Escrito por Frank Agostino
Extraído de la revista «Apuntes Pastorales» volumen XX – N°1
Desde hace varios años me preocupa el disparatado nivel con que se maneja el sonido en la gran mayoría de las iglesias y lugares donde se realizan celebraciones evangélicas, dado que cuando la presión sonora excede los límites de seguridad establecidos para el oído humano, este sufre daños irreversibles.
Muchas veces quise intervenir con una sugerencia técnica porque el sonido excesivamente alto, además de resultar molesto y de dañar el oído, muchas veces da lugar a una fuerte reverberación, lo cual le resta claridad a la locución, haciendo difícil y estresante la captación del mensaje. Lamentablemente casi siempre percibí una reacción burlona ante mis sugerencias, por lo que decidí enfrentar el problema de otra forma. Seguir leyendo →