Mario E. Fumero
Este juego de palabras, evidencian el arma democrática más poderosa que tenemos en nuestras manos como es el voto, con el cual poder sacar, el plano político, a todos aquellos candidatos que, habiendo ejercido una función de elección popular, en cualquier nivel de la política, sea botados fuera de su posición, porque no cumplieron lo prometido o porque han actuado de forma incorrecta.
Como podrán ver las dos palabras “voto” y “boto” parecen iguales, pero son diferentes. El término “” con “V” minúscula se refiere al derecho de elegir o decidir, mientras que boto con “B” mayúscula significa tirar, desechar, eliminar algo que no sirve.
Si analizamos muy bien las planillas electorales, siempre hay aspirantes a puestos políticos nuevos, y entre ellos, algunos que son viejos en política. Como somos seres pensantes, podemos evaluar a las personas que ya han estado en política. Podemos juzgar su conducta, dentro del ejercicio de sus funciones, y cuestionar su proceder, porque no cumplieron lo que prometieron, y también podemos juzgar su accionar en su estilo de vida y porque no favorecieron al pueblo. Muchas veces estos candidatos obedecen a intereses económicos que los patrocinan, y que tristemente controlan la política vernácula, comprando conciencias para beneficio propio.
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