Ángel Bea
Si, estamos a favor de la justicia y en contra de toda injusticia, allí donde se produzca. Como cristianos no deberíamos hacer favoritismos de ninguna clase. Es por esa razón que aunque defendamos la igualdad entre el hombre y la mujer, no por eso negamos la posibilidad -¡muy real!- de que se estén produciendo injusticias cometidas por parte de muchas mujeres en contra de hombres, que no son culpables de todo cuanto se les acusa. Yo mismo lo denuncié aquí hace tiempo, por conocer algunos casos cercanos.
En esos casos, los jueces tienen una gran responsabilidad a la hora de juzgar cada denuncia que se presenta. Pero mucho nos tememos que, a veces no es fácil incluso para ellos determinar lo que es la verdad de los hechos que se han producido en cada caso. No somos ingenuos y sabemos que este mundo usa de métodos que, en muchas ocasiones, nada tienen que ver con la verdad y el respeto y aún el interés del que es inocente y aún el más débil. La lucha en muchos casos, es feroz y despiadada y los más débiles (en muchos casos los niños y las niñas) pagan duras y amargas consecuencias.
Por esa razón es que, la lucha a favor de la igualdad del hombre y la mujer, nada tiene que ver con enfrentar a un género contra otro como en muchos casos está ocurriendo, lamentablemente. Tampoco tiene que ver con una lucha basada en el resentimiento de un género contra otro, ni un deseo de “venganza” como se aprecia en la actitud de ciertos movimientos…
Como cristianos, queremos ver el tema de la igualdad entre los hombres y mujeres como algo que no debería discutirse, sino reconocerse con el respeto que nos debemos unos a otras y otras a unos, por ser hechos ambos a imagen de Dios. Al menos, como cristianos deberíamos reconocer que esto no debería presentar dificultad alguna. Deseamos que el Señor nos ayude a ver las cosas como Él las ve; y allí donde no todos acertemos a tener la misma visión usemos del respeto y el amor que nos debemos unos a otros.
Que el Señor nos ayude.
(Ángel Bea)