Mario E. Fumero
Tristemente en nuestro mundo todo lo malo prevalece como bueno, como dijo el ministro de Educación Daniel Esponda, al afirmar que la música y mensaje televisivo promueve la morbosidad en los menores como es el baile de perreo, la apología que se hace a la violencia y el continuo estímulo de series televisivas en donde se promueve las hazañas de los narcotraficantes. No cabe duda que en muchos medios se hace una apología a la violencia, y después, nos lamentamos de la situación que vive nuestra juventud, porque en el mundo de hoy todo lo que es malo se vuelve bueno, y todo lo bueno, tristemente le llamamos malo, como dice el profeta Isaías en su libro (5.20).
Uno de los peores flagelos de la sociedad moderna es la explotación infantil, y el aumento de la pedofilia, la cual se trata de imponer legalmente dentro de la agenda 2030 junto con la llamada ideología de género. Frente a esta realidad, se ha producido una película impactante que aborda la tragedia de los menores secuestrados que son abusados sexualmente, intitulada “Sonidos de libertades” la cual revela cómo son usados por los pedófilos, por medio de una explotación infantil en diferentes aspectos, y una vez ha satisfecho sus depravaciones sexuales, estos poderes existentes terminan asesinándolos, para poner a venta sus órganos.
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