si leemos el contexto, verso 10, notaremos que esa actitud no debe ser igual para aquellos que están en el mundo, y no han conocido a Dios. El mismo Jesús comió con los pecadores, como Zaqueo[3], sin embargo, fue duro y tajante con los religiosos de su época.[4]
2- Si una persona se apartaba de la verdad, y no perseveraba en la doctrina de Cristo, la posición ordenada por el apóstol Juan fue todavía más dura y firme al respecto: “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido!, porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras” 2 Juan 9-11. Notemos los términos “y no persevera”, además se ordena que “no le recibáis en casa” y repite dos veces que no le diga ¡Bienvenido! ¿No es ésta una actitud firme frente al engaño y fraude religioso?
3- También la Palabra establece que: “Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo” (Tito 3:10). Y en el versículo posterior afirma que esto hay que hacerlo porque se ha pervertido, y, por lo tanto, está condenado.
4- Referente a los que andan desordenadamente en su vida laboral y social, el Apóstol Pablo también es muy severo. En 2 Tesalonicenses 3:14-15 se define la actitud cristiana frente a esos hermanos que no quieren trabajar, y se meten en lo ajeno, viviendo una vida desordenada. Sería bueno analizar todo este capítulo detenidamente.
Por esta, y otras muchas razonemos, escudriñemos y equilibremos todos los puntos de vista, y cuando tengamos las ideas claras, sin contienda ni rebeldía, vivamos esa realidad con toda humildad y sencillez de corazón, para que la Palabra nos preserve de los peligros dominante en los tiempos actuales.
[1]– Tomado de Apunte Pastoral Vol XII numero 4 Página 10.
[2]-Falacia: engaño mediante mentira o manipulación de la verdad.
[3] Ver Lucas 19:1-10
[4] – Si observamos bien Mateo capítulo 23 y muchas confrontaciones de Jesús con los religiosos de su época (escribas, saduceos y fariseos), notaremos su dureza y a veces su rechazo, y todo debido a su actitud hipócrita de “leudar la masa” con creencias no proveniente de Dios o desposeídas del espíritu de amor.


