Para muchas personas la popularidad de algunos líderes cristianos es sinónimo de éxito y de que Dios los ha respaldado y certificado como “enviados”. Pero la realidad es que, generalmente cuando alguien vive y predica el evangelio de Cristo tal cual se nos ha revelado en la Escritura, probablemente esto nos llevará a perder amistades, amigos, allegados y hasta familiares.
Tristemente muchos prefieren ser relevantes y populares antes que ser fieles al evangelio de Cristo. Y en esta época de las redes sociales, se ha hecho muy evidente que muchos están dispuesto a predicarles a las personas cualquier cosa que quieran oír para retener y aumentar los “likes” y “followers”. Seguir leyendo










