“Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente”. 1 Corintios 2:14
Mario E. Fumero
La corriente de la psicología moderna define desde otro punto de vista el egoísmo en los seres humanos, haciendo énfasis en que el mismo es producto de su debilidad y no de la herencia edénica que analizaremos posteriormente. Por lo cual, establece pautas para superarlo humanamente hablando como es el aprender a tener confianza en tus planes, metas, sueños, y satisfacer tus necesidades de modo que puedas dar sin sentir miedo. Y por eso desarrollan como técnica psicológica la confianza en sí mismo para enfrentar los problemas de vida y así deshacerte del miedo a perder el control y librarte de los frutos del egoísmo.
TEORÍAS PSICOLÓGICAS DEL EGOÍSMO
El egoísmo, según la teoría de la psicología, afirma que la conducta humana está impulsada por motivaciones auto interesadas, y por determinadas conductas propias. Se afirma que existe un egoísmo ético, el cual considera que las personas ayudan a las demás buscando siempre un beneficio posterior (la ayuda representa un medio para obtener algo provechoso, lograr un objetivo). Después tenemos el egoísmo racional, que señala la búsqueda del propio interés como fruto del uso de la razón, ignorando a los demás. También se define como un egoísmo psicológico el cual es un concepto filosófico que sostiene que los seres humanos son por naturaleza, egoístas y están motivados por el interés propio. Este concepto encaja al principio bíblico de una herencia egoísta y no cabe duda que debido a ello los individuos actuarán en última instancia en función de su propio interés, buscando solo lo suyo como afirma el apóstol Pablo[1]. Este concepto es firmado por el filósofo Thomas Hobbes, autor de Leviatán en 1651[2], en donde afirma que los seres humanos son racionalmente egoístas por naturaleza. El egoísmo psicológico toma en cuenta la filosofía moral y política que respalda su origen Bíblico en el hurto del Edén
Uno de los dilemas más debatido en la psicología es el tratar de definir psicológicamente la identidad de una persona, y para ello se han formulado diversas teorías, sin embargo, el ser o el “yo” es en sí la personalidad que se forja a través del nacimiento, mediante un proceso de herencia genética y familiar que define el carácter y el “ser”.
Para Sigmund Freud, el “yo” hace referencia a la parte consciente de la mente pero además el define que existen otras dos parte del “Yo” por un lado está el “Ello”, que sería la parte más biológica de nuestra mente, en donde según él contiene nuestros impulsos más animales, y por otro, está el “Superyó”, que contendría todas las normas dictadas por la cultura, la religión y el mundo externo. De esta forma, el “Yo” se encargaría de satisfacer los deseos del “Ello”, teniendo en cuenta las normas del Superyó. La identidad sería por tanto algo intermedio entre la biología y el mundo externo. Freud le dio mucha importancia al subconsciente, y establece un marco relacionado con los deseos sexuales, enfatizando continuamente el complejo de Edipo, el cual describe una teoría relacionada con los estadios del desarrollo psicosexual para describir el sentimiento de deseo de un niño por su madre, y el odio que manifiesta hacía el padre. Dentro de la psicología Freudiana se definen tres actitudes diversas sobre el complejo de Edipo:[3]
- Complejo de Edipo positivo o simplemente Edipo: odio o rivalidad hacia el progenitor del mismo sexo y atracción hacia el progenitor del sexo opuesto.
2- Complejo de Edipo negativo o Edipo invertido amor hacia el progenitor del mismo sexo, así como rivalidad y rechazo hacia el progenitor del sexo opuesto.
3- Edipo completo: la combinación de ambas situaciones edipales[4] anteriormente descritas.
Esta teoría está muy discutible, y que para mí no tiene mucho peso.
DIVERSAS PERSPECTIVAS DEL “YO”
Existen diversas perspectivas o formas de concebir el “Yo” del cual se desprende el egoísmo. Puede entenderse como una actitud negativa al cien por ciento, representativa de la falta absoluta de preocupación por el bienestar ajeno, o también como una forma de buscar el bienestar propio y de esa forma hacerse respetar. Para muchos psicólogos el egoísmo regulado es beneficioso, e incluso, no se ve como una causa de conflictos, a menos que desencadene depresión o ansiedad en determinadas situaciones. Algunos sostienen la teoría de que todas nuestras acciones están motivadas básicamente por el interés propio[5].
