Mario E. Fumero
No cabe duda de que la tecnología nos resuelve problemas, pero de la misma manera que los resuelve, también los puede crear, dependiendo en dónde aplicamos la misma. Indudablemente los avances tecnológicos y la inteligencia artificial, nos puede facilitar la vida, pero nos ofrece grandes riesgos, principalmente en el área laboral, ya que desplaza a un segundo plano a la inteligencia humana para sustituirla por una inteligencia fabricada y artificialmente que supera la inteligencia humana.
Sin embargo, hay un área en donde la aplicación de la tecnología representa un grave peligro para la democracia. El magnate Elon Musk hace sonar la alarma al afirmar que las máquinas de votación en EE. UU. están diseñadas para permitir el fraude, y pide que se prohíba el uso de las mismas en las votaciones afirmando que: «El riesgo de ser hackeado sigue siendo demasiado alto» Ya que según investigaciones hecha recientemente se acaba de demostrar ciertas irregularidades en las votaciones primarias en Puerto Rico con las máquinas electrónicas según afirmó Associated Press. Pero afortunadamente, había un rastro de papel que ayudó a identificar el problema y se corrigieron mediante los recuentos de votos. ¿Qué sucede en las jurisdicciones donde no hay rastro de papel y el poder está solo en las máquinas electrónicas?
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