Mario E. Fumero
(Tomado del libro “Hacia el ocaso del cristianismo” publicado en 1998)
En la actualidad muchos estudiosos de las profecías están reflexionando sobre si la iglesia sufrirá o no parte de la tribulación. En este aspecto hay muchas opiniones, como afirmo en el libro “Estrategia Satánicas contra el Cristianismo”[1]. Reconozco que los que defienden la posibilidad de que la Iglesia pase parte de la tribulación (la primera etapa)[2] tienen algunas bases bíblicas, aunque debemos diferenciar entre “tribulación” y “gran tribulación, pues en ver-dad, siempre que la Iglesia se ha enfrentado a un sistema corrupto, y ha proclamado una verdad absoluta, ha sufrido la persecución y tribulación.
Entre las advertencias de Jesús a sus discípulos estaba la de que “sufrirían persecución” (Mt 13:21) y “seréis aborrecidos por mi nombre y por el mundo” (Mt 10:22, Jn 7:7) y en el libro de los Hechos encontramos a una iglesia en continua confortación con el sistema dominante. Las persecuciones forjaron su fe y preservaron a los cristianos de la hipocresía y la falsedad. El testimonio público radicaba en el valor de los discípulos para afrontar las piedras, los leones, y la hoguera, como hizo Nerón cuando alumbró su palacio con antorchas humanas de cristianos, acusados injustamente de incendiar Roma.
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