Mario E. Fumero
Este es un dicho muy popular que casi todos conocemos. Y aunque parezca mentira, Jesucristo hizo referencia a él, pero de otra manera, y con mayor profundidad, cuando afirmó en Mateo 12:36: “Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio”. Con esto enseñó que de todo lo que salga de nuestra boca tendremos que rendir cuentas.
En el sistema jurídico de algunos países, cuando una persona es detenida, lo primero que deben decirle los agentes de seguridad es: “Todo lo que diga podrá ser usado en su contra”. De manera semejante, Jesús afirmó: “Con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido” (Mateo 7:2).
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