Por: Canal Asombroso.
1. UNA MAÑANA FRÍA Y UNA PETICIÓN DESGARRADORA
Era una mañana fría de otoño. En una transitada calle de la ciudad, frente a una panadería, un niño pequeño de apenas 7 años, llamado Gabriel, estaba de pie. Con su ropa desgastada y una mirada triste, observaba con hambre las vitrinas llenas de panes recién horneados. Los transeúntes apenas notaban su presencia; él era una figura más en el paisaje urbano, una sombra en medio de la prisa.
Gabriel se armó de valor y, con voz entrecortada, comenzó a pedir ayuda a quienes pasaban. Su estómago rugía y sus pequeños ojos reflejaban no solo el hambre, sino la desesperanza. No sabía lo que significaba una infancia normal, pero intuía que debería ser muy diferente a la vida que él llevaba. Nadie parecía escucharlo. Algunos lo ignoraban y otros lo miraban con indiferencia o, peor aún, con desprecio.
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