Casi cualquier cristiano puede decirte: «Jesús murió por mis pecados». Pero, sorprendentemente, pocos pueden decir lo que significa su resurrección en sus vidas diarias. Ellos saben ciertas partes de la historia —que Jesús murió y resucitó— pero no lo suficiente como para aplicar las poderosas verdades de Dios a la manera en que viven y creen. Y eso hace toda la diferencia en el mundo.
La resurrección de Cristo tiene consecuencias radicales no sólo para la vida eterna, sino para la vida cotidiana. ¿Cuál es el propósito de la resurrección? La mayoría de nosotros lo asociamos con la vida eterna, no con la vida cotidiana en la tierra. ¿Cual es la importancia de la resurrección en nuestro matrimonio, nuestro trabajo y nuestra familia? ¿Cómo afecta a una vida inundada por 200 mensajes de datos al día, una vida preocupada con los trámites, las tareas, las obligaciones y las demandas? Seguir leyendo










