En este artículo voy a intentar dar algún tipo de respuesta a una de las preguntas que más nos incomodan y a la vez, sorprendentemente, la que más hace necesaria la existencia de Dios.
Por Andrés Díaz-Pinto.
1. INTRODUCCIÓN
Todo el mundo relaciona a Dios con el amor. Desde bien pequeños hemos oído, escuchado y de alguna manera comprendido que Dios es amor. Algunos lo habrán asimilado más que otros, pero en términos generales es el atributo que más se da a conocer del Dios del cristianismo. Este atributo de Dios se da a entender y se puede comprender por un par de razones muy básicas: la primera, porque Él nos ha creado, y la segunda es porque Él se hizo hombre y murió por nosotros en una cruz. Una vez asimiladas estas ideas consciente o inconscientemente, generan una confrontación interna en nosotros cuando vemos cómo el mal abunda por doquier.
El periodista y autor de best-sellers Lee Strobel hizo una extensa encuesta junto con George Barna con la siguiente pregunta: “Si pudieras, ¿qué le preguntarías a Dios?” La respuesta más pronunciada por los encuestados era sobre por qué Dios permite el mal. [1]
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