A los profesores les gusta decir que conocen bien a sus alumnos, pero Jean Thompson descubrió cómo de equívoca puede ser esa noción. Todo lo que hizo falta fue la historia de un niño pequeño en particular.
El primer día de clase, Jean dio la bienvenida a toda su clase de quinto año y les dijo que todos serían tratados por igual. Era algo que a ella le gustaba decir aunque sabía que no era verdad. Y es que eso no es posible, especialmente este año, porque Teddy Stoddard estaba en la tercera fila.
Jean ya lo había visto el año anterior por el patio. Él casi nunca jugaba con otros niños y su ropa estaba siempre sucia. También tenía un humor bastante extraño; tanto que otros niños intentaban evitarlo. En los primeros meses como su maestra, Jean tuvo que ponerle malas notas aunque le dolía mucho hacerlo. Seguir leyendo