Según afirma Xavier Molina[6], las personas egoístas comparten seis rasgos típicos que se pueden detectar fácilmente, y el cual lo describe de la siguiente manera:
- Aprovechan la situación para salir beneficiadas.
- Son poco propensas a compartir.
- Llevan al extremo el principio de reciprocidad.
- Raramente se desprenden del “último ejemplar”.
- Temen prestar cualquier cosa.
- Aplican la ley del mínimo coste.
En definitiva, las personas egoístas aplican el criterio de eficiencia a su vida social, con lo cual pueden resultar desagradables, demasiado frías y calculadoras y poco amistosas. Por suerte, todos estamos a tiempo de detectar si somos un poco egoístas y empezar a pensar de otro modo, con principios y actitudes que nos ayuden a conectar con los demás y fomentando la empatía. En realidad, el “yo” se forma o se deforma. según el marco o ambiente dentro del cual nos formemos en la infancia.
Según Elliot Süber “Desde el punto de vista psicológico existen muchas teorías sobre la manifestación del ego en las personas. El egoísmo psicológico es una teoría sobre la motivación que afirma que nuestros deseos últimos son auto centrados. Las críticas contra el egoísmo psicológico se pueden dividir en tres categorías:
a) se dice que no es una auténtica teoría;
b) que es una teoría refutada por la observación de la conducta;
c) que se debería rechazar en favor de una teoría alternativa según la cual los seres humanos tienen deseos últimos tanto egoístas como altruistas.
Se analizan estos tres tipos de crítica y se concluye que la situación del debate entre egoísmo y pluralismo motivacional es de tablas. Situación que puede encontrar alguna salida a partir de consideraciones evolucionistas. El egoísmo no merece ser considerado como hipótesis por defecto. Aunque sea en un grado pequeño, el peso de la evidencia favorece al pluralismo”[7].
ENFOQUE BÍBLICO DEL EGO
Mientras la psicología establece varias teorías respecto al efecto del ego en los seres humanos, el enfoque bíblico se concentra en su origen como una herencia que está fijada en los factores genéticos de una naturaleza viciada por el pecado, y que se encuentra presente desde que el niño apenas tiene unos meses de nacido.
¿Acaso no es cierto que antes de que el niño hable y camine, ya trata de imponer su capricho, y empieza a exteriorizar un egoísmo en la relación con sus padres, y en sus primeros contactos con otros niños? ¿Cuál es una de las primeras palabras que un niño empieza a decir cuándo comienza a hablar? Por regla general es el término “mío”. Si Observemos muy bien la conducta de los niños durante el primer año de nacidos, notaremos muchas actitudes que reflejan un egoísmo manifestado en capricho, manipulación y rabietas pese a que todavía no ha desarrollado su capacidad de razonar, ni entender las realidades existentes.
Uno de los puntos clave de los psicólogos, y en el cual están de acuerdo casi todos, es que los seres humanos son egoístas por naturaleza, ya que el egoísmo surgió de una necesidad de supervivencia. Sin embargo, la compasión también nació por el mismo motivo. Al fin y al cabo, los seres humanos, como especie única, probablemente no hubiéramos sobrevivido sin nuestra capacidad para formar una sociedad y aprender a convivir los unos con otros, pese a nuestro egoísmo.
[1]–Filipenses 2:21 “Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús”.
[2]– Publicado en Londres, en la imprenta de Andrew Crooke, en 1651. Su título original en inglés fue Leviathan, or The Matter, Forme and Power of a Common Wealth Ecclesiasticall and Civil.
[3]–Roudinesco, Élisabeth; Plon, Michel (2008) [1997]. Diccionario de psicoa-nálisis [Dictionnaire de la Psychanalyse]. 2.ª edición revisada y actualizada. Buenos Aires – Barcelona – México: Paidos. pp. 247-252. ISBN 950-518-105-1.
[4]– Se define conflicto edípico, a un conjunto de complejos emocionales y sentimientales infantiles caracterizados por la presencia simultánea y ambivalente de deseos amorosos y hostiles hacia los progenitores
[5]– Fue afirmada por los filósofos Thomas Hobbes y Friedrich Nietzsche,
[6] – https://psicologiaymente.com/personalidad/personas-egoistas-rasgos
[7] “El egoísmo psicológico” de Elliot Süber, Professor Universidad de Wis-consin-Madison-https://www.ersilias.com/wp-content/uploads/El-egoismo-psicologico-Elliot-Sober.pdf


